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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 04-06-2018

Historia de la Brigada George Jackson y del colectivo gay anticarcelario Hombres contra el sexismo
Fuego Queer

Mara Santana Fernndez
Rebelin


Fuego Queer es una fuerza de atraccin innegable desde la propia portada. Pese a tener 40 aos, la imagen de dos hombres cogidos de la mano, paseando por un pasillo enrejado, resulta an provocadora. Al fin y al cabo, las relaciones homosexuales y la actitud queer continan siendo un autntico tab en las crceles. Adems, una vez se comienza la lectura de este pequeo libro, el contenido tampoco deja indiferente a nadie. Fuego Queer mantiene la capacidad para interpelar al lector a diferentes niveles que van de lo social a lo ntimo: la relacin entre poltica y violencia, qu se entiende por militancia revolucionaria, el concepto de identidad de gnero, la vivencia del deseo, las situaciones de abuso y agresin sexual, etc. Todo ello contextualizado en el final de un ciclo de efervescencia revolucionaria que haba comenzado a mediados de los 60' y haba agrupado a movimientos tan heterogneos como los Black Panther o Weather Underground, dando lugar a cientos de subgrupos ms o menos numerosos, que actuaron de manera autnoma con el fin comn de derrocar al capitalismo. De hecho, se trata de un libro escrito con una mirada retrospectiva (en ocasiones, nostlgica), que intenta realizar una reflexin crtica sobre un periodo en el que la historia iba muy deprisa. Y un ajuste de cuentas con la parte menos conocida de estos acontecimientos, con un aspecto que en muchas ocasiones se ha considerado anecdtico o prescindible: Cmo se viva la sexualidad en los movimientos polticos revolucionarios?

A este respecto, es bien conocido el proceso de liberacin sexual que se vivi durante los aos 60 y 70 en los EEUU y la forma en la que este cambio de comportamiento afect a los distintos grupos de la izquierda ms combativa. En este sentido, en los testimonios que aparecen en Fuego Queer se realizan varias referencias a grupos como los Weathermen, pues sus propios miembros se encargaron de airear las orgas en las que participaban de manera religiosa, con la intencin de superar la represin social sobre el sexo y el concepto burgus de pareja. An as, los componentes de la Brigada George Jackson mantienen las distancias con los Weathermen, a quienes sealan como estudiantes e intelectuales, acusndoles de tomar las decisiones de forma jerarquizada. En contraste, Ed Mead y Rita Bo Brown se muestran orgullosos de sus orgenes proletarios y de haberse enrolado en la lucha revolucionaria, entre otras cosas, al encontrarse en los mrgenes de la sexualidad heteropatriarcal dominante.

Hay que sealar, que en nuestro pas es ahora cuando se est tratando de recuperar la memoria del movimiento homosexual ms combativo y su encarnacin queer. Despus de la decepcin que han supuesto productos de la industria cultural como la pelcula Stonewall, en la que se eliminaban de la historia los homosexuales y transexuales de color para colocar como protagonista a un hombre blanco cisgnero, resulta imprescindible la publicacin de libros como ste. De hecho, lo primero que debemos resear y alabar es la labor que est desarrollando la Editorial Imperdible a la hora de publicar no slo Fuego Queer, sino toda una serie de ttulos que indagan en los inicios de la poco conocida militancia queer (adems de los libros dedicados a la difusin de los clsicos del anarquismo y a la lucha anticarcelaria). En este sentido, hay que hacer mencin tambin a Accin Travesti Callejera Revolucionaria. Supervivencia, revuelta y lucha trans antagonista, en el que se dan a conocer los testimonios de dos activistas imprescindibles para comprender los acontecimientos de Stonewall, como fueron Sylvia Rivera y Marsha P. Johnson o Stonewall. El origen de una revuelta de Martin Duberman, en el que se enfocan los acontecimientos de verano del 69 en su verdadero aspecto militante y subversivo.

En cualquier caso, queda claro que en todos estos documentos no se trata de consignar el ascenso en el reconocimiento social del estereotipo del hombre blanco, homosexual, liberal y de clase media, sino de rendir homenaje a la lucha de toda la heterogeneidad marginalizada en la que se mezclaban transexuales, travests, lesbianas o chaperos, quienes militaban de manera ms o menos formal en grupos comunistas, anarquistas o de liberacin racial durante los aos 60 y 70 en los EEUU. Y para ello Fuego Queer es un buen punto de partida al recoger los escritos y entrevistas de Ed Mead, consignando la creacin del grupo anticarcelario Hombres contra el sexismo, y de Rita Bo Brown, quien relata su militancia en la Brigada George Jackson y sus vivencias como lesbiana butch en los inicios de la liberacin sexual.

