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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-05-2018

Lucha de memes (o de educacin, religin y valores)

Jos Mara Agera Lorente
Rebelin


Es que hemos de tener slo la codicia del bandido o la del ladrn? Por qu no la del jardinero? El gozo en el cultivo de los dems como en el cultivo de un jardn!. (F. W. Nietzsche: Fragmentos pstumos)

Leo en el boletn diario del Observatorio del laicismo la noticia publicada por La Crnica el 16 de mayo, cuyo titular reza as: El presidente de la UCAM (Universidad Catlica de Murcia): "No vamos a permitir la barbaridad de que gays y lesbianas den charlas en colegios". Hay que precisar, porque dicho as da la impresin de que hablen de lo que hablen los homosexuales en un centro educativo estaran vetados para hacerlo; o sea, que un gay dando una charla, pongamos por caso, sobre los beneficios de la prctica de la calistenia no sera admisible para el seor presidente de la UCAM porque es homosexual. Pero tranquilicmonos esto no es lo que quiere decir. Dejemos que se explique; en el mismo texto de la noticia leemos una aclaracin proveniente de sus propios labios: No tiene que venir ningn colectivo de fuera a hacer proselitismo de adoctrinamiento de lo que ellos piensen o crean; bajo ningn concepto. Acabramos; es que vienen grupos de gais y lesbianas a lavarles el cerebro a los indefensos chiquillos para que se conviertan a la ideologa LGTB lo que quiera que sea eso o, lo que es peor, que abandonen su natural vida sexual hetero para abrazar las antinaturales prcticas homosexuales; que las escuelas y los institutos no estn para adoctrinar y hacer proselitismo, como debe de saber muy bien un catlico como el seor don Jos Luis Mendoza, que a este nombre responde el citado. Su iglesia s puede hacerlo esto s como viene hacindolo desde tiempo inmemorial; los profesores y profesoras de religin s que pueden y deben, faltara ms adoctrinar en lo que ellos piensan y creen a los infantes y adolescentes desde su ms tierna edad. Digo yo que porque esos docentes catlicos no son un colectivo que viene de fuera y porque lo quieren los padres y la institucin educativa lo consiente... Y qu demonios! porque lo que ellos ensean es la Verdad.

Uno va curioso a la web de la asociacin No te prives, el colectivo LGTB de Murcia que imparte las dichosas charlas, a ver si da con los indicios de ese diablico plan de adoctrinamiento que se denuncia. Sin embargo, tropieza con un programa educativo dirigido, principalmente, a sensibilizar a la sociedad ante el problema de la lgtbfobia y a llevar a cabo una serie de acciones tendentes a impulsar la atencin de la diversidad afectivo-sexual e identidad de gnero y en el fomento de valores entre los jvenes. Ni rastro de objetivos que tengan que ver con el proselitismo del estilo de qu guay es ser homosexual. Parece razonable que, en el contexto de una educacin cvica acorde con un Estado democrtico como dice ser el nuestro, una asociacin perfectamente legal, pueda llevar a cabo campaas de fomento de conocimiento y respeto de minoras que se hallan en riesgo de sufrir las manifestaciones de rechazo de grupos intolerantes, siempre contando con la autorizacin debida de las instancias institucionales correspondientes. De igual manera que una asociacin gitana puede acudir a centros educativos para hablar de su realidad y atajar la instalacin de prejuicios en las mentes de los jvenes en periodo de formacin. Est bien establecido por la psicologa que la mejor manera de modificar las creencias negativas sobre determinado colectivos es el trato directo con personas que forman parte de los mismos.

Pero dislates aparte, lo que este hecho evidencia es la lucha de valores que hace dcadas no se daba en la sociedad espaola dada su homogeneidad y el imperio en el mbito moral del sistema axiolgico catlico que todo lo dominaba, desde la educacin, pasando por la salud hasta la poltica por supuesto. Usando la terminologa de Richard Dawkins, diremos que los tradicionales adoctrinadores, los de verdad, los que siempre han hecho del proselitismo su principal actividad sin asomo ninguno de sonrojo y que hoy en da andan necesariamente ms prudentes, no tienen ms remedio que competir en la arena de la educacin y de los medios en los que se fragua la opinin pblica por hacer que sus memes sean los que se instalen en los cerebros de la mayor cantidad de ciudadanos posible y a la edad ms temprana que se les permita. Es un empeo caracterstico de todas las religiones e ideologas (nacionalismos, particularmente) el contar con una presencia temprana en la escuela, donde el nio asimila todo lo que se le dice sin oponer resistencia crtica alguna dada su edad, la necesidad de comprender y la autoridad con la que percibe a los padres y a los maestros, a los que es normal que le una un vnculo de afecto y confianza.

