Portada :: Venezuela
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2018

Y ahora qu?

Guillermo Almeyra
Rebelin


En las elecciones presidenciales venezolanas, en las que la mayora de la derecha ni pudo ni quiso participar sobre todo debido a sus divisiones internas y a las inhabilitaciones judiciarias a algunos de sus lderes golpistas, el presidente Nicols Maduro recogi los votos del zcalo duro del chavismo (6.190.612, el 68 por ciento de los votantes) y obtuvo una amplia mayora, con una abstencin del 52 por ciento menor a la que se prevea porque muchos votaron por temor a que, si se abstenan, sus sufragios pudiesen ser sumados a los opositores ms duros que predicaban la abstencin.

En efecto, en Venezuela, donde el voto no es obligatorio, la abstencin del 52 por ciento del padrn electoral no es muy alta si se tiene en cuenta que cerca de 15 por ciento de ese padrn ha emigrado por razones econmicas y no volvi al pas para votar. La eleccin, por otra parte, fue legitimada por las candidaturas de Henri Falcn, apoyado por dos partidos de oposicin, Avanzada Popular y COPEI, por el predicador evangelista Javier Bertucci y por el candidato de Marea Socialista, de la izquierda chavista, y se realiz sin incidentes y bajo el control de observadores como el ex presidente de Consejo espaol, Rodrguez Zapatero, que estn lejos de ser chavistas.

En cuanto al resto de la oposicin, est golpeada por los encarcelamientos y exilios de los dirigentes golpistas y por sus divisiones internas pues en ella militan los que nuevamente pidieron una intervencin golpista de las fuerzas armadas nacionales junto a los que le apuestan a una intervencin militar estadounidense con apoyo del uribismo colombiano y a quienes, en cambio, intervinieron en las elecciones regionales pero no en stas y estn paralizados y mudos.

Gran parte de quienes votaron por Maduro, sin embargo, tienen muchsimas crticas a la poltica econmica y social de Maduro, que no tiene nada que ver con la de Hugo Chvez. Su voto es, por consiguiente, un voto a pesar de, es un apoyo crtico en defensa de la independencia del pas, que est amenazada y no un voto de apoyo y de esperanza sino un respaldo puntual y una exigencia. Los votantes por Maduro reflejan por consiguiente un alto grado de conciencia y patriotismo revolucionario que, por ahora, no tiene una expresin poltica pero que podra llegar a tenerla si, como es previsible, la economa no mejora y se mantiene el apoyo de Maduro a la boliburguesa, que est incrustada en las Fuerzas Armadas Bolivarianas. Esta no ha sido una eleccin normal: ha sido un acto de desafo al injerencismo, una manifestacin de orgullo independentista, un acto de lucha. El arma, esta vez, fue la papeleta, pero podra llegar a ser otra.

El PSUV no es un partido porque no tiene ni democracia ni vida interna y es meramente una mquina electoral: Maduro no puede contar con esos burcratas y, por otra parte, las fuerzas armadas tampoco pueden ser su partido porque son policlasistas y, por eso, la oposicin busca golpistas en el seno de ellas e incluso podra hallar algunos. El apoyo de burcratas privilegiados y sectores de una burguesa nacional debilsima y que depende de las prebendas estatales y de la especulacin no basta para sostener a nadie, como demuestra el ejemplo del kirchnerismo argentino o del PT brasileo. Maduro, por lo tanto, se equivocar trgicamente si no entiende lo que expresa este voto que le fue dado in extremis.

Ahora tiene que lidiar con el toro enfurecido de la crisis econmica. El pas est cubierto de deudas sin pagar y la produccin petrolera disminuye por la ineficiencia y corrupcin de los dirigentes nombrados entre los fieles maduristas dejando de lado a los tcnicos chavistas de izquierda o sin partido que muchas veces son ms capaces que aqullos. Venezuela retrasa sus envos a Cuba, donde son vitales, y ahora Cuba est financiando a Venezuela con sus mdicos y educadores no pagados a tiempo y regularmente.

Adems, las importaciones de bienes de consumo, los insumos industriales, las materias primas y las armas dependen de la exportacin petrolera, que est trabada por las sanciones de Trump y que depende a su vez de que Estados Unidos provoque con sus amenazas suficiente inestabilidad mundial para conseguir un aumento del precio del petrleo que, adems de hacer rentable el fracking, lastre a los pases de la Unin Europea, sus competidores y acreedores, que son importadores netos de carburantes.

Venezuela no tiene suficientes divisas fuertes para importar lo in dispensable y al mismo tiempo pagar las deudas. Entonces hay que suspender el pago de todas las que sea posible hacerlo sin graves consecuencias, establecer un rgido control total de cambios, estatizar el comercio exterior, eliminar las importaciones de mercancas de lujo, acabar con los bachaqueros y contrabandistas empezando por las fuerzas armadas y por las autoridades implicadas en esos trficos, dar tierras cerca de las ciudades, buenos precios y mejores condiciones a quien quiere producir bienes de uso en Venezuela.

Sobre todo, es indispensable movilizar al pueblo para estas tareas, escuchar sus denuncias y sugerencias, dar plena libertad de organizacin popular, de control obrero a las empresas, dar a milicias obreras nombradas y controladas por asambleas y controladas por las mismas la defensa de la legalidad frente a los delincuentes y golpistas barrio por barrio.

El imperialismo y sus falderitos del Grupo de Lima estn esperando el triunfo de la extrema derecha en Colombia y el caos en Venezuela para intervenir militarmente. Un giro a la derecha, un intento de apaciguamiento mediante ulteriores concesiones, podran ser fatales. Lo peor que se puede hacer es darle un cheque en blanco a un gobierno sin rumbo y dejar todoen manos de Maduro. No las concesiones, s a la profundizacin del proceso con polticas drsticas y, a la vez, flexibles hacia los pequeos productores! Organizar el poder popular independientemente de Maduro! Alianza con ste slo si aplica medidas populares de urgencia!

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter