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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

Transicin hacia la normalizacin democrtica

Vctor Arrogante
Rebelin


La ejecucin de dos miembros de ETA poltico-militar y tres del FRAP, el 27 de septiembre de 1975, desat una reaccin popular e institucional en toda Europa. Meses despus, el 20 de noviembre, el dictador mora en el hospital La Paz en Madrid. Uno de sus ltimos actos fue firmar las penas de muerte. Trgicos y oscuros prolegmenos del proceso histrico conocido como Transicin, de la dictadura a la democracia. No fue hasta el 15 de junio de 1977, cuando se celebraron las primeras elecciones generales. Hoy hay que volver a hacer una transicin hacia la normalizacin democrtica.

Tras las protestas internacionales por las ejecuciones de 1975, Carlos Arias Navarro llen la Plaza de Oriente para vitorear a Franco. Las protestas internacionales enervaron al rgimen y el presidente del Gobierno se dirigi a los espaoles por televisin: no sabemos qu nos produce ms estupor: si la violencia vesnica de los agitadores, o la culpable irresponsabilidad de los responsables de los Gobiernos y de los medios informativos que la secundan. En esta noche, estoy con todos vosotros, espaoles, para pedir vuestra ayuda al Gobierno con el ejemplo de vuestra unidad ante la innoble agresin exterior. Quedaba al descubierto la falsedad del supuesto aperturismo poltico del espritu del12 de febrero de 1974.

Arias no gustaba ni a los suyos. En su discurso del 24 de junio de 1975, el Presidente, defini una trinidad de principios inmutables: Exclusin radical del comunismo en sus tendencias, grupos o manifestaciones, que incluye a cualquier grupo con connotaciones obreras reivindicativas (los sindicatos); afirmacin de la unidad nacional, que deja fuera de discusin cualquier reivindicacin nacionalista y cualquier proyecto autonmico; y el reconocimiento de la forma monrquica del Estado. Arias Navarro era el autntico cancerbero de la ortodoxia franquista. Espaoles, Franco ha muerto!

Pero el Gobierno Surez, tras ser nombrado Presidente en julio de 1976, no es bien recibido por nadie, ni por el bnker ni por la oposicin democrtica ni por los reformistas. Tras un paquete de primera medidas econmicas, el nuevo Gobierno da a la luz su proyecto de reforma poltica. El proyecto deba ser aprobado por los dos tercios de las mismas Cortes y luego refrendado por los espaoles. El 18 de noviembre, las Cortes franquistas se hacen el harakiri. Ms de los dos tercios necesarios votan a favor del proyecto de ley, firmando su propia acta de defuncin.

En estos prximos das se conmemorar la celebracin de las primeras elecciones generales tras la muerte de Franco, dando comienzo a la Transicin. Podemos decir que el franquismo sigue vivo, si nos atenemos a las actitudes adoptadas por algunos miembros del Partido Popular y las polticas que su Gobierno ha seguido. Felizmente las Cortes le han cesado, tras la mocin de cesura presentada por Pedro Snchez. Han pasado cuarenta aos y podemos afirmar que la Transicin no fue como nos cuentan ni como nos hubiera gustado que fuera ni siquiera como recordamos ahora los acontecimientos que vivimos con esperanza.

Las elecciones generales fueron democrticas en cuanto que se desarrollaron en un nuevo clima, tras el referndum del 15 de diciembre de 1976, en el que se nos pregunt: Aprueba el Proyecto de Ley para la Reforma Poltica?. El 94,17% de los votantes (del 77,8% de los votos contabilizados) dijo si. El censo estaba constituido por 22.644.290 electores. (Votantes: 17.599.562. A favor: 16.573.180. En contra 450.102. En blanco: 523.457. Nulos: 52.823).

El resultado constituy una voladura controlada del rgimen segn Prez Royo. El referndum, signific la aceptacin y el comienzo de la Transicin a la democracia. La mayora de la ciudadana no tenamos desarrolladas ni la cultura ni el criterio poltico, ni en cuestiones generales ni respecto a los hechos que se sucedan vertiginosamente. Salamos de una dictadura asesina que haba ejecutado las ltimas penas de muerte en Barcelona, Burgos y Hoyo de Manzanares unos meses antes. La pena capital no fue abolida hasta noviembre de 1995 (Ley Orgnica 11/95).