El filsofo norteamericano Donald Davidson llam actitudes pro a los valores considerados como actitudes positivas del agente; en ellas incluy los valores tradicionales, los deseos, los caprichos, los fines y objetivos, las ideas morales, los principios estticos y cualesquiera preferencias y tendencias. Toda instancia capaz de tener poder de influencia, control y/o manipulacin sobre este conjunto de contenidos mentales cuenta con un resorte decisivo para orientar la conducta de los individuos. Se trata de colocarse en la mejor situacin posible con el fin de instalar en los encfalos el programa de fines ideolgicamente definido de modo que resulte mximamente eficaz a la hora de que se concrete en los actos de las personas. Volviendo al concepto de meme, al igual que los genes expresan su poder a travs de sus caractersticas fenotpicas, el meme (el valor, la creencia) tiene entre sus caractersticas fenotpicas esas acciones que lleva a cometer a quien lo tiene instalado en su cerebro. En este sentido hay memes ms eficaces que otros por ser ms fcilmente asimilables por nuestras estructuras psquicas innatas de origen filogentico ms primitivo. A este respecto la mezcla de sexualidad y religin da lugar a un cctel altamente explosivo, es decir, de un alto efecto motivador. Seguramente nadie protestara porque una asociacin viniese a un colegio a montar un taller sobre reciclaje, a adoctrinar en lo relativo a hbitos de tratamiento de los residuos domsticos de acuerdo con ciertos valores ecologistas; pero, amigo, no me toques los valores asociados con el sexo y/o la religin.

El aludido presidente de la UCAM, don Jos Luis Mendoza, dice segn se cita en la noticia referida que el gobierno debe respetar el derecho de los padres a educar a sus hijos en la fe que ellos profesan; y aade: soy catlico y no quiero que estas personas le den educacin a mis hijos o nietos. Debe entenderse que educar en el fomento del respeto a la diversidad afectivo-sexual de manera que se prevengan conductas de rechazo a quienes no son heterosexuales va contra los valores de la moral catlica? Slo cabe una respuesta en buena lgica y no puede ser sino inquietante. En cualquier caso, las palabras del interfecto expresan una postura muy comn en la forma de entender las relaciones en las por as decir jurisdicciones educativas de la familia, por un lado, y de la escuela por otro. sta tiene que reproducir en su mbito los valores que cada familia quiere inculcar a sus hijos respectivos? Pero esto es imposible, sobre todo en sociedades como las nuestras actuales, heterogneas en su ineludible multiculturalidad! Y tampoco es conveniente.

Entramos en una zona plagada de fricciones entre el espacio pblico de la educacin como institucin poltica, es decir, de vertebracin del Estado, y el espacio privado de la familia, clula social que tiende, espontneamente, a exigir la rplica de ciertos principios morales transmitidos de padres a hijos. Platn fue consciente de la problematicidad que dimana de la convivencia de esas dos estructuras de organizacin social y poltica. Por eso, en su Repblica elimin el problema arrebatando los neonatos a sus progenitores pasando a ser inmediatamente responsabilidad del Estado su crianza y educacin. Queda liquidado as el contencioso de jurisdiccin pedaggica entre la familia y el Estado. No estoy yo por la propuesta platnica desde luego, que tiene un innegable tufo totalitario; pero tampoco comparto la manera de enfocar el asunto que representa la postura enunciada por el Seor Mendoza. De verdad los padres tienen irrestricto derecho a educar a todos sus vstagos en los valores que consideren los verdaderos? Aunque esa educacin vaya en contra de los principios de un Estado democrtico, en contra de las verdades ms indiscutibles, aunque de facto conlleve el secuestro de sus tiernas mentes?

Entendemos que unos buenos padres tienen que velar por la higiene de sus hijos, pero no parece que tengamos por motivo de censura que puedan contaminar sus mentes con creencias intelectualmente dainas cuando no provocadoras de emociones txicas. Porque, para colmo de males, en nuestras democracias liberales todo eso quedara cubierto bajo el resplandeciente eslogan de que todas las opiniones son respetables, y cada padre y madre, por tanto, tendr derecho a inculcrselas a su prole.

