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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Cmo los "superpatriotras" estn ocultando la enorme crisis social que crearon

Vicen Navarro
Pblico.es


El triunfo de los superpatriotas (nacionalistas de derechas) a los dos lados del Ebro

Las declaraciones de claro tono etnicista, xenfobo, supremacista y antiespaol del nuevo presidente de la Generalitat, el Sr. Quim Torra, han creado, como era lgico y predecible, un gran revuelo en Catalunya, contribuyendo a una polarizacin entre los catalanes que se sienten espaoles y aquellos que no, polarizacin que ha alcanzado un nivel muy acentuado desde que gobierna en Catalunya una coalicin a favor de la independencia liderada por el partido nacionalista de derechas, hoy llamado PDeCAT. Tambin predecible ha sido la respuesta inmediata del presidente Torra frente al gran rechazo por parte de amplios sectores de la poblacin de sus declaraciones y escritos. El ahora presidente ha intentado minimizar su importancia, alegando que ha sido malinterpretado, lo cual ha hecho con todo el apoyo meditico del establishment nacionalista conservador que ha dominado la vida poltica e institucional catalana desde casi el principio de la etapa democrtica.

En realidad, tales declaraciones de un dirigente nacionalista de derechas no hubieran tenido que crear esta sorpresa pues lo que el presidente Torra dijo est ampliamente asumido en tal establishment nacionalista conservador, enraizado en la tradicin poltica conocida como pujolismo y que (a pesar de las maniobras de marketing poltico, con cambio de nombre incluido) ha hegemonizado las instituciones gobernadas y/o influenciadas por la Generalitat de Catalunya durante la mayor parte del perodo democrtico. La novedad de tales declaraciones no es tanto su contenido sino su forma, pues este etnicismo chovinista antiespaol ha sido una caracterstica del pujolismo desde sus inicios, cuando se llamaba charnego al ciudadano espaol trabajador venido a Catalunya predominantemente de Murcia y Andaluca. Tal adjetivo peyorativo para definir a personas que vivan en Barcelona, pero que haban nacido fuera de Catalunya, procedentes del sur de Espaa, era muy comn en la cultura nacionalista de derechas liderada durante la mayora del periodo democrtico cataln por el Sr. Jordi Pujol.

El charneguismo es un concepto etnicista, xenfobo y supremacista, utilizado por el nacionalismo catalanista de derechas

Es sorprendente que se niegue por parte del establishment nacionalista catalanista de derechas que las expresiones utilizadas por el presidente Torra sean etnicistas, xenfobas y supremacistas. El hecho de que la Real Academia Espaola no utilice este trmino no significa que no exista el concepto. La lengua inglesa, que es ms funcional que las lenguas derivadas del latn, claramente seala que es supremacista aquel que cree que un grupo de personas debe liderar o tener el control sobre otro tipo de grupos de personas porque piensa que son mejores. La lnea divisoria que define al grupo de personas puede ser racial, tnica y/o cultural. Creerse que un grupo de personas (los charnegos) deben tener menos poder porque pertenecen a otra etnia o cultura es supremacismo puro y duro. Vi esta manera de pensar y actuar cuando a principios de los aos sesenta fui mdico del Somorrostro, el barrio de charnegos, donde tales trabajadores, recin llegados a Catalunya, vivan en condiciones miserables en uno de los barrios ms pobres de la ciudad. La definicin de aquellos ciudadanos como charnegos por parte de los nacionalistas catalanes de derechas me haca a m el mdico de los charnegos, ttulo que era supuestamente un insulto pero que siempre consider un honor. El Sr. Pujol lleg incluso a afirmar explcitamente que los charnegos mis pacientes- tenan un coeficiente intelectual menor que los catalanes, declaraciones que ms tarde -como ha hecho el presidente Torra ahora- desmereci y por las que tambin (respondiendo a la cultura cristiana que caracteriza a la mayora de sus dirigentes) pidi perdn-. En realidad, con la astucia poltica que lo defina, Jordi Pujol intent ms tarde cubrir este flanco y protegerse de la acusacin de xenfobo incluyendo en su entorno a figuras conocidas de habla castellana, como fue Paco Candel, presentndolos como representativos de la otra Catalunya, supuestamente amigos de la familia nacionalista conservadora. La preocupacin y cautela del Sr. Pujol por no caer en los insultos etnicistas quedaba frecuentemente al descubierto por las declaraciones de su esposa, la Sra. Ferrusola, que mostraba la cara ms pura del etnicismo, chovinismo y supremacismo pujolista. Sus declaraciones cuestionando la catalanidad del candidato (charnego) Montilla, a raz de su eleccin como Presidente de la Generalitat de Catalunya, eran casi idnticas a las declaraciones ms recientes del ahora presidente Torra sobre la supuesta falta de catalanidad del presidente Montilla y su idoneidad para ocupar tal cargo.

El patrimonialismo del nacionalismo conservador pujolista

Otra caracterstica del etnicismo del nacionalismo de derechas, relacionado con su supremacismo, fue su sentido patrimonialista del Estado autonmico que controlaban, gobernando Catalunya con un caciquismo parecido al caciquismo de la democracia cristiana del sur de Italia: el clientelismo y la corrupcin han sido siempre elementos claves de esta tradicin poltica (en realidad es el partido cataln ms parecido al PP en Espaa). Y tal patrimonio del Estado era una fuente importante de mantenimiento y sostenibilidad para gran parte de los medios intelectuales catalanes, pues la gran mayora de revistas, diarios o cadenas televisivas con sede en Catalunya estaban subvencionados e influenciados por el partido gobernante en la Generalitat. En realidad su propia existencia dependa de las subvenciones de la Generalitat. Su influencia era, en el caso de los medios pblicos de la Generalitat (como TV3 y Catalunya Rdio) de absoluto control (semejante al que el partido gobernante espaol, el Partido Popular, ejerce sobre TVE). Esta era (y contina siendo) la Catalunya predominantemente de sectores de la burguesa (aunque no toda), de la pequea burguesa y de los pequeos comerciantes (els botiguers) y de amplios sectores de las clases medias de renta superior, incluyendo sectores importantes de las clases medias ilustradas (la clase media de educacin avanzada) que han jugado un papel clave en la reproduccin de la hegemona de tal ideologa. Esta era la Catalunya presentada como la Catalunya real de composicin social variada pero con dominio de las clases sociales de renta por encima del nivel de renta media del pas. Ni que decir tiene que tambin tena y tiene componentes populares y muy en particular en las zonas rurales-, la mayora de creencias religiosas catlicas. Pero la mayora de sus militantes y votantes no pertenecen a la clase trabajadora catalana. Es cierto que algunos dirigentes del PDeCAT proceden de la UGT, pero ms del aparato de la UGT que de las bases de tal sindicato.

Los instrumentos polticos de este nacionalismo catalanista de derechas

Sus instrumentos polticos eran CDC (de tendencia liberal) y UDC (la democracia cristiana prxima a la Iglesia catalana centrada en Montserrat, el monasterio benedictino que ofreci el aval religioso a este nacionalismo tnico). Ni que decir tiene que hay otras versiones nacionalistas distintas a la pujolista, pero esta ltima ha tenido una influencia mayor en la vida poltica, cultural e intelectual de Catalunya, y muy en particular en el movimiento secesionista, el cual, aun cuando no fue creado por el pujolismo, s que este se adapt rpidamente a su expansin. Tal expansin fue la respuesta al creciente rechazo que se dio en Catalunya en relacin con los vetos del Tribunal Constitucional a elementos claves del Estatuto propuesto por el gobierno tripartito cataln, as como hacia las polticas hostiles del partido gobernante en Espaa (el Partido Popular) hacia Catalunya.

Su control del aparato de la Generalitat y de los medios de comunicacin pblicos de esta permitieron a este nacionalismo conservador convertirse en la fuerza hegemnica y dominante del bloque secesionista, que adopt elementos caractersticos del pujolismo, como su actitud profundamente antiespaola basada en creencias un tanto chovinistas, tales como su percepcin, ampliamente promovida para defender su secesionismo, de que Espaa es incambiable, confundiendo Estado con poblacin, y atribuyendo a la poblacin espaola una incapacidad de cambio. Esta percepcin es el obstculo mayor hacia el necesario transversalismo que debera existir en Catalunya entre las fuerzas progresistas para sacar del gobierno a los partidos gobernantes (PP con ayuda de Ciudadanos en Espaa, y PDeCAT en Catalunya).

