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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-05-2018

Las polticas de externalizacin de las fronteras de la UE
Expandiendo la fortaleza

TNI


Este informe persigue llamar la atencin sobre las polticas que apuntalan esta externalizacin de las fronteras europeas, los acuerdos que se han firmado, las empresas y las entidades que se benefician y las consecuencias para las personas desplazadas por la fuerza, as como para los pases y poblaciones que las acogen.

Resumen ejecutivo

La difcil situacin de los 66 millones de personas del mundo desplazadas por la fuerza parece perturbar la conciencia de la Unin Europea nicamente cuando el foco de los medios de comunicacin muestra una tragedia en sus fronteras. Solo un Estado europeo Alemania se encuentra entre los diez primeros pases del mundo en cuanto a acogida de refugiados, mientras que algunos de los pases ms pobres son los que albergan a la mayor parte de las personas desplazadas por la fuerza. As pues, la invisibilidad solamente se rompe cuando comunidades fronterizas como Calais, Lampedusa o Lesbos aparecen de manera destacada en las noticias con gente desesperada que huye de la guerra y que acaba muerta, detenida o atrapada.

Estas tragedias no son solo una desafortunada consecuencia de guerras o conflictos en otras partes del mundo, son tambin resultado directo de las polticas europeas sobre migracin aplicadas desde el Acuerdo de Schengen de 1985. Este enfoque se ha centrado en la fortificacin de las fronteras, el fomento de sistemas de vigilancia y seguimiento de personas cada vez ms sofisticados y el aumento de las deportaciones, al tiempo que se proporcionan cada vez menos opciones legales de residencia, a pesar de la necesidad creciente. Esto ha dado lugar a que muchas personas desplazadas por la fuerza no puedan entrar legalmente en Europa y utilicen rutas cada vez ms peligrosas para huir de la violencia y el conflicto.

Lo que resulta menos conocido es que la misma tragedia provocada por Europa se desarrolla ms all de nuestras fronteras, en pases tan lejanos como Senegal o Azerbaiyn. Esto se debe a otro pilar del planteamiento de Europa en materia de migracin, conocido como externalizacin de las fronteras. Desde 1992, e incluso ms agresivamente desde 2005, la UE ha desarrollado polticas para externalizar las fronteras de Europa a fin de que las personas desplazadas por la fuerza ni siquiera lleguen a ellas. Esto implica acuerdos con los pases vecinos de Europa para que acepten a personas deportadas y adopten las mismas polticas de control de fronteras que Europa, un seguimiento de personas mejorado y unas fronteras fortificadas. En otras palabras, estos acuerdos han convertido a los vecinos de los Estados europeos en los nuevos guardias fronterizos de Europa. Y como se encuentran tan lejos de las costas y de los medios de comunicacin europeos, sus consecuencias son prcticamente invisibles para la ciudadana europea.

Este informe persigue llamar la atencin sobre las polticas que apuntalan esta externalizacin de las fronteras europeas, los acuerdos que se han firmado, las empresas y las entidades que se benefician y las consecuencias para las personas desplazadas por la fuerza, as como para los pases y poblaciones que las acogen. Se trata del tercer informe de una serie titulada Guerras de frontera, que analiza las polticas fronterizas de Europa y pone de manifiesto cmo los sectores armamentstico y de seguridad han ayudado a conformar las polticas de seguridad de las fronteras europeas y se han beneficiado con el creciente nmero de contratos y medidas de seguridad fronteriza.

Este informe muestra un aumento significativo de los acuerdos y medidas de externalizacin desde 2005 y una extraordinaria aceleracin desde la cumbre Europa-frica que tuvo lugar en noviembre de 2015 en La Valeta, Malta. Utilizando un gran nmero de nuevos instrumentos en particular el Fondo Fiduciario de Emergencia para frica (EUTF), el Marco de Asociacin con terceros pases y el Mecanismo para los Refugiados en Turqua, la Unin Europea y algunos Estados miembros, de forma individual, estn dedicando en la actualidad millones de euros a una serie de proyectos destinados a impedir la migracin de determinadas personas hacia territorio europeo o dentro de este.

Esto incluye la colaboracin con terceros pases para la aceptacin de personas deportadas, la formacin de su polica y guardias fronterizos, el desarrollo de amplios sistemas biomtricos y la donacin de equipamiento, incluidos helicpteros, barcos patrulleros, vehculos y equipos de vigilancia y seguimiento. Aunque muchos proyectos se llevan a cabo a travs de la Comisin Europea, varios Estados miembros, como Espaa, Italia o Alemania, llevan la iniciativa en materia de financiacin y apoyo a las medidas de externalizacin de las fronteras mediante acuerdos bilaterales con pases no europeos.

Lo que hace que esta colaboracin resulte muy problemtica es que muchos de los Gobiernos que reciben dicho apoyo son de carcter marcadamente autoritario y, con frecuencia, esta se destina a los rganos de seguridad del Estado responsables de la represin y de los abusos contra los derechos humanos. La Unin Europea emplea en todas sus polticas una hermosa retrica sobre la importancia de los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho, pero no tener lmites a su predisposicin para aceptar regmenes dictatoriales siempre y cuando estos se comprometan a impedir que la migracin irregular llegue a las costas europeas. Como consecuencia de ello, la UE ha firmado acuerdos con regmenes infames como los de Chad, Nigeria, Bielorrusia, Libia y Sudn, y les ha proporcionado fondos.

