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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-12-2005

Notas para un debate imprescindible
Copyleft, tica solidaria, socialismo

Lillian lvarez Navarrete
Rebelin


Hace apenas un mes se celebr en Caracas un evento de mucho inters, donde se discuti sobre cmo construir consensos e identificar posiciones comunes ante la necesidad de promover el pensamiento antihegemnico en materia de propiedad intelectual. A este tema se le reconoci mucha importancia y se propuso a este fin trabajar coordinadamente en la formacin de una red En defensa del conocimiento y la cultura para todos: la convocatoria se difundi en Rebelin y otras pginas alternativas y ya se han sumado a la misma muchas personas y organizaciones de diversas partes del mundo.

En los ltimos das, a propsito del artculo "Ni copyright ni copyleft, socialismo" de Pascual Serrano, se ha desatado un debate sobre estos temas que en mi opinin ha sido muy til; porque ha puesto en circulacin muchos argumentos, desde visiones antihegemnicas, sobre una problemtica que ha estado dominada de manera muy particular por conceptos del pensamiento nico.

An cuando, por sobre todas las cosas, estoy convencida de que el Socialismo es la nica va posible para la real emancipacin humana, a mi modo de ver, no debe ser reducido el planteamiento del problema a la frmula que adopt como ttulo el artculo mencionado.

El copyright (en la acepcin en que se opone al copyleft) o el copyleft no constituyen opciones de sociedades a construir: son herramientas, frmulas legales que expresan diferentes modos de ejercer derechos sobre las creaciones intelectuales. El Socialismo es un proyecto mucho ms abarcador y trascendente que incluye la problemtica de esta apropiacin como uno de los tantos aspectos a transformar, para lo cual debe utilizar (y de hecho utiliza, al menos en Cuba) estas y otras herramientas.

El copyleft se opone al copyright pues en lugar de valerse del derecho otorgado para prohibir la posibilidad de la copia, lo utiliza para permitirla; pero, como opcin, surge de las entraas del copyright como sistema. El llamado tambin izquierdo de copia, o dejar copiar (left es tambin participio de to leave), necesita, para promover la cesin de los derechos, que los reconozca previamente la legislacin, de ah que la iniciativa Creative Commons haya logrado extenderse en muchas regiones como prctica sin necesidad de cambios legislativos (actualmente alrededor de 70 pases han adoptado o trabajan en la adopcin de este tipo de frmula). Se basa en el principio de que si bien puedo reservarme todos los derechos sobre mi obra tambin puedo cederlos todos, o casi todos, o slo algunos. A modo de ejemplo: puedo publicar mi obra bajo copyright y luego, despus de un perodo de tiempo, ponerla libre en la red, o publicarla bajo copyleft permitiendo que se reproduzca pero no con nimo de lucro, etc. Se pone as en manos del propio autor la posibilidad de disponer de sus derechos de forma ms flexible, en contraposicin a su adquisicin en bloque y en exclusiva como es la prctica ejercida por las editoriales o empresas en general (que asisten a las negociaciones desde posiciones siempre ventajosas).

El copyleft se proclama a s mismo, ante todo, como un principio tico, o sea, como una manera de demostrar que son posibles y necesarias otras formas de intercambio de conocimientos e informacin: las que se basan en la cooperacin y la solidaridad, en "dejar hacer" ms que en prohibir, en contraposicin al sistema ferozmente restrictivo y metalizado que impone la industria.

La idea fundamental de las licencias Creative Commons -basadas en el principio del copyleft- es poner a disposicin de los autores modelos legales viables que faciliten la distribucin y el uso de contenidos. Es, a mi juicio, una brecha natural que se ha abierto en un sistema que tiende a ser cada vez ms rgido y restringido mientras que las tecnologas permiten ms y ms posibilidades de difusin e intercambio. El desarrollo de la tecnologa ha alcanzado un nivel tal que las relaciones de produccin vigentes (las de propiedad incluidas) le han quedado estrechas y hacen evidente la necesidad de un cambio. El capital, para sobrevivir a esta contradiccin, presiona a travs de los grupos de poder para lograr una legislacin cada vez ms restrictiva que le garantice la defensa de sus intereses: de ah la ampliacin de los plazos de proteccin para titulares no originarios, la proteccin de inversiones a travs del sistema de propiedad intelectual, la inclusin de estos temas como parte de los acuerdos de la OMC y de los tratados de libre comercio, la homogeneizacin internacional de la legislacin teniendo como referente la de los pases del Primer Mundo, entre otras tendencias.

