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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

La poltica de los Estados Unidos hacia Cuba durante el gobierno de Trump

Roberto M. Yepe
Rebelin

Ponencia presentada el 31 de mayo de 2018 en el seminario El vecino compartido: las relaciones de Cuba y Mxico con Estados Unidos, organizado por el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Ral Roa Garca (ISRI) de Cuba y el Colegio de Mxico.


Desde inicios de la dcada de los aos sesenta del siglo pasado, el ncleo central de la poltica de los Estados Unidos hacia Cuba ha sido un bloqueo econmico, comercial y financiero que, por su alcance y duracin, no parece tener precedentes en la poltica estadounidense hacia ninguna otra nacin del mundo. En esencia, se ha tratado de una guerra econmica permanente. El objetivo confeso de esta poltica es hacer la vida de los cubanos lo ms miserable posible y, por esa va, destruir el sistema econmico, social y poltico erigido en Cuba a partir de 1959 para asegurar la plena independencia, la soberana y el mayor grado posible de justicia social.

Sin embargo, en su determinacin de poner fin al proceso revolucionario cubano, el gobierno estadounidense no se ha limitado al bloqueo. Se ha valido adems de una panoplia de instrumentos y acciones agresivas y hostiles muy amplia, que ha incluido la organizacin de una invasin mercenaria, el terrorismo de Estado (lo que el propio gobierno estadounidense concibe como State Sponsors of Terrorism, para designar a otros pases), los atentados contra dirigentes polticos cubanos y la amenaza con altas y bajas segn la coyuntura internacional, pero siempre latente- de una accin militar directa y masiva como posible respuesta a las ms dismiles causas que eventualmente pudieran utilizarse como pretextos.

El 17 de diciembre de 2014, el presidente Barack Obama anunci un cambio de poltica como resultado de negociaciones desarrolladas con el gobierno cubano, consistente en el restablecimiento de relaciones diplomticas y el inicio de un proceso de normalizacin de relaciones. Este giro incluy la revocacin de la siempre injustificada designacin de Cuba como un Estado patrocinador del terrorismo (una decisin de la mayor relevancia para la seguridad nacional cubana) y propici un significativo incremento de los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba, as como de los intercambios y de las interacciones cooperativas entre los gobiernos y las sociedades de ambos pases en los ms diversos sectores. Durante el corto perodo de un poco ms de dos aos que restaban al gobierno demcrata, en cinco ocasiones los departamentos del Tesoro y de Comercio adoptaron medidas flexibilizadoras del bloqueo en cuestiones relativas a los viajes, las remesas, el comercio, las telecomunicaciones y los servicios financieros (Sullivan, 2018).

En un balance histrico, el cambio positivo que signific la poltica desarrollada por el gobierno de Obama desde diciembre de 2014 no debera ser subestimado, al margen de cualquier discusin sobre sus motivaciones y objetivos polticos finales. La mejor demostracin de eso son las acciones y la postura actual del gobierno de Trump hacia Cuba. El hecho de que, como lo hizo Obama, un presidente estadounidense haya abogado por la eliminacin incondicional del bloqueo (que requiere la aprobacin congresional), as como que haya proclamado solemnemente en una directiva presidencial que la poltica hacia Cuba no buscara imponer un cambio de rgimen y que corresponde al pueblo cubano tomar sus propias decisiones sobre su futuro, no tiene precedentes histricos, al menos en el perodo posterior a 1959. Aunque se tratara de hechos declarativos, sin duda constituyeron posicionamientos de gran trascendencia simblica que, en trminos prcticos, creaban una restriccin poltico-moral sobre el comportamiento de los rganos y agentes ejecutores de la poltica hacia Cuba. Estos importantes avances se han perdido con el gobierno de Trump, que ha modificado de una manera muy negativa su relacin con el gobierno cubano. En pocas palabras, con el gobierno de Trump se ha restaurado la poltica de mantenimiento del bloqueo y de cambio de rgimen en Cuba, la cual no puede tener otra respuesta que la exigencia del ms irrestricto respeto a la soberana cubana que, vale recordar, es un imperativo constitucional [1].

