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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2018

Feminismos en lucha
Tejiendo una ciudadana post-patriarcal

Bet Gerber
Pagina 12


Coincidiendo con el 50 aniversario de las revueltas del Mayo Francs, del otro lado de la cordillera las estudiantes se levantaron y decidieron la toma feminista de 16 universidades y una escuela secundaria, hartas de la indiferencia y la tolerancia frente al abuso sexual de docentes sobre las alumnas. Aunque elaborando una agenda de demandas que desborda el punitivismo, Por una educacin no sexista es la principal consigna que conmovi a las alamedas de Santiago, por donde los cuerpos rebeldes han pasado en manifestacin reconociendo que el patriarcado les ha sacado tanto que hasta se llev tambin el miedo. Sebastin Piera reaccion el mircoles pasado con algunos cambios de agenda aunque todava queda por verse cunto hay de maquillaje, sobre todo cuando conserva en la cartera de Educacin a un ministro que se jacta en pblico de tener hijos campeones por los muchos preservativos que gastan.

Cmo estalla una revolucin?

A fines de 2016, la cultura machista reinante en la institucionalidad chilena sufri tres derrotas simblicas en un brevsimo lapso. En noviembre tomaron estado pblico acusaciones de acoso y abuso por parte de profesores hacia estudiantes de la Universidad de Chile. Junto con ello qued al descubierto una larga historia de encubrimientos por parte de los bronces de la Universidad incluido el Premio Nacional de Historia Gabriel Salazar mucho ms preocupados por el mutuo cuidado de sus prestigios que por la misin educativa para la que fueron contratados.

A mediados de diciembre de ese mismo ao, en el marco de una cena pretendidamente elegante del empresariado local, el entonces ministro de Economa, Luis Cspedes, recibi un inusual regalo por parte de la Asociacin de Exportadores de Manufacturas: una mueca inflable que deba servir para estimular la economa. La ocurrencia fue celebrada por el propio ministro y dos candidatos presidenciales, como registraron varios medios presentes.

En ese mismo mes se destap un escndalo en la Armada: marinos grababan imgenes de sus compaeras de fragata en la intimidad de sus habitaciones y las difundan por celular. Tal vez porque recin en el ao 2007 y tras 189 aos haban ingresado mujeres a la Armada, los muchachos an no saban comportarse.

En todos los casos mencionados, la condena pblica se extendi desde la entonces presidenta Bachelet al resto del pas. En poco ms de un mes, el patriarcado quedaba herido de bala en tres corporaciones simblicas, el mundo acadmico, el empresariado y las Fuerzas Armadas. No es difcil imaginar en cul de ellas tendra mayor margen de despliegue la batalla contra el sexismo y la violencia de gnero. Poco antes, el 15 de octubre, la convocatoria de la marcha Ni Una Menos superaba todas las expectativas de las organizadoras congregando multitudes en la Alameda, a la misma hora en que miles de mujeres marchaban bajo la lluvia por la Avenida 9 de Julio en Buenos Aires. Todo aquello en 2016, ao aciago para el patriarcado a ambos lados de la cordillera, y en otros rincones del mundo.

Tal vez porque las revoluciones son de coccin lenta, pero de ebullicin rpida, este mayo de 2018 encuentra a Chile con diecisis universidades y una escuela secundaria en toma feminista.Est claro que, como en otros ciclos de protesta masiva, el Mayo Chileno no empez en mayo, ni se limita a este pas. En la Revolucin Feminista se conjugan factores histricos y culturales que superan las fronteras nacionales, potencindose en campaas como la de MeToo o NiUnaMenos. Incluso Hollywood ha conspirado en clave feminista y hasta el cariz frvolo se agradece: los reclamos de las megaestrellas en la alfombra roja ayudan a la hora de explicar por ensima vez que la reivindicacin feminista no pasa por el resentimiento adjudicado tradicionalmente a las supuestas feas e indepilables.

