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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 28-05-2018

El madurismo exhibi un clientelismo asfixiante

Ana E. Osorio, Edgardo Lander et al.
Rebelin


El presente gobierno mantiene a la poblacin en una situacin de clientelismo, indefensin y dependencia como nunca antes haba ocurrido a lo largo de nuestra historia republicana. Primero que nada, todo gira en torno al discurso presidencial con sus cadenas compulsivas e interminables que de verdad hacen honor a su nombre: encadenan ms all de su contenido y su mensaje subjetivo. Es importante decirlo porque se trata de un discurso y de una secuencia de narrativas plagadas de exabruptos y contradicciones. El Presidente habla de Patria Soberana en momentos en los que est entregando a Guyana y a las transnacionales los ltimos remanentes de nuestro reclamo histrico sobre el Territorio Esequibo. Hay un nfasis en la promocin de una pretendida Venezuela Potencia cuando la hambruna y la falta de medicinas entre otras muchas carencias- estn acabando o malogrando gran parte de la poblacin del pas comenzando por las generaciones futuras. Maduro dice y recalca que otros pases nos envidian por nuestra democracia perfecta y un bienestar sin parangn posible, cuando huyen de Venezuela cientos de miles de ciudadanos, para ser seguidos por otros cientos de miles ms si la situacin sigue por ese camino: y tal parece ser el pronstico. El Ejecutivo con su Asamblea Nacional Constituyente designada casi a dedo se desvive de carnaval en carnaval con gastos billonarios, mientras los enfermos en los hospitales se mueren de mengua y sin recibir cristiana sepultura.

Son demasiadas cosas que nos indignan sin que haya lugar para una respuesta apropiada. Es obvio que Maduro aparenta estar gobernando un pas ficticio, que no es Venezuela; tal vez le queda mejor el nombre de "Madurolandia", hecha a la medida del Primer Mandatario. Aqu se constitucionalizan medidas errticas de emergencia como la creacin de los CLAP y el discriminador Carnet de la Patria, que jams podrn dar cobertura a las necesidades alimentarias de toda la poblacin, sin entrar en el anlisis de sus caractersticas intrnsecas. La hiperinflacin pretende resolverse quitndole ceros al arruinado bolvar "fuerte" y decretando aumentos salariales permanentes con la emisin de ms dinero inorgnico, que ser nuevamente devorado por la misma hiperinflacin.

El Presidente se declara protector del pueblo y de manera deliberada cercena su capacidad colectiva y protagnica como sujeto transformador, para de esta manera liberarse de toda culpa y achacarle todos los males que vive la poblacin al bloqueo externo, a la criminal guerra econmica inducida amn de otras guerras de ltima generacin- en medio de un destape pblico de apropiaciones delictivas de cientos de miles de millones de dlares producto de la corrupcin, que nos colocan en niveles de impunidad jams vistos y que son una muestra de la enorme corrupcin, ineficacia e ineficiencia que reina en todos los mbitos de la administracin pblica. Y esto no se detiene: el escaso ingreso y suministro de divisas se realiza a travs de subastas netamente especulativas, en las que solamente un pequeo sector de la burocracia y la burguesa dueo de abundantes recursos monetarios e influyente en grado sumo- sale favorecido; tal proceder refleja un decadente hipercapitalismo burstil y mafioso, a mil aos luz de la tan cacareada economa socialista. Igual ocurre con la falsa criptomoneda "petro", producto de los despojos de una minera depredadora que no podra ser ms antiecolgica, genocida y geocida.

El repetitivo discurso presidencial de Nicols Maduro difcilmente podra ser ms voluble y contradictorio. Primero jura ser el hombre ms pacifista del Planeta para luego, en seguida ya en el mismo prrafo- lanzar una andanada de insultos y descalificaciones incluso a quienes discrepan un pice de su ideologa, ms dogmtica que cualquier cartilla estalinista. No pocas veces arremete contra algn jefe de Estado y al da siguiente se desata en una retrica laudatoria sobre el mismo personaje. As se comporta todo el gabinete. De repente cualquier aclito del oficialismo lanza ditirambos ensalzando las bondades del capital privado, esforzndose por captar inversionistas nacionales y sobre todo extranjeros. Ms a la media ahora viene otro vocero hablando de expropiaciones, fiscalizaciones y una guerra a muerte contra la burguesa. El propio Maduro promete desde ahora aplicar la "Ley de los precios justos" una vez que gane las elecciones, en forma implacable.

Volviendo al tan sensible tema econmico, queremos destacar que en todo este lo la ms amenazada y perjudicada resulta ser nuestra moribunda clase media, contrariamente a las promesas iniciales tan elocuentes del Presidente Chvez. Aunque los neo-economistas de la escuela de Alfredo Serrano digan todo lo contrario, los pequeos emprendedores y la clase media profesional se desangran ante la hiperinflacin, la imposibilidad de acceder a divisas y los compulsivos aumentos de sueldos que prontamente se vuelven nada, ya carentes de poder adquisitivo. Imaginmonos tan solo al modesto dueo de un taller mecnico, casi desprovisto de recursos, quien se ve obligado a erogar mltiples aumentos de sueldos a sus empleados no es que no lo merezcan- y adems se ve impedido de adquirir insumos por carecer de divisas.

De esta manera la clase media en su casi totalidad se sumerge en el 90% (noventa por ciento) de pobreza que actualmente azota nuestra "Madurolandia". La tendencia de esta impresentable caricatura de la Revolucin Bolivariana es masificar a la poblacin entera en colectivos indiferenciados y absolutamente dependientes de un Ejecutivo omnipotente, el cual ejerce ese poder ilimitado a travs de satrapas manejadas por una casta poltico-burocrtica de privilegiados cvico-militares de origen rentstico petro-minero. Los recursos necesarios para tratar de mantener sin poder lograrlo- a las decenas de millones de pobres engendrados por este sistema sociopoltico provienen de una depredacin inmisericorde de los bienes de la naturaleza mediante un extractivismo primario antiecolgico: llevado a cabo por compaas transnacionales, a quienes se les ha regalado una gran parte del territorio nacional, por va inconstitucional y violadora de los principios ticos ms elementales.

El pasado domingo 20 de mayo el madurismo demostr que no tiene lmites en su prctica de chantaje y extorsin clientelar de los ciudadanos a travs del llamado carnet de la patria, para obligarlos a votar por su frmula electoral, bajo la amenaza velada de excluirlos de los insuficientes subsidios y programas sociales a los que tienen derecho, en caso de que incumplan esa exigencia. Una legitimidad nacida de la vulneracin de la dignidad humana y la depravacin de la poltica, no tiene asidero en la voluntad verdadera del soberano. Es una manifestacin de la degradacin del ejercicio de la poltica, que nada tienen que ver con las bases ticas y programticas libertarias de la revolucin bolivariana.

Ana E. Osorio, Hector Navarro, Oly Milan, Gustavo Marquez, Esteban E. Mosonyi, Edgardo Lander, Santiago Arconada, Gonzalo Gmez, Carlos Carcione y Juan Garca

Miembros de la Plataforma Ciudadana en Defensa de la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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