Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2018

The Trump show

Paula Bach
La izquierda diario


Es cierto que no todo es lo que aparenta y mucho menos en pocas de Donald Trump. Sin embargo y an cuando engaan, las apariencias constituyen el vehculo ineludible del contenido. La realidad resulta una suerte de sntesis entre ambos planos porque las formas son especies de carcasas necesarias −en el sentido estricto de que no pueden ser de otra manera− para la existencia de un contenido determinado. Por qu dicho contenido se expresa a travs de una y no de otra forma? Es la pregunta que corresponde formularse. Algo de esto se puede sospechar en la aparentemente sencilla y transparente idea de proteccionismo comercial que Donald Trump forj como uno de sus principales estandartes.

Aunque resulta altamente dudoso que el inquilino de la Casa Blanca tenga alguna aproximacin intelectual a este enmaraado asunto, le toc constituirse en el representante quiz ms conspicuo de una entreverada relacin entre forma y contenido. Puede que la siguiente insinuacin resulte un verdadero abuso retrico, pero parece haber algo del orden de la distincin entre los planos de lo aparente y lo real tanto en el carcter verstil de su discurso, como en la sorprendente capacidad de mutar los escenarios o en la relacin como mnimo catica −y muchas veces contradictoria− entre su retrica y sus actos.

Como sea, estas especulaciones suenan bastante pertinentes al momento de interpretar la realidad (como sntesis entre forma, contenido y el carcter necesario de dicha forma) de un proteccionismo comercial que fue ganando peso en el discurso y en lo que podran definirse por ahora como medios actos del presidente republicano durante estos primeros meses de su segundo ao de mandato.

Interrogantes necesarios

Rebobinando. El primer ao de gobierno Trump se caracteriz por una secuencia de medidas proteccionistas light destinadas a satisfacer demandas sectoriales histricas mientras la estructura de la economa norteamericana permaneci intacta. Incluso la imposicin de aranceles a lavadoras y paneles solares provenientes de China y Corea del Sur con las que comenz el segundo ao de mandato, parecan continuar aquella secuencia light. Los aranceles de Obama a los neumticos chinos podan ser recordados incluso como una medida ms agresiva. Para muestra, el dficit comercial de Estados Unidos con el resto del mundo y en particular con China, alcanz niveles mximos durante 2017 que continan ensanchndose hasta el da de hoy.

Pero a poco de arrancado el ao, Trump cambi la tnica. Primero declarando la guerra universal del acero y el aluminio y luego dirigiendo los caones hacia China, envi el mensaje de que la ofensiva proteccionista sera el smbolo de 2018. Es aqu, sin embargo, donde la distincin de los planos mencionada ms arriba contribuye a una interpretacin ms precisa del estado de situacin.

La cuestin exige comenzar desentraando la forma del proteccionismo comercial de la que se desprenden varios interrogantes: Porqu abrir fuego en momentos en que la economa norteamericana crece por encima an levemente, es cierto de la media del perodo pos Lehman? Por qu apelar al proteccionismo cuando el comercio mundial no slo no est desarticulado sino que exhibe incluso una mejora aunque moderada y lejana a los valores pre crisis con respecto al promedio de la dcada? A qu responden estas tendencias cuando las ganancias de las principales empresas que dominan la economa norteamericana no se encuentran amenazadas en lo inmediato y gozan an de las amplias ventajas de las cadenas de valor globalmente diversificadas? Una ristra de preguntas que al tiempo que relega la cuestin econmica como causa inmediata o directa se hace artfice como mnimo de dos respuestas fundamentales.

