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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2018

El fracaso de un modelo: por qu el mundo necesita un nuevo contrato social

Sharan Burrow
Oecd-forum


Por qu el mundo necesita un nuevo contrato social ?

La mayor parte de la economa mundial est inmersa en un modelo de autodestruccin, y las vidas y los medios de subsistencia de las familias trabajadoras estn el centro del mismo. Sus ingresos han ido disminuyendo durante las tres ltimas dcadas, y la desigualdad de ingresos ha crecido en el 53% de los pases, sostiene Sharan Burrow, Secretaria General de la Confederacin Sindical Internacional, CSI, en un artculo recientemente publicado y que queremos compartir con nuestros lectores.

Para la secretaria de la CSI, el contrato social que se concibi tras las dos guerras mundiales y la Gran Depresin, qued hecho pedazos. El 94% de los trabajadores de las cadenas mundiales de suministro se encuentra en puestos de trabajo mal remunerados, precarios y a menudo poco seguros. El 70% de la poblacin mundial tiene una cobertura inadecuada de proteccin social, o no tiene ninguna, y al menos 21 billones de dlares se ocultan en parasos fiscales.

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La democracia es un dao colateral en un mundo en el que el multilateralismo ha fracasado y un modelo basado en la codicia corporativa ha derrumbado las promesas del contrato social que se concibi a raz de las dos guerras mundiales y la Gran Depresin.

Este modelo mundial de crecimiento econmico ha alimentado la codicia corporativa, que ha hecho pedazos el contrato social. Los ingresos globales de los trabajadores han ido disminuyendo durante las tres ltimas dcadas, y la desigualdad de ingresos ha crecido en el 53% de los pases.

Este mismo modelo de crecimiento ha contribuido a la disminucin de la participacin de la renta del trabajo en todas las economas de la Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmicos (OCDE) y a que los salarios se encuentren sistemticamente por detrs del crecimiento de la productividad en la mayora de ellos, un modelo que priva a los trabajadores de la parte de los frutos del progreso econmico que les corresponde.

El 94% de los trabajadores de las cadenas mundiales de suministro se encuentra en puestos de trabajo mal remunerados, precarios y a menudo poco seguros. El 70% de la poblacin mundial tiene una cobertura inadecuada de proteccin social, o no tiene ninguna, y al menos 21 billones de dlares USD (unos 18 billones de euros) se ocultan en parasos fiscales.

La coherencia mundial, impulsada por la cooperacin en instituciones multilaterales, tiene sentido si todas las voces son iguales: si los gobiernos incluyen las voces de la poblacin, no solo las de las grandes empresas.

Una parte de la comunidad empresarial comprende que el modelo actual de globalizacin est creando desigualdades enormes, genera abusos de los derechos humanos, destruye el medio ambiente y, en ltima instancia, destruye los mercados de los que depende. Por desgracia, la mayor parte de la comunidad empresarial no puede, o no quiere, ver ms all de sus propios beneficios.

El crecimiento incluyente es posible cuando existe un contrato social y los gobiernos respetan el papel de los interlocutores sociales en la negociacin de las soluciones y se cuenta con una proteccin social, salarios mnimos dignos, negociacin colectiva, servicios pblicos esenciales, polticas sectoriales e impuestos justos. Aunque estas sociedades no son inmunes a los retos que plantean el cambio climtico, la rpida digitalizacin, la robtica o la automatizacin, la responsabilidad colectiva con respecto a la negociacin de transiciones justas puede darnos respuestas.

Por desgracia solo existen unos cuantos casos: los pases nrdicos, Alemania, Canad, Nueva Zelanda, tal vez Japn y Portugal, donde hay una esperanza renovada. El acuerdo relativo a un nuevo pilar de derechos sociales en Europa es prometedor, pero la legislacin tendr que garantizar la aplicacin.

Cuando los gobiernos no establecen normativas para que el trabajo decente proteja a su poblacin de la explotacin, para garantizar el pago de los impuestos sobre sociedades con el fin de permitirles proporcionar educacin y atencin de salud a todas las personas y para invertir en infraestructura o servicios esenciales para crear empleo, generan desconfianza. Y cuando la poblacin no ve los dividendos de la democracia, esa desconfianza se extiende a las instituciones democrticas.

El multilateralismo actual debe terminar

Segn la Encuesta Mundial 2017 de la Confederacin Sindical Internacional (CSI), el 85% de la poblacin mundial quiere que se redefinan las reglas de la economa mundial y la poblacin coincide unnimemente en que el mundo sera un lugar mejor si los gobiernos estuvieran ms comprometidos con la creacin de empleo y el trabajo decente; el cuidado de los nios, las personas ancianas y los enfermos; los derechos humanos y sindicales; los derechos y libertades democrticos; la prosperidad compartida; y las medidas con respecto al cambio climtico.

