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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 05-06-2018

Derechos humanos y convivencia en el aula
Por un lugar posible en un mundo

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


Este ensayo pretende hablar sobre Derechos Humanos (DDHH), entendidos como bienes comunes , desde la perspectiva de la biopoltica , la geopoltica , la convivencia y, en particular, de la convivencia en el marco de la educacin en el aula, donde alternan maestros y alumnos, ahora que se ha puesto de moda hablar de educacin, con motivo de nuevas elecciones en Amrica Latina, como pasa en Venezuela y Colombia. Una aclaracin: antes que el concepto de biopoltica fuera conocido, ante todo, por el trabajo de Michel Foucault, el sueco Rudolf Kjelln (1864-1922) introdujo el concepto de geopoltica ,   en 1899. Su trabajo fue influido por el afamado gegrafo Friedrich Rtzel (1844-1904). Con Alexander von Humboldt, Karl Ritter y el citado Rtzel, Kjelln lanz las bases de la geopoltica alemana, ms tarde aprovechadas por Karl Haushofer (1869-1946), ste a su vez uno de los idelogos del Lebensraum o espacio vital: expresin acuada por Rtzel, quien influido por el biologismo y el naturalismo del siglo XIX pensaba que los Estados tienen muchas caractersticas de los organismos vivos. De ah, es probable, la desviacin, ms que derivacin, hacia la biopoltica, por su relacin con la biologa. Una definicin de biopoltica: Conjunto de saberes, tcnicas y tecnologas que convierten la capacidad biolgica de los seres humanos en el medio por el cual el Estado alcanza sus objetivos. Ella estableca el nexo espacio-poblacin, asegurando que la existencia de un Estado queda garantizada cuando dispone del suficiente espacio para atender a sus propias necesidades. Idea anloga al Manifest Destiny gringo, segn el cual EE.UU estaba destinado para extenderse por el continente y luego por el mundo. El trmino Destino manifiesto aparece por primera vez en artculo de John OSullivan para Democratic Review, Nueva York (jul/ago/1845): El cumplimiento de nuestro destino manifiesto es extendernos por todo el continente que nos ha sido asignado por la Providencia, para el desarrollo del gran experimento de libertad y autogobierno. Es un derecho como el que tiene un rbol de obtener el aire y la tierra necesarios para el desarrollo pleno de sus capacidades y el crecimiento que tiene como destino (1)

Tales ideas comenzaron a tomar un tinte poltico por los trabajos de Kjelln, quien acu la voz geopoltica, para sealar el influjo de los factores geogrficos sobre las relaciones de poder en la poltica internacional: la geopoltica, a travs de geografa poltica, asuntos regionales e historia, estudia la causalidad espacial de los sucesos polticos y sus futuros efectos. Defendi algunas de las ideas del gegrafo Sir Halford Mackinder, respecto a la tesis de que Asia Central y Europa del Este eran el corazn del mundo, como fruto del decaimiento del poder martimo radicado en los pases situados en aquellas zonas. Quien dominara tal regin cardial o Heartland, dominara al mundo. Consideraciones enfocadas en un comienzo a rivales como Alemania e Inglaterra, luego Alemania y la URSS, ya que el rgimen nazi vea con agrado a los pueblos occidentales, debido a los lazos raciales y culturales. Pero, Kjelln, por va de Rtzel, tambin defendi las ideas del almirante gringo Alfred T. Mahan, quien postulaba el valor estratgico del dominio naval: Quien domine el mar domina el comercio mundial; quien domine el comercio mundial domina al mundo, deca. Ejemplo aplicado de estas teoras, de autores gringos ms que de alemanes, es la compra por EE.UU al Imperio Ruso de los territorios donde ahora est Alaska y que ha contribuido a mantener a los estados asiticos a raya respecto a Canad y en general al norte de Amrica. El 18/abr/2007 Rusia anunci la construccin de un tnel subacutico hasta Alaska a travs del Estrecho de Bering, para abastecer a EE.UU con petrleo, gas natural y electricidad desde Siberia. En 2011 se sumaron China, Corea del Sur, Canad, Finlandia y Suecia, aparte, claro, de los propios EE.UU.