Un proteccionismo comercial multiuso

La primera respuesta es que a diferencia de los aos 30, las tendencias proteccionistas actuales no se explican ni por la catstrofe econmica ni por la parlisis comercial de ella derivada sino que poseen su primer fundamento en la combinacin contradictoria entre el conjuro del desastre y el crecimiento particularmente dbil de los aos pos Lehman. Fue aquella debilidad econmica lacerante la que estuvo en el origen de la poderosa grieta en la sociedad norteamericana que puso a un lado a los ganadores y a otro a los perdedores de la globalizacin y en ese mismo acto encumbr a Donald Trump. Es a los segundos que incluyen desde amplios sectores de trabajadores hasta fracciones de pequea y mediana burguesa no globalizada que est dirigido el discurso proteccionista comercial de Trump. Es la desilusin profunda de amplias franjas sociales que perdieron la fe en la lite poltica y econmica la que otorga un carcter necesario al discurso del proteccionismo comercial prometiendo el retorno de los capitales para la reindustrializacin estadounidense.

Con este reto de fondo todo lo slido se desvanece en el aire y cada movida del proteccionismo trumpista exige ser observada en sus intenciones menos literales. Ms an cuando no hay que olvidarlo en noviembre prximo tendrn lugar en Estados Unidos elecciones de medio trmino y mientras estn en juego maniobras significativas en el mbito internacional. Entre estas ltimas, la cumbre de Trump con Kim Jong-un donde el seor de la guerra aspirara al Premio Nobel de la Paz. En este escenario, lo defensivo puede ser la cscara de intenciones predominantemente ofensivas, lo estrictamente comercial puede resultar esencialmente poltico y geopoltico, la seguridad nacional puede ser una carta de negociacin, lo importante puede yacer oculto en lo secundario, lo secundario podra resultar tan necesario como improbable y as sucesivamente.

La saga del acero y el aluminio contribuye a echar luz sobre esta cadena de quid pro quos. Si inicialmente Trump pareca desatar su ira contra todos los pases de origen implementando un arancel del 25 % a las importaciones de acero y del 10 % a las de aluminio, la furia se disip una vez pasadas las elecciones en Pensilvania. Un swing state en el que Trump gan en 2016 por un abrumador 19 % y del cual Pittsburgh, conocida casualmente como la ciudad del acero, es la segunda metrpoli en importancia. Pensilvania se anticipaba como barmetro de cara a noviembre y Trump perdi all por muy poco.

En el nterin el inquilino aprovech para iniciar una limpieza quirrgica de una porcin significativa del ala global del gabinete. Cay el Secretario del Tesoro, Gary Cohn hombre de Goldman Sachs seguido por el Secretario de Estado, Rex Tillerson proveniente de la Exxon y nombr a Pompeo que se prepara como estrella chispeante en el affaire Corea. Wall Street volvi a temblar y el fantasma de la inestabilidad financiera de principios de ao retorn a escena. Buscando imitar el eficaz dilogo de Yellen con los mercados, Trump nombr a Larry Kudlow un partidario del libre comercio como asesor econmico, dej entrever que las medidas eran un mecanismo de negociacin in extremis y finalmente retrocedi desafectando temporalmente del arancel a los principales exportadores. Observaba bien Joseph Stiglitz en su momento que El propio Trump ya ha dado un paso atrs en su argumento sobre la seguridad nacional al exceptuar a la mayora de los principales exportadores de acero a Estados Unidos.

Resulta que a decir verdad tanto el acero como el aluminio poseen un carcter ms simblico que econmico para la economa norteamericana, cuestin que hace que la amenaza arancelaria luzca como una suerte de comodn. til ya sea para prometer un imposible retorno de la industria a los estados tradicionalmente industriales del Rust Belt. Pendiente como espada de Damocles sobre Canad y Mxico en caso de que los trminos de la renegociacin del TLC no satisfagan la aspiracin del republicano teniendo en cuenta que ya se llevan siete rondas y ninguna flor. O como mensaje subliminal a China uno de los pocos para los que el arancel qued operativo aunque paradjicamente provee en la actualidad cuotas escasamente significativas a Estados Unidos.