En el mes de junio de 2017, el presidente Donald Trump anunci una nueva poltica para congelar y revertir parcialmente el proceso de normalizacin de relaciones. Pero, ms all del contenido y el alcance de las medidas concretas adoptadas, quizs lo ms importante fue la manera en la que se orquest este anuncio, en un teatro miamense convertido en una especie de circo romano para reoxigenar a los sectores ms cavernarios, batistianos y revanchistas de la emigracin cubana y de la derecha estadounidense anticubana, los cuales haban visto cerrarse su acceso a la Casa Blanca y que parecan haber perdido gran parte de su capital poltico durante el gobierno de Obama. Se trat de un espectculo insultante para la gran mayora de los cubanos, que consagr la postura y el estilo adoptados por Trump contra Cuba desde su etapa final como candidato, en septiembre de 2016, mediante una metamorfosis camalenica, reafirmada poco despus de su eleccin mediante un repudiable tweet en ocasin del fallecimiento de Fidel Castro.

Desde el punto de vista prctico, la nueva poltica anunciada por Trump incluye, entre sus aspectos ms significativos, un conjunto de regulaciones destinadas a perjudicar la economa cubana, como la prohibicin de transacciones con compaas vinculadas a instituciones militares cubanas, segn un listado emitido por el Departamento de Estado, y el incremento de las restricciones a los viajes de ciudadanos estadounidenses a Cuba.

Pero lo ms importante se produjo despus, en el terreno poltico-diplomtico. En lo que fue presentado como una respuesta a supuestos ataques acsticos que habran afectado la salud de algunos miembros de su personal en la Embajada de los Estados Unidos en La Habana, el Departamento de Estado orden la retirada de una buena parte de dicho personal y expuls a 15 funcionarios de la Embajada cubana en Washington, a pesar de que oficialmente al gobierno estadounidense no le ha quedado ms alternativa que reconocer que no posee ninguna evidencia sobre algn tipo de responsabilidad del gobierno cubano por los supuestos hechos. Estas injustificadas medidas de represalia son coherentes con el objetivo principal de congelar y revertir en toda la medida posible el proceso de normalizacin de las relaciones bilaterales, barriendo as con cualquier impronta o legado del gobierno de Obama, lo que es un rasgo compulsivo del gobierno de Trump, de manera general, tanto en el plano de la poltica domstica como de la poltica exterior. Por otra parte, estas acciones hacen ms cercana una eventual decisin de romper las relaciones diplomticas y propiciar as un proceso de escalamiento en el nivel de agresividad contra Cuba.

De otro lado, esta situacin ha autilimitado severamente la labor poltico-diplomtica y la capacidad de influencia de la Embajada estadounidense en Cuba, en una especie de tiro en el pie para sus servicios de inteligencia. Tal vez eso haya motivado que el flamante secretario de Estado, Mike Pompeo, con su experiencia inmediata precedente como jefe de la CIA, sealara en su audiencia de confirmacin congresional la intencin de restablecer el personal diplomtico en La Habana, lo cual quedara por verificarse.

Por otra parte, al adoptar estas medidas, el gobierno de los estadounidense carga con toda la responsabilidad por el severo dao causado a los servicios consulares requeridos por las personas que desean viajar a los Estados Unidos desde Cuba, aunque es preciso reconocer que la creacin de obstculos de todo tipo para que ciudadanos latinoamericanos y con tez ms o menos oscura viajen hacia ese pas es algo que se ajusta perfectamente a las preferencias y las concepciones marcadamente xenfobas y racistas del presidente Trump.

