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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Italia: cuestin de fe

Gorka Larrabeiti
CTXT

La UE tiene que seguir siendo plana y austera, mal que aumente la desigualdad. Resulta esta Unin Europea creble para las clases medias empobrecidas?


LA BOCA DEL LOGO

Creer o no creer. En tiempos del dios dinero, como dira Francisco, el ser o no ser de un pas de la eurozona es cuestin de confianza y credibilidad en los mercados. O mejor: lo era, puesto que ahora comienza a haber fieles que han dejado de creer en ellos y tan solo dan valor a sus lderes, humana encarnacin del sagrado Pueblo. Italia vive una crisis de fe poltica. En qu creer: en Italia o en la UE? En las instituciones o en la democracia participativa? En los mercados o en el pueblo? Solo cabe resolver estas dicotomas confesndose en las urnas. Vamos de crneo a nuevas elecciones. Hoy dicen que sern el 29 de julio. Maana quin sabe. Deprisa, deprisa, en Italia se est como desde siempre escribiendo la historia.

La gravsima crisis institucional que arrecia estos das demuestra que han aparecido anatemas, que se aprecian fracturas en el dogma de la irreversibilidad de la moneda nica y espectaculares aunque poco convincentes reniegos en el discurso antieuro tanto de la Liga como el M5E. Ms all de los sorprendentes hechos que se suceden sin parar, persiste un hecho novedoso: la salida del euro ha pasado de ser un tab a convertirse en una hiptesis tan peligrosa como el Vesubio si quisiera (no lo quiera) despertar. En Italia hay quien cree que el problema de la UE no es la autonoma de las soberanas fiscales nacionales, ya vinculadas a los parmetros de Maastricht y reforzadas con el Fiscal Compact, sino la ausencia de una unin poltica en una de las formas conocidas de Estado. Esa misma persona afirmaba: Siento tener que recordarlo, pero, cabalgando el alto ideal de poner fin a las guerras entre pases europeos, no pudiendo proceder por la va poltica, los grupos directivos decidieron adoptar una solucin donde no tienen cabida los principios democrticos. La consecuencia de esta decisin tiene los contenidos de un fascismo sin dictadura y, en economa, de un nazismo sin militarismo. El santo o el hereje capaz de expresar abiertamente el pecado original de esta UE se llama Paolo Savona. Hay quien cree que fue vetado como ministro de Economa el pasado domingo por Sergio Mattarella, presidente de la Repblica. Pero tambin hay otros que creen que fue la Liga quien provoc a posta la crisis imponiendo el nombre de Savona ya que saban que Mattarella rechazara. Matteo Salvini (Liga) ya anuncia que volvern a proponerlo al mismo Ministerio si ganan las elecciones.

El presidente Mattarella justific su veto a Savona diciendo que era su deber velar por los ahorros de los italianos. Pretenda lanzar una seal de confianza y credibilidad a los mercados nombrando a un exfuncionario del FMI y devoto rigorista (Carlo Cottarelli) como presidente de un nuevo gobierno tcnico que se encargara solo de la ordinaria administracin y de conducir el pas a nuevas elecciones. Distintos lderes europeos, de Macron a Merkel pasando por Mogherini, consideraron acertada su decisin. Hubo quienes suspiraron aliviados y creyeron que la prima de riesgo se estabilizara de inmediato. No ha sido as: el 30 de mayo se ha producido la mayor desbandada de la deuda de Italia a corto plazo desde hace ms de 25 aos. La solucin del establishment ha resultado poco creble para los propios mercados. Encima, quien resultaba tericamente creble ante los mercados, no obtendra ni siquiera un voto de confianza en el Senado. Todo el mundo mira ya a las elecciones. Un sondeo del Instituto Cattaneo estima que una alianza entre Liga y M5Estrellas, de comportarse los electores como en las elecciones pasadas, permitira a dicha coalicin hacerse con el 90% de escaos en ambas cmaras. Gran tentacin para los nacionalpopulistas.