Puede afirmarse tambin que el copyleft ha surgido como una necesidad ante la existencia de nuevas formas de crear para las cuales el copyright constituye una traba evidente. Tal es el caso, por ejemplo, del arte digital actual o de otras expresiones de las artes visuales basadas en la apropiacin o recontextualizacin de contenidos, o en las nuevas experiencias musicales que surgen de la participacin de creadores que desde diferentes lugares y estilos modifican y aportan a las obras preexistentes nuevas sonoridades, prcticas inconcebibles bajo los trminos del copyright y la amenaza de las consiguientes reclamaciones legales. Una de las licencias cuyo uso promueven estas alternativas se refiere a permitir la creacin de obras derivadas.

El objetivo del copyleft no es el de promover entre los autores la renuncia a sus derechos como va para eliminar a los intermediarios y plusvalas que encarecen los productos. A esto ltimo contribuir el propio desarrollo tecnolgico que, al facilitar cada vez ms la reproduccin y el intercambio favorecer una obligada reconsideracin de los modelos de difusin utilizados hasta ahora. La piratera (un concepto acuado por el pensamiento hegemnico que casi ha hecho olvidar los asaltos a naves o aeronaves) tambin desempea su papel. Es sta, a nuestro juicio, no una epidemia, como se le ha querido llamar, sino slo un sntoma de una enfermedad mucho mayor motivada por el sometimiento de la cultura a las leyes del mercado, una reaccin a un sistema de limitaciones y prohibiciones que no tiene fundamento moral ni racional alguno. Es una crisis que ha hecho cada da ms visible la urgencia de un reacomodo en las relaciones econmicas en torno a la cultura.

De burlar a las transnacionales por la va de la piratera se encargan, es cierto, el ciudadano comn que necesita acceder a la cultura y se aprovecha tambin el transnacionalista frustrado, que hace de ello un negocio que aunque menos lucrativo es semejante en su esencia tica al de la gran industria. Pero en el ltimo eslabn de esta cadena estn tambin los desempleados, los inmigrantes que luchan por la supervivencia, los excluidos contra quienes se ensaan las campaas mediticas y policiales en contra de la piratera, para aportar un elemento ms en la promocin del odio, la discriminacin y la xenofobia. En los pases del Tercer Mundo, a esta realidad se le agrega el injerencismo ms descarado que se desata tras los llamados "mecanismos de observancia" de las normas de propiedad intelectual que han sido impuestos por la OMC.

El Socialismo es, por otra parte, un sistema que se levanta conscientemente y en esa tarea de edificacin las herramientas legales tienen una gran importancia como instrumentos de organizacin social. Para alcanzar sus objetivos emancipatorios, el Socialismo debe promover una nueva tica y relaciones nuevas y ms justas entre los seres humanos. Pero hay que tener en cuenta que esa construccin no es un proceso puro y rectilneo: son muchos y profundos los cambios que son necesarios y se desarrollan de forma simultnea, en todas las esferas de la vida; con los hombres y mujeres del antes y con los del despus. La construccin de una sociedad nueva, en el caso de Cuba, ha tenido que producirse enfrentando en medio de un bloqueo cruel, inhumano, por parte de los EEUU, de fuertes presiones econmicas y polticas, de campaas difamatorias de dimensiones inusitadas, y en medio de un mundo cada vez ms globalizado que intenta ahogar cualquier experiencia social o cultural disidente. Copyright (en su sentido de derecho de copia) y copyleft constituyen herramientas de las que puede valerse y de hecho se ha valido tambin el Socialismo cubano para construir estos cambios necesarios. Nuestra prctica socialista ha procurado garantizar el equilibrio de los intereses de los autores con los de la sociedad en general por diversas vas (plazos razonables de proteccin, fuertes excepciones, y el principio establecido en la ley de que el inters particular se subordina al inters social, entre otros) y esto ha estado unido al ejercicio de una poltica cultural y educacional responsable. Por otra parte, en la vida cultural cubana tambin influyen de modo inevitable determinados mecanismos del mercado internacional del arte y esto genera contradicciones que no pueden simplificarse.

En una sociedad capitalista, donde el Estado no disea polticas ni destina recursos para apoyar la creacin, el autor no podra sobrevivir asumiendo el copyleft como una opcin nica. El mayor error al que nos ha llevado el pensamiento hegemnico en esta materia, es el de considerar que la legislacin de derechos de autor o copyright, en cualquiera de sus variantes, garantiza realmente, por s sola, la proteccin a la creacin. El Estado, en el ejercicio de sus polticas culturales, tiene que propiciar el espacio imprescindible para la creacin, tenga xito o no la obra en el mercado. La garanta de este espacio comienza por la alfabetizacin, la educacin general y artstica, el derecho de todos a participar en la vida espiritual de la sociedad, a apreciar la cultura propia y la universal. Tambin para ello resulta necesario utilizar todo tipo de herramientas jurdicas y no slo la remuneracin al autor de una obra individual susceptible de ser comercializada. El Estado debe usar otras vas para incentivar la creacin; debe preservar el patrimonio material e inmaterial, proteger al artista experimental o de determinados gneros cuyas obras no tienen salida en el mercado, crear, multiplicar y sostener instituciones culturales que nada tienen que ver con el comercio pero imprescindibles como las bibliotecas, museos, casas de cultura, fomentando la cultura comunitaria y tradicional (relegada esta ltima a la esfera del no-arte por el derecho de autor occidental dominante y que constituye uno de los ms fuertes pilares de la identidad de los pueblos hoy ahogada por la globalizacin neoliberal).

Todo eso es slo posible en el Socialismo. Pero no por ello debemos negar el valor de experiencias como el copyleft, ni contraponerlas de un modo categrico al Socialismo. El software libre como opcin ante el software propietario, es sin duda una opcin revolucionaria, que puede aportar a los pases del Tercer Mundo una va para disminuir, como pases, la dependencia tecnolgica, porque son programas modificables, se pueden adaptar a los idiomas y las necesidades locales y propician el desarrollo de tcnicos nacionales. El movimiento de software libre critica el individualismo, el secretismo, se opone a la proteccin del software mediante las patentes, que es una amenaza que se cierne sobre el mundo y que conducira al estancamiento tecnolgico y a la concentracin cada vez mayor de la tecnologa en unas pocas manos. El desarrollo de proyectos como Wikipedia, GNUPedia, Libros Abiertos, la Biblioteca Pblica de las Ciencias y otras bibliotecas y buscadores de contenidos copyleft brinda a la educacin y la investigacin oportunidades que no tiene bajo el copyright y que cada vez tendr menos, y sin que esto constituya una solucin a los problemas de la sociedad en general -slo subsanables mediante una transformacin integral de la misma- acerca a los hombres y mujeres a los principios de la solidaridad y la cooperacin como alternativas, en contraposicin al individualismo y la mercantilizacin de las ideas; los acerca, con un nombre u otro, a los principios e ideales del Socialismo.

Como en todo, en estos procesos se dan vaivenes. En el seno de la sociedad capitalista surgen tambin modelos que utilizan frmulas del copyleft para potenciar las ventas e intentan vaciarles de su contenido tico, como ha pasado con el open source que a diferencia del software libre asume ese mismo modelo basndose en los beneficios prcticos que pueden obtenerse por estas vas, obviando el principio de la necesidad de compartir la creacin.

En estos momentos es imprescindible trabajar en la conformacin de un pensamiento tico-jurdico que se contraponga, ante todo, a una doctrina muy coherente e hipcrita que nos han impuesto desde los centros de poder como nica opcin vlida y ha sido abrazada y difundida por inters, desconocimiento o ingenuidad por todas las universidades, institutos y academias. Ah esta la labor de la OMC, avalada por la OMPI -cuya actuacin est siendo ya fuertemente cuestionada- que enfatiza en la proteccin y el reforzamiento de los derechos de propiedad intelectual como nica alternativa para promover la creatividad, la innovacin y el desarrollo. Es la misma doctrina que acepta hoy que se niegue el acceso a los medicamentos a los pases del Tercer Mundo y que se toma ms de dos aos en determinar que es ms importante si el derecho a la salud o el de las transnacionales a recibir sus ganancias, la misma que hoy impulsa la eliminacin del prstamo gratuito en bibliotecas, o que valida el reconocimiento de 90 y 100 aos de proteccin para las obras audiovisuales a favor de sus productores o que exige a los pases ms pobres la movilizacin de los recursos de los que no dispone para dar alimentacin a su poblacin en funcin de la lucha contra la piratera de software o de la industria del entretenimiento porque se perjudican los intereses inversionistas del Primer Mundo.

Todo debate de este otro lado, es provechoso. Todos los que consideren que el rgimen de apropiacin de la creacin y el conocimiento vigente es injusto, tienen algo que aportar. Puede haber posiciones diferentes, anlisis desde una u otra ptica, con mayor o menor informacin, pero la prioridad debe ser sumarnos, no restarnos. Todos los que en un mundo al borde del colapso ante la disyuntiva entre solidaridad e individualismo, apostamos por la primera, tenemos algo muy importante en comn. Y ese principio tico, a nuestro juicio, es el que debe marcar el rumbo.

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