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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Entre el paro de los camioneros y los militares: candidaturas en tiempos de crisis estructural

Amlcar Salas Oroo
Centro Estratgico Latinoamericano Geopoltico (CELAG)


Los camiones colapsan el acceso a las grandes ciudades
(Crditos: tomada de CELAG)

Las reorganizaciones del bloque econmico dominante que se vienen dando en Brasil desde hace unos aos no han logrado encontrar, todava, un principio de equilibrio que consolide un sistema poltico estable y legtimo. La naturaleza del momento actual es la de un impasse poltico que no se sabe si terminar luego de las prximas elecciones presidenciales de octubre o si, por el contrario, tendr nuevos desdoblamientos ms adelante.

El captulo de estos das a propsito del paro nacional de los camioneros iniciado la semana pasada y cuyo desenlace final todava no ha concluido- no deja de ser preocupante, sobre todo, por el sentido histrico de los acontecimientos. El episodio dispuso una nueva convocatoria al protagonismo militar (que se suma a las ya decretadas por M. Temer), esta vez con derecho a usar su fuerza para despejar las rutas bloqueadas, detener a quien se considere que as lo merezca y, eventualmente, requisar, apropiarse y dirigir los camiones particulares que sean necesarios por indicacin de particulares interesados (Decretos de Garanta de la Ley y el Orden, expedidos el 24/05 por el Poder Ejecutivo).

El detonante de la rebelin de los camioneros fue la confirmacin, por parte de Pedro Parente presidente de Petrobras-, de continuar con la poltica de ajustes cotidianos de precios (slo este ao agreg un 20% de aumento, llegando a 50% desde que se impuso la nueva poltica de precios) generando muchas dificultades en ese rubro de actividad, sobre todo cuando se combina con el precio de peajes, repuestos y otros costos del sector.

Se sabe del efecto inmediato que genera una paralizacin de este tipo: en poco menos de una semana ya se generaron desabastecimientos en varias ciudades del pas, largas filas para cargar gasolina, paralizacin de aeropuertos, industrias y actividades en general, falta de insumos sanitarios y mercaderas, etc. Estas situaciones, reproducidas estridentemente por los principales vehculos de comunicacin, construyeron rpidamente la imagen de un pas en caos y sin control, donde la legitimidad para la accin concreta queda (ahora) en manos de los militares. Es una misma trayectoria en curso: para que la degradacin de la autoridad presidencial y el desquicio democrtico-institucional sean elementos contextuales de la eleccin presidencial de octubre, o generar las condiciones para cancelarla.


El paro caminero y el protagonismo militar

Algunos analistas polticos recurrieron a la comparacin entre el paro de los camioneros que se precipit la semana pasada por todos los rincones del Brasil y los sucesos del Caracazo venezolano de febrero de 1989. Los tres principales hechos son un exponencial aumento de la gasolina (en el caso brasileo, la frmula del aumento gradual pero permanente tuvo un efecto similar al de aquellos decretos de Carlos A. Prez), presidentes impopulares desdibujados en sus apoyos polticos y la convocatoria por parte del Poder Ejecutivo para que los militares asumieran las tareas del momento.

Adecuado o no el uso comparativo, hubo/hay un elemento diferencial muy claro: existen varias imgenes y registros de camioneros discursando al lado de los militares e, incluso, parados arriba de algn transporte militar, arengando. Tambin militares de diversa jerarqua dando su opinin acerca de los acontecimientos, contemplativos con los reclamos, apuntando culpas al gobierno y acusando a (esa metfora de clase poltica llamada) Brasilia. Situaciones muy diferentes a los miles de muertos que dej el Caracazo, y las posiciones que, al interior de las FFAA venezolanas, se iran a abrir paso de all en adelante.

Este reconstruido protagonismo militar durante el gobierno de M. Temer debe ser observado con mayor atencin, singularidad y preocupacin, sobre todo por las implicancias que puede llegar a tener de aqu en adelante y en funcin de qu lugar ocupar en la dialctica democrtica brasilea. En primer lugar, porque desde la intervencin decretada para el Estado de Ro de Janeiro este ao, hay una convocatoria para que la autoridad militar suplante a la institucionalidad civil (es cierto, en ese caso, para el mbito de la seguridad pblica, lo que no deja de tener efectos simblicos ms genricos). En segundo lugar, porque hay una expresividad pblica por parte de los militares, desde el comandante del Ejrcito hasta oficiales de menor rango, que versan sobre variados temas, a contramano de lo que supone la verticalidad de mando y voz de una institucin corporativa como las FFAA. Las fuerzas militares no retroceden en su presencia sino que, al contrario, cada vez se extienden ms, y el paro de los camioneros ha llevado esta circunstancia a su ms pleno desarrollo. Finalmente, hay que puntualizar que este protagonismo tambin se traslada a las referencias y a los lenguajes circulantes, en acople con una fascistizacin social y poltica cuya expresin ms clara es el andar, todava solvente, de la candidatura de Jair Bolsonaro.


Escenarios pre-electorales: el momento de Ciro Gomes

En la ltima medicin de Ipsos (mayo/2018) el nico pre-candidato que creci, en comparacin con marzo, fue Ciro Gomes. En un escenario sin Lula, Ciro llega a un 9% segn las encuestas de este mes de Datafolha y MDA -un valor cercano a los resultados que obtuvo las veces que se present como candidato, en 1998 y 2002-.

Hay una particularidad en el escenario pre-electoral brasileo que puede ser determinante para el curso de los acontecimientos, y que se vincula a los efectos de los reacomodamientos en curso del bloque econmico. La polarizacin de las opciones polticas no siempre est organizada entre izquierda/derecha: en este 2018 est moldeada como lo sealan diversos estudios cualitativos- por un expandido desencanto ciudadano, consecuencia de las derivas del gobierno Temer y clave respecto de las proyectadas motivaciones del voto. A diferencia de otros contextos de competencia, como las presidenciales de 1989 (donde haba un abanico bastante amplio de candidaturas, similar al actual) o el 2002 (cuando venci Lula, en una eleccin de coaliciones, pero signada por la misma idea de cambio de 1989), por el momento el desencanto hace muy desagregada la competencia: ni M. Silva (REDE), ni J. Bolsonaro (PSL), ni H. Meirelles (MDB), ni G. Boulos (PSOL), ni M. d'Avila (PCdoB), ni G. Alckmin (PSDB), ni el mencionado C. Gomes (PDT) superan ms de un 15%, segn Datafolha.

Esto genera un incentivo para que las diversas alianzas se busquen antes del primer turno y no despus, siendo que nadie tiene asegurado su propio caudal y ni puede jugarse a quedarse sin nada. De all los movimientos permanentes entre los partidos, las reuniones y tambin las coaliciones distritales que se disean (cabe tener en cuenta que los incentivos a juntarse van ms all de la exclusiva figura presidencial al haber elecciones tambin para gobernadores y parlamentarios federales).

Es momento de todo tipo de posibilidades, de acuerdo con una coyuntura tan convulsionada como la actual, en la que la legitimidad poltica de las decisiones se encuentra a merced de cualquier posibilidad. Esta es la razn de las conversaciones de C. Gomes con sectores conservadores, como el DEM, o las iniciativas de cisma en el propio MDB -como los planteos que lleva adelante R. Requiao-; o la apuesta poltica arriesgada del Partido dos Trabalhadores de asegurar hasta el final la inexistencia de un Plan B que no sea la candidatura de Lula. Ello acarreara la posibilidad de quedar por fuera de todas las alianzas y sin presencia poltica en la contienda presidencial, hecho que sera indito desde su fundacin como partido e implicara una ausencia significativa para el sistema poltico en su conjunto.

Amlcar Salas Oroo es investigador del Centro Estratgico Latinoamericano de Geopoltica (CELAG).

Fuente: http://www.celag.org/entre-el-paro-camioneros-militares-candidaturas-tiempos-crisis-estructural/
 


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