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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

Algo huele en los mercados que recuerda a 2007

Diego Herranz
Pblico

Acumulacin de deuda corporativa y soberana en dlares, subidas de tipos en EEUU, encarecimiento financiero internacional, guerra comercial y los vaivenes polticos en Italia que devuelven la debilidad a Europa conforman el cctel molotov que ha creado el pnico burstil.


La cada de Lehman Brothers, un smbolo de la crisis financiera global de 2008

Mariano Rajoy puede dormir tranquilo. Su salida del Ejecutivo espaol no ha contribuido a generar la aversin que se ha instalado en los mercados financieros en su semana de calvario poltico. Ni, como decan algunas de las portadas de sus diarios de cabecera al da siguiente de que el PSOE registrara la mocin de censura en el Congreso que ha llevado a la cuarta economa del euro a un cambio de Ejecutivo, la fulgurante crisis de gobierno en Espaa dispar la prima de riesgo y ocasion el desplome de la bolsa. Unos adjetivos que, por cierto, deberan reservarse, exclusivamente, para describir los efectos perniciosos de crisis sistmicas.

Porque el mismo diferencial del bono espaol respecto al bund alemn y las mismas plazas burstiles se comportaron en sentido contrario en la jornada previa al inicio del debate de censura que sac a Rajoy de La Moncloa, cuando ya se avecinaba el cambio de signo poltico en el gabinete espaol.

La ltima vez que empezaron a sonar esos apelativos sobre todo en la prensa financiera internacional fue en 2007, preludio del tsunami del ao siguiente. Aunque sin demasiada consistencia. Ahora vuelven a salir a relucir. Pero poco (o casi nada) ha tenido que ver con la mocin en Espaa. Sino ms bien porque el consenso del mercado comienza a inclinarse por augurar nubarrones de crisis. Un ambiente que ya admiten responsables de los grandes bancos de inversin de Wall Street. Sin duda, la autntica voz de los mercados. Por antonomasia. Est en su ADN. Y, quizs, espoleados porque los mensajes de entonces no fueron lo suficientemente intensos y efectivos como para resguardarse del estallido del credit crunch de 2008. Fueron, ms bien, fuegos de artificio para tratar de interpretar la alta volatilidad de los mercados. Como ocurre en la actualidad.

Porque ningn ilustre economista ni empresario o banquero se aventur a presagiar en toda su dimensin que la montaa rusa a la que se haban subido las inversiones de alto riesgo estaba a punto de precipitarse por la burbuja inmobiliaria de las hipotecas subprimeestadounidenses. Causa esencial de la crisis. La literatura financiera slo coincide en que Nouriel Roubini, economista oriundo de Turqua y profesor de la Universidad de la Stern School of Business, fue quien mejor interpret aquella tragicomedia. Motivo por el que ha pasado a los anales de la historia como el acadmico que anticip la mayor convulsin en los mercados desde el Crash de 1929.

Aquel lunes negro 15 de septiembre de 2008, jornada tan cargada de pnico como de paradojas an no del todo descifradas, EEUU, paradigma del libre mercado, nacionalizaba Lehman Brothers mientras la Bolsa de Mosc cancelaba su sesin ante el drstico hundimiento de las cotizaciones de sus ndices. Ahora, casi diez aos despus algo huele en el aire que recuerda a 2007.

El comentario lo ha deslizado esta semana Bill Derrough a Business Insider. Derrough es corresponsable de recapitalizacin y reestructuracin en Moelis & Co, firma que participa y vigila la solvencia y el pago del sector privado. Es decir, la capacidad de las empresas para acometer los vencimientos de sus compromisos en tiempo y forma. Entonces dice haba una atmsfera similar a la actual, de pactos de fusiones temerarios y adquisiciones entre empresas, en los que se asuman cuotas de endeudamiento desorbitadas con tal de formalizar estas alianzas, y que propulsaron a los Estados a poner en marcha los multimillonarios rescates bancarios y los programas de estmulo econmico y monetarios para capear el temporal desatado en los mercados.

