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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2018

La Tierra sin Mal

Jesus Gonzlez Pazos
Rebelin


Entre los pueblos tup-guaran, que se extienden por gran parte de Amrica del Sur y principalmente en los estados de Bolivia, Brasil, Paraguay y Argentina, existe el mito de la Tierra sin Mal. Habla de un territorio que puede entenderse como del ms all, pero que tambin se puede encontrar en el ms ac, en el tiempo y espacio fsico de los vivos. As, estos pueblos persiguen constantemente la bsqueda de esa tierra y el mito explica las constantes migraciones de stos a lo largo de su historia.

Algunos pensarn inmediatamente que la Tierra sin Mal podra ser tambin el paraso cristiano, pero como ya hemos dicho, entre los tup-guaran la creencia es que ese mundo tambin puede encontrarse en el tiempo de la vida y no solo despus de la muerte. No es el premio a una existencia de sacrificio como ensea la doctrina cristiana, sino un futuro alcanzable y deseable para la sociedad actual.

Es sin duda un mito, pero podra ser igualmente un anhelo para todos los pueblos de la tierra. De esta tierra castigada en los inicios del siglo XXI por guerras, injusticias, insultantes desigualdades y muertes sin sentido. Pensar, por ejemplo, una Tierra sin Mal para el pueblo palestino que hoy sufre en su propio territorio el genocidio a manos del estado judo mientras la comunidad internacional, especialmente la llamada occidental, la que se considera cuna de la civilizacin, de la democracia y de los derechos humanos, mira para otro lado. Una Europa errtica, dividida e hipcrita que balbucea palabras huecas que piden a Israel contencin en el uso de la fuerza; sarcasmo evidente si no fuera por los cientos de hombres y mujeres palestinos asesinados en las ltimas semanas sin contencin alguna. Igualmente, y por extensin y cercana para la prctica totalidad de la regin, donde el intervencionismo ciego de occidente, en especial desde la llamada primera guerra del golfo, no ha trado sino sufrimiento, muerte y desolacin para pueblos como el afgano, iraqu, sirio o libio. Naciones destruidas que se han convertido en estados fallidos donde hoy las milicias, la corrupcin y los intereses econmicos priman en la vida de sus poblaciones obligndolas a mal vivir o, si les es posible, a iniciar el horrible camino de la emigracin que luego choca con los muros europeos (adems del racismo y xenofobia) o con la fosa comn en que esa Europa ha convertido el mar Mediterrneo.

Una Tierra sin Mal ser para el pueblo saharaui la vuelta a sus territorios de donde se vio obligado a salir tras la entrega a Marruecos de los mismos por parte de la antigua metrpoli espaola en los ltimos estertores del dictador. Una tierra sin mal que ni tan siquiera pueden disfrutar aquellos miles de saharauis que no pudieron o no quisieron salir de su territorio y hoy sufren el hostigamiento y represin brutal de la nueva colonia que supone la monarqua alauita, mientras Europa disfruta y explota el rico banco de pesca sahariano o los fosfatos de Fos Bucraa en ese Sahara ocupado.

Pero sin salir an del continente africano podemos tambin aludir a ese mito que buscaran la prctica totalidad de los pueblos de frica, si consiguiesen que los intereses geoestratgicos y econmicos de las antiguas colonias europeas desaparecieran. Tras siglos de explotacin esclavista y colonial y cuando estos pueblos consiguieron las independencias a mediados del siglo XX, stas se convirtieron en duros espejismos. Salieron las administraciones polticas y militares coloniales y fueron inundados por los intereses econmicos de las transnacionales europeas que han convertido el llamado continente negro en un erial de explotacin, muerte y destruccin a mayor gloria de los renovados intereses neocoloniales. Y cuando esta prdida de esperanza de vida digna se hace triste realidad, miles y miles de personas buscan la Tierra sin Mal en la vieja Europa; y encuentran concertinas, vallas y muros, miseria, violaciones o expulsiones en caliente de esa hipottica Tierra sin Mal.

Por otra parte, de forma similar ocurre en el continente americano cuando millones de hombres y mujeres se aventuran a arriesgar su vida en la bsqueda de esa promesa de Tierra sin Mal caminando hacia el lejano norte. Atraviesan pases y regiones intentando llegar a los Estados Unidos y encuentran mafias, trata de personas, extorsiones, violaciones, asesinatos mientras hacen el duro camino hasta alcanzar lo que hoy ya quiere ser un nuevo muro de separacin del norte enriquecido con la Amrica Latina empobrecida expuesta a su vez a los mercados y a la explotacin sistemtica de la naturaleza y de sus recursos naturales all conservados. Porque lo que no quieren reconocer las transnacionales y oligarquas locales en Amrica Latina es que son precisamente los territorios de los pueblos indgenas y campesinos los que mayoritariamente son expoliados y explotados en sus recursos naturales a cambio solo de un mayor empobrecimiento y violacin continua de los derechos colectivos de quienes durante miles de aos supieron manejar esos espacios sin mayores agresiones a la naturaleza, sintindose no dueos de la misma, sino parte de ella.

Y aunque ya hemos citado a la vieja Europa como responsable de muchas de las desgracias que ocurren en otros continentes, y como ingrata anfitriona que cierra la puerta a quienes por ello se vieron obligados a abandonar su tierra, tambin podemos hablar de ella respecto a sus naturales. Europa es recorrida en los ltimos aos por las pulsiones y medidas ms frreas del neoliberalismo que no generan sino precariedad, empobrecimiento y eliminacin de derechos laborales, sociales y polticos de sus propios pueblos. La excusa de la crisis econmica ha servido a las lites econmicas y polticas tradicionales europeas para acabar con gran parte del estado de derechos adquiridos en estos mbitos, consecuencia de dcadas de luchas. Igualmente, les ha servido a estas mismas lites para pujar al alza por actitudes xenfobas y racistas que persiguen alentar las tendencias de extrema derecha hasta el paroxismo. Y as, parafraseando las primeras palabras del Manifiesto Comunista se podra decir que el viejo continente vuelve a estar en grave riesgo de que un fantasma lo recorra, pero ahora ser nuevamente el fascismo, y la Tierra sin Mal que un da pretendi ser se convierta muy al contrario en la tierra del mal.

Pero tras este breve repaso igual la imposibilidad que hoy pareciera extenderse por el mundo para encontrar ese mito buscado no es tal y ste reside en elementos mucho ms alcanzables, no utpicos, con la determinacin de las grandes mayoras. Quizs empezando por entender que uno de los mayores problemas para encontrar la Tierra sin Mal que enfrenta la humanidad no es la lucha contra la pobreza sino contra la extrema concentracin de la riqueza y de la ambicin sin lmite y a cualquier precio que se encuentra en cada vez menos manos. Estas segundas seran la causa de la primera y si las erradicramos estaramos dando un paso de gigante para lograr ese objetivo de que todos y todas alcanzramos el buen vivir en una verdadera Tierra sin Mal.

Utpico dirn muchos, iluso comentarn otros, catastrofista quizs los terceros pero nosotros y nosotras podramos responder que incontestablemente urgente.



Jesus Gonzlez Pazos, Miembro de Mugarik Gabe.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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