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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2018

mbitos y contenidos de la poltica

Julio C. Gambina
Rebelin


El Senado de la Nacin argentina transform en Ley un proyecto aprobado en la Cmara de Diputados para retrotraer las tarifas a los valores de fines del 2017. Inmediatamente a la resolucin y antes de que se publicitara en el Boletn Oficial, el Presidente Mauricio Macri vet la nueva legislacin.

Todo sigue como estaba antes del debate, con un cronograma de incremento de tarifas de servicios pblicos privatizados para beneficio de empresarios que saludaron la decisin presidencial. Sostiene una nota que Los dueos argentinos del servicio pblico de electricidad obtuvieron ganancias en 2017, primer ao pleno de tarifazo, por 11.300 millones de pesos, esto es, casi mil millones de pesos por mes [1].

Ms all del contenido de la Ley, el episodio evidencia a las claras el funcionamiento de la poltica institucional en el pas. Es ms, lo acontecido era previsible. Se esperaba ese resultado de aprobacin en el Congreso, ms all de los cabildeos, dimes y dirites; como tambin sabamos sobre la voluntad anticipada de vetar desde el Poder Ejecutivo.

Hasta podemos pensar en el juego de la poltica, donde algunos hacen de opositores (no todos) y legislan para la tribuna (jerga futbolera) y la disputa del consenso electoral, sin aspiraciones que sus propuestas se transformen en normas de aplicacin real. Otros lo hacen como oficialistas, manifestando respeto republicano por el dilogo y el debate, pero a la hora de los bifes imponen la lgica del veto.

Ambas conductas son expresin de la poltica real y el derecho constitucional que los asiste, no del fracaso de la poltica como sostienen algunos comentaristas. Es la poltica realmente existente, y que a veces muestra la cara de la impunidad de aquellos que juegan con los sentimientos y necesidades de sus votantes (vale para opositores y oficialistas).

Insistamos que aludimos a una conducta de mayora en la oposicin, de aquellos que votaron, por ejemplo, el nuevo endeudamiento a comienzos del 2016 para cancelar deudas con fondos buitres, o que le dieron aire a la gestin gubernamental de Mauricio Macri por ms de dos aos. Algunos, muy pocos, a la izquierda del arco poltico, asumen con responsabilidad su papel de tribunos populares en el Congreso para la denuncia del sistema tal y como es.

Es cierto que en este juego de la poltica ya no se considera un camino resuelto la reeleccin de la Gestin Macri en 2019 y varios se prueban para disputar el silln de Rivadavia. Encuestas existen en cantidades y conversaciones informales sobran para pensar en quien mide mejor en las consultas, claro que nadie alude a proyectos y solo se imaginan el lugar del gobierno de lo que existe.

La poltica tambin se juega en la calle y en la organizacin de la sociedad. Es posible construir desde all otro orden o poltica?

Pero la poltica no es solo lo institucional y tambin existe la calle, la movilizacin y organizacin social, tan vilipendiada por el pensamiento hegemnico en los medios de comunicacin.

Dicen que de nada sirve y nada se logra, sin embargo, con las movilizaciones de diciembre se par temporalmente la reforma laboral y las protestas contra las tarifas instalaron el tema socialmente y afectaron los consensos polticos que indujeron el camino a la reeleccin, hoy dudosa.

No solo en Buenos Aires es visible la dinmica social en conflicto y ni siquiera solo en las grandes ciudades de provincia, sino que crecientemente la protesta se federaliza en un proceso de ida y vuelta entre la metrpoli y el interior.

Las reivindicaciones parciales sumadas constituyen todo un programa alternativo, que es posible si se lograra la unidad de accin y poltica de la diversidad movilizada. Aludimos a un proyecto poltico que parece ausente para pensar en trminos alternativos a la hegemona en curso.

Entre las demandas ms escuchadas de estos das figuran las relativas al pan, el techo y el trabajo, expresin de las necesidades insatisfechas de la mayora empobrecida.

Todo podra reducirse a Tierra y Trabajo, o si se quiere a Naturaleza y Trabajo. Desde que existe la Economa Poltica se conoce que la Tierra es la madre y el Trabajo el padre de los valores, de la produccin. Podemos mirar a nuestro entorno y verificar que todo es producto de la naturaleza y del trabajo, pero claro, al mismo tiempo sabemos de la imposibilidad del disfrute social de una produccin apropiada desigualmente en funcin de los ingresos de cada uno.

Muy pocas personas de altos ingresos concentran el consumo de la produccin social generada por cuantiosos colectivos de trabajo humano, a muchos de los cuales se les niega su disfrute.

Aunque no lo sepan algunos energmenos del pensamiento dominante, la produccin es social y la apropiacin es privada, de pocos. Es el orden capitalista el que as define las reglas del funcionamiento de la sociedad, de lo que resulta la desigualdad en el disfrute del producto social y no solo en el pas.

Por eso insistimos en que las demandas y reivindicaciones por derechos diversos de la mayora que protesta pueden constituirse en programa para una poltica alternativa.

Rpidamente muchos me contestaran que no hay dinero para satisfacer ese conjunto de peticiones, lo que merece dos respuestas, una de ellas remite a modificaciones urgentes de emergencia y la otra alude al orden civilizatorio y por ende son estructurales.

