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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 31-05-2018

Escuela de gladiadores

Santiago Alba Rico
Pblico.es


En la visin histrica de la izquierda dos eran los fulcros de constitucin de un sujeto poltico transformador: la fbrica y la universidad, cuya alianza buscaba el marxismo como detonante de la revolucin. La fbrica porque era el lugar comn de la explotacin econmica y, por lo tanto, de la toma de conciencia y de la concertacin sindical. La universidad porque era el lugar comn donde se daban cita la juventud y el saber, fusin modernsima que constituye desde el principio un explosivo oxmoron.

Hasta 1789 la juventud era guerrera, pero no sabia, y su participacin en la guerra aseguraba ms bien el recambio de un modelo estable y sin variaciones. Desde 1789, cuando un grupito de imberbes letrados derriba la monarqua absoluta, la juventud pasa a formar parte de la regla del cambio, el cual forma parte intrnseca, a su vez, del imaginario social occidental. Desde Scrates, por otra parte, el saber es una amenaza para los que se resisten a l (al cambio) y su relacin con el poder una peripecia pugnaz de asimilacin y subversin.

En las sociedades antiguas o de ancien rgime, en efecto, la juventud y el saber se haban mantenido cuidadosamente separadas, como una combinacin potencialmente amenazadora para la estabilidad social. La Universidad es su unin. Lo es ya en la Edad Media, cuando surgen las primeras comunidades docentes (baste pensar en los goliardos y en su rebelin letrada contra la religin y los gobiernos) y lo es sobre todo en el siglo XX, cuando por primera vez todas las clases sociales, as como las mujeres, acceden a la Universidad. Para que nos hagamos una idea: en 1920 Francia cuenta con 50.000 estudiantes universitarios; en 1987 esa cifra se eleva a un milln. Incluso Espaa, siempre con retraso, pasa en ese perodo de 23.000 a 650.000 matrculas universitarias.

La Universidad pone al alcance de la juventud todo el saber acumulado de la humanidad, conservado y renovado al margen de los intereses de clase, las guerras y los vaivenes del poder. Si esta combinacin ha sido fuente de cambio durante el ltimo siglo es precisamente porque ha sido la Universidad la que ha intervenido en la sociedad y no al revs; porque la Universidad no ha sido un reflejo sumiso de la sociedad y sus servidumbres econmicas sino porque, al contrario, la sociedad misma se ha transformado desde la Universidad; y no por casualidad aadamos desde las disciplinas ms humansticas. Los jvenes, receptores subversivos de una tradicin de conocimiento, hacan progresar las ciencias en el interior del campus al tiempo que desde l asaltaban en el exterior y moldeaban de nuevo las relaciones polticas y sociales. Esta regla de cambio alcanz su colofn en la primavera no slo francesa de 1968.

Hoy eso ya no es posible. La fbrica ha dejado de ser la matriz de los sujetos colectivos y la fragua de un proyecto de vida individual (lo que inclua una casa y una familia). La Universidad ya no es, por su parte, el lugar comn donde la energa abstracta de la juventud se comunica con la memoria concreta de la humanidad. La misma mercantilizacin que ha condenado a los humanos al desempleo endmico y el trabajo precario a una adolescencia eterna ha abolido la juventud y ha privatizado el saber. La amputacin de las ramas ms universales y ms desinteresadas del conocimiento y, por eso mismo, las ms necesarias es inseparable de la conversin del campus en un campo de batalla donde se baten a muerte los futuros parados: gladiadores del mercado que tratan de ajustar sus perfiles a las contadas demandas de trabajo.

Con la reforma de Bolonia el curriculum lo hacen las empresas y los bancos; y la Universidad deja de ser, como lo fue en la era moderna, umbral inicitico de la experiencia personal (sexo, drogas, militancia) y memorizacin conflictiva del conocimiento humano. Sin trabajo y sin saber compartidos, fuente de revolucin, queda el consumo, que es la versin light de la guerra, a la que los jvenes sin futuro, pero tambin sin pasado comn, acabarn volviendo a poco que una Europa sin soluciones y sin izquierda se incline un grado ms hacia el abismo.

Santiago Alba Rico. Escritor y filsofo

Fuente: http://temas.publico.es/mayo-68-la-primavera-que-nos-alumbro/2018/05/29/escuela-de-gladiadores/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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