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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2018

Mayo del 68 & Feminismo
El feminismo despus del mayo francs

Montserrat Galcern
Rebelin

En estos das se cumplen 50 aos de las movilizaciones del 68, cmo se relacionaron con el movimiento de mujeres? Qu estela desencaden en el feminismo?


En el 68 el feminismo no estaba de moda. Por supuesto muchas mujeres estuvieron presentes en los acontecimientos, pero las abundantes fotos y documentos grficos nos hablan de liderazgos masculinos, no femeninos. Conocemos de memoria los nombres de los grandes protagonistas masculinos: Daniel Cohn-Bendit, Jacques Sauvageot, Alain Greismar, Rudi Dutschke en Alemania, Renato Curcio en Italia o el americano Bobby Seale, de los Panteras negras. En esta lista no hay mujeres. Las mujeres no ocupaban el proscenio, estaban en la logstica y en la cocina: atendan el telfono, preparaban comidas y bebidas, llevaban actas, se ocupaban de las multicopistas y participaban en las manifestaciones, a veces en pequeos grupos que prefiguran lo que ser el reinicio del movimiento feminista casi inmediatamente despus.

En muchas universidades ocupadas se organizaban pequeos actos sobre La mujer y la revolucin, como el que tuvo lugar en la Sorbona en plena ocupacin, con muy poca asistencia de pblico. En el mejor de los casos eran actos con una asistencia mnima, en otros incluso se suspendan por falta de inters. Los primeros grupos feministas resurgen en Europa poco despus del 68, ya en los 70. Aparece en Francia el llamado Mouvement de Liberation des Femmes (Movimiento de Liberacin de las mujeres). En Alemania las pioneras son estudiantes feministas del Sozialistische deutsche Studentenbund (Liga de estudiantes socialistas alemanes) que participaban en las comunas surgidas a raz de las ocupaciones.

En Italia se abri en Miln la primera librera feminista que dio lugar al movimiento denominado DEMAU (Demistificazione autoritarismo). En todos estos casos, el nuevo movimiento feminista era muy distinto del de dcadas anteriores, pues no se centraba en la conquista del voto, derecho ya reconocido en muchos pases, sino que se propona ahondar en la subjetividad femenina para desarrollar vas posibles para una vida digna para las mujeres. El desafo era cuestionar el modelo de mujer obligado por la tradicin; cuestionarnos qu tipo de mujer se quera y se poda ser, no auparnos al modelo masculino. No es un feminismo de la igualdad el que se defiende sino de la liberacin o emancipacin de la mujer que, para liberarse, necesita ahondar en las claves de su sujecin.

En esta bsqueda el psicoanlisis aport una considerable ayuda. La liberacin sexual, gran leit-motiv del 68, no fue vivida del mismo modo por los varones y por las mujeres. Para nosotras supona afrontar una sexualidad compulsiva que nos obligaba a conocer bien nuestras caractersticas fsicas y ahondar en los mecanismos psquicos de la identidad femenina. Rpidamente chocamos con el peso de la fecundidad en nuestra sexualidad. La capacidad de gestar nos obligaba a tener en cuenta los efectos de las prcticas sexuales cuando disponamos ya de anticonceptivos desarrollados pero nos encontrbamos con limitaciones en su acceso legal y con la prohibicin del aborto.

Las campaas para conseguir una aborto libre y gratuito aumentaron exponencialmente; fueron el grito de guerra del feminismo de los 70, en un momento en el que abortar era considerado un delito que comportaba penas de crcel de varios aos. Era difcil obtener datos fiables sobre el nmero de abortos. En Italia, un pas cercano en historia y costumbres, se barajaban cifras alarmantes de abortos ilegales por ao: entre 850.000 y 1,2 millones. En algunos crculos esta cifra suba hasta los tres millones de los que hablaban los grupos feministas. En Espaa, la Fiscala del Tribunal Supremo reconoca en 1974 que se haban producido 300.000 abortos ilegales y 3.000 mujeres haban muerto a consecuencia de ellos.

En 1979 el juicio contra las once de Bilbao (10 mujeres y 1 hombre) desencaden una polmica pblica que puso el tema en el centro del debate. Su regulacin en el marco de una ley muy tmida no lleg hasta 1985; la ley posterior de 2010 cambi el enfoque, pero de nuevo puso restricciones al disfrute de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres jvenes. Por qu esta extraordinaria vigilancia sobre el cuerpo de las mujeres? El movimiento feminista nunca se cansar de denunciar una tradicin patriarcal que hace del cuerpo de nuestros cuerpos una especie de bien pblico que debe estar a disposicin de los poderes sociales; todas las instituciones, estatales, religiosas, familiares, parecen tener derecho a legislar y opinar sobre el uso adecuado del cuerpo de las mujeres, en vez de nosotras mismas, pasando por alto que es el marco en el que construimos nuestra personalidad.

Cualquier atentado contra l nos produce daos fsicos y psquicos que lastrarn el desarrollo de la persona que habita ese cuerpo. De ah la necesidad de cambiar la mirada: dado que somos sujetos de pleno derecho, nuestro cuerpo debe ser inviolable y en ningn caso objeto o mercanca para ser tomado con mayor o menor violencia. Los feminismos de los aos setenta tuvieron que enfrentarse con valenta a esta cuestin, pero no fue la nica.

Otros temas salan a la palestra; en Italia un grupo numeroso de feministas aliadas a sus compaeras norteamericanas empezaron a poner en la picota el llamado trabajo domstico, lo que ahora llamamos trabajo de cuidados. Se reclamaba un salario para remunerarlo. Por primera vez se plante una huelga de mujeres, algo premonitorio visto el reciente 8 de marzo pero que en aquel momento pareca totalmente utpico.

Feminismo durante el Mayo 68 en Espaa

No quiero olvidarme tampoco de las feministas espaolas de la Transicin. El feminismo lleg a Espaa a principios de los setenta y tuvo un primer momento de aparicin pblica exitosa en 1975, recin muerto Franco. Incidi pues de lleno en la transicin, pero lo hizo a contracorriente. Como en el 68 las preocupaciones y los tiempos del feminismo no se acompasaban a los tiempos generales de los conflictos en el pas.

Ni el protagonismo de las mujeres ha sido nunca reconocido: entre los padres de la Constitucin no hay ninguna mujer, no se introdujeron ni el divorcio ni el aborto, cuyas leyes no se promulgaron hasta 1981 y 1985; desde el principio se denunci el artculo 57.1 que privilegia al varn por encima de la mujer en la sucesin al trono. Por todo ello, varias diputadas se ausentaron en el momento de la votacin.

El movimiento feminista llam a la abstencin o al voto en contra en el referndum constitucional. Casi todos los textos sobre la transicin olvidan estos aspectos e ignoran la participacin de las mujeres en las luchas contra el franquismo. Sin embargo y gracias a todo ello, las mujeres feministas nos hemos convertido en sujeto poltico.

Estamos logrando mostrar la profunda injusticia de un sistema que subordina el mantenimiento de la vida al lucro econmico. No deja de ser una profunda irona de la historia que las mujeres vayamos a ser las enterradoras de un capitalismo que siempre fue patriarcal y depredador.

Si el capitalismo empez con la quema de brujas, justo ser que termine a manos de las mujeres, pues la lucha feminista no se limita a igualarnos con los varones y a permitirnos compartir sus privilegios sino que redimensiona la poltica en un sentido mucho ms profundo que, a da de hoy, nutre nuestras esperanzas.

(Foto: los 7 'Padres (Hombres)' de la Constitucin de 1978 espaola)


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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