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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-05-2018

Un escenario de graves antagonismos

Felipe Cuevas Mndez
Rebelin


La tragedia del Mxico actual trasciende a desproporciones nunca vistas en lo que va de su desarrollo capitalista, como se dice en estos casos, nunca antes las desigualdades y asimetras se haban acentuado tanto y en tan significativas magnitudes.

Los conflictos y antagonismos entretejen nuestra trama cotidiana, una extrema acumulacin de riquezas frente al despojo fratricida, la consumacin del sistema depredador frente a la desintegracin social, un saqueo contumaz de sus recursos frente a la penuria general de las condiciones de vida, un sentido de injusticia general frente al anhelo social de otras perspectivas emancipatorias. Larga es la trama de agravios sociales que se ciernen, como variada su consistencia, as como amplias las repercusiones en lo profundo de la sociedad mexicana.

Pero poco de esto se refleja bajo la comunicacin pretenciosa de la poltica dominante y el estado actual de su proceso electoral, no obstante todo ello est ah debajo del entarimado. Extenso es el recuento, desde el ngulo de la marcha del capitalismo y la consolidacin del Estado de los monopolios y los poderosos en el manejo crtico de sus prerrequisitos de opresin-explotacin como si nada pasara. Este devenir general nos condujo al trance de un neoliberalismo aplicado en condiciones de sometimiento al imperialismo con especial acento en el mandato de las posturas norteamericanas.

Del impulso progresivo del capitalismo al neoliberalismo en Mxico se ha recorrido todas las etapas que indica el manual: a) desde las polticas de austeridad, b) pasando por las privatizaciones maniqueas, c) las polticas de ajustes al capital financiero internacional, d) la aceleracin inmoral e inmoderada de la sobreacumulacin de capitales, e) contrarreformas que desintegran al propio Estado mexicano al grado de apndice de otros factores, f) un envilecimiento profundo de la vida social para robustecer llanamente el poder poltico-econmico en sus nuevas condiciones, g) la vuelta de tuerca en la privatizacin de servicios y lo que resta del patrimonio nacional, h) el afianzamiento de las burocracias, grupos y linajes de poder que gobiernan al pas por sobre todas las cosas, al servicio y en maridaje de las clases burguesas, i) fondos de legalidad a modo de cadenas con las cuales mantener toda la dependencia de la sociedad con respecto del poder, j) hasta el control irrestricto del pas en lo poltico, lo econmico, militar, policiaco y social por instrumentos, instancias y agentes imperiales a efecto del predominio de la codicia por sobre todas las relaciones humanas.

Mxico se constituy en una sociedad encerrada entre muros de violencia, explotacin rapaz, transgresin masificada de derechos sociales, deshumanizacin y poder opresivo ilimitado. Sus procesos polticos y la propaganda del sistema invocan burbujas de amor que poco tienen que ver con la realidad lacerante que se desbocan por obscurecer. La poltica dominante pinta las cosas de tal suerte que resta seguir confiando en la corporatocracia, en la plutocracia, en sus operadores de oficio, con especial acento en las promesas de quienes nos oprimen. Un mundo de chocolate es lo que nos cuentan a diario, sin embargo, es pura administracin del conflicto social desde arriba y para los de arriba.

Para esa visin, la moda es asumir conductas retrgradas, rechazar todo proceso de lucha, tergiversar la realidad haciendo cambalache con ensueos rosa, perfilar criterios burgueses, anular el juicio, imponer las reglas de la sicologa del poder, establecer en los hechos el juego de clculos polticos, afirmar los intereses creados y ya establecidos en las entraas del rgimen. Para finalmente asumir esa conducta alienada que consiste en la vulgarizacin del proceso mexicano y su impedimento a transitar nuevas condiciones de lucha social, clasista y popular. Asemejndolo segn la visin tecncrata burguesa, a una cuestin obsoleta sin sentido ni posibilidades dadas las circunstancias y los deberes del pas civilizado, de derecho, moderno y garante de la gran propiedad.

En fin, tales son los prodigios de la mentalidad dominante, su reduccin y modificacin de las expectativas sociales, de sus cdigos de clase. Nos exigen moderacin ante los poderosos, combaten al deseo colectivo de cambio social, se asumen en la posicin de lites correctoras de los problemas, de censuradores de oficio, de su labor contra la formacin de la conciencia fundamental del pueblo.

Por otro lado, no hace falta ser obradorista para percatarse de que se abren posibilidades de mejores condiciones de batalla, a pesar de que los sectores de derecha en Morena, las elites socialdemcratas o los grupos recientemente traspasados a este entorno no actan con esta lgica y s hacen todo lo que est a su alcance para que el rio no desborde, ni su estamento de clase poltica se vea alterado. Puesto que de acuerdo con las evidencias de su accionar, a buena parte le gua la intencin de ascenso al poder poltico para seguir igual, ser base de maniobra de la gran burguesa contra las clases oprimidas y reciclar el modo de vida burgus en otras fundamentaciones de legitimidad.

