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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-05-2018

Argentina
La deuda es violencia

Luci Cavallero
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De qu modo afecta a las mujeres de manera diferencial una crisis econmica producida desde arriba, desde el Gobierno y los mercados? Cul es la capacidad del movimiento feminista para enfrentar el sistema de obediencia que impone el endeudamiento pblico y privado? Dar cuenta de cmo operan las finanzas es una forma de insumisin que tambin se expresa en la calle.

Durante la misma jornada en que vencan las Lebac (las letras del Banco Central con que se estuvo haciendo bicicleta financiera para atraer dlares del exterior a cambio de altas tasas de inters por bonos en pesos) humearon ollas populares frente al Banco Central. Se titul por anticipado el da como martes negro, anunciando que la venta de bonos coronaba una semana de corridas bancarias y aumento sin pausa del billete verde. Adems de las ollas, previamente militantes de algunas organizaciones haban ledo manifiestos en el interior de esa institucin, del Banco Provincia y de la Bolsa de Valores. Hay una pregunta que circula en estos das: Cmo podemos volvernos insumisas a las formas de gobierno financieras? Cmo la deuda privada y pblica nos condena aqu y ahora y a futuro?

Hace justo un ao, desde el Colectivo NiUnaMenos impulsamos frente al BCRA la accin #DesendeudadasNosQueremos, con la idea de ponerle cuerpo a lo que se quiere la dominacin ms abstracta: la deuda financiera. Anudbamos as la idea de que el Paro Internacional Feminista del 8M poda hacerse cargo tambin del chantaje de las finanzas contra nuestras economas cotidianas. Con esa accin callejera, adems de ocupar la puerta de la institucin con banderas, carteles y volantes, detallamos el modo en que especialmente las mujeres hacemos cuentas todo el da para que el dinero alcance, por qu quedamos obligadas a endeudarnos para financiar los gastos corrientes y cmo vivimos en la ambivalencia de querer conquistar autonoma econmica y negarnos a la austeridad forzada (por eso pagamos en cuotas y nos endeudamos) y a la vez quedamos presas de esa deuda en nuestro futuro prximo.

En estos das se ha evidenciado que estamos ante una situacin de crisis producida desde arriba. A slo dos meses de la victoria electoral de octubre pasado, la legitimidad de la Alianza-Cambiemos se erosion con las protestas de diciembre contra la reforma previsional. Desde entonces qued claro que no se lograban imponer las condiciones de un consenso mayoritario para implementar un ajuste brutal como el que se intenta desde hace meses. El Gobierno, entonces, produce un escenario de crisis y se autojustifica para acudir al FMI, buscando tercerizar los costos del programa econmico sin gradualismos que hasta el momento no ha podido efectuar por el poder de veto de la resistencia callejera.

No sabemos en qu medida el Gobierno es vctima o victimario de las corridas cambiarias, mecanismos extorsivos con los que los ganadores de la fiesta amarilla se disputan cada vez ms voraces niveles de renta. Lo que sabemos es que el mismo gobierno que tiene un ministro de Finanzas que ordena emitir bonos y luego los compra a travs de fondos de inversin amigos, impuls la extrema debilidad de la moneda y su completa dependencia del endeudamiento. Esto se hizo con medidas como la derogacin de la obligacin a los agroexportadores de liquidar las divisas en el pas as como la quita de todas las regulaciones para la entrada y salida de capitales.

El Gobierno acude al FMI, fomenta el endeudamiento y promueve la suba del dlar para instalar las condiciones del tarifazo y el aumento de precios. La produccin de esta crisis, por lo tanto, es estrictamente poltica porque es la nica manera de imponer las condiciones sociales para el ajuste. Lo que se despliega ante nuestros ojos, como fuerzas oscuras de mercados annimos, no es ms que un escenario de disciplinamiento social por medio de herramientas de disciplinamiento financiero.

Este disciplinamiento tiene una doble pinza: endeudamiento pblico y endeudamiento privado. Porciones cada vez ms grandes de la poblacin se endeudan para acceder a bienes y a servicios que antes compraban con ingresos fijos. De manera concreta: hoy, especialmente los sectores populares, se endeudan para pagar alimentos y para evitar los cortes de servicios bsicos como luz y gas. Por estos das, las relaciones de fuerza entre movimiento popular y gobierno no permiten la radicalidad neoliberal en que el Gobierno se embandera. Aun as, no hay una lectura compartida desde las organizaciones sobre las fuerzas capaces de llevar adelante una inestabilidad desde abajo.

El desborde de nuevas sensibilidades y polticas hoy se concentra en el movimiento feminista, que es el que est traccionando escenarios de lucha y transversalidad que combinan ocupacin de calle y problematizacin de las condiciones concretas de la vida cotidiana. Desde las manifestaciones de todos los martes ante el Congreso por la sancin de la ley de Interrupcin Voluntaria del Embarazo hasta las manifestaciones de los colegios secundarios de la ciudad de Buenos Aires contra el cierre de los Institutos de Formacin Docente, donde la Educacin Sexual Integral es un demanda fundamental, desde el pauelazo Villero, donde las mujeres de la Villa 21-24 y Zabaleta se propusieron contar con qu tipo de violencias se encuentran cuando quieren decidir sobre sus vidas problematizando cmo es el acceso al aborto en condiciones de extrema precariedad hasta las denuncias pblicas de aumentos incesantes en el misoprostol. Derramar potencia y conectar luchas es la clave de interseccin del feminismo con todas las conflictividades del momento.

De ac se desprende una manera nueva, por ejemplo, de pensar cmo oponernos a la deuda como bomba de tiempo y como bloqueo a nuestras autonomas (adems de repudiar al FMI). Por eso, hace un ao nos conovocbamos en la puerta del BCRA para denunciar el endeudamiento pblico que creca a un ritmo jams visto en la historia de nuestro pas, pero tambin el endeudamiento de cada una de nosotras, que nos expropia deseo y futuro. A los mecanismos extorsivos y abstractos de las finanzas, por entonces le opusimos la fragilidad pero tambin la potencia de nuestros cuerpos juntos para gritar #NiUnaMenos #VivasLibresYDesendeudadasNosQueremos. Hoy ese grito se hace urgente. Y ser una consigna vital para la prxima marcha NiUnaMenos.

Colectivo NiUnaMenos

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/115412-la-deuda-es-violencia



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