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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Posada Carriles: al servicio de Washington

Atilio A. Boron
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La tenebrosa historia de Luis Posada Carriles fue muy bien contada en la nota de Pgina 12 en das pasados. En esta breve nota quisiramos tan slo subrayar la importancia de un hecho aberrante: el apoyo que el gobierno de Estados Unidos le ofreci a lo largo de toda su vida a un terrorista probado y confeso, cosa que por supuesto la prensa hegemnica se ha cuidado de sealar.

No slo aqul se incorpor al Ejrcito de Estados Unidos donde sirvi un par de aos sino que luego lo hizo por largos aos en la CIA. All fue entrenado en tcnicas de demolicin, torturas, operaciones especiales como la Irn-Contras, etctera.

Como si lo anterior fuera poco, el respaldo al terrorista cubano se prolong hasta el final de su vida, que tuvo lugar en un geritrico de la Administracin Nacional de Veteranos reservada a los miembros retirados de las fuerzas armadas estadounidenses.

El presidente George W. Bush jug toda su influencia para lograr que la corrupta presidenta de Panam, Mireya Moscoso, le otorgara un indulto en los das previos a la finalizacin de su mandato, en el ao 2004 para que el terrorista pudiera regresar a su santuario sano y salvo.

La razn: en el 2000 haba sido condenado por la justicia panamea a ocho aos de crcel por su participacin en una conjura para atentar contra la vida del presidente Fidel Castro Ruz durante la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno a celebrarse en la ciudad de Panam. En el marco de dicha reunin se haba planificado un discurso que el gobernante cubano ofrecera en el Paraninfo de la Universidad Nacional de Panam el 18 de Noviembre del 2000.

A su llegada a ese pas Fidel dej estupefactos a sus anfitriones y a la opinin pblica al denunciar el atentado que se estaba fraguando en su contra. Pocas horas despus Posada Carriles era sorprendido con un cargamento de nueve kilogramos de C4, el explosivo plstico destinado a ser utilizado en el atentado y que, en caso de haberse producido, habra causado innumerables vctimas.

No es un dato menor que Washington tambin se neg a conceder la extradicin solicitada por la justicia de Cuba y Venezuela para juzgarlo por crmenes perpetrados en ambos pases, entre ellos el atentado al avin de Cubana de Aviacin.

Como puede verse, la proteccin brindada a un mafioso y criminal como Posada Carriles fue amplio espectro y arroja un potente haz de luz que desmiente la pretensin de Estados Unidos de ser el campen en la defensa de los derechos humanos y de la lucha contra el terrorismo.

La prctica que sigue el Departamento de Estados de elaborar cada ao un informe en donde se evala la situacin de los derechos humanos en todos los dems pases del mundo es francamente ridcula si no fuera trgica. Al Qaeda y el Estado Islmico, dos sanguinarias organizaciones terroristas, son nios de pecho al lado del gobierno de Estados Unidos y jams cometieron crmenes como los que el 5 y 9 de Agosto de 1945 perpetr Estados Unidos perpetr contra las indefensas ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, que en los primeros das luego de la detonacin cobraron la vida de 240 mil personas, ms todos aquellos que, pocos aos ms tarde, murieron a causa de la radiacin.

La muerte del terrorista cubano pone una vez ms de relieve la naturaleza terrorista y mentirosa del gobierno norteamericano.

Lo segundo, porque tal como lo dijera Karl Rove, principal consejero del presidente George W. Bush, al periodista del New York Times Ron Suskind: Nosotros ahora somos un imperio, y cuando actuamos creamos nuestra propia realidad. Y mientras usted est estudiando esa realidad nosotros actuaremos otra vez, creando otras nuevas realidades Nosotros somos los actores de la historia, y usted, todos ustedes, debern conformarse con tan solo estudiar lo que nosotros hacemos.

Crear la realidad quiere decir inventar la supuesta existencia de armas de destruccin masiva en Irak, armas qumicas en Siria, amenazas a la paz por parte de China y Rusia, tiranas en Cuba y Venezuela, entre otras patraas justificatorias de su constante aplicacin de mtodos terroristas en la arena internacional. Washington es previsible: protege a un anticastrista quijotesco (segn la necrolgica del New York Times) y persigue con saa a Julian Assange y Edward Snowden. Un imperio al cual hay que reconocerle su coherencia.

Fuente: http://www.pagina12.com.ar/117522-al-servicio-de-washington


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