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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2018

Filias y fobias de Pinky y Cerebro en el momento actual

Ibon Cabo
Rebelin


Una buena capa todo lo tapa

Refrn espaol


La izquierda, histrico o nueva, juega la partida acomplejada ante una derecha espaola lanzada que explota las contradicciones que emanan del sistema actual. Ante este escenario el desgaste en votos viene provocado por debates superficiales donde la imagen choca contra los verdaderos objetivos de la transparencia o la participacin, el control democrtico y el reparto de la riqueza a travs de la racionalizacin de la distribucin de la propiedad.

En los ltimos aos a los rojos les ha acostado asumir que tras la cada del muro de Berln la nica alternativa al sistema capitalista es la regeneracin democrtica del sistema y la reforma radical del capitalismo. En aquellos pases donde se ha asumido con naturalidad esto, se ha generado un nuevo espacio ideolgico donde el juego de las mayoras no genera miedos y si grandes esperanzas de cambio. Principalmente esto se ha desarrollado en latinoamerica y en los ltimos tiempos en Portugal.

Ante este renacimiento cultural de la izquierda, en Europa, la derecha ha recuperado la poltica del miedo (terrorismo, valores patriticos exacerbados, ruptura con la libertad de expresin, vuelta al extremismo religioso) para hacer frente a lo que ella considera su nica prioridad: el control del sistema para no ver mermadas sus fuentes de ingresos infinitas.

Para ello, el club de BilderBerg, trat de condicionar la capacidad de salto entre clases de las personas que pertenecan a los estratos bajos y medios. Puso en marcha un sistema de crdito fcil y a la vez, dificult el acceso y la salida del sistema hacia el bienestar global. Por un lado, limit la capacidad de los jvenes a acceder a un empleo digno, logrando que cualquier estado a futuro sea mejor que el inicial. Adems proporcion la dependencia orgnica de los bancos a las clases medias, para que vivieran envueltos el vestido del emperador y fuera ms difcil entrar que salir. Por ltimo, azuz a los mayores imponiendo normativas que impidieran el acceso a una pensin digna de aquellos-as que llevaban toda una vida trabajando. Adems los partidos conservadores impusieron recortes en educacin y sanidad para que el verbo vivir fuera sustituido con rapidez por el de sobrevivir. El sistema haba impuesto as el control social sobre el progreso con la esperanza de que el miedo hiciera el resto.

Ante esta situacin, la izquierda se afanaba en recuperar sus valores tradicionales en torno a la lucha obrera en la calle. Jvenes en el 15M, jubilados-as en la actualidad, feminismo y lucha sindical para la recuperacin de un salario digno. Sin embargo, lo que pareca un movimiento global anti sistema se ha convertido en uno con departamentos estancos entre los cuales no existen vasos comunicantes. Por qu no se da un salto al cambio de modelo global? Desde la izquierda estatal, se trata con desdn y crtica al modelo perifrico de la izquierda de ruptura territorial, aduciendo qu se trata de una cortina de humo que impide hablar de los verdaderos problemas del pas. Bloqueados el desarrollo del bienestar y la posibilidad de mejora dentro de la propia clase, cabra plantearse si la nica posibilidad de retomar el control sera la propia paralizacin del sistema.

Sin embargo para eso, uno debe perder complejos y tratar la ruptura como un elemento de lucha de clases y de superacin. En el estado, la izquierda vive en una continua y compleja guerra meditica entre los dos lderes actuales de mayor peso. Por un lado, Pedro Snchez acomplejado por el debate profundo de Pablo Iglesias, trata de desvirtuar y seguir el hilo de este ltimo en temas sociales, apoyando tambin temas de construccin nacional para aprovechar el aire meditico insoportable de Ciudadanos. Esta esquizofrenia, en vez de llevarle al centro poltico, le convierte en el secuaz involuntario del ritmo marcado por la nueva izquierda. Ante esta falta de competencia, Pablo Iglesias se crece y quiere convertir todos los episodios de su vida en parta de un show permanente inteligentemente orquestado pero sin fondo rupturista. La dupla pues se parece ms a Pinky y Cerebro tratando de conquistar el mundo que a la pugna histrica entre Largo Caballero e Indalecio Prieto.

Por otro lado, la izquierda perifrica estatalista sigue la estela de sus amados lderes y cede el liderazgo a los partidos independentistas que, cuando basan sus actuaciones en la diversidad, no paran de conquistar espacio electoral y de avanzar socialmente. As avanza proceso a proceso. La caja nica no es pues un elemento de solidaridad, sino uno de control sistmico que lleva al final del camino al mismo tipo de ruina global.

As pues, el desarrollo a futuro de la izquierda pasa por abandonar su espacio de confort y provocar el colapso del sistema. Para ello los objetivos pudieran ser el afianzamiento de las dinmicas sociales buscando la concurrencia entre ellas, la ruptura del rgimen del 78 a travs de la plena democratizacin que conlleva la utilizacin del derecho a decidir y la cada de los borbones como elemento histrico vertebrador de la construccin de una nueva poca (todos los saltos histricos necesitan mitos).

Todo ello podra llevarnos a un escenario de reforma del marco europeo con la eliminacin de la comisin, el reforzamiento de las luchas globales (ecologa, pensiones, marco industrial propio) y la creacin de pequeos estados que en origen si bien pueden fomentar la desigualdad, a futuro pueden establecer nuevos marcos de gestin para la social democracia europea y el estado del bienestar. Sin duda puede ser esta creacin lo que traslade la lnea de frente a travs de las contradicciones del sistema a BilderBerg y no a la plaza de las Cortes.

Pero mientras la izquierda estatal no abandone sus filias y fobias habituales, el debate se mantendr ms en el mbito de los dibujos animados que en el de la poltica y el control democrtico seguir en balnearios y no en las manos de las personas. El sistema no reparte su riqueza sino generas uno nuevo que ponga en el centro a las personas y no en imaginarios colectivos en franca decadencia. Toca devolver la capa al sastre y recortarse los pantalones para desde la ruptura avanzar en el cambio.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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