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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2018

27 de mayo, otro 20 de julio como el de 1810?

Horacio Duque
Rebelin


Parece alucinante lo que ocurre ante nuestros ojos. Ayer 27 de mayo, da de la primera vuelta para escoger Presidente, presenciamos una cascada de eventos de una magnitud telrica. Los enumero: a) 10 millones de ciudadanos repudiaron la guerra uribista y la paz neoliberal de Santos; b) Santos con su corruptela sufri una contundente derrota, sus dos candidatos, Vargas Lleras Y De la Calle, quedaron en bancarrota; c) la corrupcin galopante llevo a la indignacin de millones de ciudadanos; y d) el pluralismo y la democracia prevalecieron en el campo poltico.

En Colombia, desde el 20 de Julio de 1810, no ocurra un acontecimiento de las dimensiones y alcances como el de ayer, sin desconocer el 9 de abril de 1948 y sus violentas repercusiones.

Lo de ayer marca un punto de bifurcacin en el curso de la historia nacional pues se ha puesto de manifiesto aquello que afirma el bilogo Lyan Watson en su obra Lifetide publicada en 1979 en la que afirma que si un nmero suficientemente grande de personas (Masa Crtica) adquieren un nuevo conocimiento o forma de ver las cosas, esto se propagar por toda la sociedad, para lo que es necesario que un determinado nmero de personas (Masa Crtica), alcance una conciencia ms elevada, momento en que el individuo es capaz ya de realizar un salto evolutivo y lograr un cambio de mentalidad, tesis conocida como Teora del Centsimo Mono. En efecto, gracias a la interactividad que proporcionan las redes sociales de Internet (el llamado Quinto Poder que enlaza y ayuda a la formacin de las identidades modernas), se estara rompiendo el crnico aislamiento y pasividad del individuo temeroso, sumiso y acrtico de las sociedades consumistas occidentales (Verhttp://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/lograra-masa-critica-finiquito-regimen-78-german-gorraiz-lopez/20171129072623074650.html) (Hombre unidimensional).

Ayer cristalizo la masa crtica del cambio, dispuesta a la ruptura y el corte con la vieja historia poltica de Colombia.

Asistimos a un gran viraje histrico, a un gran salto que, despus de muchos aos, pensamos, jams ocurrira. Por dcadas abrigamos ese sueo, esa ilusin. Pero la rutina se repeta. La historia se mova como un corcho en un remolino, y as fue por dcadas. Pero en medio de una gran incertidumbre ha saltado la liebre.

Cuajo ante nuestra existencia un hecho trascendental, un acontecimiento verdad en la definicin de Alain Badiou.

Lo resumo en tres datos: la izquierda, los verdes y la paz se alzaron con casi 10 millones de votos; se quebraron las podridas maquinarias del clientelismo oligrquico encarnado por Vargas Lleras; el emblema neoliberal por excelencia, Csar Gaviria, acuso una descomunal derrota; y la corruptela santista con su mermelada fue objeto del repudio generalizado.

En estricto sentido el neto poltico de las votaciones de ayer 27 de mayo es una gran mutacin de gran complejidad que exige ser interpretada y asumida en toda su carga temporal, espacial y ontolgica.

Nos preguntamos: sigue una revolucin social tal como la que ocurri en 1810 con el grito de independencia frente a la monarqua espaola? Ms aun: se puede caracterizar la coyuntura conformada por el proceso electoral como una ruptura revolucionaria?.

De ser asi: Que procede polticamente para ser consecuentes con el curso de la historia materializado en la masiva rebelin ciudadana, juvenil, femenina, social, indgena, obrera, campesina y afro visibilizada ayer?

Sugiero como hiptesis de trabajo para las semanas que siguen la idea de la Constituyente popular que el candidato presidencial Gustavo Petro agit con mucha solidez. Con la campaa que Petro adelanto en toda la nacin y con sus casi 5 millones de votos Petro alcanz la altura de una figura histrica con gran legitimidad tica y poltica. Su discursividad es parte de la cristalizacin de una contrahegemonia que se afinc en el sentido comn de la multitud, rompiendo la hegemona del viejo poder oligrquico encarnado por el bloque santouribista y representado hoy en la candidatura de Ivn Duque, que no es ms que la aglomeracin de los intereses de banqueros, multinacionales, generales, terratenientes y de las castas parlamentarias.

La Constituyente debe ser el escenario de la disputa poltica con el bloque de poder oligrquico, propiciada por el fin de la guerra y la construccin de la paz. Disputa que la controversia sobre la Jep, la justicia restaurativa y la libertad de Jess Santrich han puesto de manifiesto.

No hay que dar tregua a la oligarqua en esta batalla. No es la hora del pesimismo, ni el momento de la perplejidad paralizante. La iniciativa est en el campo popular y hay que proceder en consecuencia.

El discurso de Petro ayer al cierre de esa gran jornada colombianista tiene toda la lucidez para ser el soporte de un Plan de accin poltica de las masas populares. Manos a la obra.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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