Por otra parte, en Chile, los movimientos feministas adquieren sus propias dinmicas en una sociedad que expresa un rechazo cada vez mayor frente al abuso de poder. Diversos estudios han venido dando cuenta de la cada de la confianza en las instituciones, de una percepcin de abuso por parte de elites tanto econmica como poltica, y de una demanda generalizada por transformaciones estructurales desde la sociedad chilena, ente ellos, el Informe Auditora a la Democracia 2016 del PNUD que recoge datos desde el ao 2010.

En los ltimos aos, la percepcin de injusticia en Chile genera indignacin creciente, expresada en marchas multitudinarias contra el lucro en la educacin, o el sistema privado de pensiones. Pero las cifras macro econmicas cierran y las lites siguen felicitndose frente al espejo, mientras las chicas se toman las universidades e instituciones otrora respetadas, como la Iglesia Catlica, viven su ms profunda y vergonzosa crisis. No por azar, son dos los procesos revolucionarios que marcan la agenda pblica en Chile estos das: las protestas del movimiento estudiantil feminista y la renuncia forzada por el Papa de todos los obispos de la Iglesia Catlica por casos de abuso sexual, ya que mientras varios de ellos violaban nios, otros varios, desviaban distradamente la mirada. Hoy, los treinta y cuatro obispos chilenos estn a la espera de las decisiones de Francisco I sobre sus destinos. En ambos casos, la rebelin de las vctimas ha sido decisiva, forzando a la accin institucional y a la toma de conciencia social.

La historia demuestra en infinidad de ejemplos que este tipo de procesos revolucionarios son acumulativos y complejos, sin embargo, en algn momento hacen eclosin: algo dispara aquello que pareca en estado latente.

En el caso del mayo chileno, las estudiantes recogen y traducen en cdigos actuales las demandas del movimiento de mujeres que lleva dcadas de lucha contra el sexismo y la discriminacin. Sera osado determinar qu encendi la mecha de tantas rabias guardadas, sin embargo es posible identificar antecedentes inmediatos en una chorrera de denuncias por abuso y acoso en universidades, que devinieron en procesos demorados, sin resultados o con sanciones irrisorias, en donde los acusados fueron frreamente defendidos por sus pares, y no contaron con la tenacidad de las impares. En este derrotero un primer hito est marcado el 17 de abril pasado en la ciudad de Valdivia, al sur del pas, cuando un grupo de estudiantes de la Universidad Austral decidi ocupar la Facultad de Filosofa y Humanidades frente a la indiferencia de la casa de estudios ante las denuncias de abusos sexuales que involucraban a alumnos, docentes y funcionarios. Diez das despus se sum la toma de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. Las estudiantes protestaban contra el sumario que la casa de estudios inici contra el profesor y ex presidente del Tribunal Constitucional Carlos Carmona, denunciado por acoso sexual por una alumna que trabaj como su asistente durante los alegatos por la ley de aborto en tres causales. Como resultado del proceso se desestim el cargo de acoso sexual y Carmona slo fue sancionado con tres meses de suspensin por vulneracin a la probidad administrativa. A estas tomas iniciales le sigui una ola de movilizaciones feministas a lo largo del pas, cuyo balance a fines de mayo arroja diecisis universidades en toma, ms de treinta facultades en paro, y una serie de manifestaciones de las estudiantes secundarias de los establecimientos Liceo 1, Liceo 7 y Carmela Carvajal.

Las tetas rebeldes

La vida en las tomas transcurre, en parte, entre talleres para estudiar el feminismo y debates sobre los pasos a seguir, posibles estrategias y articulaciones. Las mismas chicas de los colectivos, o acadmicas se ofrecen voluntariamente a dar charlas de su especialidad. En lo que respecta al rol de los compaeros varones, no hay una nica receta. Aunque las tomas empezaron como espacios exclusivamente femeninos, la mayora fue abrindose a distintas formas de participacin de los compaeros, comprendiendo la necesidad de construir espacios libres de violencia junto con ellos. En algunas universidades, los hombres ayudan a vigilar las tomas, en otras participan de los debates. Nunca asumen ningn tipo de vocera.