Dado que las exenciones eran temporales se esperaban nuevas definiciones para inicios de mayo. Si bien para el caso de Canad y Mxico era previsible una nueva prrroga de los aranceles en medio de la octava ronda del TLC, no lo era tanto para el caso de la Unin Europea que tambin result favorecida con una postergacin. Segn Trump durante este lapso se estaran extendiendo las negociaciones mientras asegura haber llegado a un acuerdo final con Corea del Sur y estar a punto de alcanzar otro con Argentina, Australia y Brasil.

Si en este juego de vandorismo americano Trump parece ir trocando la guerra por la prrroga y la prrroga por una probablemente extensa negociacin de cuotas de importacin, los caones que apuntan hacia China parecen estar hechos de un acero ms slido. An cuando la amenaza comercial a China nada tiene de prstina y viene mezclada con sustancias mltiples podra significar por ejemplo un as en la manga frente a la negociacin con Corea del Norte parece tratarse del punto ms serio del embate y por ello mismo exige una distincin aguda entre lo que puede intuirse como forma y lo que se sospecha como contenido.

Nacionalismo econmico

La segunda respuesta a la serie de interrogantes formulados ms arriba dice que an cuando la catstrofe econmica haya sido transitoriamente exorcizada, la dinmica de crecimiento dbil restringe la acumulacin ampliada del capital. Una cuestin que se pone de manifiesto tanto en la histricamente baja inversin que caracteriza a las economas de los pases centrales durante los ltimos aos, como en su contracara, el crecimiento exhuberante de Wall Street. La globalizacin en tanto empresa neoliberal pujante desde los aos 80 se fue convirtiendo en una estructura estancada luego de la crisis de 2008. No obstante y ante la inexistencia de una nueva empresa promisoria para el capital, el terreno se presenta como una suerte campo de batalla en el que se enfrentan tendencias nacionalistas insurgentes y una globalizacin resistente.

En el terreno econmico esta contradiccin alcanza materialidad en el desarrollo simultneo de la ofensiva proteccionista comercial trumpista que emerge como lo nuevo y la resistencia de las cadenas de valor que incluye la concrecin de tratados como el Transpacfico (TPP) aunque claramente debilitado tras la salida de Estados Unidos o la ampliacin del tratado preexistente entre Mxico y la Unin Europea que expresan la resiliencia de una estructura econmica y financiera altamente globalizada. La realidad se presenta como una sntesis que incluye ambas tendencias y en dicha condensacin los pactos operan de paso como mecanismos de presin sobre Estados Unidos en el contexto de negociaciones claves como la del Nafta. Para enredar ms el asunto el propio Trump instruy a sus funcionarios analizar posibles condiciones de retorno de Estados Unidos al TPP.

Pero detrs de la forma de un proteccionismo comercial defensivo destinado a la re industrializacin norteamericana, los actos del presidente republicano parecen ir revelando de a poco un contenido nacionalista econmico de un tipo ms bien ofensivo asociado a garantizar mejores condiciones para las multinacionales norteamericanas en territorio global y en especial, en escenario chino. La cuestin contiene no obstante un aspecto defensivo aunque al parecer mucho menos asociado al acero, al aluminio o a otros productos industriales que a la necesidad del Estado norteamericano y ac s cobra sentido el argumento de la seguridad nacional de conservar el puesto lder en tecnologa de punta como aspecto que contiene una triple faceta econmica, poltica y militar. Y justamente es all donde China se presenta como principal competidor en la arena global. La insinuacin del retorno al Transpacfico un legado de la administracin Obama para sujetar a China tambin pone de manifiesto este contenido.