Emergencia y ms all

La emergencia supone una respuesta inmediata, la que remite a no aceptar las cosas tal y como son ahora.

El ajuste no necesariamente debiera ser para los de abajo. Siempre se pueden suspender los pagos de deuda para una investigacin a fondo sobre el endeudamiento pblico, con indicacin de responsables y beneficiarios; como que el IVA puede dejar de ser el principal tributo en una recaudacin fiscal regresiva que podra orientarse a las grandes fortunas y ganancias; tanto como eliminar exenciones impositivas, tal el caso de los jueces.

As podra generarse un excedente fiscal para gestionar desde un Estado que promueva otra poltica, sustentada en la satisfaccin de las amplias necesidades sociales. Tambin puede pensarse en otra distribucin del ingreso, que podra modificarse hacia porcentajes ms equilibrados, los que alguna vez fueron del 50% para trabajadores y empresarios. Seria parte de una reestructuracin progresiva de las relaciones entre el capital y el trabajo.

En otro plano se puede discutir tericamente el fetiche del dinero, ya que todo pareciera reducirse a que se necesitan inversores para encaminar el proceso productivo.

Se trata de una concepcin errnea que olvida lo ya dicho relativo a la madre y al padre de la produccin. No es el dinero el que crea valor o produccin, sino que es la articulacin entre Naturaleza y Trabajo, que en el proceso histrico de la ampliacin del mercado capitalista encumbraron como fetiche al dinero, sea en la forma Oro, Libra Esterlina o Dlar.

El dinero no es capital en si mismo y solo se transforma en capital en el proceso productivo que articula medios de produccin y fuerza de trabajo, que podemos reducir a Naturaleza y Trabajo.

Romper este fetiche cultural supone pensar ms all del orden del capital e imaginar formas sociales de organizacin de la produccin y la sociedad, apuntadas a satisfacer necesidades ampliadas sin subordinacin a la obtencin de ganancias y acumulacin de riquezas de algunos individuos o sociedades comerciales.

La protesta se generaliza y se profundiza, ya no solo por reivindicaciones concretas, sino que se agiganta con demandas contra el tarifazo, otras asociadas a la devaluacin o al aumento de los combustibles, todos los cuales auguran una inflacin que anualizada supera la del 2017. A eso debe sumarse la crtica a las negociaciones con el FMI, con el resultado esperado de ajuste para los de abajo.

El Ministro Nicols Dujovne ya anunci un parate de 30.000 millones de pesos en obra pblica, y ahora adiciona ajustes superiores a 20.000 millones de pesos para la disminucin del gasto pblico, sin nuevos contratos en el Estado nacional hasta el fin del mandato de Macri.

Por donde se observe eso supone menos empleo y obra pblica y resignacin de derechos ante la merma de personal en reas sociales estratgicas, casos de la salud o la educacin.

Al ajuste y su impacto recesivo hay que adicionarle entonces el problema de la inflacin, con subas de tarifas, de las divisas va tipo de cambio (el dlar est ya a 25,50) o del aumento de los combustibles (va impuestos, ya que estn en tregua por 60 das entre petroleras y gobierno).

Es un cuadro que agudiza los problemas de los sectores de menores ingresos y por eso suenan las voces que exigen paro nacional y continuidad de un plan de accin para modificar la poltica econmica y el modelo productivo y de desarrollo.

Ir a fondo en la crtica

Ya no alcanza con discutir las tarifas, sino el modelo energtico, por ejemplo. Entre otras cuestiones, se trata de discutir el para qu y para quin de la energa; el cmo producirla y distribuirla.

No se trata solo de tarifas, sino de modificar la asignacin de insumos energticos hoy demandados por la mega minera a cielo abierto, o del complejo oleaginoso de produccin y exportacin, de soja y derivados; pero tambin de exceso del parque automotor que afecta y deteriora el modelo urbano de vida.

Se trata de un desafo civilizatorio que incluye el papel de la ciencia y la tecnologa, que entre otras cuestiones incluye el proyecto educativo y dentro de este el de las Universidades pblicas, vilipendiadas por los dichos de la gobernadora bonaerense.

A un siglo de la reforma universitaria bien vale pensar, ayer como hoy, como la lucha de los excluidos abre las puertas de la Universidad Pblica para discutir la funcionalidad de la enseanza superior a un proyecto de pas que privilegie la satisfaccin de necesidades sociales.

En definitiva, se necesita ir a fondo en la crtica de la realidad y sustentar como posible todo aquello que hoy constituye la demanda insatisfecha de la sociedad de abajo.

No solo se trata de convencer de ello al conjunto de la sociedad, sino y muy especialmente a quienes ubicados en la crtica al modelo de dominacin descreen de las posibilidades reales de otra forma de organizacin econmica de la sociedad ms all del capitalismo.

Claro que no es simple, tal como lo demuestran las experiencias de cambio y revolucin social gestadas desde hace un siglo, pero ese es el proyecto y el desafo.

Nota:

[1] Martn Granovsky. Los muchachos de Aranguren. Pgina12, domingo 3/06/2018 (consultado 3/06/2018).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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