El libro comienza con una historia del devenir de la propia Brigada George Jackson. El nombre del grupo se toma como homenaje al preso revolucionario negro George Jackson, quien fue asesinado en 1971 en el penal de San Quitn, al parecer durante un intento de evasin. Cuatro aos despus se conform la Brigada, que estuvo activa hasta el ao 1978. Durante este tiempo, sus miembros se dedicaron a poner en marcha atentados contra supermercados o estaciones elctricas y robos a bancos con los que financiaban su lucha en defensa de la clase trabajadora. Tras varios atentados fallidos y atracos desastrosos, sus miembros fueron poco a poco detenidos y el grupo dej de operar. Hasta aqu el libro relata una historia muy parecida a la de otros colectivos de similares caractersticas, eso s, explicitando su afinidad terica y prctica con los Black Panther. Es, a partir del encarcelamiento de varios de sus miembros, cuando el grupo gira hacia un activismo menos transitado por los militantes revolucionarios como es el de la liberacin homosexual.

Para comprender la relevancia y la valenta del movimiento emprendido por Ed Mead en la Penitenciara Estatal de Washington en Walla Walla hay que imaginar la situacin de las crceles de la poca. Con este propsito, se puede acudir a numerosos testimonios en los que se constata el aumento de la violencia en los penales. La agresividad se recrudeci en sintona con la conflictividad de las calles, es decir, coincidi con el endurecimiento del crimen organizado encargado del trfico de drogas y las diferentes luchas revolucionarias de izquierda. Por ello, la trayectoria de George Jackson resulta ilustrativa de cmo convictos y exconvictos acababan comprometindose en los movimientos anti-capitalistas. Al fin y al cabo, l pis la crcel por primera vez con 18 aos, tras cometer un atraco, y empez a militar en el movimiento de liberacin racial de los Black Panther dentro de la propia prisin. Marxista y autodidacta se convirti en una personalidad clebre a partir de la publicacin de varios libros en los que testimonia los malos tratos sistemticos a los que eran sometidos los presos afroamericanos. Edward Bunker, quien coincidi en San Quintn con Jackson, describe con bastante mala uva, en La educacin de un ladrn, la peregrinacin de periodistas y activistas de todo el mundo para ser recibidos por el fundador de la Black Guerrilla Family durante unos minutos. Bunker seala directamente a este grupo como el responsable directo del aumento del clima de violencia dentro de la prisin y, tras dejar claro que no se considera a s mismo racista, retrata a Jackson como un criminal seductor de intelectuales. En las pginas de La educacin de un ladrn, el movimiento de presos afroamericanos acaba por ser un grupo de delincuentes que convirtieron unas reivindicaciones justas en un puro acto de venganza. An as, los testimonios de Jackson y Bunker nos sirven como ejemplos para comprender la rutina de amedrentamiento y violencia que se viva en cualquier crcel norteamericana. En la prctica, la vida cotidiana de cualquier preso resultaba muy angustiosa. Hubo etapas en las que cada dos o tres das alguien falleca de manera violenta, tanto a manos de los propios convictos, como por responsabilidad de los funcionarios de prisiones.

Ed Mead seala con detalle la sensacin de completa vulnerabilidad que se viva al ingresar en la crcel. Evidentemente, para la bienvenida se mantenan los rituales de humillacin a manos de los carceleros, pero a esto se aada que, si el preso no contaba con apoyos fuertes entre algn grupo reconocible, ste se encontraba fsica y mentalmente expuesto a los peores tratos. El sometimiento a violaciones y agresiones era la cruel cotidianeidad Hasta el asesinato por motivos sexuales se haba convertido en una posibilidad ms dentro de la inseguridad carcelaria. Mead trat de plantar cara a esta violencia para protegerse a s mismo y a los presos ms dbiles. Para ello, emple las demostraciones de fuerza, cuando tena la posibilidad de contar con un grupo fuerte. Pero, y esto es lo ms interesante, tambin busc caminos menos transitados, cuando comprenda que se encontraba en una posicin de inferioridad. Con esta intencin, puso en marcha una reflexin sobre las relaciones erticas de sus compaeros de encierro. Es decir, resultaba imprescindible, no slo proteger a los hombres en situacin de vulnerabilidad, sino realizar un cambio en las manifestaciones del deseo sexual y el establecimiento de prcticas consensuadas no violentas. Por eso Mead crea Hombres contra el Sexismo: para protegerse de los abusos, desarrollar el debate sobre la sexualidad y buscar espacios donde los presos bisexuales, homosexuales, transexuales y travests pudieran entregarse a un goce des-reprimido. La provocacin que supona un movimiento como este en plena crcel era clara, tal y como testimonia Mead: Di asco a algunos de esos hombres, pero a otros les gust. Quera la capacidad y la libertad de ahondar en estos ltimos sentimientos consiguiendo un deseo sexual por su parte. Pero ni los homosexuales ni nada femenino estaba realmente referenciado en la prisin (MEAD, 2018: 103). De este modo, Mead busca darle la vuelta a la situacin de violencia y confrontacin a travs de la seduccin, despertando el deseo en la poblacin carcelaria en una explicitacin radical del lema Haz el amor y no la guerra.

