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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

Un nuevo tipo de prisin
Refugios en Damasco para los desplazados de Ghuta

Jana Salem
Al Jumhuriya English

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Para los ms de 100.000 civiles expulsados de Guta oriental, sus nuevos hogares en los refugios oficiales guardan un gran parecido con los aterradores centros de detencin del rgimen.

Para quienes han podido salir de los numerosos centros de detencin del rgimen sirio; para quienes han tenido que pasar das, semanas, meses y quiz aos en las prisiones ms infames del rgimen en los ltimos siete aos, hay recuerdos que no se parecen a ningn otro. Los centros de detencin de Siria tienen su propia terminologa, simbolismo, rituales y secretos. Todos ellos crean un vnculo comn entre las personas que han pasado por esa particular experiencia; por no hacer mencin de la crueldad, que justifica muchos actos por otra parte impensables. Estos actos de sumisin y subyugacin que conducen a la humillacin y la mendicidad, as como los actos de egosmo y alienacin extremos, sirven todos como una especie de refugio ante un futuro sombro y desconocido, ante la violencia continua e inminente.

Ah radica la paradoja: para quien visita, oye o lee sobre los centros de refugio preparados por el gobierno sirio en las afueras de Damasco, diseados para recibir a quienes han escapado de Guta oriental, le resultar fcil imaginar estos centros de detencin sirios. Refugios, centros de detencin, pueden llamarlos como quieran. Pueden utilizar diversos eufemismos y condiciones diferenciadas, pero el hecho es que todos estos lugares estn reservados para quienes desobedecen al gobernante. Es probable que quienes sobrevivieron a la muerte no hayan podido escapar del arresto, y que quienes sobrevivieron al asedio encuentren otro asedio esperndoles.

Al-Duwayr, Electricidad Adra, Harjalla, Al-Fayhaa, Seguridad del Estado, Seguridad Poltica, Seguridad Militar, Inteligencia de la Fuerza Area: todos estos nombres irn siempre unidos a los recuerdos de quienes han pasado parte de su vida entre los diversos instrumentos de opresin que el rgimen sirio utiliza contra sus opositores, contra sus bases populares y contra cualquiera que en alguna ocasin haya tenido el coraje de decir no.

El comienzo

A mediados de febrero, pocos das despus de que se iniciara la campaa en Guta oriental (una campaa descrita despus como el ataque ms duro que el rgimen sirio haba emprendido sobre una regin que a partir de 2012 haba escapado de su control), Rusia anunci la apertura del cruce del Campo al-Wafidin, cerca de la ciudad de Duma, para quienes desearan salir hacia Damasco, tildndolo de cruce humanitario para los civiles detenidos como escudos humanos por los terroristas.

Los das pasaban pero no llegaba nadie, porque la gente de Guta, que llevaba aos bajo asedio, tema las represalias de los combatientes y partidarios del rgimen sirio. El bombardeo y los ataques por tierra se intensificaron, y la zona bajo control de los combatientes de la oposicin donde ms de 350.000 civiles haban buscado refugio- iba disminuyendo con el avance del ejrcito sirio y de las milicias y la extendida destruccin causada por los ataques areos y la artillera que dejaron cientos de muertos y heridos.

Slo fue cuestin de das que los primeros grupos de civiles empezaran a salir a travs del nuevo cruce humanitario, abierto desde la ciudad de Hamuriya. Proliferaron las imgenes que revelaban el horror de cuanto estaba aconteciendo: decenas de miles de personas huyendo de una maquinaria de la muerte que ya se haba llevado cientos de vidas en Guta, abrindose camino hacia un potencial refugio seguro en Damasco. Hombres y mujeres, nios y bebs, heridos y ancianos viajaron a pie por igual durante varios kilmetros, cargando cuantas pertenencias podan, escapando de un infierno cierto hacia otro cuya magnitud an no conocan, pero al cual se dirigan con la esperanza de que fuera menos cruel; de que quiz les ofreciera a ellos y a sus hijos una vida mejor o al menos una muerte ms lenta.

La apabullante cifra de fugitivos sorprendi a todos. Segn el ministerio de Defensa ruso, que publica estadsticas en redes sociales a diario, a principios de abril eran ms de 100.000. En Damasco, el rgimen y los trabajadores humanitarios no tuvieron ms remedio que crear refugios que proporcionaran los servicios necesarios a los ciudadanos de Guta oriental. Ah es donde la historia comienza, porque el trabajo humanitario en las zonas bajo control del gobierno est sometido al estado de nimo, caprichos y rdenes del rgimen. Lo que se expone a continuacin est tomado del testimonio de los voluntarios que visitan estos refugios casi a diario, detallando cmo esas decenas de miles de personas viven y reciben servicios bsicos en ellos; un testimonio que, de una forma u otra, se hace eco de la experiencia de los centros de detencin del rgimen sirio.