Por tanto, estas polticas tienen consecuencias de largo alcance para las personas desplazadas por la fuerza, cuya situacin de ilegalidad ya las coloca en una situacin de vulnerabilidad y hace ms probable que tengan que enfrentarse a abusos contra los derechos humanos. Muchas acaban padeciendo condiciones laborales de explotacin o son detenidas y deportadas a los pases de los que haban huido. Las mujeres refugiadas corren un elevado riesgo de sufrir violencia de gnero, explotacin y agresiones sexuales.

La violencia y la represin contra personas desplazadas por la fuerza fomentan tambin la migracin clandestina, reconfiguran el negocio del trfico de seres humanos y refuerzan el poder de las redes delictivas de trfico. Como consecuencia, muchas personas se han visto obligadas a buscar otras rutas, a menudo ms peligrosas, y a confiar en traficantes que cada vez tienen menos escrpulos. Esto da lugar a un nmero cada vez mayor de muertos.

Adems, el refuerzo de los rganos de seguridad del Estado en las regiones del Oriente Medi oy Norte de frica (MENA), Magreb, Sahel y el cuerno de frica tambin amenaza a los derechos humanos y la rendicin de cuentas democrtica de la regin, en especial porque ello tambin reduce los recursos necesarios para el gasto econmico y social. De hecho, este informe muestra cmo la obsesin de Europa por evitar la llegada de personas migrantes no solo desva recursos, sino que tambin distorsiona el comercio, las ayudas y las relaciones internacionales de Europa con toda la regin. Tal y como han sealado muchos expertos, se estn sentando las bases de una mayor inestabilidad e inseguridad en la regin, as como de la probabilidad de un aumento del nmero de personas refugiadas en el futuro.

No obstante, hay un grupo que se ha beneficiado enormemente de los programas de externalizacin de las fronteras de la UE. Tal y como se expuso en el anterior informe de la serie Guerras de frontera, la industria militar y de seguridad europea es la que ha obtenido mayores beneficios al proporcionar la mayor parte del equipamiento y de los servicios para la seguridad fronteriza. Tambin se han beneficiado diversas instituciones intergubernamentales y semipblicas, que han crecido de forma significativa durante los ltimos aos, ya que se encargan de la ejecucin de decenas de proyectos de seguridad y control de fronteras en pases que no pertenecen a la UE.

El informe revela que:

El informe examina estos impactos analizando la evolucin de estas polticas en Turqua, Libia, Egipto, Sudn, Nger, Mauritania y Mal. En todos estos pases, los acuerdos han dado lugar a que la UE pase por alto o suavice las crticas a los abusos contra los derechos humanos con el objetivo de firmar los acuerdos.

En Turqua, la UE ha optado por el modelo australiano de externalizacin de la gestin de las personas desplazadas por la fuerza y ha incumplido con obligaciones clave contradas en virtud del derecho internacional, como el principio de no devolucin, el principio de no discriminacin (el acuerdo solamente contempla a las personas de Siria) y el principio de acceso al asilo.

En Libia, la actual guerra civil y la inestabilidad no han impedido que la UE ni Estados miembros como Italia canalicen dinero hacia equipamientos y sistemas para las fronteras, formacin de guardacostas y la financiacin de centros de detencin; incluso cuando ha habido noticias de guardacostas disparando contra embarcaciones de refugiados y milicias dirigiendo centros de detencin como campos de prisioneros.

En Egipto, la cooperacin fronteriza con el Gobierno alemn se ha intensificado a pesar de la creciente consolidacin militar del poder en el pas. Alemania financia equipamiento y formacin peridica para la polica fronteriza. Las personas desplazadas por la fuerza se han visto atrapadas, incapaces de trasladarse a Libia debido a la situacin de inseguridad y tiroteadas por los guardacostas egipcios si intentan llegar al mar.

En Sudn, el apoyo fronterizo de la UE no solo ha sacado a una dictadura infame del aislamiento internacional, sino que tambin ha acabado respaldando a las Fuerzas Rpidas de Apoyo, formadas por combatientes de las milicias Janjaweed responsables de violaciones de derechos humanos en Darfur.

La situacin en Nger, uno de los pases ms pobres del mundo, muestra los costes del control migratorio para las economas locales. Las crisis en la ciudad septentrional de Agadez han socavado la economa local y favorecido la inmigracin clandestina hacindola ms peligrosa para las personas migrantes y aumentando el poder de las bandas armadas de traficantes. Asimismo, en Mal, la imposicin por parte de la UE de medidas de externalizacin de fronteras en un pas que est saliendo de una guerra civil amenaza con reavivar el conflicto.

Todos los casos de estudio revelan que la poltica de interaccin de la UE con su regin vecina se ha vuelto obsesiva con el control migratorio, a pesar de los costes para los pases o para las personas desplazadas por la fuerza. Es un concepto de seguridad limitado y, en ltima instancia, contraproducente, ya que no aborda las causas de raz que obligan a la gente a migrar: los conflictos, la violencia, el subdesarrollo econmico y la incapacidad de los Estados para gestionar debidamente estas situaciones. Si, en vez de ello, se refuerzan las fuerzas militares y de seguridad en la regin, es probable que se agrave la represin, se limite la rendicin de cuentas democrtica y se aviven conflictos que empujarn a ms personas a huir de sus hogares. Es el momento de cambiar de rumbo. En lugar de externalizar las fronteras y los muros, deberamos externalizar la solidaridad real y el respeto por los derechos humanos.

Descargar: Expandiendo la fortaleza - Resumen ejecutivo (pdf, 1 MB)

Fuente: http://www.tni.org/es/publicacion/expandiendo-la-fortaleza


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