Aunque Trump amenaz arancelar una amplia gama de exportaciones chinas por un valor que ronda los 150 mil millones de dlares y puede subir la apuesta, la batera permanece an indeterminada y en el terreno de una tensa negociacin. Segn un artculo de The New York Times, los aranceles propuestos estn en parte destinados a industrias en las que resultara fcil cambiar de proveedor Taiwn, Corea del Sur, Mxico o India aparecen entre los posibles nuevos orgenes. Adems en la mayora de las categoras de productos iniciales que la administracin identific para los aranceles, menos de la mitad de los bienes importados por las empresas provienen de China, segn idntica fuente. Sucede que an cuando los productos de eventual imposicin incluyen desde textiles hasta celulares, la verdadera batalla de Trump con China parece estarse jugando en otra comarca y all el ataque se dirige en mltiples direcciones. Trump se propone por un lado quebrar la exigencia a las empresas estadounidenses que invierten en China de formar sociedades conjuntas con empresas nacionales un mecanismo a travs del cual se opera transferencia tecnolgica. Por el otro apunta contra el sistema de licencias y permisos administrativos chinos diagramados para obtener concesiones de las empresas extranjeras a cambio de su acceso al mercado nacional. A la vez persigue trabar la compra de empresas norteamericanas por parte de empresas chinas as como frenar la apropiacin de tecnologa mediante ciberataques. Se trata de una serie de peajes que China cobra a las multinacionales extranjeras por el usufructo de una de las fuerzas de trabajo ms baratas del mundo. Es cierto que son reivindicaciones que Estados Unidos sostiene desde hace aos pero algo significativo se estuvo transformando durante el ltimo perodo.

Mutaciones

Financial Times pone de relieve una modificacin en la conducta de la mayora de las empresas extranjeras que operan en China. Seala que hasta hace un tiempo y por temor a la perdida de mercado, aceptaban las reglas chinas sin demasiado pataleo. Sin embargo y debido a mayores restricciones en territorio chino y a la creciente competencia de contrapartes del Gigante Asitico en el exterior, muchas grandes compaas estaran exigiendo un endurecimiento de las polticas de Estado hacia Pekn. Segn la misma fuente, los aranceles de importacin chinos estn cerca de duplicar a los estadounidenses a lo que se agregan barreras no arancelarias que excluyen a industrias o pases enteros. Aade tambin que mientras los servicios de Google, Facebook, Twitter, YouTube e Instagram se encuentran bloqueados, su ausencia foment el surgimiento de grupos locales como Tencent y Alibaba. A la vez y siempre segn Financial Times, de las mayores adquisiciones chinas de empresas europeas entre 2000 y 2017 slo un cuarto podra haber sucedido en sentido inverso, debido a las leyes y polticas industriales vigentes en el Gigante Asitico. Un desequilibrio que habra comenzado a volverse preocupante cuando en 2017 la inversin directa china en Europa cuadruplic a la inversin de los europeos en China en el mismo ao. Seala a la vez Financial Times que para fines de 2017 el stock acumulado de inversin directa china en Europa desde el ao 2000 haba alcanzado el stock total europeo de inversin extranjera directa en China. Cabe agregar que trata de un modus operandis en desarrollo en todo el mundo.

El reciente bloqueo de Trump a la adquisicin por parte de la empresa Broadcom con sede en Singapur de Qualcomm que con sede en San Diego fija patrones tecnolgicos en materia de celulares, conforma un movimiento defensivo del Estado norteamericano frente a idntico patrn. Si bien el bloqueo tiene antecedentes ya por 2005 cuando la Casa Blanca y el Capitolio bloquearon la compra de la norteamericana Unocal por parte de la china Cnooc, las contradicciones se presentan ahora en una escala mucho ms agravada. Qualcomm devino uno de los principales competidores de la china Huawei Technologies Co. y la intencin de compra pretenda dar a luz a una de las mayores empresas tecnolgicas del mundo. El Comit de Inversin Extranjera de Estados Unidos (CFIUS) con el guio del Ejrcito norteamericano, advirti que de prosperar la compra, la tecnologa 5G an en fase de investigacin sera operada en unos aos de forma dominante por Huawei, con lo que Estados Unidos pasara a depender de China en este campo.