Conociendo los refugios

Estos centros empezaron a proliferar con los primeros grandes movimientos de personas desplazadas que se produjeron en las ciudades y pueblos sirios que eran objeto de ataque de las operaciones militares del rgimen. A mediados de 2012, Damasco empez a ver cmo surgan refugios en muchas barriadas y suburbios, sobre todo en las escuelas, tratando de acomodar a los miles de personas desplazadas que venan de las zonas rurales de Damasco y de otras ciudades sirias. Muchos de los que buscaban refugio recibieron ayuda humanitaria y servicios sociales, y por lo general eran libres para salir fuera, trabajar y trasladarse, aunque con las mismas restricciones impuestas a cualquiera que llevara un documento de identificacin de una zona de oposicin al rgimen.

Durante los aos siguientes, estos centros en Damasco presenciaron aumentos y disminuciones en el nmero de sus residentes en sus respectivas zonas. A finales del pasado ao, haba aproximadamente seis mil residentes, lo que hizo que el Comit de Ayuda en Damasco cerrara algunos centros al ser innecesarios. Al mismo tiempo, los activistas hablaban de vaciar algunos de los centros y forzar a sus residentes a regresar a sus hogares en las zonas recin liberadas o a trasladarse a refugios alejados en las afueras de Damasco, como en al-Duwayr, en la zona rural oriental, y Harjalla, en la occidental; este ltimo estaba dedicado a las familias que se trasladaron desde Daraya en agosto de 2016, en lo que constituy el primer desplazamiento forzoso en los alrededores de la capital.

Sin embargo, los centros que albergan a las gentes de Guta oriental tienen una historia diferente.

Son posibles las comparaciones?

Todos los que salieron a travs de los cruces de Guta oriental fueron trasladados a varios refugios en Damasco y sus alrededores, especialmente a los centros de Harjalla, al-Duwayr, Adra y al-Fayhaa, en los que vivan miles de personas dependiendo de su capacidad de acogida. El centro de Electricidad de Adra albergaba alrededor de diez mil seres, mientras que el de Harjalla tena alrededor de veinte mil, segn estimaciones oficiales sirias.

Al ingresar en cualquiera de los centros, a los nuevos residentes se les despojaba de su documento de identidad, convirtindose de hecho en depsitos retenidos por el rgimen a los efectos de realizar una auditora de seguridad. Este puede ser el primer indicador de que estos lugares se han convertido en grandes campos de concentracin, dentro de los cuales los residentes esperan ser liberados.

Esa liberacin puede producirse de varias formas diferentes: quienes tienen familiares en el exterior pueden marcharse haciendo uso del denominado proceso de acogida, que slo est disponible para mujeres, nios y hombres mayores de 52 aos, y requiere que los familiares de acogida registren su direccin y copias de sus documentos de identidad. Tambin es necesario, desde luego, que hayan sido absueltos de cualquier acusacin de seguridad que pueda imponerse a quienes abandonan el centro. Para la mayora, esto supone conseguir la autorizacin y completar procedimientos de reconciliacin. Aquellos que no sean lo suficientemente afortunados como para disponer de un anfitrin que pueda sacarlos tienen que esperar una decisin de liberacin o un permiso para poder regresar a Guta.

Por ejemplo, los hombres de edad comprendida entre los 18 y 52 aos, el tramo en el que pueden ser llamados a filas, tienen que esperar a que les escaneen el nombre (tafyish, en la jerga siria) para averiguar si se les exige que cumplan el servicio militar obligatorio o se unan a las fuerzas de reserva. Si as sucede, se cuenta que pueden entregarles una solicitud para una prrroga de seis meses, tras la cual sern convocados de nuevo; esto es as segn ciertas declaraciones, pero no se ha confirmado an a nivel oficial.

A muchos no les importa que les llamen a filas. Despus de todo, qu otras opciones tienen? Pueden permanecer en Guta y morir, o pueden dirigirse hacia Idlib y enfrentarse a un destino completamente desconocido, teniendo sobre todo en cuenta el cierre casi total de las fronteras turcas y el alto coste del contrabando humano. En estos momentos, ser llamados a filas puede ser la opcin menos costosa y la ms segura para muchos hombres y sus familias.

Las autorizaciones de seguridad y las auditoras se llevan a cabo a diario, as como los procedimientos de acogida. Los nombres de los autorizados se trasmiten a travs de altavoces, lo que obliga a la gente a correr de ac para all en busca del lugar que pueda significar su libertad. Todo el mundo ansa escuchar su nombre, de la misma forma que los corazones de los detenidos laten ms deprisa cada vez que oyen que unos pasos se aproximan a la puerta de sus celdas. Qu querr el guardin? Nos nombrar a alguno? Ser para un interrogatorio, para liberarnos o para un traslado?

En las prisiones, la liberacin de algn prisionero para salir fuera a recibir un tratamiento urgente necesita de varias rondas de aprobaciones. Esto sucede tambin en el caso de los refugios. En un centro, si alguien cae inconsciente al suelo tras un infarto, se tarda ms de dos horas en conseguir la aprobacin de seguridad para poder llevarle hasta un hospital en Damasco.