Derrough recoge el sentir inversor de Wall Street. Pese a que an, segn reconoce, las economas industrializadas estn en tasas dinmicas y las de impagos de empresas siguen siendo reducidas. Pero algo est cambiando. Porque las condiciones financieras se han encarecido al calor del alza de los tipos de inters de la Reserva Federal, sin que todava hayan aparecido en escenas las esperadas tensiones inflacionistas de la doble rebaja tributaria de Donald Trump, que podran catapultar el precio del dinero en la mayor economa del mundo. O sin que se atisbe hasta dnde puede llegar la revalorizacin constante del dlar que se ha iniciado esta primavera, la moneda en la que se pagan los compromisos de deuda, fenmeno que eleva de un plumazo las dificultades de pago de las compaas por todo el planeta. Ni tampoco las consecuencias impredecibles de la guerra comercial desatada por Washington contra Europa y China, pero que tambin colisiona contra los intereses de otros aliados de la Casa Blanca, del espacio anglosajn, como Canad, Australia o Reino Unido, o de suministradores de productos vecinos, como Mxico. Ni siquiera por la sbita fragilidad manifestada en las ltimas semanas en los mercados emergentes. En 2007, enfatiza Derrough, se saba que algo iba ocurrir, que era cuestin de tiempo. Y ahora vuelve a fluir ese recuerdo.

ndices de endeudamientos desorbitados

La sensacin de preocupacin de Wall Street tambin la comparte el FMI. El diagnstico de la institucin multilateral en sus dos ltimas reuniones, la del otoo pasado, y la ms reciente, de primavera, alertan a gobiernos y directivos de empresas y bancos de que la prxima crisis podra estar a la vuelta de la esquinay que el acopio de arsenal financiero para afrontarla es minsculo.

En primer trmino, porque el ciclo de negocios no ha sido todo lo intenso que hubiera sido necesario para almacenar en las arcas de los Estados la municin que requerir una nueva convulsin global. En segundo lugar, porque la etapa de estmulos, monetarios y econmicos, no podr restablecerse debido precisamente a esa carencia (o dficit) de recursos, ya que casi ninguna economa ostenta supervits, ni fiscales, ni por cuenta corriente, en medio de un panorama de proteccionismo inversor y comercial. Pero, sobre todo, porque la montaa de endeudamiento sigue en cotas del todo punto infranqueables.

El Fondo Monetario calcula que el endeudamiento soberano, de pases y empresas no financieras, se eleva hasta la astronmica cantidad de 164,4 billones de dlares, ms del doble de los 79,8 billones en los que se cifra la totalidad de la economa mundial. Y sigue al alza, con repuntes del 3,9% este ao y el siguiente, inciden en el FMI.

Casi toda ella, en latitudes industrializadas: 119,2 billones. Este montante resulta an ms peligroso cuando se incluye la deuda financiera. A finales de 2016, esta losa supona ya el 225% del PIB global. De ah que el directivo de Moelis alerte de que los procesos de reestructuracin de las deudas corporativas se hayan ralentizado y reducido el ritmo de las recapitalizaciones empresariales. Tal y como admiten los bancos de inversin en sus notas a clientes, en las que aseguran que los riesgos de suspensiones de pagos crecen sin remedio. La fiesta financiera y crediticia reciente, que se propag hasta el ejercicio 2017, con volmenes de prstamos para acometer estas operaciones, en EEUU, que rebasaron los 1,4 billones de dlares, un 25% ms que en 2013, segn datos de Thomson Reuters, parece tocar a su fin. Entre otras cuestiones, por deseo expreso de la Fed y su abandono de la poltica de tipos de Inters prximos a cero.

Desde otras firmas de inversin, como Greenhill, expresan que incluso si se logra eludir un episodio de recesin en EEUU, algo no descartable a medio plazo, o si la correccin de los crditos no resultara tan importante en los prximos meses, las tensiones estn descontadas. No en vano explican sus expertos las firmas aseguradoras ya se frotan las manos, porque el repunte de contratos de seguros para cubrir bancarrotas es una realidad. Las refinanciaciones al precio del dinero ms caro desde 2007, con la Reserva Federal advirtiendo de dos subidas ms este ao, son ahora ms complejas de acometer, dice Moodys.