El nico polo opuesto al pujolismo y a sus aliados fueron, durante el periodo democrtico, el socialismo y, en su da, el comunismo catalanes, que gobernaban en la mayora de las grandes ciudades de Catalunya, siendo el ayuntamiento de Barcelona el centro de la oposicin a tal nacionalismo durante la mayor parte de ese perodo. Hoy el sueo del nacionalismo conservador y sus aliados es llegar a gobernar Barcelona, convirtindola en la capital de la inexistente Repblica Catalana.

El enorme coste del procesismo: la gran crisis social en Catalunya y en el resto de Espaa

El enorme coste del procesismo liderado por las fuerzas secesionistas es la continuacin de la enorme crisis social, resultado de la aplicacin de polticas pblicas neoliberales impuestas por los partidos nacionalistas de derechas gobernantes tanto en Espaa como en Catalunya, cuya responsabilidad queda ocultada detrs del debate nacional. En realidad las polticas pblicas impuestas por el PP, con el apoyo de Ciudadanos, por un lado, y del PDeCAT, por el otro, han jugado un papel clave en crear la enorme crisis social. Estos tres partidos son profundamente nacionalistas de derechas. El PDeCAT es hoy la versin esencialista del nacionalismo secesionista cataln de derechas, mientras que el PP y Ciudadanos son profundamente nacionalistas conservadores y herederos del nacionalismo espaolista, presentndose a s mismos como los defensores de una Espaa uninacional, tambin excluyente de cualquier otra nacin en Espaa y profundamente supremacista (incluso racista, pues durante muchos periodos de su historia, su existencia se basaba en la superioridad de la raza -el da nacional, el 12 de octubre, que conmemoraba la conquista de Amrica Latina, se conoca como el da de la Raza-), el cual alcanz su mxima expresin durante la dictadura fascista. Esta visin de Espaa, excluyente de otras visiones de Espaa (a las cuales definen como anti Espaa), es hoy hegemnica y aparece en su versin ms esencialista en el PP (partido enraizado en la clase dirigente del rgimen dictatorial) y en Ciudadanos (partido creado por el establishment empresarial espaol, incluyendo el cataln, para parar a Podemos, una nueva fuerza poltica enraizada en el movimiento 15-M que se caracteriz por tener una visin distinta de Espaa: una Espaa plurinacional, ms justa y ms democrtica que la actual, cuyas races estaban en el progresismo republicano y en la lucha de la resistencia antifascista).

Luchan sobre banderas pero implementan las mismas polticas anti-clases populares

Estos tres partidos son partidos nacionalistas de derechas (unos espaolistas y el otro catalanista) que han estado imponiendo (y digo imponiendo porque no estaban en sus ofertas electorales) a la poblacin las polticas de claro corte neoliberal, las cuales incluan polticas de recortes del gasto pblico y, muy en especial, del gasto pblico social (como parte de sus polticas de austeridad), as como reformas laborales que deterioraron marcadamente el mercado de trabajo, con una reduccin de los salarios y un gran crecimiento de la precariedad. Como consecuencia, el nivel de vida y capacidad adquisitiva de las clases populares descendieron marcadamente, mientras que las rentas superiores (y las rentas de la propiedad del capital) aumentaron de forma muy destacable. Los datos hablan por s mismos: en Catalunya, las rentas del trabajo (como porcentaje del PIB) pasaron de representar un 50% en 2008 a un 45,8% en 2017, mientras que las rentas del capital subieron un 42% a un 44,5% durante el mismo periodo 2008-2017 (esta evolucin contrasta con la que se ha dado en el conjunto del Estado espaol, donde las rentas del trabajo solo descendieron del 50,1% al 47,3% del PIB, mientas que las del capital pasaron del 41,7% al 42,4%). Como consecuencia, en Catalunya el nivel de renta del 20% de renta superior (que vive en la parte alta de las ciudades) ha pasado de ser 5,6 veces el nivel de renta del 20% de renta inferior en 2009 a ser de 6 veces en 2016. Una situacin semejante ha ocurrido en el resto de Espaa.

