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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2018

Hegemona monetaria, el costo de la transicin

Alejandro Nadal
La Jornada


Antes de aclarar una maana de julio 1974, en la base Andrews de la fuerza area estadunidense cerca de Washington un avin se aprestaba a despegar hacia Arabia Saudita. A bordo la atmsfera era tensa. El pasajero principal era el nuevo secretario del Tesoro de Nixon, William Simon, y su misin tena dimensiones histricas: llegar a un acuerdo con la casa real de los saudes para que las ventas de petrleo se cotizaran y pagaran exclusivamente en dlares estadunidenses. A cambio, Washington dara garantas de proteccin a Riad contra cualquier amenaza externa.

El acuerdo tambin buscaba impedir que Arabia Saudita volviera a usar el petrleo como arma econmica contra Estados Unidos. El embargo petrolero despus de la guerra del Yom Kippur, en 1973, estaba fresco en la memoria en Washington. Pero la finalidad principal era garantizar la demanda artificial de dlares para volver a cimentar el papel hegemnico del dlar estadunidense despus de que Washington haba terminado con el acuerdo de Bretton Woods. En lugar de ligar el dlar con el oro, el nuevo esquema lo vinculara con el crudo: cualquier pas o empresa que necesitara comprarlo tendra que obtener dlares para llevar a cabo esa transaccin. La era de los petrodlaresproporcionara la arquitectura del nuevo sistema monetario y financiero internacional.

Desde entonces el mundo ha seguido utilizando el dlar como medio de pago preferencial en las transacciones comerciales y como reserva internacional. Los beneficios para la economa estadunidense son mltiples y bien conocidos. Quizs el ejemplo ms reciente es que ese pas ha podido exportar al resto del mundo buena parte de los costos del ajuste macroeconmico emprendido para enfrentar la crisis financiera de 2008.

En aos recientes el uso de otras divisas como medio de pago y reservas se ha incrementado, pero en el horizonte econmico internacional no existe hoy da un contendiente que amenace el papel hegemnico del dlar de Estados Unidos. El euro fue duramente castigado por la crisis financiera, y hasta la unin monetaria estuvo en peligro mortal. En el caso del renminbi hay que observar que mientras no adquiera plena convertibilidad no representar un desafo para la hegemona del dlar.

Mucho se ha escrito sobre los acuerdos con Arabia Saudita como instrumento para consolidar la hegemona del dlar. Y no cabe duda de que durante aos ese arreglo pudo mantener efectivamente una posicin privilegiada para el dlar. Aunque muchos otros mercados de productos bsicos y commodities estaban igualmente cotizados en dlares, el vnculo del dlar con el petrleo fue la piedra de toque de la arquitectura monetaria internacional. Para Washington el binomio petrleo-dlar sigue siendo vital: si un pas exportador de crudo quiere salir de la esfera del dlar, lo nico que tiene que hacer es ver el ejemplo de Irak.

En aos recientes es posible que haya disminuido la importancia del petrleo como puntal del sistema monetario internacional. Para comenzar, se han diversificado las fuentes de aprovisionamiento de crudo. Incluso Estados Unidos ha regresado a ser uno de los principales productores de crudo en el mundo, gracias a las nuevas tecnologas de perforacin (que hicieron posible el fracking hidrulico). Y con la actual estructura y dinmica de precios del petrleo, es concebible que gigantescos yacimientos de crudo pesado, como los de la cuenca del Orinoco, puedan entrar en operacin. Por cierto, no parece que las consideraciones sobre la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero vayan a frenar la explotacin de estos y otros campos. Pero queda por ver si las cotizaciones de petrleo y gas natural seguirn siendo dominadas por la divisa estadunidense.

Es posible que en la actualidad la dominacin del dlar de Estados Unidos se mantenga ms por el hecho de que la economa mundial se encuentra atrapada en un complejo entramado de relaciones financieras y econmicas que hacen muy difcil transitar hacia otro sistema monetario internacional. Es claro que los pases que detentan reservas en dlares o ttulos denominados en dicha moneda tienen todo el inters del mundo en mantener el statu quo de la actual arquitectura monetaria global. Lo mismo se aplica a los grupos corporativos que tienen en su tesorera ese tipo de instrumentos.

La transicin a una hegemona monetaria distinta podra hacerse de manera gradual; por ejemplo, en la medida en que se vaya erosionando el predominio estadunidense en el plano econmico y financiero. Pero la historia nos ensea que las transiciones de una moneda hegemnica a otra no se llevan a cabo sin sacudidas tectnicas. La vez ms reciente que la economa mundial transit de una moneda hegemnica a otra (de la libra esterlina al dlar) fueron necesarias dos guerras mundiales y una Gran Depresin. Parece que slo as, con terremotos geoestratgicos de primera magnitud, es concebible la destruccin del entramado institucional, econmico y financiero que soporta un rgimen de hegemona monetaria.

@anadaloficial

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/05/30/opinion/023a1eco




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