En este proceso, una de las manifestaciones de protesta ms importantes fue la marcha convocada el mircoles 16 de mayo por la Confederacin de Estudiantes de Chile bajo el lema Contra la violencia machista, educacin no sexistay consignas como Vivas nos queremos, No es no, Hermana yo s te creo y Peleo como nia. En Santiago, la movilizacin fue de alto impacto no slo por la cantidad de personas que logr convocar segn las organizadoras, 150 mil sino por las formas elegidas para expresarse, incluidas danzas a torso desnudo marcadas por imgenes ultranoticiosas: las chicas dispersando a un grupo de vndalos que pretenda opacar la manifestacin, y una performance de desnudo en la estatua de Juan Pablo II ante la Universidad Catlica. La misma que en 1967 fue vestida por los estudiantes con un lienzo gigante denunciando aquello tan sabido, como callado: El Mercurio miente.

Ms de cincuenta aos despus, el estudiantado vuelve a obligar a la UC y a gran parte de la sociedad a ver aquello que prefiere omitir. Porque si el ataque contra las mujeres se materializ, fundamental y ferozmente en los cuerpos, es perfectamente lgico que sean los cuerpos los protagonistas de esta rebelin. Sin embargo, las tetas descubiertas removieron curiosas sensibilidades y dispararon infinidad de crticas. Coros desafinados en redes sociales objetaron que las manifestantes desacrediten sus justos reclamos o se rebajen al mostrarse desnudas. Al parecer, las tetas slo se redimen si amamantan o se enferman.

Los cuerpos femeninos desplegados en libertad, siguen perturbando a una parte de la sociedad que, probablemente sin saberlo, confina el universo femenino a la trada madre/puta/virgen. A su vez, el acoso en las aulas conjuga de un modo perverso el abuso de poder con sexismo, en un mbito que se supone est destinado al crecimiento y despliegue de las personas. En contrapartida, la rebelin poltica y cultural que estalla en las universidades tambin conjuga con extraordinaria potencia la rebelin contra el patriarcado, las desigualdades y la injusticia.

El paralelo con el Mayo del 68 es ineludible; tambin entonces las mujeres levantaron sus demandas iluminadas por las teoras feministas de la poca. En estos das, las tomas feministas han logrado que el abuso y el acoso, prcticas instaladas desde siempre en diversos mbitos institucionales, pierden los fueros de lo supuestamente natural.

Los cinco puntos

Las protagonistas del mayo chileno no se limitan a denunciar sino que se proponen articular demandas entendiendo la violencia de gnero como un fenmeno estructural y asumiendo las especificidades del mbito educativo. Entre las reivindicaciones planteadas desde los diversos establecimientos hay fuertes denominadores comunes. Un consolidado realizado por estudiantes de la Universidad Austral en base a diez petitorios de distintas casas de estudios identifica cinco puntos compartidos: la exigencia central pasa por la creacin de protocolos contra el acoso y la violencia de gnero y sexual, a la vez que se demandan paridad de gnero en espacios administrativos; talleres obligatorios sobre reglamentos y feminismo; materias con perspectiva de gnero en las distintas carreras y reconocimiento de la identidad de gnero de las personas trans.

Desde la institucionalidad hay distintas respuestas; mientras que la Universidad Austral habra aceptado la mayor parte del petitorio de las estudiantes, otros establecimientos intentan trabajar condiciones mnimas para un protocolo triestamental, donde participen estudiantes, acadmicos y funcionarios. Por su parte, la emblemtica Facultad de Derecho de la Universidad de Chile an no habra dado repuesta oficial a las demandas.

Agenda marcada o maquillada?