Dcadas ms tarde, no se sabe si ignorando a Kjelln, Foucault us geopoltica y luego biopoltica para desarrollar entre 1974 (2) y 79 sus estudios, el gobierno de la vida biolgica de la poblacin, que al filo del tiempo transform en biopoder, la aplicacin e impacto del poder poltico en todos los aspectos de la vida, el control sobre los cuerpos vivos con el objetivo de hacer crecer su nmero y multiplicar sus capacidades: un sofisticado, por falso, sistema de control ante al cual los conceptos tradicionales de autoridad evidencian su incapacidad para criticar y, peor, para entender. En vez de reprimir, este nuevo poder, en apariencia, realza la vida, exalta el nacionalismo, pregona la seguridad democrtica o su secuela la prosperidad y para ello declara a toda disensin, terrorista: lo que de ah lleva a la coercin, a la interiorizacin de la norma. Mientras, el verdadero terrorismo anda suelto por ah a la vista, ciega, de todo el mundo y con su callada complacencia, ahora en manos de la funesta, por farsante, dupla Uribe/Duque. O sea, el sistema encarna la frase del cineasta chileno Miguel Littn: El alcohol, la religin, las sonrisas, la ley y la gentileza son parte de las herramientas que posee el sistema para disciplinar y dominar a los hombres. Y a las mujeres Todo esto, que arrastra mudas violaciones a todo tipo de derechos, obliga a referir el proceso de los derechos humanos, tan citados como inexistentes, a travs de la historia contempornea.

Primero deben referirse los consignados en la Declaracin Universal de DDHH, resolucin adoptada unnimemente por la Asamblea Gral. de la Organizacin de N. U. (ONU) el 10.XII.48. Su objetivo, en 30 artculos, promover y potenciar el respeto por DDHH y libertades fundamentales: personales, civiles, polticos, econmicos, sociales y culturales, los cuales slo se ven limitados por el reconocimiento de derechos y libertades de los dems, como por los requisitos de moralidad, orden pblico y bienestar general. Entre los citados estn el derecho a la vida, la libertad, la seguridad personal (como lo certifican los colombianos asesinados desde 1980, principalmente por paras); a no ser vctima de una detencin arbitraria; a un proceso judicial justo; a la presuncin de inocencia hasta no demostrarse lo contrario; a la no invasin de la privacidad ni de la correspondencia (como lo evidencian las ChuzaDAS); a la libertad de movimiento y residencia; al asilo poltico (como pueden dar fe Mara del Pilar Hurtado y dems socios de Uribe y Martinelli, en Panam); a la nacionalidad; a la propiedad; a la libertad de pensamiento, conciencia, religin, opinin y expresin; a asociarse, a formar una asamblea pacfica y a participar en el gobierno; a la seguridad social, al trabajo, al descanso y a un nivel de vida adecuado para la salud y el bienestar; a la educacin y a la participacin en la vida social (como lo evidencia el alto nivel de vida de los colombianos: mucho ms ahora, con la ms reciente de 15 reformas tributarias desde la Constitucin del 91). Declaracin concebida como Parte 1 de un proyecto de ley internacional sobre derechos del hombre; la Comisin de DDHH de la ONU dirigi sus esfuerzos hacia la incorporacin de sus principios fundamentales en varios acuerdos internacionales.

En 1781, el irlands Edmund Burke plantea los Derechos Econmicos, principio de lo que hoy se conoce como Derechos Econmicos, Sociales y Culturales (DESC). El 26/ago/1789 se produjo, en Francia, la Declaracin Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano , como naturales e inalienables: el importante paso no inclua los de pobres, mujeres, campesinos, viejos ni de otras minoras. En la Revolucin Francesa el concepto de libertad, igualdad y fraternidad era limitado: Todos somos iguales en lo pblico, pero como las mujeres estn subordinadas al marido no reciben esa igualdad. Tras la aprobacin de la Declaracin de la ONU, vienen otras declaraciones y tratados internacionales: OEA, Costa Rica, Viena. En 1950, los derechos civiles y polticos y los DESC, antes vistos en forma dividida, comienzan a considerarse hechos progresivos que se nutren entre s a diario: esto es, son indivisibles, integrales e interdependientes. En 1955 la Asamblea General autoriz dos pactos de DDHH, uno relativo a los derechos civiles y polticos y otro a los DESC: ambos entraron en vigor en 1966, tras una larga lucha para lograr que fueran ratificados, ya que no, eso s, practicados.