En realidad, el nmero de ricos en Catalunya (gente que declara sobre una base imponible de ms de 1 milln de euros) ha aumentado durante la crisis. Solo del 2014 al 2015 hubo 577 personas ms ricas (con un total de 31.951 personas en 2015). Mientras tanto, en la otra Catalunya, el 46,7% de los parados catalanes llevaban ms de un ao buscando trabajo (un incremento de 29,9 puntos porcentuales en el peso de este colectivo desde el 2008, cuando era solo el 16,8% de todos los parados). Ello significa que ha habido un aumento de 178.200 personas ms en esta situacin en el ao 2016 respecto al 2008. En realidad, Catalunya es una de las partes de la UE-15 que tiene ms parados de larga duracin.

Y lo que es incluso peor es que el 72,1% (es decir, 365.700 personas) de las personas en situacin de desempleo no tienen ninguna prestacin en concepto de paro. Y para terminar esta lista de indicadores negativos, el salario del 10% de trabajadores con los salarios ms bajos se redujo del 2008 al 2015 un 12%. Esta es la condicin en la que se encuentran grandes sectores de la otra Catalunya de habla castellana. Son los charnegos de hoy, que vienen de lugares diversos en Espaa y en el extranjero.

La utilizacin vergonzosa de las banderas por los supuestos superpatriotas para ocultar sus vergenzas

Esta realidad mostrada en estos datos es la ignorada en el debate sobre el tema nacional. Nunca antes las banderas han sido utilizadas con mayor desvergenza para ocultar el enorme drama social. Las tres fuerzas polticas hoy en Espaa que se presentan como las ms patriotas (unas en defensa de la unidad de Espaa, y la otra en defensa de la nacin catalana en contra de la Espaa que le roba) son las que estn aplicando polticas que han hecho mayor dao a las clases populares tanto en Catalunya como en Espaa. El miedo del PSOE a que se le acuse de antipatriota explica que se ale con el PP y con Ciudadanos. Y un tanto igual ocurre en Catalunya con ERC y con la CUP. Ambos partidos, que se consideran de izquierdas, apoyan el liderazgo del pujolismo en el bloque secesionista (corresponsable con el PP y Ciudadanos de la gran crisis social que viven las clases populares de Catalunya, que son la mayora del pueblo cataln). ERC y la CUP, al anteponer el tema nacional aliados y bajo la direccin de la derecha al tema social estn perjudicando a tales clases populares. Es ms, y como dije anteriormente, al afirmar la imposibilidad de cambiar Espaa, estn reproduciendo el argumento etnicista segn el cual hay algo en la manera de ser de los espaoles que no los hace sensibles al cambio.

Tales partidos superpatriotas de derechas a los dos lados del Ebro han causado la enorme crisis social

Las polticas neoliberales (las reformas laborales y las polticas de austeridad) han tenido un impacto muy negativo en la calidad de vida y bienestar de la poblacin catalana. Adems del descenso salarial y del aumento de la precariedad, los recortes en los servicios pblicos (de los ms acentuados en Espaa) han tenido unas consecuencias muy negativas. En educacin el gasto de la Generalitat ha bajado durante el periodo 2010-2017 en 626 millones de euros (un 10% menos), en sanidad en 1.026,97 millones (un 10,33% menos), en vivienda un 50% menos (-366,28 millones), en proteccin social un 7,1% menos (-149,9 millones), en promocin social un 30,9% (-31,16 millones) y as un largo etctera. Y el PdeCAT, junto con el PP y Ciudadanos, ha apoyado la legislacin que hizo posibles tales recortes. En realidad, el PDeCAT ha sido uno de los partidos en las Cortes Espaolas que han ayudado ms al PP para que este consiguiera sus grandes parcelas de poder. Sus votos han sido determinantes no solo para aprobar la legislacin neoliberal, sino tambin para elegir a figuras clave como la Presidenta de las Cortes Espaolas, la Sra. Ana Pastor.

Estas polticas de austeridad se han desarrollado como parte de una estrategia para favorecer la privatizacin de los servicios pblicos, siendo la sanidad y la educacin un claro ejemplo de ello. El ex consejero de Salud, Boi Ruiz (que haba sido la cabeza de la patronal sanitaria privada), hizo declaraciones explcitas en este sentido. Y la ex consejera de Educacin favoreci a las escuelas privadas a costa de las escuelas pblicas.