Fui testigo y de alguna forma protagonista de la Transicin que comenzaba. No puedo arrepentirme de lo que hice convencido, pero visto en perspectiva histrica y con lo aprendido, soy crtico con todo aquello. Fue un pacto desde el franquismo hacia la democracia controlada, aunque no todos los que participaron fueran demcratas. La oposicin al rgimen no pidi que se dirimieran responsabilidades por los crmenes cometidos, por los derechos pisoteados durante la dictadura ni por el origen golpista del rgimen que terminaba. Los responsables y autores, asesinos, siguieron y siguen formando parte del tejido social, mientras el Gobierno del PP y parte de la oposicin se ha negado sistemticamente a perseguir los crmenes del franquismo. Sobre esos rescoldos se fund la democracia. Esperemos que el nuevo Gobierno persiga a los criminales y torturadores franquistas que siguen paseando sus medallas por las calles.

En el proceso hacia la democracia la Agencia Central de Inteligencia estuvo cerca. La Transicin se dise en un despacho desde Langley (Alfredo Grimaldos en Claves de la Transicin 1973-1986, para adultos). El franquismo es una estructura de poder que integra a la nueva monarqua. Para Grimaldos, la Transicin fue la metfora de un interrogatorio policial donde son los propios franquistas que disean el cambio se reparten los papeles en la obra que ellos mismos dirigen. La imagen oficial de este periodo se ha construido sobre el silencio, la ocultacin, el olvido y la falsificacin del pasado. El sucesor de Franco, Juan Carlos, se hizo confidente de la Casa Blanca y se convirti en su gran apuesta para controlar Espaa.

La Transicin fue una ley de punto final: No solo impidi juzgar y castigar a los culpables, autores y defensores de la dictadura y su represin, sino que hoy sigue impidiendo investigar los casos de los miles de desaparecidos y enterrados en las cunetas de nuestros caminos y carreteras. La Transicin puso como jefe de Estado a un rey, que durante veinte aos apoy voluntariamente a Franco que lo nombr como sucesor; que nunca reneg del juramento a los principios generales del movimiento, ni denunciado las penas de muerte que su protector firm hasta el final de sus das. Fue una reforma sin ruptura, construida sobre el poder franquista intacto. Hubo un gran debate en las alturas sobre ruptura o reforma, pero al final, quienes defendan la ruptura reformaron y los reformistas retornaron al lugar de donde venan.

Los partidos polticos, hasta entonces en la clandestinidad, fueron llamados a participar en la Transicin y terminaron aceptando lo que nunca haban defendido: la monarqua, la bandera que haba ondeado el dictador y las condiciones que impusieron los vencedores de la guerra. Clandestinos y legales, comunistas y socialistas, franquistas y falangistas, fueron amnistiados por los delitos cometidos durante los cuarenta aos de Franco. No se pidieron responsabilidades ni investigacin por los muertos del franquismo ni por los presos ni represaliados, ni por los condenados a trabajos forzados y desaparecidos por decenas de miles. Ningn programa electoral prometi derribar lo que el franquismo haba construido.

Ningn partido en el gobierno desde entonces, ni socialistas ni populares, ha extirpado el veneno que nos inocul la dictadura. Si no se hizo en su momento, tendr que ser mediante un largo proceso, que no es de un da ni de un ao, quizs ni en un siglo; ni siquiera con la muerte de las vctimas de la dictadura, ni los protagonistas de la Transicin. Ningn partido ha revisado la ley de amnista, que permite seguir en el poder a los delincuentes polticos y econmicos, que se enriquecieron a costa de los represaliados y desaparecidos y que han campado a sus anchas.

Poco se ha hecho para conseguir la separacin de la iglesia y el Estado, condicin indispensable para que la democracia lo sea realmente. No se ha cambiado la ley electoral que maltrata a la izquierda, beneficia a la derecha, o a los grandes partidos. Poco se ha hecho para garantizar y blindar constitucionalmente la escuela pblica y laica, ni la sanidad pblica, ni los derechos sociales. Todo para los poderosos; los de antes, que son los de ahora.

Hoy, el poder econmico, financiero y territorial, est en manos de los ricos industriales, banqueros y corruptos; la justicia sin tocar o reformada a imagen de la derecha reaccionaria. Se siente la mano de hierro que no permite ningn avance social, sino todo lo contrario: que no permite la lucha contra el fraude y la corrupcin ni contra la manipulacin de la informacin, ni para erradicar la imposicin de doctrinas aprendidas durante el franquismo. Diariamente tenemos ejemplos de ello.

Mucho ha cambiado la sociedad desde aquel 15-J del que hablaremos la prxima semana. Ni todo ha estado mal hecho ni todo ha sido una maravilla. El nuevo rgimen se construy sobre el propio franquismo. Algunos claman por el olvido; pero hacia los canallas, sus actos y sus cmplices ni olvido ni perdn.

Hoy, tras la mocin de censura y la salida del PP del Gobierno, se abre una transicin hacia la normalizacin democrtica, que supere las leyes reaccionarias, que en estos ltimos aos han estado controlando la democracia y limitando derechos y libertades.

@caval100

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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