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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2018

Los camioneros paralizan Brasil, la culpa para el presidente y el petrleo

Mario Osava
IPS


La Central de Abastecimiento del Estado de Ro de Janeiro volvi a recibir hortalizas y frutas destinadas a la ciudad de Ro de Janeiro desde el 29 de mayo, despus de una semana sin suministro de alimentos perecederos a un mercado de 6,5 millones de personas, en una situacin repetida en todas las urbes de Brasil. Crdito: Tnia Rgo/Agncia Brasil-Fotos Pblicas

RIO DE JANEIRO, 1 jun 2018 (IPS) - La mortandad de 70 millones de aves y 20 millones de cerdos, centenares de vuelos cancelados, industrias inactivas, metrpolis sin combustibles y alimentos perecederos, enfermos agonizando en hospitales sin insumos vitales.

Las consecuencias para Brasil son desastrosas y requerirn meses para cicatrizarse, pero la huelga de los camioneros, que solo mantena algunos focos aislados este viernes 1, ha disfrutado de un apoyo popular casi unnime, al menos durante sus primeros nueve das.

Nada menos que 87 por ciento de los 1.500 entrevistados el 29 de mayo por el Instituto Datafolha, vinculado al diario Folha de So Paulo, apoyaba el movimiento que enturbi sus vidas desde el 21 de mayo, bloqueando carreteras con miles de camiones en ms de 900 locales.

Solo 10 por ciento de los que respondieron a la encuesta telefnica escaparon al masoquismo de los brasileos y rechazaron el paro. Los dems se dijeron indiferentes o sin opinin.

Adems una mayora de 56 por ciento defendan la continuacin de la huelga, cuando ya era inminente el colapso de muchos servicios, como el transporte urbano y areo por falta de combustibles. Solo 42 por ciento pedan la interrupcin del caos en este pas de dimensiones continentales y 208 millones de habitantes.

Fue un movimiento legtimo y victorioso, el gobierno reconoci esa legitimidad, atendiendo sus reclamos. Pero se prolong ms all de lo necesario, evalu para IPS el empresario Erasmo Battistella, presidente de la Asociacin de los Productores de Biodiesel (Aprobio).

En su opinin, la huelga debi terminar en su octavo da, el lunes 29 de mayo, para que Brasil vuelva a funcionar. La vspera el gobierno de Michel Temer acordaba la reduccin del precio del diesel, principal motivo del paro, as como descuentos en peajes y fletes mnimos, para compensar a los camioneros.

Lderes de los transportistas que haban rechazado un acuerdo anterior, al considerar insuficiente la rebaja prometida del combustible, acogieron la nueva propuesta del gobierno, pero no lograron desmovilizar a todos los camioneros.

Miles de ellos siguieron ocupando bordes de las carreteras, en algunos casos apedreando desertores o forzando su permanencia. La violencia, baja en relacin a la magnitud de las protestas y sus efectos econmicos, provoc un muerto por una piedra arrojada contra su camin, en el dcimo da del paro, otro atropellado anteriormente en una manifestacin, y algunos encarcelados.

Ganaron nfasis algunas consignas polticas, como renuncia del presidente Michel Temer e intervencin militar en el gobierno.

De todos modos, la desmovilizacin gradual desde el lunes permiti reanudar el suministro de combustibles, inicialmente con camiones-cisternas protegidos por escolta militar o policial, y de alimentos, insumos industriales y medicamentos en los das siguientes.

El jueves 31 de mayo las principales carreteras amanecieron sin bloqueos, persistiendo manifestaciones decrecientes en 65 puntos secundarios, con pocos camioneros y supuestos infiltrados ajenos al trabajo con camiones, segn las autoridades.