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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

Las elecciones y la paz

Gearid Loingsigh
Rebelin


La segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Colombia deja al desnudo la realidad del pas, su clase dirigente y la realidad del discurso de la paz que nos han vendido en estos aos. Tambin deja al desnudo la realidad de la izquierda y sus intentos de salvar lo que queda de un proceso que ya logr todo lo necesario para las lites del pas.

Vamos a segunda vuelta y hay dos opciones, un exguerrillero, Petro, quien es muy EX y el hijo poltico de Uribe, Duque. La contienda es presentada por unos como una disputa entre los que quieren la paz y los que quieren la guerra. Sin embargo, la realidad de las declaraciones de grupos sectarios como el MOIR, neoliberales como Fajardo, y el negociador del gobierno y de alguna manera el arquitecto del acuerdo de paz firmado con las FARC, Humberto de La Calle, nos dicen otra cosa.

Del MOIR, no hay que esperar mucho, una secta exmaoista, donde el Gran Timonel de Robledo es quien ms sabe y sus intereses personales estn por encima de todo. El MOIR cree en las bondades de lo que denominan la burguesa nacional, as no les asusta mucho que una faccin, abiertamente criminal, de esa burguesa llegue al poder. Lo importante para ellos es que el MOIR ostente el poder en la izquierda. Lo ms interesante y diciente es la actitud de Fajardo y Humberto de La Calle.

Hace cuatro aos la izquierda, sobre todo el Polo pidi un voto en segunda vuelta por Santos, argumentando que era necesario apoyar a esa seccin de la oligarqua que quera la paz. As lo hicieron, y Santos gan, y su adalid de la paz, Humberto de la Calle, prosigui con la tarea encomendada de desmovilizar a las FARC y lograr lo que eufemsticamente llamaban la paz y el fin del conflicto. Ahora, cuatro aos despus, una vez ms nos encontramos ante una posible victoria de un candidato Uribista, el nio Duque. Si la supuesta paz y fin del conflicto fuera tan importante, y si fuera real, pues, la burguesa apoyara a Petro, el candidato de la paz, cuyas propuestas ms radicales no van ms all de propuestas social demcratas cuando no burguesas liberales.

Sin embargo, as no es. Fajardo el neoliberal, pide el voto en blanco, figura que no tiene efectos legales en una segunda vuelta, solo aplica en las elecciones para el Congreso y en primera vuelta. El parentesco de Fajardo con la esposa de Uribe, no tiene importancia, la oligarqua, y la nueva burguesa ascendente, bien sea el lado modernizante, tradicional o narco, es bien incestuosa, clasista y racista. Pero Humberto de La Calle es el arquitecto del acuerdo de paz, el negociador del gobierno, quien, en sus declaraciones pblicas garantiz desde el principio que no tocaran el modelo econmico en el acuerdo de paz. Cumpli con su palabra, el acuerdo no toca en lo ms mnimo, la estructura econmica del pas, ni el agro, ni la mal llamada locomotora de la minera o en polticas de equidad social. Ni siquiera logra una reforma tibia del sistema de salud que mata a tantas personas al ao (ms que la misma guerra). La paz que nos pregonaban no era tan importante, lo importante era que las FARC aceptaran la legitimidad del Estado, acataran y defendieran la Constitucin Poltica de Colombia, la legislacin y el orden social establecido. Todo eso hicieron. Las FARC hoy en da son un partido que es ms tibio en sus propuestas que el mismo Petro, mucho ms. La amenaza armada de las FARC termin, la amenaza al sistema capitalista que representaban sus demandas, tambin se acab. Esa es la realidad de todos los procesos de paz y ahora que lo ms importante ya se logr, les importa cinco el acuerdo como tal y estn dispuestos a jugrselo contra el ELN y las disidencias de las FARC.

No se explica de otro modo la decisin de Humberto de La Calle de votar en blanco el prximo 17 de junio. O de pronto alguno de las ONG o social demcratas y los hinchas del proceso de paz nos pueden dar otra explicacin. Lo dudo.

La Alternativa de Petro

Tampoco puede haber duda, que Petro ya no es el guerrillero del M-19, no solo porque no est armado, sino porque no pretende retar el poder de la oligarqua. Petro ha denunciado pblicamente el fraude de la primera vuelta, pero se resigna a confiar en las instituciones, como la Fiscala que ya ha anunciado que s hubo fraude, pero no van a decir ni quienes ni como (como si no supiramos ya) ni abrir expediente hasta despus de la segunda vuelta cuando ser muy tarde. La respuesta de Petro tena que ser en la calle, pero la realidad es que igual que Humberto, l no pretende tocar el modelo. Petro en vez de declararse en ruptura con el sistema corrupto, sigue siendo el nico que juega limpio en medio del lodazal electoral. Sin embargo, juega como todo poltico, su reaccin inmediata a los resultados de la primera ronda fue de intentar negociar a puerta cerrada acuerdos con Fajardo, Claudia Lpez y los Verdes. As si pierde por fraude el 17 de junio, no podemos esperar una oposicin por fuera de las instituciones, es decir, no podemos esperar una oposicin real.

El 17 de junio, el acuerdo de paz no est en juego, si estuviera en juego, el ms vocal promotor de Petro sera Humberto de La Calle. Lo que est en juego es el viejo sueo de Pablo Escobar, la reconfiguracin de la oligarqua colombiana. El 17 se decide si la narco burguesa entra por la puerta principal a ser parte de esa oligarqua, con el apoyo del Partido Liberal y el Conservador. Se decide si una oligarqua criminal finalmente acepta en su seno, los hampones, asesinos y torturadores que les hicieron el trabajo sucio durante aos. Los sicarios entran formalmente a ser socios por derecho de la Cosa Nostra que ha gobernado el pas durante 200 aos.

Sin duda alguna, ser un rgimen ms abiertamente criminal, ms retrogrado y si resulta necesario ms sanguinario a la hora de reprimir a los campesinos, indgenas, comunidades negras y la clase obrera si hace falta. Eso s est en juego, el acuerdo de paz no, eso ya cumpli su funcin. Si gana Petro, la represin va a seguir, quirala o no l, que no sea que sus votantes ejerzan una oposicin real al sistema, si finalmente deciden tocar el modelo que ha sustentado una clase criminal durante 200 aos y ahora pretende premiar a sus hampones.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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