La actual configuracin del gobierno estadounidense, en cuanto a las figuras que ocupan puestos claves de alto nivel y que podran tener una particular incidencia en la formulacin y la ejecucin de la poltica hacia Cuba, es bastante desoladora. En el caso del propio Donald Trump, su camaleonismo poltico carente de cualquier ideologa estructurada y principista, as como su vocacin para los negocios, no pareceran ser per se obstculos para un eventual reencauzamiento de la relacin bilateral en un sentido pragmtico favorable a los intereses nacionales de ambos pases. Los problemas mayores estn detrs o por debajo de Trump, personificados sobre todo en el vicepresidente Mike Pence; el Asesor de Seguridad Nacional, John Bolton; el Secretario de Estado, Mike Pompeo; y la Embajadora en la ONU, Nikki Haley; por no mencionar a otro conjunto de funcionarios de menor nivel de la Casa Blanca y otros departamentos y agencias con muy negativos antecedentes en la poltica de los Estados Unidos hacia Amrica Latina y el Caribe, en general, y hacia Cuba, en particular.

Aunque formalmente fuera del poder ejecutivo, opera otro actor clave y quizs hasta ahora el ms influyente en la poltica hacia Cuba, el senador Marco Rubio, secundado por otros congresistas anticubanos. Aprovechando la visin transaccional del mundo que tiene el actual presidente estadounidense, el senador floridano ha tenido un xito indudable en secuestrar la poltica hacia Cuba a cambio de un comportamiento favorable o condescendiente hacia Trump desde su posicin como miembro del Comit de Inteligencia del Senado, en las investigaciones que acosan al presidente desde el mismo inicio de su mandato. Rubio tuvo un protagonismo indiscutido, reconocido explcitamente por la Casa Blanca, en la reformulacin de la poltica anunciada en junio del pasado ao. En fecha ms reciente, se dio el lujo de vetar un seminario organizado por la unidad de investigacin y anlisis de inteligencia del Departamento de Estado, porque haban sido convocados expertos que cuestionan la actual poltica, situacin que ha causado consternacin en la comunidad acadmica estadounidense. Sin embargo, parecera claro que Rubio no ha logrado obtener una buena parte de lo que pudiera ser su lista de deseos contra Cuba, cuya meta final sera retrotraer la relacin bilateral a la situacin anterior al 17 de diciembre de 2014, agudizar el conflicto y catalizar un escenario catastrfico para la relacin entre los dos pases. Por ejemplo, seguramente Rubio ha insistido en colocar a Cuba nuevamente en el listado de naciones patrocinadoras del terrorismo y romper las relaciones diplomticas.

De las consideraciones anteriores se desprenden dos conclusiones principales.

Por el lado negativo, el hecho de que hoy no estemos en el peor escenario concebible implica que existe un espacio para el ulterior incremento de la agresividad de la poltica estadounidense hacia Cuba y, consecuentemente, para un empeoramiento de las relaciones bilaterales. El nivel de probabilidad de ocurrencia de este escenario ha aumentado con la designacin de John Bolton como Asesor de Seguridad Nacional, un halcn neoconservador que en un pasado no lejano acus calumniosamente a Cuba de estar fabricando armas de destruccin masiva. La esperanza aqu, a partir de la tradicin ya establecida en el funcionamiento del gabinete de Trump, es que Bolton dure poco en el cargo.

Por el lado ms alentador, el hecho de que no se haya producido hasta ahora el peor escenario, indica que existen poderosos factores y fuerzas econmicas, sociales y polticas operando para obstaculizar e impedir un mayor deterioro de las relaciones bilaterales. Se trata de factores y fuerzas que actan tanto desde la sociedad como desde las propias estructuras y rganos gubernamentales estadounidenses, conformando una situacin ms favorable que la existente con anterioridad a la breve primavera de Obama con Cuba. Por ejemplo, seguramente en la Cmara de Comercio de los Estados Unidos no estn muy contentos con la actual situacin. Los intereses econmicos de los sectores agrcolas y de viajes han sido particularmente afectados. La emigracin cubana interesada en una relacin normal con su pas de origen, que es una porcin mayoritaria y cada vez ms amplia, en determinado momento podra llegar a tener una mayor y mejor expresin en el plano poltico. Ya desde el gobierno, en los rganos especializados en temas de seguridad, inteligencia y aplicacin de la ley, que seguramente constituyeron un estamento clave para dar luz verde a la entonces nueva poltica anunciada en diciembre de 2014, no deben considerar que sea conveniente el actual curso de la poltica hacia Cuba, en un momento de renovacin generacional de la dirigencia poltica cubana y en una coyuntura regional y mundial signada por el incremento de la actividad criminal transnacional y el aumento de la rivalidad geopoltica entre las grandes potencias.