Pero si los impagos y los riesgos de defaultsempresariales puede considerarse el mayor de los retos del ciclo de negocios en vigor, no resultan menos preocupante las seales de alarma que emiten los mercados emergentes: Argentina, a punto de consensuar con el FMI las condiciones de su rescate, de 30.000 millones de dlares; Turqua, asolada por la prdida de valor de la lira, e Indonesia, Filipinas o India, con sus divisas en estados de shock por el msculo financiero exhibido en las ltimas semanas por el billete verde americano. Todos ellos, pues, sumidos en el crculo vicioso que antecede a las crisis, con subidas fulgurantes de tipos, en dobles dgitos, para defender sus monedas y refugiar a sus sistemas financieros. Mientras sus bolsas caen con virulencia tras sucesivas jornadas de volatilidad y movimientos especulativos.

Por si fuera poco, muchos de estos pases son especialmente crudodependientes, en plena oleada alcista del precio del crudo, que se ha instalado en torno a la barrera de los 80 dlares, con empresas tambin altamente endeudadas en dlares desequilibrios en sus balanzas de pagos que aaden presin a sus bancos centrales a la hora de reducir el diferencial de tipos con la Reserva Federal, en unas condiciones financieras externas con importantes restricciones por su renovada caresta y unas inflaciones que han saltado a los dobles dgitos de forma fulgurante.

El clima econmico-financiero global se ha enrarecido sbitamente, hasta propiciar volatilidad sin control en los mercados. En las economas emergentes, por una doble coyuntura externa (de dificultades de acceso a crdito y la nueva hegemona del dlar) e interna, por el deterioro de sus cuentas y el endeudamiento soberano y privado. Y, en el mundo industrializado, por los mismos motivos, aunque con cifras y desafos an de mayor calado. La crisis que se avecina, si acontece como sospechan en Wall Street volver a ser financiera y global. Nada que ver con el panorama poltico en Espaa. Hasta ahora.

Italia pone en la diana a Europa

Si los mercados ya husmean el aire de 2008, la crisis poltica italiana puede devolver a Europa a 2012. A su crisis de la deuda. Y esta crisis poltica italiana s es estructural, con dos partidos antagnicos, como son Liga Norte y Movimiento Cinco Estrellas, tratando de sellar un consenso de gobierno contrarreloj y en un clima de creciente desafeccin hacia la UE y de un Brexit a la italiana impulsado por dos formaciones euroescpticas.

La semana burstil ha estado marcada por los complejos virajes en la siempre difcil arena poltica italiana. La calma tensa en las bolsas de las ltimas jornadas de la semana, una especie de comps de espera, surgi tras un nuevo acuerdo de gobierno entre las dos formaciones que simbolizan ambos extremos del arco parlamentario del pas trasalpino. Con el abogado Giusseppe Conte y su dudoso currculum acadmico-profesional, de nuevo, como aspirante a primer ministro, pero con el sustancial cambio del euroescptico Paolo Savona, de 81, desplazado de Economa a ministro de Asuntos Europeos, previsiblemente, por Giovanni Tria como candidato a la cartera de Finanzas. Requisito imprescindible para la UE, que se juega en la cumbre de mediados de este mes, el futuro del euro en una cita en la que (se prev), los dirigentes europeos debern mostrar su valenta (o su repliegue de ideas) para avanzar hacia una unin monetaria ms homognea e integrada.

Matteo Salvini, lder de la Liga Norte, y su homlogo del Movimiento Cinco Estrellas, Luigi Di Maio, han sido los dos principales protagonistas de estos movimientos telricos en los mercados. Hasta el punto de que el vicepresidente de la Comisin Europea, el alemn Gnther Oettinger, sali a la palestra a decirles a los italianos que los mercados tienen voz y voto en la eleccin de su jefatura del Gobierno. Un hecho sin igual que pone en tela de juicio si Bruselas puede realizar injerencias en asuntos internos de sus socios en nombre de los mercados. Pero a partir del cual parece que el sudokuitaliano se ha despejado. Acto seguido, Carlo Cottarelli, economista de 64 aos, ex directivo del FMI y antiguo comisario para la reduccin del gasto pblico en Italia, nominado premier en funciones para atajar la batalla poltica por el presidente de la repblica, Sergio Matarella, renunci al puesto, al que ahora aspira Conte. Una crisis institucional en toda regla. De Espaa, ninguna mencin sali de las instituciones comunitarias.

