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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-06-2018

Petro, Duque y Colombia

Narciso Isa Conde
Rebelin


Desde las grandes cadenas mundiales y en los poderosos medios locales se difunde la supuesta existencia de una competencia electoral en Colombia entre un candidato de extrema derecha, Ivn Duque, y uno de la izquierda radical, Gustavo Petro, que luego de las votaciones del pasado domingo se disputarn la segunda vuelva.

Y eso nos es ni mediamente as en el caso de Petro.

Es del inters de la dictadura meditica a escala global atribuirle a las izquierdas roles electorales y gestiones gubernamentales de candidatos y fuerzas que dejaron de serlo (sensiblemente derechizadas), para aprovechar sus insuficiencias, influir negativamente y desacreditar el trmino y la alternativa que pueda representar.

Igual les conviene presentar como opciones democrticas a las derechas y extremas derechas que encarnan el neofascismo de estos tiempos, lo que le ayuda a derechizar el escenario electoral y favorecer mecanismos de relevo bajo su control.

Pasa con Petro lo primero y con Duque lo segundo, de quien se esconde que esa derecha es realmente neofascismo mafioso.

En verdad Petro fue de izquierda, incluso de la izquierda guerrillera (M-19), pero hace tiempo dej de serlo hasta convertirse en dirigente de una corriente del establecimiento poltico colombiano que acepta no solo la cuestionable institucionalidad vigente en ese pas, sino tambin la tutela de EEUU sobre esa nacin hermana. Ms prximo al Leonel Fernndez de los 90, que al Lula de Brasil e incluso al Funes convertido en Presidente de El Salvador.

Existe incluso el recurso de calificar de izquierda a quienes sencillamente no son de extrema derecha o simplemente conservadores, para pescar en las confusiones que tales adulteraciones generan..

Est pasando con Gustavo Petro, a quien por dems recientemente se le sali el cobre -ms que antes- cuando calific las elecciones de Venezuela de fraudulentas y anunci que no reconocer el Gobierno de Maduro; lo califican de izquierda a pesar de que sus vnculos con sectores de poder de EEUU son muy conocidos y a pesar de no objeta ni las 7 bases gringas en territorio colombiano, ni la incorporacin de ese pas a la OTAN.

Petro se ha cuidado de no condenar la infamia contra Santrich, poniendo a depender la acusacin mentirosa de las pruebas de EEUU y la decisin de un sistema judicial viciado; sin mostrar beligerancia frente al vulnerable acuerdo de paz firmado en la Habana y las groseras violaciones del mismo por el poder constituido.

Igual, en clara seal de genuflexin frente a EEUU y la gran burguesa colombiana, Petro estigmatiza y descalifica radicalmente al acosado y agredido proceso bolivariano de Venezuela y no dice ni ji frente a las dictaduras constitucionales mafiosas de Honduras, Mxico, Paraguay, Brasil, Argentina, Dominicana, Hait

Ni hablar lo que significa valorar como democracia a Colombia, condenar a Venezuela como rgimen de la muerte y obviar las referidas dictaduras mafiosas dependientes de EEUU.

La alianza en segunda vuelta con SERGIO FAJARDO (pro-Santos y pro-oligarqua) -si se da- le imprimira ms derechismo a la frmula que competir en segunda vuelta contra Duque (pupilo de Uribe); sin de paso garantizar el flujo de todos esos votos a favor de Petro, puesto que ese electorado intermedio a favor de Fajardo podra correrse parcialmente tanto hacia el uribismo como hacia petrismo, al margen de la orientacin oficial.

Gobernar con esa institucionalidad y con un gobierno as constituido, montado sobre un Estado terrorista intervenido por EEUU, independientemente de que Petro no sea ni fascista ni mafioso, no augura cambios significativos, por lo que hay que tener mucho cuidado en promover ilusiones o exagerar posibilidades de transformaciones y de paz duradera, previamente bloqueadas por el poder establecido; o tambin con crear grandes expectativas sin bases fuertes y sin un contrapeso (dado el desarme unilateral de las FARC-EP y la permanencia de un Estado y un paramilitarismo terroristas aupados por las corporaciones estadounidenses, CIA, Pentgono y Mosaad).

Advierto, adems, sobre las posturas inconsistentes (con matices variados) de un gran espectro de derecha (liberal y conservadora) y del social-pendejismo de origen izquierdoso, que al parecer sindican al componente neofascista que encabeza Uribe y su representante Duque como la nica causa de los crmenes, corrupcin, coloniaje y neoliberalismo en ese pas; obviando la feroz oligarqua, el rol perverso de Santos (ministro de los falsos positivos y presidente de varias matanzas), as como el papel determinante de EEUU como cabeza rapaz y violenta del Imperialismo Occidental.

El nico diablo no es URIBE. Tampoco el nico narco-poltico o paraco, ni el nico terrorista neoliberal pro-gringo. Y los hay liberales y hasta seudo-izquierdistas que contemporizan con todo eso en el contexto de esa dictadura terrorista disfrazada de democracia y Estado de Derecho (mejor dicho, de derecha).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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