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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 21-05-2018

La crisis de gobierno en Argentina

Alfredo Serrano Mancilla
Rebelin


La comunicacin tiene sus lmites. El pas real nunca jams podr ser sustituido por el pas narrado. A pesar que nadie puede desconocer el creciente protagonismo del marketing poltico, la realidad cotidiana tiene tanta omnipresencia que resulta muy peligroso infravalorarla. El macrismo crey, inicialmente, que podra tapar la angustia que caus en la gente la crisis cambiaria con un todo va bien, todo est en calma. Pero no. No lo pudo conseguir, as lo certifican todas las encuestas de opinin, sin importar su procedencia ideolgica.

Confundir el periodo de gobierno y gestin con la etapa de campaa electoral es un error que se suele pagar caro. El manual de Durn Barba les sirvi para ganar la eleccin presidencial (teniendo en cuenta que haba otros mltiples factores polticos que no deben desmerecerse en dicha victoria). Sin embargo, cuando llega la hora de la toma decisiones sobre economa o sobre cualquier otro mbito que afecta a la gente, entonces, el arte de la poltica cobra ms importancia de la que muchos imaginan. Es el momento de la Poltica en maysculas, en grande, en todas sus dimensiones.

El macrismo viene demostrando que apuesta todo a una sola carta: la comunicacin nos salvar de cualquier realidad adversa. Y no. No es as; nunca fue as. Cuando el tipo de cambio salta por los aires, y el dlar pasa de costar 17 pesos a 25 en pocas semanas, la calle se pone nerviosa porque aparece un nuevo cepo cambiario, pero con otro collar. Si antes el macrismo cuestionaba al kirchnerismo por haber violado la libertad de los argentinos poniendo un cepo al acceso de dlares, ahora ellos aplican otro cepo aunque en base a otra restriccin: el poder adquisitivo. Esto es: la libertad de comprar dlares choca con el valor (elevado) al que puede adquirirse. Una forma mucho ms injusta e ineficaz de aplicar otra modalidad de cepo cambiario: slo podr acceder al dlar el que tiene muchos pesos, debido a la evolucin creciente del tipo de cambio. Por un lado, es injusto porque excluye a la mayora y deja en evidencia que el mantra de Macri de una Argentina de todos es falso. Por otro lado, es ineficaz porque el efecto de esta devaluacin es el estancamiento de una economa con alta inflacin. Nuevamente, otra promesa incumplida.

Es tremendamente difcil disimular con retrica comunicacional el alto coste de las tarifas o de los precios en los supermercados; ni siquiera la permanente sonrisa de Mara Eugenia Vidal o los desvaros humorsticos de Lilita Carri lo han conseguido. Esta vez, la calle ha detectado con total claridad la debilidad del Gobierno argentino frente a una situacin extrema de crisis cambiaria-financiera-monetaria. Se les vieron todas las costuras.

Lo primero fue llamar al FMI y a Trump como aquel hijo que no puede resolver algo por s solo y tiene que acudir a sus padres. Ms all de las consideraciones sobre las conocidas desastrosas consecuencias de un rescate del FMI (en la misma Argentina hace dcadas o, ms recientemente, en Grecia), lo obvio es que el Gobierno demuestra un alto nivel de incapacidad e impotencia.

Lo segundo es que se ha percibido claramente que sus poderosos aliados internos no lo son tanto cuando se trata del billete verde. Ni los sojeros liquidaron parte de sus ventas para traer dlares, ni los bancos ni fondos de inversin ayudaron en los das previos para bajar la demanda de dlares que ha supuesto una sangra histrica de reservas. Los grupos econmicos afines al Gobierno lo son en tanto ganen todo lo que puedan (y ms), pero que no cuenten con ellos para que el modelo econmico sea sostenible en el tiempo.

He aqu, entonces, uno de los dilemas del macrismo: si se tapan por un lado, les falta abrigo por otro. Una rentabilidad tan exagerada para el sistema financiero, en pesos y en dlares al mismo tiempo, no puede ser duradera en el tiempo porque la economa salta por los aires. O fue impericia de los tcnicos o se hicieron trampas al solitario, porque todo el mundo saba que esta poltica econmica les iba a explotar en sus propias manos ms temprano que tarde.

Lo tercero es que se ha visto resquebrajado su idilio con los mismos medios que lo auparon en el poder. No significa esto que los hayan dejado de apoyar, pero s han puesto una distancia relativa que ha provocado un gran malestar en la Casa Rosada. Si algo tienen los grandes medios es que les gusta tener siempre la sartn por el mango. Y esta vez, en medio de la crisis -como suele ser habitual- el Gobierno reaccion encogindose, estrechando su crculo de contactos. Y esto, precisamente, fue lo que no agrad en absoluto a aquellos periodistas que tienen un alto grado de incidencia en la opinin pblica. Son personas que poseen unos egos tan enormes que les desagrada que no se les consulte cuando llegan estos crticos momentos. Se tambale, as, este acuerdo entre ambos bandos. Esto no quiere decir que est rota la relacin pero, por primera vez, hemos podido constatar que se ha generado una grieta de desconfianza que no se cura con facilidad.

Desde cualquier punto de vista, se ha puesto de manifiesto que el Gobierno argentino no es tan bueno en el campo de la gestin y de la poltica como lo fue en el terreno comunicacional-electoral. No es verosmil pensar que Macri salga inmediatamente en helicptero de la Rosada. Pero ha pasado algo que no pasar desapercibido: qued en evidencia la primera gran crisis de su gobierno. Macri ya no tiene a su jefe de gabinete que le sirva de escudo, ni ministros que puedan protegerlo. Tuvo que salir dos veces a poner la cara con un resultado ms que incierto. Se comieron una vida. Les queda una menos. En poltica no se sabe cuntas se tienen. Pero s hay algo absolutamente irrefutable: cuando se comienza la cuenta atrs, el final est un poco ms cerca.

Alfredo Serrano Mancilla, Director CELAG, @alfreserramanci

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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