Sin embargo, la entente cordiale en Italia no ha devuelto la estabilidad a la zona del euro. Nada ms lejos de la realidad. Las tensiones, a buen seguro, volvern a remitir. Pero s ha dejado algn retazo de en qu frente se disputarn las prximas afrentas de los mercados. Porque las jornadas frenticas en las bolsas dispararon la rentabilidad de los bonos soberanos italianos, obviamente, a los que siguieron en sus subidas los griegos y los portugueses. De nuevo, ausencia protagonista de Espaa. Afortunadamente. Igual que sus respectivas primas de riesgo.

George Soros fue uno de los que puso voz a los mercados. Y su tesis alarma. Porque una vez que Italia ha sorteado el primer asalto para eludir el caos poltico, la pelota pasa al campo europeo. A su juicio, la propia existencia de la UE, con sus dudas y errores a la hora de configurar polticas comunes en materia econmica y de inmigracin, que ha creado un campo abonado para la irrupcin del populismo nacionalista en la Unin, pone en peligro el euro, su gran proyecto integrador, que ha perdido fuelle respecto a su rival monetario, hasta situar su cambio en los 1,15 dlares, el nivel ms bajo de los ltimos diez meses, en sintona con el resto de divisas del G-10.

La coyuntura financiera de Europa sale, as, del espejismo del pasado ejercicio. Cuando su PIB y el resto de componentes macroeconmicos certificaron un sorprendente baln de oxgeno a los socios monetarios. Despus de aos de difcil gestin de la crisis de la deuda y de ser catalogado, como lo fue en el pasado Japn, de enfermo mundial por su prolongada fase de estancamiento econmico con ausencia de inflacin, la senda de la estabilidad pareca estar encarrilada. En gran medida, por los estmulos monetarios del BCE (programa de compra de deuda soberana y corporativa), que estn abocados a desaparecer con el cambio en la cpula en el regulador y la recuperacin de los pases rescatados. Algunos, como Portugal o Irlanda, al recuperar las tasas de dinamismo econmico y de creacin de empleo previos a la crisis de 2008, y con los plazos de devolucin de sus salvavidas financieras al da. Otros, como Espaa, en vas de recuperacin, aunque con elevados ndices de desigualdad entre ricos y pobres y un desempleo an galopante y un mercado laboral precario, o Grecia, que empezaba a salir del atolladero y con visos de poder plantear una reestructuracin de sus obligaciones de pago. Pero todo, incluida Italia, con unas cotas de endeudamiento soberano por encima del 100% del PIB.

Alessio Terzi, analista de Bruegel, think-tank europeo, considera, adems, que la agenda que ha esbozado el doble populismo que se va a instalar en el gobierno de Italia exacerbar mas que aliviar los problemas econmicos del pas. Terzi muestra su pesimismo sobre la habilidad del presumible Ejecutivo de Conte para restablecer el equilibrio y acabar con la peligrosa pinza de bajo crecimiento y alto endeudamiento en el que se ha instalado la tercera economa del euro. Si los componentes euroescpticos del gabinete se decantan por sus recetas, tendrn que fijar una hoja de ruta alternativa que funcione para no incendiar el edificio. El propio Cottarelli, con antelacin a la asuncin del encargo que se le encomend desde el Palacio del Quirinal, calcul en ms de 50.000 millones de euros el coste de que la Liga implante su compromiso electoral de instaurar un tipo impositivo nico del impuesto sobre la renta, adems de cifrar en otros 8.000 millones la reforma de las pensiones que plantea el Movimiento Cinco Estrellas. En total, la entrada en vigor del recetario del bipartidismo que dirigir los designios italianos necesitara, en su opinin, unos desembolsos de entre 109.000 y 126.000 millones de euros, entre el 6% y el 7% del PIB nacional.

La encrucijada europea

Las renovadas presiones sobre Europa, pues, no han hecho ms que empezar. Pero hasta ahora, los movimientos ssmicos han partido de Italia. No de Espaa. Sobre todo, porque en los tres o cuatro meses que se avecinan, el futuro Ejecutivo de Conte tendr que revelar sus verdaderas intenciones sobre el presumible referndum de salida de Italia del euro, recuerda Kit Juckes, de Socit Generale. Asunto sobre el que el nuevo ministro de Finanzas alemn, Olaf Scholz, ha incidido en las ltimas fechas. El poltico socialdemcrata considera que las fuerzas proeuropeas deben prevalecer en Roma, en sintona con la conciencia colectiva del pas.

