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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-05-2018

Un Estado sin voluntad de poltica exterior

Ricardo Orozco
Rebelin


Este domingo 20 de mayo se llev a cabo el segundo debate de tres entre los ahora cuatro candidatos a la presidencia de la repblica para el periodo 2018-2024. Los temas de la dinmica en cuestin versaban sobre migracin, combate al crimen organizado y seguridad fronteriza, as como garanta a la inversin. En trminos generales, cada una de estas temticas se desenvuelve en una serie de polticas nacionales que, por tal motivo, llevaron a los presidenciables a centrar su participacin, ms all de sus repetitivos eslganes y de esos enormes espacios comunes que suponen los ataques personales y las descalificaciones, en una suerte de reciclaje de los argumentos que ya en el primer debate haban expresado como sus puntos fuertes de campaa.

El problema que ahora se presenta no es, sin embargo, que ninguno de los candidatos ofreciera algo nuevo, algo diferente, siquiera, de lo que el electorado pudo presenciar en la primera contienda. En realidad, la expectativa de que las cosas acontecieran de otro modo era baja en el grueso de los sondeos que a diario monitorean las campaas presidenciales, ya sea a por encargo y a cuenta de algn candidato, grupo empresarial y/o asociacin de la sociedad civil, o porque en realidad se plantean como un contrapeso al poder poltico vigente. El problema, ms bien, es que de las muchas cosas que evidenci este segundo debate, la principal de ellas es que en dentro del ideario propio de cada candidato, al funcionamiento de la estructura estatal que pretenden presidir se lo concibe con una abrumadora independencia de la labor que ese mismo andamiaje debe desplegar en el plano de una serie de polticas exteriores, as, en plural.

Los asuntos de migracin, de crimen organizado y de inversin, para tomar los tres ejes del debate, claro que tienen una dimensin de poltica interna que es imprescindible atender: es impensable hacer frente a las olas de migrantes que atraviesan o concluyen su viaje en territorio mexicano (con independencia de su estatus migratorio en el pas) si no se pone en perspectiva, en primersima instancia, la manera en que deben funcionar los tres poderes y los tres rdenes de gobierno respecto del desarrollo de aquellas; justo de la misma manera en que resulta inconcebible obtener resultados medianamente aceptables en el abordaje de los otros dos ejes si esos tres poderes y esos tres rdenes de gobierno no se articulan con eficiencia y eficacia para atender las causas y las consecuencias que cada fenmeno desenvuelve e impacta de manera directa o indirecta en la cotidianidad de la sociedad mexicana.

La cuestin es, sin embargo, que el haber hecho arrancar, transitar y agotar todo el debate en el reciclamiento del diagnstico que cada candidato tiene sobre el desempeo de la poltica domstica en cada una de esas asignaturas adems de dar cuenta de la poca preparacin, del poco contenido que se est dando a las campaas en esos temas, evidencia que ni la poltica internacional ni las polticas exteriores de Mxico son prioridad. De entrada, bien a bien sigue sin quedar claro si los ejes del debate fueron establecidos por el Instituto Nacional Electoral, a propuesta propia, y con la venia de los partidos polticos que participan en la contienda; si fueron los mismos partidos los que se armaron agenda a modo; si fue la sociedad civil, el empresariado, una junta de notables o la academia de donde salieron las propuestas temticas.

Pero no slo es eso. Resulta evidente que si este segundo encuentro se centr en esos temas, y en los que entre descalificacin y descalificacin los presidenciables iban colando al espectculo, es porque en el fondo son los asuntos que en este momento se supone representan una prioridad para la administracin actual y deberan ser igual de importantes para la que le siga en los prximos seis aos. Es decir, es claro que la relacin con Estados Unidos (no menos hostil que en otras pocas, salvo por la poca correccin poltica del presidente Donald J. Trump), la relacin de las actividades productivas y de consumo nacionales con el capital extranjero, la profusin de la violencia por causa del combate al crimen organizado internacional y las olas migratorias y los volmenes de trfico de personas son los temas del momento no por moda, o por alguna suerte de fijacin de quienes se encargan de la planeacin y ejecucin de la poltica del Estado mexicano en su proyeccin externa, sino porque son eventos que en el momento presente estn suponiendo un verdadero desafo poltico, econmico, cultural, en proporciones mayores y en un contexto particular.

Condenar la sucesin de monlogos que cada candidato ofreci respecto de cada temtica, en este sentido, no debera de ser condenable por s mismo, o, por lo menos, no al margen de esta consideracin. El punto aqu es que adems de haber colapsado todo el debate sobre una reiteracin de sus diagnsticos de campaa sobre el estado de la poltica interna, cada uno de ellos (incluido el presidenciable que ya fungi como canciller) decidi hacer gala de una completa falta de preparacin en lo que respecta a los porqu, los qu, los cmo y los paraqu de polticas especficas.

Y es que, s, es cierto, en varios sentidos, los tres ejes del debate terminaron ofreciendo poco ms de dos horas de monlogos a menudo monotemticos regurgitando sin cesar que todo el poltica exterior se debe hacer con respeto y dignidad, sin ir ms all. Sin embargo, el que los temas de entrada fuesen tres no condicionaba, por ningn motivo, el que las respuestas de los presidenciables se centraran en tres temas. Por ello es preocupante la carencia de planeacin, proyeccin y voluntad de ejecucin de polticas exteriores concretas, que funcionen. Porque en el fondo, el que la relacin Mxico-Estados Unidos se planteara exclusivamente en trminos de esa misma relacin; o el que el tema migratorio se discutiera en trminos exclusivamente de migracin y as sucesivamente da cuenta de que las respuestas se estn buscando en los mismos lugares comunes de siempre, antes que en intentar hacer gravitar cada eje sobre una serie de posibilidades exgenas.