Cualquiera puede imaginarse lo desconcertante que resultaba un movimiento as en un entorno tan agresivo, por mucha liberacin sexual que hubiera en EEUU. Tratar de romper con las relaciones de abuso y violencia establecidas durante tanto tiempo, con presos que llevaban varios aos sin pisar la calle, debi de despertar sentimientos bastante confusos. Desde una perspectiva pragmtica, en la crcel siempre se han establecido pasillos o zonas en las que se segregaba a los presos homosexuales, travests y transexuales, igual que se permita un comercio sexual ms o menos explcito en dichas celdas. Pero Mead trataba de romper esa segregacin para explicitar el conflicto entre encierro y deseo sexual, buscando cauces de liberacin homosexual. Si deban estar entre rejas, al menos podran disfrutar de un sexo desinhibido. En Fuego Queer queda claro que la actitud era expresamente militante cuando Mead declara lo siguiente: Me identifiqu como un marica poltico: alguien que tena relaciones sexuales con hombres, no necesariamente porque las deseara, sino porque era lo correcto. () En esencia esa era la idea, ya que un varn no debera llamarse a s mismo antisexista a menos que haya chupado una polla (MEAD, 2018: 143).

Evidentemente, es un momento nico dentro de la historia occidental, pues provocar, ofrecer tu cuerpo al deseo del otro, romper con tabs y situaciones de frustracin eran comportamientos que an podan considerarse como actitudes polticas. No hay que olvidar que la sexualidad en situaciones de encierro ha sido un tema recurrente al tratar, por ejemplo, la vida de los barcos, los monasterios o las crceles. Sin embargo, el enfoque y los lmites de la tolerancia eran diametralmente opuestos en cada una de estas situaciones. Mientras que en los monasterios y conventos las relaciones sexuales se justificaban como la inevitable tentacin de la carne (dando lugar a una rica temtica ertica transgresora y homosexual). En los barcos y las crceles los hombres se han visto obligados al disimulo y el subterfugio. De forma que se acepta que suceda, pero siempre que durante el encuentro el hombre pueda garantizar un rol activo: En la cultura carcelaria, nadie considera que sea un comportamiento homosexual el meter la polla en cualquier agujero de otro hombre; slo el que te penetren est etiquetado y estigmatizado como gay (MEAD 2018: 117).

Frente a todos estos estereotipos heterosexuales y masculinos, Mead busc apoyos entre compaeros homosexuales en busca de proteccin y de un refugio frente a la angustia y el miedo que se respiraba en la crcel: En algunos das, particularmente cuando HCS [Hombres contra el Sexismo] estaba haciendo bien las cosas, el nivel relativo de dolor no era demasiado grande. Algunas veces ramos felices. Y otras veces el miedo y la tensin eran tan duras en el aire que no sabamos si a la hora o al da siguiente bamos a continuar con vida (MEAD 2018: 124). En esos momentos, el mayor lujo consista en disponer de un cuarto en el que disfrutar de encuentros sexuales de manera despreocupada y libre. Un autntico oasis dentro de un contexto en el que los delincuentes se mataban unos a otros por una simple mirada. Y donde se va extendiendo la sensacin de haberse convertido, en palabras de Giorgio Agamben, en nuda vida. Es decir, en una vida reducida a la supervivencia animal, constantemente vigilada y absolutamente vulnerable. Precisamente por eso, cuando se supone que se est absolutamente alienado y que el deseo no tiene lugar alguno, es cuando la libertad ertica se convierte en un arma de emancipacin.

Como indicbamos arriba, Fuego Queer mantiene diferentes niveles de lectura y es difcil de clasificar. An as la osada de sus protagonistas continua siendo fascinante. Rita Bo Brown, Ed Mead y el resto de la Brigada George Jackson hicieron una apuesta difcilmente sostenible entre el compromiso poltico y sexual. Hoy en da, en pleno totalitarismo libidinal, es impensable plantear un revolucin tan arriesgada, implicando no slo una forma de comprender la realidad social, sino un modo de vida en el que se reclama, simplemente, ser considerado humano. Como nos explica la pensadora feminista Judith Butler: Para ser oprimido se debe ser, en primer lugar, inteligible. Darse cuenta de que se es fundamentalmente ininteligible (que incluso las leyes de la cultura y del lenguaje te estimen como una imposibilidad) es darse cuenta de que todava no se ha logrado el acceso a lo humano, sorprenderse a uno mismo hablando solo y siempre como si fuera humano, pero con la sensacin de que no se es humano (...) (BUTLER, 2017: 53). El movimiento queer se mantiene en esa compleja lucha contra el heteropatriarcado, para conseguir que todos los cuerpos importen y que se ejerza una verdadera libertad en las combinaciones del deseo hacia el otro. Simplemente, que nuestra vida ertica merezca la pena ser vivida.

 


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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