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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2018

Campos de fresas en Andaluca, tambin campos de humillacin?

Jos Fernndez Vzquez
Rebelin


Las entidades agrcolas empresariales de Huelva, as como, sus homlogos colaboradores sindicales UGT y CC.OO., tienen la llamativa costumbre de reunirse urgentemente, en el momento que se produce una denuncia pblica contra el sector, para desmentir la noticia o ponerla en duda, bajo el gran argumento de que se est perjudicando a todo el campo onubense, esto es una campaa para daar la agricultura en Huelva, o frases parecidas.

Ahora han salido en tropel para desmentir o cuestionar lo publicado por una revista alemana, que denuncia a travs de testimonios personales, que en los tajos donde desarrollaron su informe periodstico, se producen abusos y agresiones sexuales contra las mujeres que all trabajan.

Desde aos vienen haciendo lo mismo cuando alguien se atreve a comunicar y expresar pblicamente las humillantes condiciones en las que se desarrolla la actividad laboral en los campos de fresa, frambuesas o arndanos en las zonas de cultivo.

Primera pregunta: Por qu si nada tienen que ocultar no crean una comisin, grupo o como quieran llamarle, con gente independiente, para que hagan una investigacin transparente sobre lo que ocurre en esos tajos?

La denuncia de ahora, sobre abusos sexuales es lo que faltaba, para constatar que en los lugares de recoleccin, se trabaja y se vive en condiciones indignas para cualquier ser humano, que no se debera consentir por ms tiempo. Menos an, cuando el sector cada ao, obtiene importantes beneficios.

Segunda pregunta: Qu clase de gente representan a la patronal y a los sindicatos UGT y CC.OO. firmantes del convenio provincial, que consienten o amparan esta realidad tan humillante?

Las administraciones pblicas saben lo que sucede. La inspeccin de trabajo conoce de sobra esa realidad infernal que tienen que soportar las y los trabajadores del campo y nadie hace nada. Son cmplices necesarios para que esos hechos se produzcan. Y si an no se han enterado, es muy sencillo y simple hacerlo. Se trata de ir a los tajos y preguntar a la gente.

Podrn comprobar en qu tipo de viviendas duermen, cocinan, se lavan..., vern como les imponen ritmos de trabajos contrarios a cualquier legalidad vigente. Sabrn que en los tajos se prohbe beber, hasta que no lo diga el manijero. Que no puedes orinar sin permiso. Que las horas extras que te obligan a realizar no se pagan: Que quien no alcanza el nivel de rendimiento exigido son despedidos..., son tremendas realidades que, como he dicho en ms de una ocasin, parecen asemejarse a la de la esclavitud, en pleno siglo XXI y muy poco a lo que debera ser una agricultura moderna y sobre todo, respetuosa con la gente trabajadora.

Y tercera pregunta: Creen que en esas condiciones tan humillantes e indignas, los abusos o agresiones sexuales que se estn denunciando llegarn lejos? Ojal me equivoque, pero mucho me temo que no. Que lo taparn.

En Huelva, como en Almera, los intereses econmicos bajo los plsticos son muy grandes y estn por encima de todas las necesidades y el respeto a la dignidad de las personas que trabajan.

Jos Fernndez Vzquez. Exmiembro de la Secretara de Organizacin del Sindicato de Obreros del Campo.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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