En su libro El espejismo de Dios, Richard Dawkins critica esa visin de los hijos como propiedad privada de sus padres, lo que les da el derecho de nutrir sus mentes con aquellas creencias que consideren vlidas, las cuales en efecto pueden entrar en contradiccin con los contenidos que les son enseados en las escuelas, con el consiguiente conflicto de jurisdicciones pedaggicas ya aludido. En su argumentacin Dawkins echa mano de un fragmento del discurso del psiclogo ingls Nicholas Humphrey cogido de su conferencia de Aminista Internacional en Oxford pronunciada en 1997. Lo reproduzco a continuacin, porque creo que da en el clavo:

Los nios, sostengo, tienen el derecho humano de no ver sus mentes lisiadas por la exposicin de las malas ideas de otras personas sin importar quienes sean esas otras personas. Los padres, por lo tanto, no tienen licencia divina para adoctrinar a sus hijos en la forma que ellos personalmente eligen: no tienen derecho a limitar el horizonte de conocimientos de sus hijos, crindolos en una atmsfera de dogma y supersticin, o el derecho a insistir en que sigan los estrechos caminos de su propia fe.

Quiere decirse que, como propugna la concepcin laicista de la educacin, es el derecho exclusivo de los hijos decidir qu van a pensar, y no es el de sus progenitores imponrselo. Tal derecho debiera ser protegido por la escuela pblica; es asunto no sujeto a discusin que esta institucin tiene que proporcionar una educacin en valores, los que contribuyen a mantener en buen estado la convivencia democrtica de nuestras complejas y heterogneas sociedades multiculturales en este mundo global. Otra cosa sera suicida; y si parece imposible de justificar racionalmente cul de los sistemas de valores que compiten entre s por ganar los nichos enceflicos de las personas que cohabitan en las comunidades polticas, podemos recurrir no obstante al laboratorio de las ciencias sociales que es la historia para constatar qu consecuencias se sigue efectivamente por actuar segn qu sistemas de valores morales. Como advierte el mismo Richard Dawkins en el libro citado:

Nuestra sociedad, incluido el sector no religioso, ha aceptado la ridcula idea de que es normal y correcto adoctrinar a nios pequeos en la religin de sus padres y colocarles etiquetas religiosas nio catlico, nio protestante, nio musulmn, nio judo, etc. , aunque no acepta otras etiquetas comparables: no se dice nio conservador, nio liberal, nio republicano, nio demcrata. Por favor, por favor, mejoren su conciencia acerca de esto y sbanse por las paredes cuando lo escuchen. Un nio no es un nio cristiano, ni un nio musulmn, sino un nio de padres cristianos o un nio de padres musulmanes.

Pero, eso s, ser un ciudadano que tendr que convivir con otros ciudadanos de confesiones diversas, compartiendo un espacio poltico en el que todos tienen igual derecho a vivir sus vidas como ellos consideren que pueden hacerlas buenas. De aqu surgirn inevitablemente conflictos que tendrn que resolverse pacficamente y en miras siempre al bien comn. Una buena educacin no puede perder de vista esa realidad ni un solo momento. De esto era muy consciente el filsofo norteamericano John Dewey cuando escribi su libro Democracia y educacin, hace ya un siglo largo, como lo prueban estas palabras tomadas del mismo: El punto a discutir en una teora de los valores educativos es pues la unidad o integridad de la experiencia. (...), la cuestin de los valores y las normas de los valores es la cuestin moral de la organizacin de los intereses de la vida. (...) Cmo pueden los intereses de la vida y los estudios que los refuerzan enriquecer la experiencia comn de los hombres en lugar de separar a los hombres entre s?.

No con actitudes como las del seor presidente de la Universidad Catlica de Murcia, me atrevo a responder. A l y a tantos como l, padres y madres convencidos de la verdad de sus creencias y valores y de su derecho a inculcarlas en las mentes de sus vstagos, les recomiendo la lectura de un hermoso poema del autor libans Gibran Jalil Gibran sobre los hijos que me emocion por su belleza y lucidez cuando lo desubr. No se me ocurre mejor cierre para este modesto artculo que esta seleccin de sus estrofas:

 

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida
deseosa de s misma.
No vienen de ti, sino a travs de ti,
y aunque estn contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos, pues
ellos tienen sus propios pensamientos.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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