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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2018

Apostemos por la movilizacin no por Pedro Snchez
La cada de Rajoy, una oportunidad

Alberto Arregui y Jordi Escuer
Rebelin


La cada de Mariano Rajoy ha despertado una oleada de ilusin en millones de personas. Eso ha puesto en evidencia que la derecha viva un espejismo. La corrupcin es slo la punta de un iceberg de paro, salarios de miseria, precariedad, desigualdad, represin y falta de democracia. La mayora de la poblacin no es reaccionaria, como se nos dice muchas veces, sino que quiere un cambio social que haga realidad el lema de pan, trabajo, techo y dignidad.

Ha bastado que el PSOE mejor dicho, sus dirigentes pasara a la ofensiva para provocar un cataclismo poltico, derribando el Gobierno del PP y poniendo a Csfuera de juego. La razn es sencilla y la habamos explicado hace tiempo: el nico palo que sostena el sombrajo de este Gobierno corrupto y reaccionario (heredero directo del franquismo), era la actitud de Pedro Snchez y el resto de la cpula de su partido que, no slo han consentido que gobernase Rajoy, sino que le han apoyado en temas claves, especialmente, en la brutal represin desatada frente a la rebelin democrtica del pueblo cataln. Pero no slo en eso, tambin consintiendo una poltica social regresiva y viendo cmo se ahogaba desde el Gobierno a los ayuntamientos del cambio.

Ahora no les ha quedado ms remedio que presentar la mocin de censura, y no slo por la sentencia del caso Grtel. Eso slo ha sido la gota que ha colmado el vaso. El descontento en la sociedad es clamoroso, el PP se est desmoronando y una parte decisiva de la clase dominante apuesta ya por su desmantelamiento a favor de su nueva marca, encabezada por ese reaccionario con maneras falangistas que est agitando el patrioterismo ms rancio para revivir la tradicin de la dictadura, y que es fiel servidor del Ibex35.

Vuelve la alternancia

Se podra decir que, de alguna manera hay sentido de Estado como les gusta decir a los burgueses, en esta apuesta de Snchez, ya que, igual que se puso a los pies del PP para defender la sagrada unidad de la patria, ha comprendido (l o quienes le aconsejan) que estbamos ante una crisis de rgimen de enormes proporciones y era necesario tomar el relevo. En el fondo estamos presenciando la resurreccin de la alternancia entre dos partidos que defienden lo esencial del sistema capitalista y del rgimen del 78, con una diferencia: ahora el PP posiblemente ser sustituido por Cs, pero el PSOE tiene la oportunidad de volver a ocupar su lugar del pasado, de momento ya lo ha hecho.

Por supuesto, haba tambin un elemento de oportunismo. El jefe del PSOE comprendi que era ahora o nunca, que era su oportunidad de ser presidente, de frenar en seco a Cs y de apartar a un lado a UP, y lo ha hecho, vaya si lo ha hecho! De paso, una vez ms, ha usado su recurso a la calle para anular la oposicin interna en su partido, tanto de los viejos carcamales como de barones y baronesa.

Y tiene la oportunidad de tomar medidas que le den apoyo, antes de convocar nuevas elecciones, pero midiendo los tiempos y jugando con ventaja.

No va a haber milagros

Si alguien espera un milagro, podemos afirmar que no se va a producir; Pedro Snchez velar por los intereses de la clase dominante, dentro de los mrgenes del rgimen, pero dar unos cuantos pases con la mano izquierda para desorientar a los incautos. Ya ha asegurado que va a gobernar con los presupuestos del PP, y eso no es slo por comprar al PNV, es porque no se siente incmodo con ellos.

No slo se ha atado a los presupuestos de Rajoy. Tanto l como los dems dirigentes del PSOE han recalcado su sentido de Estado, su responsabilidad con l, y ha manifestado su compromiso con la Unin Europea. Snchez ata su destino a las normas, instituciones y al sistema poltico y social que son responsables del paro, la precariedad, los desahucios, la degradacin de la sanidad y la educacin pblicas.

La izquierda parlamentaria corre ahora un serio peligro. Qu duda cabe, la cada de Rajoy es una gran noticia, pero sobre todo lo es porque demuestra las grandes posibilidades de transformacin social que existen, lo dbil que es la derecha en este momento, pero un Gobierno del PSOE no es la alternativa.

Si alguien cruza un desierto y se encuentra un charco de agua sucia no tiene muchas dudas de su comportamiento, entre una casi segura muerte y ese lquido, opta por beber asumiendo los riesgos. Si algo ha plasmado ese ambiente de necesidad vital de acabar con el PP ha sido el voto de los partidos catalanes a favor de la censura.

Tengamos claro que Pedro Snchez, que los dirigentes del PSOE, son esa agua sucia, y si UP bebe de ella est abocada a los trastornos gastrointestinales. Snchez ya ha lanzado un jarro de agua fra a Pablo Iglesias y Alberto Garzn en su respuesta.

Transformar la ilusin en movilizacin

La diferencia es que una buena parte de la poblacin est tan harta de la situacin que acoger con esperanza este cambio y es natural, lo raro sera que no fuese as. Pero una organizacin de izquierdas, cuya meta es la transformacin socialista de la sociedad, no puede caer en esta trampa del corto plazo y debemos establecer una tctica acorde con esa estrategia.

La disposicin a formar parte del Gobierno desde UP sera un grave error, pues por un lado estimula la confianza en el PSOE y por otro desarma a la militancia generando esperanzas vanas, en lugar de estimular la desconfianza, de ponerse en guardia y prepararse para la lucha.

Claro que hay que sacar todas las reformas posibles de este Gobierno. Es evidente que debemos exigir la derogacin de la regla de gasto de Montoro, de la Ley Mordaza y de la Reforma Laboral. Dotar de medios a la lucha contra la violencia machista y al plan de dependencia y luchar por recuperar la sanidad y la educacin pblicas y tantas otras cosas que quiz podamos arrancar al Gobierno.

Pero debemos establecer un programa de reivindicaciones y movilizaciones desde el primer da. Hay que exigir que se ponga fin a la represin de las libertades democrticas en Catalunya y la libertad de todos los presos polticos. Es necesario explicar que, si no levantamos una fuerte movilizacin unitaria en todo el Estado por nuestros derechos sociales y democrticos, la falta de alternativa y la presin de la burguesa harn naufragar cualquier intento de cambio. No es nada nuevo: recordemos los gobiernos de Felipe Gonzlez o Rodrguez Zapatero.

Si algo nos est enseando la experiencia de los Ayuntamientos del cambio es que las instituciones estn creadas no para dar cauce a las aspiraciones del pueblo, sino para frenarlas. Por eso la movilizacin cuando gobierna la izquierda no debe ser menor, sino crecer, unirse, hacerse ms fuerte. Nuestro voto, y el de millones de personas, es ms un no a Rajoy que un s a Pedro Snchez. Hay que transformar la ilusin desatada por la cada de Rajoy en fuerza organizada, en movilizacin y organizacin, en un programa de cambio real.

Catalunya y todas las reformas legales y derogacin de las leyes reaccionarias del PP son la primera apuesta, la primera exigencia, y en ellas debe encontrar la izquierda su acomodo para emular el lema olmpico citius, altius, fortius.

Alberto Arregui es miembro de la Coordinadora Federal de IU, Jordi Escuer de la Coordinadora de IU Madrid.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de los autores mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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