Portada :: Espaa :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2018

Sentencia Gurtel, muchos aos pero poca gente

Agustn Vega Corts
Rebelin


La detencin de Zaplana, y la publicacin de la sentencia de la Gurtel, ha vuelto a poner en primera plana la realidad de un pas que no acaba de salir del agujero negro en el que le tienen hundido sus dirigentes. Sin embargo, decir que todos los polticos son iguales de corruptos, es tan estpido como defender la plena inocencia de los millones de electores que con sus votos han mantenido en el poder, legislatura tras legislatura, a personas sobre los que se saba, desde muchsimos lugares, que dedicaba ms esfuerzos a conservar los cargos y saquear las arcas pblicas en beneficio propio o de sus allegados, que a cumplir con las obligaciones de sus responsabilidades. Y, a pesar de ello, una gran parte de la ciudadana les segua votando mientras miraba para otro lado y pensaba que si bien podan meter la mano un poco acarreaban mucho dinero y prosperidad a la ciudad, o a la regin. Valencia, Madrid, Baleares, o los casos de Marbella y Torremolinos, en tiempos de Jess Gil, son paradigmticos.

Hay, creo yo, una responsabilidad ciudadana en general, ante el fenmeno de la corrupcin, por mantener con sus votos a las mismas personas al frente de las instituciones, pero hay una responsabilidad ms acotada y concreta, y desde luego mucha ms grave, de miles y miles de empleados pblicos y funcionarios, cuya principal responsabilidad es velar por el pleno y escrupuloso cumplimiento de las leyes, y a los que ningn responsable poltico, por muy alto que sea su rango, puede obligarles, de ninguna manera, a permitir por accin u omisin, incumplir la ley, o permitir que otros lo hagan. Para eso tienen, entre otras cosas, un blindaje laboral de por vida que les hace prcticamente inmunes.

Sin embargo, y como confirman una tras otra las resoluciones judiciales, durante aos y aos, las leyes y procedimientos que regulan las adjudicaciones pblicas de obras y servicios, las recalificaciones urbansticas, las ayudas a las empresas como el caso de los ERES, los cursos de formacin, o las ingentes cantidades de dinero procedentes de la UE para inversiones de todo tipo, han sido absolutamente burladas y pisoteadas, a travs de unas mecanismos de manipulacin de la contratacin pblica, y sistemas de corrupcin institucional, segn expresiones de la sentencia del caso Gurtel.

Cualquiera con un conocimiento mnimo del funcionamiento de los aparatos administrativos del Estado, sea el nivel que sea, sabe perfectamente que es imposible que se puedan mantener, con tanta intensidad y durante tanto tiempo, esos sistemas de corrupcin institucional, sin la participacin, sea por activa o por pasiva, de una gran parte del funcionariado. Puede que sea verdad que los polticos son los principales responsables de que nuestro pas est hoy sealado como uno de los ms corruptos del mundo, pero son ellos, los pocos o los muchos que han sido juzgados hasta ahora, los nicos que estn pagando por ello. Por eso no puedo evitar la terrible sensacin de que esa corrupcin institucional sigue inclume, normalizada y encarnada en todas las Administraciones Publicas, a travs de miles y miles de personas a los que nadie hasta ahora les pide explicacin de lo que han hecho o de lo que no han hecho.

Blog del autor: http://palabrasaltiempo2.blogspot.com.es/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter