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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2018

Trumpismo: el arte del insulto

Immanuel Wallerstein
La Jornada


Desde que lleg a presidente,   Donald Trump ha insultado casi a todas las personas con las que ha interactuado. Parece que la nica excepcin son los miembros de su familia cercana. A ellos no los insulta, pero cuando caen de su gracia simplemente los ignora. Tambin ha insultado a todos los pases del globo, con la posible excepcin de Israel.

Los insultos parecen ser un instrumento que define al trumpismo, uno que utiliza y saborea constantemente. Hay entonces dos cuestiones para el analista de Trump. Por qu los profiere? Le funcionan?

Algunos analistas atribuyen estos incesantes insultos, que son recurrentes aunque varen a quien van dirigidos, a algn tipo de defecto mental. Es un megalmano hipersensible, dicen. No puede refrenarse. No tiene autocontrol.

Discrepo. Pienso que los insultos son parte de una estrategia deliberada, que Trump piensa que le ayudarn a impulsar: 1) su dominacin de Estados Unidos y del escenario mundial y 2) la implementacin de sus polticas.

Qu puede pensar Trump que consigue del juego de los insultos? Cuando insulta a una persona o a un pas, los fuerza a tomar una decisin. Pueden contestar el golpe y arriesgarse a la voluntad de Trump de lastimarles de algn modo importante para ellos. O pueden buscar retener su favor haciendo alguna concesin importante para Trump. En cualquier caso, la relacin se centra en torno a Trump.

Desde su punto de vista, esto lo vuelve el perro alfa. Es ms, l no slo quiere estar en la cima de la escala mundial de poder, quiere que la gente vea que est ah. Los insultos sirven a dicho propsito.

Enfrentada a optar entre dos respuestas indeseables al insulto, la persona o la nacin insultadas pueden intentar hacer una alianza con otros que son insultados de modos semejantes o al mismo tiempo. Pero resulta que los aliados potenciales estn sosteniendo el mismo debate de qu hacer para lidiar con los insultos. Y el aliado potencial puede optar por una respuesta muy diferente.

En este punto, la persona o el pas insultado pueden intentar persuadir al aliado potencial que cambie de tctica. O puede buscar otros aliados potenciales. En cualquier caso, ms que enfocarse en cmo lidiar con los insultos de Trump, se enfocan ahora en conseguir aliados. Se desvan as del asunto principal, el beneficio de Trump.

Trump puede entonces variar sus tcticas. Puede ofrecer alguna concesin parcial a la persona o al pas insultado. Puede hacerlo de un modo que sea ambiguo o por tiempo limitado. La persona o el pas implicados deben entonces escoger entre tragarse su reciente humillacin y ofrecerle gratitud por la concesin, o considerar insuficiente la concesin.

Si optan por la gratitud, la persona o el pas viven bajo la espada de Damocles de que el insulto vuelva a ocurrir, pese a todo. O puede sufrir la ira de Trump. En cualquier caso, Trump logra lo que quiere.

Puede utilizar esta tctica para apaciguar a los crticos situados a su derecha o a su izquierda. En realidad, esto le ayuda a emerger como el centro razonable, sin importar qu polticas est emprendiendo.

Una ltima ventaja. Dado que los tuits de Trump son inconsistentes, puede reclamar el crdito cuando el resultado le es favorable (merezco el Premio Nobel). Pero siempre que el resultado no sea tan favorable como esperaba, culpa a alguien o a todos los de su crculo cercano, afirmando que no siguieron sus instrucciones.

Debemos ahora responder la cuestin de si los insultos funcionan. Logran los beneficios que Trump esperaba obtener? Debemos comenzar con lo que Trump debe encontrar preocupante. Tiene unos ndices de impopularidad muy altos en las encuestas de opinin en Estados Unidos. Y en la vasta mayora de las naciones la opinin respecto de Trump es muy negativa.

Est bastante inseguro de ganar las elecciones de 2018 y de 2020. Su base conservadora est descontenta, lo que puede conducir a abstenciones de su parte, o a ponerle menos esfuerzo a conseguir el voto conservador.

No obstante, pese a esta dbil muestra, el juego de los insultos parece haber incrementado, cuando menos ligeramente, su nivel de apoyo. Es esto suficiente para su propsito primario, inmediato, de relegirse? Necesita mostrar a los votantes y a otras naciones algunos logros.

Tiene unos pocos. En el escenario estadunidense, tiene el proyecto de ley de reduccin de impuestos. Y en el escenario mundial, tiene (hasta ahora) la prxima reunin con el lder de Corea del Norte, Kim Jong-un. Pero tambin tiene fracasos. No ha podido (hasta ahora) conseguir sus planeadas medidas de inmigracin ni el dinero para el muro. Y a escala mundial su rechazo del acuerdo con Irn ha consternado a la mayora de las naciones.

La pregunta es si la respuesta a los insultos se inclinar seriamente en su contra. Es difcil decirlo. Puede llegar repentinamente. O puede reptar por entre el pantano. El punto real es que lo que le consiguen los insultos no puede seguir para siempre. Esto resulta de que demasiada gente y demasiadas naciones pierden demasiado.

La pregunta, entonces, no es si habr una reaccin en su contra, sino cundo. Este es el juego que estamos jugando todos cada da, en las elecciones a todos los niveles concebibles, en las alianzas reformuladas por todo el mundo. No si ocurrir, sino cundo.

Traduccin: Ramn Vera-Herrera

Immanuel Wallerstein

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/05/22/opinion/014a1pol



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