Y es que a decir verdad gran parte de la intencin norteamericana apunta a frenar el plan Made in China 2015. Un programa que exige que el pas se vuelva autosuficiente y competitivo en trminos globales en sectores tecnolgicos avanzados an bajo dominio occidental. Se trata de rubros como por ejemplo aviones comerciales, automviles elctricos, robtica, comunicaciones de telfonos mviles 5G o microchips de computadora. En este juego, The New York Times observa que mientras China busca reducir la dependencia de una gran variedad de productos fabricados en Estados Unidos, la reciente prohibicin norteamericana a la provisin por parte de sus empresas al fabricante chino de equipos de telecomunicaciones ZTE funcion esencialmente como un recordatorio de aquella dependencia. En un sentido hay una guerra en gestacin pero menos por el comercio que por la tecnologa y la hegemona poltica y militar.

Volviendo a las dos respuestas ensayadas ms arriba para un mismo problema, vale mencionar otra reflexin interesante de Stiglitz:

Si miramos ms all de los votantes de Estados Unidos y Europa que estn sufriendo a causa de la desindustrializacin, la realidad es que China no es la mina de oro que alguna vez era para las corporaciones norteamericanas. En tanto las firmas chinas se han vuelto ms competitivas, los salarios y los estndares ambientales en China han aumentado. Mientras tanto, China se ha demorado en abrir sus mercados financieros, para disgusto de los inversores de Wall Street. Irnicamente, mientras que Trump dice estar velando por los trabajadores industriales estadounidenses, el verdadero ganador de las negociaciones exitosas que obligaran a China a abrir ms sus mercados a los seguros y otras actividades financieras quiz sea Wall Street.

Amn de que los salarios chinos promedio continan siendo alrededor de un cuarto de los norteamericanos, el sealamiento de Stiglitz es esencialmente correcto slo que vale ms como identificacin de una contradiccin en movimiento que como final de pelcula espoileado. El panorama abierto excede las soluciones binarias. Y justamente aqu es cuando las cosas se ponen ms difciles de preveer: China no parece tan fcil de doblegar y los votantes que sufren son quienes deben legitimar al Estado y otorgan al formato proteccionista comercial un carcter necesario.

El carcter necesario de la forma (o la fuerza de lo aparente)

El asunto dista de quedar resuelto al distinguir los aspectos asociados a la forma de aquellos relacionados con el contenido, como si los primeros pudieran relegarse al lugar de simple engao. Para tratar este asunto novedoso, complejo y bastante paradjico es que aludimos de una manera un tanto metafrica a la condicin ineludible de la forma sin la cual el contenido no es capaz de ver la luz. Dicho en trminos ms prosaicos, sucede que un nacionalismo econmico ms agresivo necesita del consenso nacional que es lo que vino a tratar de recuperar Trump y a lo que dedica gran parte del discurso proteccionista con el fin supuesto de la reindustrializacin norteamericana. Quizs la dificultad para armonizar la respuesta doble que arroja una misma serie de preguntas, constituya la paradoja ms apremiante de nuestro tiempo. A ella buscan responder de algn modo desde Trump hasta quienes ubicndose abiertamente en el campo de la globalizacin sugieren explcitamente la necesidad de reformarla.

Las contraofensivas arancelarias tcticas de China y la Unin Europea, demostraron una aguda comprensin de aquello que para Donald Trump resulta necesario. Una cuestin a la vez ineludible para s mismos porque si el aluminio y el acero representan porciones poco significativas respecto del conjunto de la economa global, el acero constituye un smbolo industrial en trminos nacionales. Y por ello los contraataques parecen mucho menos tramados en trminos comerciales que diseados para golpear a la base electoral de Trump. La Unin Europea amenaz imponer productos tradicionales norteamericanos como las motocicletas Harley-Davidson, los clsicos Levis o el whiskey bourbon. China se lanz contra las importaciones automotrices y contra la base rural republicana prometiendo arancelar en un 25 % la soja y la carne porcina y en un 15 % otra larga lista de productos agrarios tpicamente americanos.