Siendo esta situacin un producto de la lucha de clases en sus condiciones, del hartazgo, la necesidad, sus procesos organizativos y el empuje social; su posible arribo al poder no cambia la naturaleza del Estado. Lo cierto es que de mantenerse en las premisas de su programa nacionalista, adems de algunas consignas inclinadas a retomar las iniciativas de lucha popular, todo lo cual no queda exento de costuras, que no es de una sola pieza pues; sino conflictivo a lo interno y externo; no obstante plantea retos polticos insoslayables ante la situacin, con diversos aspectos antineoliberales en el marco de un respaldo popular indiscutible. Definitivamente s conduce a un potencial desequilibrio de las lites gobernantes, de sus mecanismos de control, de sus polticas fundamentales y de la problematizacin para mantener el orden riguroso con que hasta ahora hemos vivido.

Por supuesto, todo depender de la balanza de fuerzas, sus correlaciones, perspectivas y acciones sociales. Aun saliendo derrotada esta tendencia, las presiones de la lucha de clases se renen en torno a las reivindicaciones generales en medio de las dificultades ya sabidas de un rgimen cada vez ms ensimismado en su dominacin. Particularmente aqu el problema del programa nacionalista no es tanto por su defensa de un nivel de reivindicaciones necesarias e ineludibles, como por las inconsistencias frente al sistema en su fase actual al no enfrentarlo rotundamente, y en procura de humanizarlo.

Lo que el contexto nos dice es que se abren fisuras, que el rompimiento hacia un poder popular es una perspectiva desde abajo, o no ser, cuyo origen se sustenta en la presin y protagonismo popular. Este es el mayor temor de todas las elites gobernantes, de todos los colores, a lo que hay que aunar notas de resistencia de sectores democrticos y populares que se posicionan en torno al proceso inmediato, con el suficiente peso como para empujar posteriormente una lucha de mayor resistencia por cumplir algunas cuestiones de prioridad que llevarn a renovadas acciones y reclamos. Se requieren cambios ms all de la recomposicin moral (por ejemplo, enfrentar la corrupcin no basta con atacar a los corruptos, cuando esta es un sistema y un modo de construccin del poder poltico y econmico firmemente asentado), es necesario trazar lneas de combate pormenorizadas contra todo el entramado capitalista.

Tampoco es necesario posicionarse en la ultraderecha para verle sus lmites, su radio est bastante remarcado, al grado que patentiza una forma de extender las fisuras, de atizar la crisis social por soluciones democrticas y revolucionarias bajo otro escenario, hacia otro proceso de la lucha de clases ms all de las viejas resistencias defensivas.

Dadas las circunstancias de la ms estricta necesidad, instintivamente el pueblo se propone actuar, asimilar y contrastar esta realidad de la lucha de clases y sus tensiones. Puesto que con ello entramos en condiciones de extensin para las aejas tareas de conciencia, de posicionamiento del criterio revolucionario, del sentido de las luchas y la fuerza que debe impregnarse a sus procesos desde abajo contra el capitalismo, ante las condiciones con que actualmente se cuenta.

Bajo esta gama de circunstancias histricas y coyunturales al frente, estamos llamados a perfilar el planteamiento y acervo de la teora revolucionaria tan indispensable para nuestros das, con el bagaje e instrumental del sentido y esfuerzo popular de lucha para que en efecto se marche a situaciones en que el despliegue de las clases explotadas y oprimidas no quede atado de manos frente a los poderosos, que no se desvanezca en generalizaciones, ni se vea subordinado al llamado juego de clculos de la poltica. Hay que luchar por un escenario y espacios de combate para empujar el cambio del rgimen capitalista prximo a develarse en todas sus costuras y causales de las calamidades sociales, as como posicionarse en torno a la confirmacin de que es posible romper el crculo vicioso de la poltica burguesa dominante en aras de que las y los desposedos se constituyan en fuerza protagnica y revolucionaria en el proceso de su historia.

En un contexto en que el capitalismo, y en especial los imperialistas no nos permiten funcionar como nacin soberana, popular y plenamente independiente; no cabe acalambrarse por empezar por lo bsico en medio de un proceso impuro, pero que traer consigo perspectivas de lucha y cambio, se debe obrar segn las posibilidades del momento sin cerrarse a las perspectivas, el tiempo trabajar para los pueblos en cualquier circunstancia que en adelante se presente.

Se trata de procesos indispensables en la concrecin de la lucha, ante los cuales la burguesa seguir en sus ataques, que las clases populares debern enfrentar en la posicin central de convertirlo en un nuevo punto de apoyo para las luchas venideras. Es bajo este contexto que las potencialidades democrticas y revolucionarias, el desarrollo de tareas claras, especficas, objetivas, veraces; resaltan para una dilatada labor independiente, mandatada y revolucionaria de nuestros pueblos, sus clases y sectores en calidad de sujetos de la historia, hacia el proceso democrtico y un autntico poder popular contra el sistema.

As entonces, en esta vertiente de la lucha poltica ms compleja, dinmica y conectada con sus conflictos, necesitamos la creacin y sustentacin en el terreno de mejores condiciones de accin colectiva polmica, concientizadora y emancipatoria.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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