Por ltimo, cabe apuntar que la relacin entre los Estados Unidos y Cuba es ciertamente asimtrica, pero no es unidireccional. Cuba tiene su poder blando e inteligente hacia la sociedad estadounidense en los ms diversos sectores, como la ciencia y la tecnologa, la salud, el deporte y la cultura, como se ha demostrado fehacientemente en las esplndidas jornadas culturales realizadas en das recientes en el Kennedy Center de la ciudad de Washington.

En la actual coyuntura, frente a las inaceptables exigencias injerencistas del gobierno estadounidense, posiblemente el factor que de manera ms efectiva podra inducir un cambio positivo en la poltica hacia Cuba se encuentra del lado cubano. Se trata del grado de xito que puedan tener sus autoridades en la solucin de los problemas econmicos del pas, lo cual pasa necesariamente por la diversificacin, la intensificacin y la aceleracin de sus relaciones econmicas internacionales en especial la captacin de inversin extranjera-, recreando as un proyecto de nacin con desarrollo y justicia social que siga siendo atractivo para la gran mayora de la poblacin cubana, sobre todo su componente ms joven. Por supuesto, todo esto se dificulta enormemente por los efectos del bloqueo estadounidense.

Los Estados Unidos son muy poderosos, pero no son omnipotentes. Adems, constituyen una sociedad altamente compleja y diversa en la que interactan fuerzas e intereses contrapuestos que requieren ser identificados y aprovechados en funcin de incidir a favor de la mejor relacin bilateral posible, como vecinos geogrficos inmediatos. Por eso, los que desde una posicin u otra participamos o tratamos de influir de alguna manera en la conformacin de esa relacin bilateral, deberamos evitar ser prisioneros de visiones deterministas y fatalistas, y desconfiar por definicin de los anuncios sobre la irreversibilidad de cualquier proceso sociopoltico. De esta manera, suscribimos lo dicho recientemente por el nuevo presidente cubano al recibir e intercambiar con la delegacin cultural que fue a la ciudad de Washington:

Cuando por un lado hay un empeo en hacer retroceder el proceso de restablecimiento de relaciones con el cual queramos avanzar hacia una normalizacin de relaciones, quedan puntos de contacto y hay una voluntad de que si hay respeto y si hay igualdad podemos seguir avanzando en esa construccin. Yo no creo que sea eterna la posicin que hay en estos momentos y cosas como las que ustedes asentaron en Washington () pueden abrir caminos. Y yo creo que todos ustedes demostraron, adems del talento, el compromiso, y demostraron que a Cuba hay que respetarla [2].

Referencias:

Constitucin de la Repblica de Cuba

Sullivan, M. P. (2018). Cuba: U.S. Policy in the 115th Congress.Congressional Research Service.

Notas:

[1] "() Las relaciones econmicas, diplomticas y polticas con cualquier otro Estado no podrn ser jams negociadas bajo agresin, amenaza o coercin de una potencia extranjera. (Artculo 11 de la Constitucin de la Repblica de Cuba)

[2] Declaraciones en el encuentro con los artistas participantes en la cumbre de los Pueblos, realizada en Per, y en el Festival de las Artes de Cuba, realizado en el Kennedy Center de Washington, D.C. (fragmento transmitido en el Noticiero de la Televisin Cubana, el 23 de mayo de 2018).

Roberto M. Yepe. Profesor del ISRI y coordinador acadmico de la Red Cubana de Investigaciones sobre Relaciones Internacionales (RedInt).

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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