Pero los pasos correctos no slo deben ser exigidos a las economas perifricas. Europa no debe dejar pasar la oportunidad de emprender una reforma del euro ambiciosa, con ms altos grados de soberana supranacional, que convierta realmente a la zona monetaria en vanguardia de la integracin de la UE, frente al ascenso del nacional-populismo y la crisis de la democracia liberal. En lnea con las premisas de Emmanuelle Macron, pero con aderezos contundentes de mayores polticas sociales.

Sin embargo, la cita de junio del Consejo de Europa no invita precisamente al optimismo. En primer lugar, porque la ambicin de proyectos como la mutualizacin de la deuda de los socios del euro, que implicara la creacin de los eurobonos, que mitigara el pnico inversor en futuras crisis por la va de las primas de riesgo, parece haber cado en saco roto. Igual que la posibilidad, siempre remota por la oposicin de Berln, de que el BCE modifique sus estatutos e incluya entre sus objetivos de poltica monetaria, adems del control frreo de la inflacin, por debajo del 2%, el dinamismo econmico y la creacin de empleo. Como la Reserva Federal. Y como defiende la presidenta del Santander, Ana Patricia Botn. En contra de la posicin del Gobierno de Rajoy que ha enviado a la cumbre europea una propuesta de mnimos, muy en la lnea de los planes de la canciller Angela Merkel y el resto de los contribuyentes netos de la Unin, partidarios del rigor y la austeridad presupuestaria, como ncleo esencial de cualquier proyecto de integracin.

Pero tambin porque los bancos continan emitiendo seales de falta de solvencia. Despus del rescate del Popular en Espaa, a coste de un euro, por el Santander y del salvavidas sobre buena parte de las entidades financieras italianas, junto a las francesas, las ms vulnerables del euro. Sin contar, claro est, con el Deutsche Bank, entre los que ms prdidas han registrado en estas recientes jornadas de descenso de los mercados. Sin duda, por el largo lustro bajo la amenaza de quiebra, que ha llevado al FMI a identificar al banco por antonomasia de Alemania como el mayor riesgo sistmico de la economa europea. Hasta ocho grandes bancos del euro se vieron afectados, de forma notable, por la vibracin burstil de las ltimas fechas. El BBVA, adems, por su exposicin a Turqua. En un ao en el que habr valoracin de sus cuentas, los estrs tests a los que les someter la nueva autoridad bancaria europea. Sobre los que el mercado ha dado ya algunas claves, encriptadas, como que tendrn un resultado negativo once bancos italianos, seis espaoles, cinco alemanes y dos griegos.

Obviamente, el nuevo Ejecutivo de Pedro Snchez tendr que lidiar posibles inestabilidades. Las propias de un gabinete con escaso respaldo poltico propio en el Congreso. Otras, como la crisis catalana, de ndole territorial y pronstico incierto. Muchas europeas, para las que tendr que cambiar el paso de su antecesor y apostar por una configuracin ms ambiciosa de la zona del euro. Y algunas, como la que apunta a que un barril de petrleo por encima de los 100 dlares podra desencadenar una recesin mundial por la combinacin de fuerte demanda de crudo, restricciones productivas desde la OPEP y los peligros geopolticos y las sanciones aparejadas a la nueva doctrina exterior de Washington, que detectan los analistas del banco suizo UBS, que requerirn cambios conceptuales en el presupuesto elaborado por Cristbal Montoro sin tener en cuenta en repunte del oro negro y que, a buen seguro, restar ingresos e intensidad a la economa espaola a medio plazo.

Pese a ello, y de momento, en contra de los malos presagios del relato partidista de consumo interno en Espaa, los mercados estn de su lado. La jornada previa al debate de investidura, la propia del enfrentamiento Snchez-Rajoy y la que llev al lder del PSOE a La Moncloa, ha saludado al presidente espaol en nmeros verdes.

@dherranzd

Fuente: http://www.publico.es/economia/crisis-economica-huele-mercados-recuerda-2007.html



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