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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

El corruptor es el capital

Rafael Silva
Rebelin


"El Presidente del Gobierno solo era el tumor ms visible de un pas que tiene metstasis. Si hubo corrupcin masiva es porque hubo centenares de corruptores y, prcticamente, ninguno de ellos ha pasado por el banquillo de los acusados. Si hubo corrupcin masiva es porque hubo y hay jueces y fiscales que hicieron el juego, por accin u omisin, a los corruptos. Si hubo corrupcin masiva es porque hubo y hay periodistas que encubrieron y justificaron a los delincuentes" (Carlos Hernndez)


Normalmente, en la senda de expansin del neoliberalismo, los polticos son los corruptos, y el capital (lase grandes empresas y grandes fortunas) es el corruptor. Y ello porque se crea una trama corrupta de poder e influencias en ambos sentidos, pero donde el objetivo fundamental es hacer ms grande y poderoso al sector privado, y hacer ms dbil y pequeo al sector pblico. Por esto, la inmensa mayora de procesos de corrupcin que se desencadenan en las actuales sociedades responden a este esquema general. Este esquema general de la corrupcin, que es bastante amplio pero que luego intentaremos resumir, comienza plasmndose en determinados casos aislados, pero pronto se convierte, llevado por la propia inercia de la dinmica neoliberal, en un modo de vida y de gobernanza, es decir, en una prctica generalizada y en una actividad duradera que refleja una manera estructural de entender las relaciones e interrelaciones del sector pblico con el privado, as como el papel del propio Estado y sus instituciones. En los peores y ms dramticos casos, como le ha ocurrido al Partido Popular durante las ltimas dcadas, las formaciones polticas se van convirtiendo en autnticas organizaciones constituidas para delinquir, por lo cual no es que sus lderes implicados debieran ser encarcelados (que tambin), sino que todo el partido, toda esa putrefacta organizacin poltica, absolutamente servil al poder econmico, debera ser ilegalizada cuanto antes, por motivos de salud democrtica. Pero no nos olvidemos de lo fundamental: el corruptor es el gran capital.

Durante los ltimos aos, hemos comprobado hasta qu punto la inicial crisis econmica se ha transformado en realidad en una crisis poltica del rgimen, donde se ha revelado de forma clara esta perversa complicidad entre las lites financieras y empresariales con los partidos de corte neoliberal, y la corrupcin que abarca a todos los mbitos del Estado (central, autonmico y local) y sus instituciones, corrupcin que es consustancial, inherente a la propia existencia del capitalismo, ya que el corruptor es el capital, algo que las corporaciones siempre estn muy interesadas en ocultar, insistiendo en que es la clase poltica (el mbito pblico) el nico responsable de este execrable fenmeno. Pero una breve descripcin de la anatoma de cualquier caso tpico de corrupcin, de los que se han destapado durante estos ltimos aos, nos sirve de perfecta ilustracin para entender que esto no es as. La corrupcin es endmica porque es el propio capitalismo quien la genera. Aunque se pongan en marcha mecanismos de vigilancia y de control, la propia esencia del capitalismo quebrar estos mecanismos y engendrar otras vas de corrupcin para poder seguir manifestndose, creciendo y evolucionando. El corruptor es el capital porque es quien manda, y el poder poltico obedece. El corruptor es el capital porque es quien est realmente interesado en los efectos y consecuencias de esa corrupcin, aunque eso tambin implique aumento del patrimonio y de la riqueza personal de los polticos corruptos. El corruptor es el capital porque es quien organiza y disea los propios mecanismos para corromper, es decir, para viciar, prostituir o desvirtuar las funciones sociales del mbito pblico. El corruptor es el capital porque es el ltimo beneficiario y destinatario de las ventajas y privilegios que la corrupcin les genera.

Existe corrupcin de muchos tipos y de variada etiologa, pero atendiendo a la anatoma de cualquier caso de corrupcin tpico de los que han saltado a la palestra en los ltimos aos, el proceso podra resumirse, en sus diversas variantes, de la siguiente forma: existe una empresa pblica que se desea privatizar (lo cual se consigue mediante las puertas giratorias y por medio de mordidas acordadas con los cargos pblicos o representantes polticos), o existen determinadas concesiones pblicas que se desean gestionar (lo cual se consigue mediante "donaciones" y financiacin ilegal a un determinado partido y a sus dirigentes), o existe un proceso de liberalizacin de suelo pblico que se desea emprender (lo cual se consigue mediante la concesin de las licencias de construccin y explotacin a cambio de mordidas a los cargos pblicos), o existe un determinado servicio pblico que se desea "externalizar" (lo cual se consigue mediante las puertas giratorias y las comisiones ilegales a las empresas que opten a la privatizacin), y todo ello, se adereza con buenas dosis de amiguismo e impunidad judicial, as como con algunas otras dosis de blanqueo de capitales, sobornos, manipulaciones de la legalidad vigente que favorecen a tal o cual empresa, etc. Repasen los lectores y lectoras la esencia de los cientos de casos de corrupcin destapados ltimamente, y comprobarn como prcticamente todos ellos responden a variantes concretas de lo que hemos explicado. Si a todo ello le unimos informacin privilegiada y la accin de los voceros mediticos de turno, tenemos ya todo el contexto social y poltico favorable al caso de corrupcin en cuestin. Y de nuevo, volvemos al punto inicial, porque cuando nos preguntamos: Cul es el nexo de unin entre todos ellos? Podramos responder: el enriquecimiento ilcito de los polticos. Correcto. Pero existe otro mejor: el corruptor es el capital.

