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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

La industria audiovisual del porno

Marcelo Colussi
Rebelin


Los usuarios de la pornografa slo observan un video bien editado. Ellos no ven lo que pasa detrs de escenas; las chicas que estn llorando y son enviadas para afuera del estudio de grabacin porque no pueden aguantar los actos sexuales violentos en los que les piden participar.

Shelley Lubben, actriz porno

 

La sexualidad es el Taln de Aquiles de los seres humanos. No hay sexualidad normal; ella es siempre problemtica. Por qu tendramos que esconder los rganos genitales externos si no? Por qu la prohibicin del incesto? Es por dems de evidente que la sexualidad, distintamente a lo que sucede en el orden animal, no se corresponde con la reproduccin. Hay un plus ms all de lo biolgico-instintivo que inaugura un nuevo orden. Como dijera Jean Laplanche: El instinto est pervertido por lo social. De ah que en Psicoanlisis, para designar estos complejos y errticos entramados, se habla de pulsin (Trieb), en tanto fuerza, energa, deseo que busca un objeto por siempre evanescente, irremediablemente perdido.

La sexualidad no es nunca inocente; nos hace poner colorados, nos hace sonrer o avergonzar, es tema tab, no es de buen gusto hablar de ella en pblico pero jams es neutra. La sexualidad no se agota en el conocimiento anatmico-fisiolgico del aparato gnito-urinario, ni mucho menos. Es algo ms. Ese es el plus al que nos referimos; de ah que nos pasamos la vida hablando de ella, haciendo chistes, juegos de palabras con doble sentido, escribiendo groseras sexuales en los baos pblicos, venerndola en definitiva. No hay posibilidad alguna de ser asexuado, se utilicen o no los rganos genitales (voto de castidad, soltera crnica). Porque, en definitiva, todo lo humano es sexual, en tanto la sexualidad al igual que la muerte es el recordatorio inapelable de nuestros lmites: todos nos vamos a morir (lmite infranqueable), y todos somos o machos o hembras de la especie, socializados luego como caballeros o damas, con todas las combinaciones intermedias posibles que se nos ocurran: LGBTIQ (y algn etctera, por lo que pudiera aparecer). Es decir: partimos de una diferencia anatmica insalvable de la que no queremos saber nada, la que nos aterra (por eso la cubrimos), y que nos recuerda, inapelablemente, que hay lmites, que no somos completos (siempre falta algo, por eso nos pasamos la vida deseando ese objeto que nos complete. Bsqueda por siempre fallida, por cierto).

La pornografa (presentacin abiertaycruda del sexoque busca producirexcitacin) es eminentemente humana (ningn animal la ha desarrollado). Y tan vieja como el mundo. Pero sucede algo especial: el capitalismo, que todo transforma en negocio redituable, tambin ha hecho de ella una fabulosa industria. En estas ltimas dcadas, con el primado de la cultura audiovisual que ha inundado todo, y ni decir del mbito del internet, la pornografa alcanz cotas como nunca antes en toda la historia.

De hecho, en tanto industria audiovisual, la pornografa es hoy una gran actividad econmica, produciendo cantidades fabulosas de dinero. La produccin de pelculas y videos porno viene creciendo a ritmo vertiginoso en estas ltimas dcadas. El internet ha venido a disparar tanto esa produccin como ese consumo. Pero en concreto, dado que la pornografa, al igual que todo lo ligado al campo de la sexualidad, comporta un cierto halo de prohibido, algo estigmatizado, no hay datos totalmente confiables en su mbito. Nadie habla abiertamente de esto, como s sucede en otros rubros comerciales. Muy poca gente reconoce abiertamente ser usuaria de estos materiales, pero evidentemente si es un negocio en crecimiento (igual que las drogas ilegales), es porque existe una enorme masa de consumidores en las sombras en la mayora de los casos. Quines de los que estn leyendo el presente opsculo reconoce abiertamente ver pelculas/videos porno?.

No existen registros oficiales fiables del negocio, habiendo, en todo caso, algunas aproximaciones socio-estadsticas. A partir de ellas, se puede calcular que todo el rubro comercial de la pornografa en los medios audiovisuales actualmente mueve unos 50,000 millones de dlares anuales, colocndola entre los grandes negocios (armas, petrleo, drogas ilegales, farmacuticas). Estados Unidos es el principal productor de material audiovisual porno, bsicamente en el estado de California (el otro Hollywood, segn la coloquial denominacin). De todos modos, a partir del 2014 en Los ngeles existe un regulacin legal que hace obligatorio el uso de preservativos por parte de los actores porno; ello gener rechazo entre los productores, que en muchos casos decidieron mudar la produccin a Las Vegas y a Miami, dado que en esos estados (Nevada y Florida) no rigen este tipo de normativas legales.

Segn los datos disponibles hoy, el 12% de los sitios web ofrecidos en la red de redes son pornogrficos. De acuerdo a un estudio de la espaola Universidad de Navarra del ao 2015, en la actualidad existen ms de 500 millones de pginas web de acceso a material pornogrfico. A partir de las estimaciones realizadas, el 25% de todas las solicitudes de motores de bsqueda estn relacionadas con la pornografa. Cada segundo, hay 30 millones de personas viendo porno en internet. El consumo est ms inclinado hacia los varones, pero tambin las mujeres acceden a l: entre un 25 a 30% son visitas de mujeres a las pginas porno. Esos accesos se dan en los hogares, pero tambin en los centros de trabajo: el 20% de varones admite que ven algo de porno en sus mbitos laborales. Hoy da, los telfonos celulares inteligentes son el medio ms utilizado para acceder a materiales de esta ndole.

Hay produccin porno para todos los gustos, presentando las combinaciones ms audaces, esotricas, simpticas o bizarras. En realidad, ninguna de esas producciones muestra nada que en la realidad efectiva no suceda; o, en todo caso, ponen en accin fantasas que todos los seres humanos (varones y mujeres) parecen tener en mayor o menor medida. Puede incluirse en esa diverssima produccin, pornografa que entra en el mbito de lo delictivo: torturas, violaciones, utilizacin de menores de edad. Pero dejando de lado esas prcticas a todas luces ilegales, delictivas, (de las que la industria capitalista hace negocio, como lo hace con cualquier esfera humana), todo lo que se ofrece a los ojos son cosas que pueden suceder en la intimidad, aquellas de las que no se habla pero se hacen! (parafernalia de juguetes erticos, posiciones inslitas, prcticas sado-masoquistas, prcticas bisexuales, cochinadas varias y un largo, interminable etctera. Nos preguntamos una vez ms: cul es la sexualidad normal? Dnde podr lersela: en un libro de Psiquiatra, en algn documento del Vaticano?). El goce no tiene forma normal, ensea el Psicoanlisis.

Los principales consumidores de pornografa son Estados Unidos, Gran Bretaa, Canad, India, Japn, Francia, Alemania, Australia, Italia y Brasil. Su consumo est difundido por todos lados, en todos los estamentos socioeconmicos, incluso en los pases socialistas (los que an se pueden llamar as): en Cuba, por ejemplo, aunque no es legal la pornografa, la poblacin joven fundamentalmente tiene acceso a ella en buena medida a travs de videos caseros realizados en la isla, los llamados videos de la UCI, realizados por estudiantes de la Universidad de Ciencias Informticas. En China, el consumo de material audiovisual porno est castigado con crcel, pero de todos modos la poblacin se las ingenia para conseguirlo. Y otro tanto sucede en Norcorea, donde el consumo est castigado con pena de muerte, pero pese a ello, se burlan las prohibiciones y hay acceso a materiales audiovisuales de este tipo. De igual manera sucede en los pases islmicos, donde la sexualidad es un tema altamente tab, y por tanto la produccin y consumo de pornografa; pero hecha la ley, hecha la trampa, pues tambin all hay un desarrollado mbito del porno. De hecho, algunos pases musulmanes producen este tipo de pelculas y/o videos.

No hay dudas que la sexualidad, y su correspondiente presentacin abierta y cruda que busca producir excitacin, es una constante por doquier. No hay prohibicin explcita que la detenga. Ello algo indica: que el tema, obviamente, atrae, atrapa, hipnotiza?

Para cierta visin moralista del asunto, la pornografa constituye una entronizacin de la lujuria, envileciendo a quienes la practican . En esa lnea, puede llegar a decirse que quienes estn expuestos a la pornografa tienen ms probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales. Un catedrtico de la Universidad de Utah, Vctor Cline, puede decir, por ejemplo, que Si uno vuelve vez tras vez a exponerse a material de naturaleza pornogrfica, poco a poco llegar a tener una biblioteca pornogrfica en su mente, de la que no podr librarse. Estar ah, lista para recordarse, aun cuando no lo quiera. Existe gran cantidad de evidencia que sugiere que los comienzos u orgenes de muchas desviaciones y perversiones sexuales son aprendidas, y una de las formas de aprendizaje es el exponerse a material pornogrfico .

Sin dudas, los mitos y prejuicios prevalecen, estn muy arraigados (Es ms fcil desintegrar un tomo que un prejuicio, dir Einstein). Se sigue pensando y por tanto, pontificando, dando directivas y regaando en nombre de una pretendida sexualidad normal (cul sera?). Si la pornografa existe, ello debera abrir un anlisis exhaustivo no moralizante de por qu se repite y tiende a ampliarse. Entindase que pornografa no es sinnimo de delito sexual. Esto ltimo est claramente tipificado en las distintas constituciones nacionales, existiendo un cierto consenso generalizado de cules seran sus notas distintivas. La violacin, las prcticas que daan la integridad del otro, el ejercicio sexual con menores de edad estn normadas como delitos. De ah en ms, es imposible reglar lo que se hace (o fantasea).

Cmo considerar la pornografa? Degeneracin? Enfermedad mental? Fenomenal negocio? Picarda de la esfera privada? De hecho, hoy da hay una tendencia en Psicopatologa que habla de una adiccin a la pornografa, en tanto consumo insaciable de materiales audiovisuales. Se puede mantener esa aseveracin? La idea de base en esa visin es que la pornografa es daina: quienes estn expuestos a la pornografa tienen ms probabilidades de desarrollar tendencias sexuales anormales. Para contraponerse a esa concepcin, el criminlogo de la Universidad de Copenhague Berl Kutchinskyafirm que, en realidad, la pornografa cumple unafuncinpositiva al actuar como una "vlvula de escape" para los potenciales agresores sexuales. En 1970 fundament su aseveracin diciendo que cuando elgobiernodans levant las restricciones sobre la pornografa, la cantidad de crmenes sexuales disminuy.

Como sea, parece que los prejuicios siguen rondando en torno a una pretendida sexualidad normal. Ahora bien: si las poblaciones, varones y mujeres (y todas las combinaciones intermedias que se quieran establecer), en todos los contextos, con o sin capacidad econmica, incluso desde muy tempranas edades a partir del despertar genital puberal, acceden a la pornografa (que no es exactamente un crimen sexual!), habr que estudiar crticamente el fenmeno. Hay algo cuestionable en ella? En tal caso: qu es?

Hoy por hoy, toda la produccin audiovisual pornogrfica ratifica patrones machistas-patriarcales. La mujer es siempre cosificada, puesta como objeto a disposicin de un pretendido inacabable, insaciable deseo masculino. Las relaciones sexuales tienen un sesgo de ejercicio masculino de poder: los hombres le hacen cosas a las mujeres, las toman (las cogen), en tanto que las mujeres hacen cosas por y para los hombres (no hay misoginia escondida en eso?).

Adems, como cara oculta del supuesto paraso que ofrecen estas producciones al mejor modo hollywoodense, hay una realidad espantosa (lo que presenta el epgrafe inicial), que es la verdadera industria, el verdadero negocio, con actores en muchos casos infectados con VIH o enfermedades de transmisin sexual por el no-uso de proteccin, con un mecanismo comercial triturador de sujetos, con engaos y estafas a la orden del da (como es Hollywood, como es cualquier negocio en el capitalismo, manejado siempre con criterios mafiosos, srdidos. Lase bien: cualquier negocio!, tambin las petroleras, las farmacuticas, las armas). Pero ms an, la realidad espantosa en juego es que la fantasa presentada por el mundo de la pornografa es una pura mentira meditica, que hace creer que todas esas espectaculares aventuras sexuales (entronizando la virilidad masculina en general) pueden ser posibles. Y no lo son!

 

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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