No bastar con dar una nueva capa de pintura al modelo antiguo y presentar argumentos de venta ms ingeniosos. El libre comercio que permite la esclavitud, incluye el trabajo informal bajo el pretexto de la existencia de empresarios independientes, depende de salarios de pobreza, no garantiza ni la libertad sindical ni los derechos de negociacin colectiva, no asume la responsabilidad de la seguridad laboral y fomenta la evasin fiscal, es un modelo inmoral.

Si este es el multilateralismo actual, entonces se debe acabar con l.

Del mismo modo, las instituciones de Bretton Woods deben reformarse. Pedimos a los gobiernos del G20 que organicen consultas amplias con los sindicatos, las empresas y la sociedad civil para desarrollar una nueva arquitectura mundial.

Esta arquitectura debe impulsar la implantacin de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con un compromiso con las medidas para una transicin justa que son necesarias para proteger a los trabajadores y las comunidades de los cambios mundiales generados por el clima y las innovaciones tecnolgicas.

Las polticas que respaldan la privatizacin, las limitaciones de los salarios mnimos y la negociacin colectiva; los recortes de las pensiones y de otras medidas de proteccin social, todo esto lo nico que consigue es finiquitar la esperanza y la seguridad de las personas. La estabilidad y el desarrollo de los que deben ocuparse de estas instituciones brillan por su ausencia.

Adems, aunque las Naciones Unidas deben reformarse, no se puede hacer a expensas del mandato fundamental basado en derechos que constituy la base del contrato social durante el ltimo siglo y la esperanza de paz y prosperidad.

El multilateralismo es una condicin previa para cumplir las promesas de los ODS y el Acuerdo de Pas sobre el cambio climtico la promesa de un mundo sin pobreza ni emisiones de carbono, pero exigir la reforma masiva de la gobernanza mundial y el compromiso de los gobiernos nacionales para actuar en defensa de los intereses de su poblacin.

El dilogo social es un elemento clave del nuevo contrato social

La OCDE acaba de alcanzar un acuerdo sobre las orientaciones generales para la debida diligencia, por lo que un buen punto de partida sera seguir el ejemplo del Gobierno francs y pedir a nuestras mayores empresas que apliquen la debida diligencia, y por consiguiente

transparencia y responsabilidad. Adems, se debera hacer de conformidad con los Principios Rectores sobre las empresas y los derechos humanos y, en el marco de la OCDE, las Lneas Directrices para las Empresas Multinacionales.

La iniciativa de la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) y la OCDE respaldada por el Gobierno sueco, the Global Deal, puede ayudar a reconstruir alianzas que impulsen una comunidad que genere cambios, pero debe incluir un dilogo social que d lugar a un nuevo contrato social.

Es una formula sencilla que configura un entorno de competicin leal y trabajo decente mediante:

Estos son los cimientos de un nuevo contrato social que es necesario para restablecer la confianza en la globalizacin. Cuando todo esto se ponga en marcha, con un marco normativo que garantice que todas las empresas cuentan con una licencia social para operar y que tambin prevea la debida diligencia, los mecanismos de queja y las reparaciones con respecto a los derechos humanos y laborales y garantice que los impuestos se paguen donde se generen los ingresos podremos empezar a reconstruir un entorno de competencia leal en el que afrontar los retos del futuro del trabajo.

El dilogo social debe ser respetado en todos los entornos de trabajo; la aplicacin del pilar europeo de derechos sociales podra constituir una base para el progreso si se garantizan los fundamentos jurdicos y se proporciona una hoja de ruta para configurar el futuro del trabajo en todo el mundo.

Se deben cambiar radicalmente las polticas macroeconmicas para centrarlas en estas medidas de crecimiento incluyente, empleo pleno y trabajo decente. Esto exige la reforma fundamental de las instituciones multilaterales y la gobernanza a nivel nacional e internacional, ya que la paz y la justicia social y econmica deben ser elementos clave de un nuevo mandato para todas las instituciones.

El marco para un crecimiento incluyente que la OCDE est elaborando puede aportar la respuesta poltica adecuada a los retos a los que nos enfrentamos. Para ello, este marco y la OCDE en su conjunto deben insistir en la importancia del dilogo social, la negociacin colectiva y una transicin justa para los trabajadores en las economas actuales y futuras, que cada vez estn ms digitalizadas y tienen menos emisiones de carbono.

Este artculo se public por primera vez, en ingls en la web del Foro de la OCDE

Fuente: http://ail.ens.org.co/accion-global/el-fracaso-de-un-modelo-por-que-el-mundo-necesita-un-nuevo-contrato-social/

 



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