En este contexto Stiglitz parece errar el blanco cuando acusa a Trump de confusin comercialpor apelar de manera falsa a la Seguridad Nacional, obsesionarse con problemas pasados o incomprender la trascendencia suprema del dficit comercial multilateral frente a los dficits bilaterales. No es que Stiglitz se equivoque cuando seala que reducir importaciones de China no crear empleos en Estados Unidos sino que slo aumentar los precios internos y generar puestos de trabajo en Bangladesh o Vietnam. Dicho sea de paso dicen que Levis ya proyecta por si acaso vender en Estados Unidos jeans fabricados en Vietnam, Camboya o una de las tres docenas de pases donde tiene proveedores. Tambin planea colocar eventualmente en el mercado mexicano los jeans que seguir produciendo en China. Tampoco se equivoca Financial Times cuando a la vez le reivindica a Trump focalizar el ataque a China en aspectos como la transferencia tecnolgica pero le critica considerar que puede ganar esa guerra enfrentando tambin a pases que seran seguros aliados en la contienda. Todas crticas tan racionalmente correctas como incapaces de captar la contradiccin de fondo. Trump ms bien parece intentar jugar un juego doble.

El doble carcter que adopt el Tratado Transpacfico ilustra con bastante claridad aquel juego. En un acto de proteccionismo comercial Trump renunci al TPP a das de su asuncin. Sin embargo en el ltimo tiempo especul con retornar para contener a China y mejorar las condiciones de inversin externa de las transnacionales norteamericanas. Una opcin que probablemente le jugara una mala pasada en trminos electorales debido a la aversin que con razn la mayora de la poblacin siente respecto de los tratados comerciales. El problema es que justamente all reside la contradiccin. Y son estas fuerzas opuestas las que en parte llevan a Trump de un lado a otro. Se trata de recomponer el consenso y la idea de Nacinresulta un instrumento fundamental para legitimar una mayor ofensiva de las multinacionales norteamericanas en el extranjero. Constituye un dilema estratgico del Estado norteamericano que excede en mucho las menores o mayores capacidades de Donald Trump.

En medio de negociaciones crticas con mltiples jugadores como la hoy reida cumbre con Corea del Norte donde el resultado de la disputa comercial con China parece adquirir un lugar determinante, sectores del establishment tanto demcrata como republicano temen que la forma acabe absorbiendo al contenido. El senador demcrata por Nueva York, Chuck Schumer, lo puso de manifiesto exponiendo como su mayor preocupacin que el presidente retroceda en lo que China ms teme una ofensiva contra el robo de propiedad intelectual a cambio de comprar bienes a corto plazo. De hecho se habla de negociaciones en curso en las que China ofrecera un ilusorio incremento de sus importaciones de Estados Unidos por 200 mil millones de dlares como forma de reducir el dficit comercial. The New York Times seala que un arreglo tal le permitira a Trump reclamar una victoria y despejar el camino para su encuentro histrico con Kim Jong-un aunque arriesgando dejar de lado su objetivo ms amplio de castigar a China por presionar a las compaas estadounidenses para que entreguen tecnologa sensible.

Una opcin como esta no puede descartarse en el derrotero de un impredecible como Trump. De todos modos y en ltima instancia, se trata de cuestiones coyunturales de importancia menor. El dilema estratgico de una convergencia parcial de intereses entre los principales capitales transnacionales norteamericanos y al menos sectores perdedores de la globalizacin, no parece muy probable por el momento. A menos que Estados Unidos pudiera avanzar significativamente por ejemplo mediante una colonizacin de China. Una opcin poco asequible si se excluye la posibilidad de enfrentamientos a gran escala incluso militares con todas sus previsibles consecuencias y derivaciones teniendo en cuenta la debilidad relativa del Estado norteamericano y las crecientes intenciones nacionalistas chinas.

Fuente: https://www.laizquierdadiario.com/The-Trump-Show



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter