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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Gan la propuesta democrtica del cambio, ahora a sellar la victoria

Manuel Humberto Restrepo Domnguez
Rebelin


Por una misma autopista de dos carriles, llegaron las mayoras que creen, necesitan y esperan un cambio, no solo en la poltica, si no en el modo de construir democracia, soberana, paz y pas. Las cifras de la apuesta por el cambio sellaron una contundente victoria en las urnas y provocaron la derrota fulminante de la primera dinasta en el poder conformada por la casa Lleras y sus asociados Lpez y Santos, mostrando que podrn derrotar sin problema al fantasma del rgimen uribista que encarna a una ultraderecha dispuesta a mentir y engaar para hacerse al poder total, que no esperan compartir con nadie como en cualquier dictadura civil del siglo XXI. Por un carril llegaron las fuerzas de la Alianza Verde con los nombres de Sergio Fajardo y Claudia Lpez a la cabeza de jvenes, intelectuales, universitarios, mujeres y amplios sectores de la llamada clase media y ofrecieron un marco de heterogeneidad, tica, respeto y animo transformador y reivindicaciones por derechos aplazados, libertades negadas y oportunidades y dispuestos a combatir el continuismo de corrupcin y clientelismo. Por el otro carril llegaron las fuerzas de la Colombia Humana, lideradas por Gustavo Petro y ngela Mara Robledo, que dieron cuerpo a una solida avanzada de unidad de mltiples experiencias de sectores populares, jvenes, universitarios, mujeres, indgenas, campesinos y procesos organizativos del movimiento social y poltico que reivindican dignidad y derechos. 

 Las dos fuerzas tienen en comn la defensa de la vida y de la dignidad, para las dos existe un sentido de humanidad, de tica, de decencia, de respeto y de reconocimiento del otro y de lucha contra la muerte provocada por el odio y la vocacin guerrerista. Para ambos urge darle comienzo a este siglo XXI con la paz merecida despus de terrible tragedia humana, jams padecida en democracia, por pueblo alguno de amrica y alentada con falsedades, odio y manipulacin de emociones en favor de la venganza, impulsada por la visin del rgimen Uribe que supo instalar en el inconsciente de los mas dbiles el temor y el miedo para sacar ventaja. La finalidad de las dos fuerzas del cambio, es contraria, su objetivo para ambas es promover la esperanza por un destino propio, que alcance la grandeza que tiene merecida el pas mas rico de amrica, pero tambin el mas saqueado y humillado por los genocidios cometidos, los vejmenes del da a da y la manera como ha sido sistemticamente engaado por las elites, que lo venden todo afuera y dicen protegerlo adentro.

 Entre las dos maneras democrticas de pensar y gobernar al pas, basadas en derechos, autonomas y libertades, hay mas elementos a favor que en contra, lo que sin lugar a dudas, permitir confluir en el propsito de organizarse como una sola fuerza de cambio para enfrentar y ganar la segunda vuelta electoral y derrotar de manera significativa y tambin contundente a la dinasta emergente de la ultraderecha, que no cree ni en la paz, ni en los derechos y que promete libertades restringidas y un pas dividido entre ellos (los buenos) y los terroristas (los dems) y cuya amenaza mas letal es la de que llegaran al poder para quedarse siquiera por los siguientes 50 aos. Sus listados de elegidos ya ofrecen de antemano en los turnos del acecho al poder nombres como Ordoez, Londoo, Valencia, Lafourie, que imposibilitaran a cualquier fuerza progresista y democrtica el mnimo acercamiento al control del poder publico como Cortes de Justicia, entes territoriales, corporaciones publicas, universidades. No cabran all ni demcratas, ni intelectuales, ni tampoco nombres de los jvenes delfines (Galn, Gaviria, Luna) que haban empezado la fila en las dinastas liberales derrotadas.

 La tarea de rehacer el tejido de la unidad entre las dos fuerzas democrticas, cuyo espritu y necesidad de cambio es el mismo, exige disposicin de lucha conjunta, pensar al pas por encima del inters ideolgico y del programa poltico de cada uno y entender que aqu no hay centro ni tampoco izquierda extrema, hay sumas de partes, necesitadas de ganarle el poder a las elites en su versin de ultraderecha. El ejercicio ser de prudencia y genuina franqueza diplomtica, para concertar la nueva unidad que cohesione a la Coalicin con la Colombia Humana, para salir juntos a conquistar a las bases, a los grupos medios de las dinastas derrotadas, a los abstencionistas y a sectores populares como los que recibieron viviendas del estado, apoyaron al vicepresidente o respaldaron al presidente, luego del fracaso de la alianza Vargas-Santos, estn libres de las ataduras del clientelismo y en su condicin actual, estaran mas cerca de la esperanza del cambio, que del rgimen del odio, como igual ocurre con los sectores y personalidades afines a la paz que encarn responsablemente Humberto De la Calle, gentil hombre traicionado por algunos de los suyos a mitad de camino (Gaviria) y de igual manera hay otro incontable nmero de gobernantes locales, empresarios medios y parlamentarios que por sus manifestaciones de compromiso con la bsqueda de garantas a derechos o de una paz estable y duradera, han sufrido persecucin, falsedad y amenazas de la ultraderecha.

 Las sumas posibles son irrefutables, gan la primera vuelta la propuesta de cambio, que lleg a la meta por los dos carriles con cerca de la mitad de los votos totales, para alentar la meta siguiente de triunfar en segunda vuelta. Las cifras esperadas para completar la tarea emprendida superan la mitad mas uno y ahora la prudencia, generosidad y respeto de los delegatarios y las bases sociales y polticas tienen a cargo remover barreras subjetivas que a veces logran superar las realidades objetivas impidiendo acuerdos, que con sentido comn son necesarios. La Colombia Humana en una franca mezcla que logre trabajar con la coalicin Colombia est encargada de liderar el proceso de cambio, por el que mas de la mitad del 52% que fue a las urnas as lo quiso con los votos de los dos carriles de una misma autopista. Las cifras las completa el apoyo a conquistar en los sectores democrticos, movimientos sociales, liberales y conservadores independientes, intelectuales, mujeres, jvenes, campesinos, obreros, desempleados, viviendistas, medios alternativos de comunicacin, inconformes, indignados, desempleados, jubilados, victimas y cansados de la ofensa a los sentimientos y la inteligencia propiciados por la ultraderecha. La autopista de la gran Colombia de este siglo, supero la mitad de los votos y hay entusiasmo, esperanza y potencia suficiente para volver a hacerlo otra vez el 17 de junio, que marcar para siempre la entrada a la vida en paz de una nueva Colombia y a partir de ah desde la Presidencia de la Republica reconstruir la esencia misma de la poltica, como multiplicidad de voces, que en la diversidad edifiquen condiciones para vivir iguales y diferentes, con el mximo de respeto por la vida, honra y bienes de sus habitantes y la defensa de la vida del planeta entero. Las dos fuerzas democrticas, irrumpieron cada una desde su carril de partida, para arrebatarle el poder a las elites tradicionales y en un muy corto tiempo lograron derrotar la dinasta Lleras cuya imagen proyectada era la una maquinaria invencible, un buldcer, con capacidad para arrasarlo todo. Su cada es significativa para el pas como la cada del muro de Berln para el mundo, alienta el paso siguiente que ser la derrota del proyecto de ultraderecha que mezcla partes del pas legal y del construido con despojo y barbarie.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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