Hubo un incidente que afect a una madre que quera sacar a su hija para que recibiera tratamiento, a la que no permitieron llevar con ellas a su hijo de dos aos porque necesitaba autorizacin de seguridad. La madre sali con la hija dejando al nio solo. La desastrosa situacin que une a familiares, vecinos y extraos, hizo posible que otra madre cuidara de l hasta que el viaje de placer al hospital hubiera concluido.

Dejando a un lado la seguridad, las gentes de Guta viven en habitaciones, edificios o tiendas construidos hace tiempo que suelen variar de un centro a otro. Naturalmente, las habitaciones y tiendas estn atestadas; habitaciones que no tienen ms de 20 m2 albergan a ms de 30 personas. En esto se parecen tambin a las celdas de detencin, donde los detenidos se ven obligados a menudo a dormir sentados, de pie o, en el mejor de los casos, a yacer de lado, intentando ocupar el menor espacio posible.

El servicio y la situacin humanitaria en estos centros son lo peor de todo. Varias organizaciones humanitarias trabajan en ellos, especialmente la Media Luna Roja, la Cruz Roja y Confianza Siria en el Desarrollo, fundado por Asma al-Asad, la primera dama del rgimen sirio. Hay adems algunas agencias de la ONU y asociaciones e iniciativas locales actuando en el interior de los centros. La principal caracterstica de su trabajo y todos sus intentos de ofrecer ayuda es la absoluta e indudablemente intencionada arbitrariedad.

En las ltimas semanas, a cada familia se le ha solicitado repetidamente informacin personal. Cada organizacin que opera en el centro lleva a cabo un censo que es especfico para su base de datos y objetivos. El cabeza de familia es responsable de aportar informacin sobre la cifra, gnero, nombres completos, edad y tamao de sus miembros. Qu consiguen a cambio? Quiz algo de ropa o chanclas, que pueden ser o no del tamao adecuado, y no importa si los residentes disponen de la posibilidad de darse una ducha antes de ponerse ropa nueva. La mayora de los centros no cuentan con suficiente equipamiento en agua, cuartos de bao o calefaccin.

Qu pie calzas? El 40? Lo siento, slo tenemos del 44. Te apaas con eso?

No conoces tu talla? Has perdido mucho peso durante el asedio y no has comprado ropa nueva durante aos? No importa. Creo que tu talla es la 40. S, la 40 te queda bien.

Lo importante es que la ayuda se distribuya y los nombres de los beneficiarios y los miembros de su familia se registren en un pequeo papel o en un ordenador, indicando que recibieron ropas o calzado. Tomar fotos de estas situaciones resulta tambin til para documentar las distribuciones, pero no a todo el mundo se le permite hacer fotos. El personal de Confianza Siria en el Desarrollo puede tomar selfies con los nios, pero los equipos de la mayor parte del resto de asociaciones no. Si lo hacen, pueden ser castigados por el ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo, que supervisa estos refugios de arriba a abajo.

Tambin se distribuye ropa en algunas prisiones. En una de las ramas de seguridad, los detenidos pueden comprar toallas y zapatos con su propio dinero. Tal lugar no es un precisamente un sitio donde comprar, por eso no pueden conseguir el tamao adecuado aunque se intenta escoger el que ms se aproxime. En otras agencias de seguridad pueden distribuirse ropas usadas, si el invierno llega y ciertos detenidos han llegado durante el verano. De nuevo, el tamao no importa, lo nico importante es la distribucin y que no haya fotos.

Quiz una de las imgenes ms destacables, que qued grabado en las mentes de quienes estaban presentes en el refugio, fue la de una mujer que trataba de conseguir un bote de leche infantil. Contaba que sola obtener uno cada cinco das dentro de Ghuta, sin embargo, tras quince das en el centro, todava no haba podido obtener ninguno. Otra imagen fue la de unos nios corriendo detrs de una pequea furgoneta de helados y tras alcanzarla aparecieron con el rostro cubierto de pringue azucarada tras devorar todo el helado de un mordisco, mientras la imagen era captada por las cmaras.

Otra mujer gritaba en medio de la multitud que esperaba la distribucin de la ayuda: Dios salve a Bashar al-Asad. Es imposible saber la motivacin real de ese grito. Quiz apoye realmente a Bashar al-Asad, o quiz est pensando que esa proclama la ayudar a conseguir algo extra; quiz unos zapatos que casi se ajusten a sus pies.

(La versin original en rabe de este artculo se public el 9 de abril de 2018. Fue traducido al ingls por Vanessa Breeding)

Fuente: https://www.aljumhuriya.net/en/content/damascus%E2%80%99-shelters-ghouta%E2%80%99s-displaced-new-kind-prison

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar a la autora, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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