En redes y en los balances que diversos analistas ofrecieron en el posdebate, por ejemplo, no se dej de reiterar que la poltica exterior de Mxico (as, en singular) es mucho ms que la relacin del Estado con Estados Unidos, o los temas lgidos de inversin, migracin y crimen organizado. Esa radiografa es cierta. Sin embargo, lo condenable no se encuentra ah, sino en el hecho de que al problema de migracin se le ataj por la va del respeto y la dignidad (y en ocasiones por la de la garanta de los derechos humanos y la reciprocidad de trato que se le ofrece al migrante en Mxico vis vis el que se exige a Estados Unidos en relacin con la dispora mexicana). Pero el caso es que esa es slo una va de accin una que, por cierto, se viene reafirmando en el discurso desde hace tres sexenios, aunque en los hechos nicamente empeora. Y lo mismo a los temas de inversin y seguridad, contestando una y otra vez que se necesita garantizar el respeto y la dignidad de los inversores y de las vctimas, respectivamente.

De lado qued el hecho de que cada candidato se encontraba en posibilidad de ofrecer respuestas diversas a los mismos planteamientos (como la diversificacin de relaciones diplomticas y comerciales, la recurrencia a mecanismos internacionales, la retraccin sobre la bilateralidad, etctera). Es decir, que si en el debate los grandes ausentes salvo por alguna mencin en uno u otro tema, quiz, fueron Amrica Latina, China, Europa, la agenda global por el cambio climtico o cualquiera de los desprendimientos que se obtienen de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, ello no se debe a un acartonamiento de los contenidos del debate, sino al hecho de que esos grandes ausencias simplemente no figuran en los respectivos idearios de los candidatos como respuestas a problemas de diversa ndole. Pensar que los tres ejes de la discusin comienzan, transitan y se agotan en sus propios trminos hace que se pierda de vista quecada uno de ellos se encuentra atravesado por varias series de otros muchas problemticas internacionales, mismas que, a su vez, se articulan en agendas regionales, hemisfricas y globales mucho ms amplias y complejas en las que, por supuesto, el Estado mexicano debe y tiene que incidir no nicamente como mecanismo de posicionamiento de sus propios intereses, sino como parte del problema y de la solucin; as como por puro sentido o estrategia de supervivencia.

Por lo anterior, si hay un fracaso en materia de polticas exteriores de Mxico ste no se debe de juzgar nicamente por el desempeo (o por el no-desempeo) de los presidenciables en el debate pasado, sino en por el hecho de que las respuestas que se estn ofreciendo para eventos de magnitudes globales se estn buscando en la poltica interna de Mxico. Es un dato revelador el que en un contexto en el que las dinmicas globales tienen una mayor y ms profunda incidencia en el desarrollo de realidades nacionales, en un mundo en el que su propia globalizacin ya se perfila para desbordar sus mismas fronteras, los temas que van ms all de los lmites jurdico-polticos de Mxico sigan siendo, por un lado, monopolio de una pequesima proporcin de la poblacin que incide en la vida pblica nacional; y por el otro, un verdadero espacio de discusin desconocido para el resto de los mexicanos.

Basta con observar que en el balance que la comentocracia sali a ofrecer en el da despus del espectculo, los temas de discusin rayaban entre el absurdo de la burla a algn comportamiento o frase memorable de cada candidato y la solemnidad que ya es tpica de quienes ven lo fundamental en la contienda electoral por s misma, al margen de los contenidos. Por eso no es de sorprender que siendo la mexicana una de las sociedades ms penetradas por intereses extranjeros, la contraccin, el aislamiento se encuentre no en la prctica poltica o comercial del da a da, sino en el desdn generalizado que se profesa ante realidades que por no desarrollarse dentro de los lmites territoriales de este pas se perciben ajenos a su cotidianidad, sin serlo.

Por eso, tambin, el colmo de la cuestin es que, de nueva cuenta, el electorado al que pretenden ganarse reaccion ante ese vaco de propuestas, de contenido, mejor dicho(del cual quiz habra que excluir la propuesta de colocar a Alicia Brcena al frente del multilateralismo mexicano) con poco menos que un generalizado y srdido humor que al final del da vuelve a dejar la sensacin de que poco importa que la poltica mexicana est vaciada de contenidos, si con afirmar que todos los candidatos son lo mismo, que todas las promesas son iguales y que todos los resultados terminarn en el mismo desaseo el ciudadano se afirma en una supuesta posicin crtica, contestataria al poder poltico vigente.

En el segundo debate presidencial, las polticas exteriores de Mxico fueron los verdaderos fracasos y las grandes ausentes por las dos vas: por lo abandonada que se encuentra la sociedad a su realidad ms inmediata, desconectada de la complejidad del exterior, y tambin por el ensimismamiento de cuatro candidatos que piensan que por hablar de cosas que pasan en otros pases ya estn haciendo, planeando o proyectando algo parecido a una poltica exterior nacional.

Blog del autor: https://columnamx.blogspot.mx

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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