Frente a lo arrasador de la ola feminista, el gobierno, ni corto, ni perezoso apoya la movida y anuncia medidas que varios integrantes de la coalicin gobernante deben aplaudir, no sin cierta molestia estomacal. Desde tribunas feministas, en esta rpida adaptacin a la agenda de las mujeres se ve tanto el sesgo oportunista, como el logro que representa incidir en la agenda gubernamental, porque lo cierto es que La Moneda se vio obligada a modificar su plan de gobierno. El mircoles 23 de mayo, el presidente Sebastin Piera present su Agenda Mujer que incluye medidas contra la violencia, administracin igualitaria de los bienes en el matrimonio y extensin del beneficio de Salas Cuna, entre otras. No deja de ser un triunfo modificar el discurso de un presidente que, cuando recurra al propio libreto, tenda a desteir chistes machistas.

Y si Piera al menos intenta adaptarse al espritu de los tiempos, algunos miembros de su gabinete no se caracterizan por los reflejos rpidos. As por ejemplo, semanas atrs, el ministro Gerardo Varela se ufan del alto consumo de preservativos por parte de sus hijos varones, a quienes calific de campeones. Y ya con el pas en llamas feministas, el mismo Varela defini como pequeas humillaciones los casos de acoso sexual denunciados. Cabe destacar que la cartera a cargo del ministro Varela es Educacin, y contina en su cargo.

Lo cierto es que las chicas ya no esperan al gobierno. No esperan a los partidos polticos. No esperan a una institucionalidad que qued rezagada en los nuevos tiempos sociales. Y esta revolucin, en el fondo, no trata meramente de reglamentos. Trata, ms bien, de la deconstruccin de las relaciones de gnero, pero tambin de otras situaciones de desigualdad en la sociedad chilena, en donde el abuso de poder ha estado patolgicamente naturalizado.

A esta altura de las tomas, las estudiantes se plantean estrategias sobre los pasos inmediatos y otros ms all, y deben lidiar con las expectativas puestas en ellas como lderes de esta revolucin que, sin embargo, es responsabilidad de toda una sociedad. Desde luego que las medidas que vayan a implementarse en las universidades aparecern como indicadores palpables de xito, sin embargo ellas ya consiguieron lo que pareca imposible: que se tomen masivamente en serio las demandas feministas; correr el cerco del reducto machista, ese que corroe mentes, corazones y almas; y que mata. De esta forma, las tomas coronan un proceso que cobra fuerza inusitada en los dos ltimos aos en Chile y que pone en jaque la hegemona cultural, invirtiendo el sentido del mainstream; si hasta hace poco el feminismo era de ghettos demod, hoy no hay margen para negar lo justo del reclamo igualitario y se discute sobre feminismo en los ms diversos espacios, con los riegos que conlleva estar de moda.

Somos ms fuertes que el miedo rezan carteles en las marchas. Y ciertamente, la conjugacin colectiva tiene como objetivo, consciente o no, desbaratar el miedo. El propio, el de otra, el de la amiga, el de la madre, el ancestral de la que jams se atrevi o no se atreve an. La conspiracin anti-miedo se nutre de relatos y vivencias por las redes feministas. Porque ms all de las tomas y mucho antes de ellas, florecen grupos de WhatsApp o Facebook en donde las mujeres se apoyan, se defienden y se organizan contra la violencia en el mundo virtual y real.

El tejido es colectivo, histrico, intergeneracional. La era digital nos ha facilitado asumir la dimensin universal del segundo sexo. En las redes, las mujeres nos encontramos en espacios protegidos y cerrados, y desde all salimos al espacio pblico fortalecidas para encarar cientos de batallas, chicas, medianas y grandes. Porque desde luego que las resistencias frente a la revolucin cultural vienen en todo tipo de envase, incluido el del patriarcado consentido que persiste en explicar a cuntos preceptos nos sometemos voluntaria y alegremente.

Lo que hoy est en jaque es seguir siendo, haciendo y pareciendo en funcin de lo que otros definieron como femenino. Se trata tambin del rechazo contra cualquier regulacin impuesta en nombre de cualquier excusa oportuna llmese Dios o Naturaleza. En el mayo chileno, el machismo cruje reseco como en buena parte del mundo mientras se teje la ciudadana post-patriarcal.

Fuente:https://www.pagina12.com.ar/116769-la-gesta-de-los-andes


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