Insistimos en dicha idea: la cleptocracia que sufrimos (gobierno de los ladrones) es la que permite que la corrupcin tenga lugar, pero para que sta exista, tiene que haber un agente corruptor principal, aqul que convence a los polticos, gobernantes o cargos pblicos de que eso es lo "mejor" que se puede hacer, aqul al que le interesa sobremanera las consecuencias finales de estos procesos, y ste no es otro que el capital. Ramn Alonso nos explica en este artculo para el medio digital LoQueSomos lo siguiente al respecto: "Cmo funciona un poder basado en el latrocinio? Un sistema poltico de estas caractersticas tiene como objetivo el apoderarse al mximo de lo ajeno o de lo pblico en el mnimo tiempo posible, mediante cualquier medio, generalmente ilegtimo, para el beneficio exclusivo de los que lo controlan o de sus familiares o aliados. Sus formas de actuacin son: brutal explotacin laboral de los grupos sociales ms pobres, campesinos, inmigrantes, personas en dificultades. Apropiacin indebida de bienes pblicos o privados, reas de proteccin ecolgica, propiedades no registradas, o inclusive, quedarse con las ayudas humanitarias contra las crisis o el subdesarrollo". Bajo la influencia del poder econmico, el Estado va desarrollando procesos de prevaricacin sistemtica, clientelismo y especulacin fomentada por las propias Administraciones Pblicas, todo ello de forma velada y subliminal, opaca y oculta, creando un velo de corrupcin y de falta de transparencia que se va extendiendo como la plvora. Se va instalando incluso una cultura social y un imaginario colectivo que legitima y disculpa estas prcticas corruptas, hasta llegar a normalizarlas. Nuestro pas est actualmente inmerso en esta fase, como consecuencia de tantos aos de gobierno de formaciones polticas que han alabado las tesis y los dogmas neoliberales, donde la corrupcin (no olvidemos que el corruptor es el capital) es consustancial, sistemtica y estructural al sistema.

No son por tanto determinados "casos aislados", sino toda una forma y unas actitudes de gobernar, enmarcados bajo un conjunto de objetivos que el capital (las grandes empresas fundamentalmente) proyecta, y al que las Administraciones Pblicas y sus representantes obedecen. Y es cierto que muchos de los cargos polticos han obtenido beneficios ilcitos lucrndose desde su posicin pblica, bien directamente mediante cobros irregulares, bien mediante comisiones por amaar contratos o tomar decisiones de legalidad muy discutible a cambio de ganancias ilegtimas. Pero no debemos perder el norte: ellos son los corruptos, pero el capital es el corruptor. La corrupcin es el pegamento que permite que estos procesos se den, es la maquinaria que hace funcionar al sistema, pero si no hubiese un agente interesado en dicha maquinaria, la corrupcin no existira. No basta slo con que exista un poltico que asegure estar en poltica "para forrarse", es imprescindible que existan tambin empresas interesadas en los mbitos de decisin (la construccin de un colegio privado, por ejemplo) que dichos polticos pueden tomar. El poltico se lucra, y el capital consigue su objetivo. Es una ecuacin absolutamente simple. Y cuando todo ello genera un clima social de crispacin, protestas y manifestaciones ante tamao saqueo y expolio de lo pblico, entonces la corrupcin, que no tiene lmites ni se detiene ante nada, planifica nuevas vueltas de tuerca al sistema, que a este nivel se manifiestan en leyes antisociales que criminalizan la protesta legtima de la ciudadana, y elevan la represin dando ms poderes a las Fuerzas de Seguridad del Estado, o influyendo en las propias capacidades del Poder Judicial. El corruptor es el capital, porque desgraciadamente, es el poder fctico y real que nos gobierna.

Blog del autor: http://rafaelsilva.over-blog.es

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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