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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 02-06-2018

Los alcances imperiales del Comando Sur en AL

Gilberto Lpez y Rivas
La Jornada


El almirante Kurt W.  Tidd, jefe del Comando Sur de Estados Unidos, compareci el 15 de febrero de este ao ante el Comit Senatorial de Fuerzas Armadas [Senate Armed Service Committee] de ese pas, y para esa reunin elabor un documento no clasificado [de acceso pblico], en el que presenta su posicin respecto a condiciones, actores y variables actuales o posibles que afectan o estn relacionadas con la seguridad y defensa [de Estados Unidos, obviamente] en el rea bajo su responsabilidad que abarca 31 pases de Amrica Central, Sudamrica y el Caribe. El documento exhibe detrs de la retrica de la supuesta defensa de la democracia, la ayuda humanitaria, la lucha contra las drogas y el terrorismo las conocidas perspectivas imperialistas enraizadas histricamente en el Destino Manifiesto y, para el caso de nuestro continente, en la llamada Doctrina Monroe que, reconstituidas y remozadas, nutren las ideologas y los imaginarios de los grupos gobernantes actuales que consideran a Estados Unidos como la nica nacin indispensable, y se arrogan el derecho de intervencin militar abierta o clandestina en el mbito planetario para proteger sus intereses estratgicos y su seguridad nacional; esto es, el papel de polica del mundo. El jefe del Comando Sur expone ante el Comit del Senado: Todos los das, nuestros hombres y mujeres trabajan para avalar nuestros enfoques sobre el Sur y construir una red de seguridad regional a partir de asociaciones inclusivas y basadas en principios. [] Dependemos de esta red para ayudar a mantener nuestra propia seguridad y defender nuestra tierra a profundidad. No obstante, se queja de que son insuficientes los esfuerzos diplomticos y en favor del desarrollo para mantener esa red, y que la percepcin de sus aliados y competidores en el rea [China, Rusia, Irn, Corea] es que Estados Unidos no est cumpliendo con sus compromisos, renunciando a su posicin estratgica y sin tomar en cuenta seriamente los desafos de la regin. Por ello, sostiene que deben considerarse los riesgos de seguridad para seguir prevaleciendo como poder hegemnico en este hemisferio y evitar que una crisis disminuya la habilidad de Estados Unidos para encarar otros cometidos an ms importantes en el mbito internacional. Advierte que no es deseable para su pas abrir nuestro flanco sur a un rango variado de vulnerabilidades. El almirante descubre que Amrica Latina es una regin de tendencias contrastantes, a la vez positivas y preocupantes, con sociedades democrticas, modernas, diversas, con clases medias en aumento y con militares capaces y profesionales. Estas sociedades todava enfrentan retos de gobernanza [sic], que incluyen corrupcin poltica, metas de desarrollo no logradas, y niveles de violencia criminal impactantes, que crean espacios permisivos para actividades ilcitas de todo tipo: el extremismo global ha establecido una base reducida entre la poblacin musulmana de Amrica Latina, reclutando activistas para que realicen ataques; la inseguridad y las dificultades econmicas continan ocasionando un incremento de la migracin y, claro, destaca Venezuela como un riesgo permanente por su inestabilidad interna, que puede ocasionar conmociones regionales significativas. En este contexto, el militar devenido en cientfico social de altos vuelos distingue una combinacin de pruebas y amenazas que provienen de actores estatales y no estatales que conforman redes, como los traficantes de drogas, armas y personas; simpatizantes y militantes terroristas, as como lavadores de dinero, quienes se seala usan rutas comunes de ingreso a Estados Unidos y conducen todo tipo de operaciones en el territorio de ese pas. Curiosamente, este jefe castrense considera que los crteles del crimen organizado actan como cualquier corporacin trasnacional que, sin fronteras, diversifican, descentralizan y distribuyen franquicias para perpetrar sus acciones delictivas. Acorde al almirante, estas redes y sus efectos acumulativos, juegan un papel cardinal en el fortalecimiento de la corrupcin e inseguridad, y en la erosin de la fe de los ciudadanos en la democracia y los valores democrticos bsicos, especialmente en pases con los niveles de violencia criminal ms altos. El almirante Tidd advierte que su pas se enfrenta, asimismo, a los desafos tradicionales de actores estatales, y se lamenta de que China, Rusia e Irn estn cortejando a los socios latinoamericanos y caribeos estratgicamente ms importantes y apoyando regmenes antiestadunidenses autoritarios. De parte de China, preocupa su avance e influencia econmica en la regin, as como su tecnologa en telecomunicaciones que puede usarse en la recoleccin de inteligencia. El papel cada vez ms visible de Rusia en el hemisferio tambin intranquiliza, dadas sus capacidades cibernticas y de inteligencia; molesta a los talantes imperiales, igualmente, que Mosc intente cambiar falsamente el mbito informativo de Amrica Latina mediante sus medios de informacin en espaol y, claro, no hace ninguna gracia a los militares estadunidenses el acceso progresivo a puertos y espacios logsticos, santuarios, en Cuba y Venezuela y, en suma, causa alarma una proyeccin de fuerza visible [de Rusia] en el hemisferio occidental. Las posibles actividades ilcitas de Corea del Norte en su regin inquieta a los militares, al igual que la expansin de relaciones diplomticas y comerciales de Irn.

Pero, las amenazas para Estados Unidos no slo provienen de actores estatales extrahemisfricos. Tidd seala que en campo de la seguridad nacional: Cuba ha demostrado una clara intencin de atacar los intereses de Estados Unidos, mediante actividades de recoleccin, vigilancia y contrainteligencia en pases de la regin. La planeada transicin poltica en esta primavera [se refiere a la llegada de Daz-Canel a la presidencia], no parece que cambiar el punto de vista de Cuba, en el sentido de disminuir la influencia de los militares [en el gobierno] o alterar la cooperacin continua con Rusia, China y Corea del Norte, en materia de seguridad, poltica y economa. Naturalmente, no poda faltar en el rango de las amenazas, la influencia negativa de Cuba en Venezuela, de manera notable, segn el almirante, en los servicios de inteligencia y las fuerzas armadas.

Los pueblos quedan fuera de esta visin imperial del mundo, ausentes sus luchas y utopas; no existen como actores protagnicos que forjan su historia, marcada por las innumerables invasiones y agresiones militares de los defensores del mundo libre y la democracia.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/06/01/opinion/021a1pol

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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