Pero estas polticas, favorecedoras de los servicios privados, fueron acompaadas de un intervencionismo favorable con los propietarios de los servicios privados a costa de los usuarios, poltica que ha tenido un impacto devastador en la vivienda, siendo el elevado precio del alquiler una de sus consecuencias, habiendo alcanzado un drama social. Los desahucios de personas y familias que no pueden pagar el alquiler han llegado a niveles escandalosos (ver Uno de los derechos constitucionales ms ignorados en Espaa: el derecho a la vivienda, Pblico, 10.05.18). Y para acentuarlo todava ms, los superpatriotas como el PP, Ciudadanos o el PDeCAT han aprobado, junto con el PNV, el desahucio exprs, facilitando que el perodo de desahucio se reduzca a dos meses, medida que afectara a millones de catalanes que incluso sin estar desahuciados estaran bajo el enorme temor de poder estarlo. Cmo pueden presentarse estos partidos neoliberales como defensores de la patria cuando estn daando a la gente que son componentes claves de tal patria?

En realidad, los partidos secesionistas han atribuido la crisis social a la pertenencia de Catalunya a Espaa, y a la falta de soberana de la primera para poder realizar sus propias polticas pblicas de desarrollo. Identificando Espaa como el Estado espaol, tal argumento ha atrado a sectores de la poblacin catalana que no son particularmente secesionistas pero s creen que ser imposible para Catalunya resolver su enorme crisis social sin separarse de Espaa e independizndose del Estado espaol. Tal argumento podra ser coherente en caso de que los que lideraran el proceso de secesin fueran fuerzas polticas comprometidas con otras polticas distintas y opuestas a las que se estn aplicando en Catalunya y en Espaa. Y ah est el punto flaco del argumento secesionista progresista, pues la fuerza poltica que lidera hoy el movimiento independentista representa una opcin conservadora neoliberal responsable de la crisis actual. Es poco creble que el PDeCAT hiciera una poltica distinta a la que ha realizado hasta ahora. En realidad, sus dirigentes y pensadores en temas econmicos (promovidos por los medios pblicos de la Generalitat) son conocidas figuras neoliberales. Y como se demostr en la transicin espaola, el que controla la transicin controla el producto final.

Qu debera hacerse: centrarse en el tema social

En realidad, la solucin es fcil de ver: el eje social debera centrar el debate poltico y meditico, poniendo la resolucin del enorme problema social de las clases populares en el centro del debate. Ello implicara resolver el enorme problema social ahora, y sin esperar a una incierta independencia o cualquier otro proyecto, que de realizarse, no se hara ni hoy ni maana ni en un futuro inmediato. Y este proyecto no puede realizarse hoy en Catalunya bajo el liderazgo del gobierno controlado por los de siempre. Es una condicin esencial para poder cambiar Catalunya el cambiar Espaa, en alianza con las fuerzas progresistas que han estado surgiendo a lo largo del territorio espaol que, junto con fuerzas renovadas de la izquierda tradicional, tienen una clara vocacin democrtica profunda, comprometidas con el bienestar de las clases populares y con la calidad de vida de la poblacin y con una visin distinta y opuesta a la esencialista uninacional: una Espaa plurinacional, solidaria y profundamente democrtica. Ver que ello es imposible (como creen las fuerzas secesionistas) es caer en el etnicismo chovinista que est obstaculizando el desarrollo de la muy necesaria transversalidad. Es urgente que las fuerzas republicanas progresistas a los dos lados del Ebro colaboren y se alen para cambiar Catalunya y Espaa. Pero para que ello ocurra son necesarias movilizaciones que exijan una solucin inmediata de la gran crisis social. Y aqu de nuevo la calle est y va muy por delante de las instituciones polticas. La solucin al problema social exige cambios profundos en Espaa (con el cambio del gobierno) y tambin en Catalunya (con el cambio de quien gobierna la Generalitat). Con los de siempre controlando los gobiernos espaol y cataln, el problema no se resolver. As de claro.

Vicen Navarro. Catedrtico de Ciencias Polticas y Polticas Pblicas. Universitat Pompeu Fabra

Fuente: http://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2018/05/30/como-los-super-patriotas-estan-ocultando-la-enorme-crisis-social-que-crearon/


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