No resulta creble quien afirma que no hay razn para alarmarse porque las cuentas pblicas estn en orden. Tampoco el presidente del Banco de Italia al tratar de tranquilizar a la ciudadana diciendo que los mercados han reaccionado de una manera "emotiva" o al afirmar que el destino de Italia est en Europa, pura perogrullada. Desdichadamente, s que es creble Gnther Oettinger, comisario europeo de Programacin Financiera y Presupuestos, a quien se le escapa una horrenda represalia en un tuit equivocado: Los mercados ensearn a los italianos a votar. Corre el presidente Donald Tusk a arreglar el desaguisado afirmando que hay que respetar a los electores y que no hay que dar lecciones a nadie. Otra perogrullada increble.

Italia vive una crisis institucional sin precedentes, lo dice hasta L'Osservatore Romano. La exporta a Europa. Algunos creen que el presidente de la Repblica dio un golpe de Estado; otros manifiestan fervorosos su agradecimiento por haber salvado la Repblica de las hordas populistas. La fractura social es profunda. El da 1 de junio se manifestar el Partido Democrtico en apoyo del presidente; el da 2, fiesta de la Repblica italiana, el M5Estrellas anima a colgar banderas tricolores en los balcones.

Entre esos dos nuevos bandos si se fijan bien lo vern pulula el fantasma de la oposicin de izquierda, que expa la culpa de haber soslayado el debate sobre el euro mayormente por cuestin de rentabilidad electoral. Haca falta un enorme esfuerzo pedaggico para informar a la ciudadana de complejas cuestiones macroeconmicas que condicionaban su microeconoma. La gente no est preparada para ese debate, se oa decir hace aos. Criticar el dogma de los tratados y el euro, su instrumentum regni, equivala a ser fcilmente tachado de eurfobo. Y la izquierda, siempre un tanto alrgica a la defensa de lo nacional, y un tanto traidora por comodona, entreg ese terreno a los nacionalpopulistas de extrema derecha. Hoy no hay sino esos dos bandos enfrentados. Comienza a correr el runrn de que de las cenizas del Partido Democrtico pueda nacer algo as como un Frente Republicano. Matteo Renzi anuncia que las prximas elecciones, en realidad, sern un referndum sobre el euro; sin embargo, defender el inters nacional y los tratados europeos al mismo tiempo, por qu ha de resultar esta vez creble? Por ms que premios Nobel como Feldstein, Krugman o Stiglitz hayan criticado la sostenibilidad del euro desde su creacin, por abundante que sea la literatura acadmica al respecto, no caben en la UE gobiernos que pongan en tela de juicio los tratados europeos y menos an el euro, la moneda sin Estado. No puede haber gobiernos que se aventuren a tierra de macroeconoma incgnita. La UE tiene que seguir siendo plana y austera, mal que aumente la desigualdad. Resulta esta Unin Europea creble para las clases medias empobrecidas?

En el Dilogo entre Cristbal Coln y Pedro Gutirrez escrito por Giacomo Leopardi en 1824, Gutirrez acusa a Coln de haber arriesgado su vida, amn de la de sus compaeros, basndose en una mera opinin especulativa. El Almirante genovs lo acaba convenciendo enumerndole una larga lista de seales que invitan a la esperanza. Esta es la primera: La sonda toca fondo desde hace das y la calidad de la materia que arrastra parece un buen indicio. As est Italia. As est Europa. Aqu siguen escribiendo la Historia. Rescato un pecio de Snchez Ferlosio: "El fascismo consiste sobre todo en no limitarse a hacer poltica y pretender hacer historia". Creer o no creer para ser o no ser.

Fuente: http://ctxt.es/es/20180530/Politica/19899/Gorka-Larrabeiti-italia-ue-pol%C3%ADtica-elecciones.htm

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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