Una breve referencia a los derechos polticos: en democracia, si la hubiera, los ciudadanos estaran en posesin de todos los que le permite, caso de Colombia, la Carta del 91: esencialmente la posibilidad de elegir y ser elegido y ello por los medios de libertad de prensa, expresin, reunin. Forman parte de los derechos civiles, que comportan el disfrute de todos los beneficios del Estado, principalmente de los de igualdad plena. Qu es democracia? Podra definirse, seriamente, por Camilo Torres: Se ha constituido en un slogan que, a fuerza de ser empleado, ha venido a desvirtuarse. Todos los dirigentes polticos quieren ser los grandes patrocinadores de la democracia y por eso es importante penetrar un poco en el contenido de la idea de democracia, en su desarrollo social y econmico, para saber a qu atenernos cuando se habla de democracia. La palabra misma tiene un origen griego que significa el gobierno del pueblo. Jocosamente: Gobierno de todos a la letra, pero de uno o pocos en la prctica. O en forma dramtica y realista, para sealar su inexistencia: El poder real es econmico, entonces no tiene sentido hablar de democracia (Saramago). O de modo humorstico e irnico, segn la define el godito Borges: Democracia: es una supersticin muy difundida; un abuso de la estadstica.

Qu es la Constitucin? Un Estado se constituye en torno a principios fundamentales que han de respetar tanto los ciudadanos como el Poder: esta Constitucin, usualmente escrita (hay no escritas: Gran Bretaa), es el origen de todas las leyes y disposiciones, que pueden ser rechazadas por anticonstitucionales si no se adaptan a su espritu y a su letra. Representa una defensa contra el poder arbitrario y variable y figura en todas las reivindicaciones contra el totalitarismo. Supuesta obra de todos y producto de un Congreso, un Parlamento, unas Cortes, est tambin por encima de todos, lo que no significa, invulnerable: se puede modificar, segn ciertos preceptos; en EE.UU, v. gr., las pginas sobre enmiendas realizadas desde 1776, cuando entr en vigor, son ms extensas que la Constitucin en s. Cualquier parecido con la de Colombia no es fruto del azar: es voluntario. De 1991 a hoy, se le han hecho 30 remiendos, no propiamente para favorecer al pueblo, como se espera y debera ser, sino a los polticos y especficamente a Uribe y sus socios, a Santos y sus fichas: los que hoy, por aquello de los nombres cambiados de las cosas, han pasado, por influjo de ellos mismos, de verdugos a vctimas. Y entonces corren a esconderse a Panam bajo la figura diplomtica, por falsa, del asilo poltico. Los otros, a EE.UU, dizque a colaborar con la justicia, es decir, con la injusticia de la corrupcin, con el despilfarro de la mermelada, con los desafueros del Poder omnmodo.

Respecto a que Colombia es potencia jurdico-terica en el continente, no es verdad tanta belleza: lo que se considera producto acabado, es en realidad cmulo de fisuras y contradicciones previas, la Carta del 91. En un pas tan conservador respecto a su estructura jurdico-poltica, ella permiti a una nueva generacin de cientficos sociales, incluidos los abogados, y a los sectores progresistas, lograr un instrumento de oposicin democrtica no al margen sino dentro del sistema, para ampliar espacios y reivindicar expectativas econmicas, sociales y polticas que el bipartidismo haba cerrado desde su pacto excluyente de 1957: el Pacto de Sitges, firmado por A. Lleras y L. Gmez en dicha poblacin catalana, ms conocido como Frente Nacional, que les permiti a rojos y azules repartirse el poder cada cuatro aos. Pero, dice scar Meja, el corazn y las ansias reprimidas de un pas mejor impidieron a los sectores esperanzados en una salida no violenta, ver la trampa detrs de la Carta del 91: las lites colombianas, de todo tipo, una vez ms, haban logrado constitucionalizar la mentira y disfrazar su esquema histrico de dominacin hegemnica con los ropajes seductores de un Estado social de derecho y una democracia participativa. Con esos anzuelos el pas mordi la carnada de un ordenamiento que de facto era la constitucionalizacin poltica de la exclusin y que, al fondo de su texto, esconda la simiente de la guerra y la periferizacin y deslegitimacin del conflicto. Para concluir que dicha Constitucin no cumpli la principal expectativa para la que fue convocada: El logro de la paz y a travs de ella la garanta de la vida. Tampoco, concretar una autntica y eficaz democracia participativa. Hechos que nos colocan de nuevo, dice Meja, frente a la necesidad de replantear un proceso constituyente. Y que por ahora tiene los ropajes de una muy bien disimulada dictablanda.

En Viena, 1993, se llega a precisiones sobre el derecho al desarrollo. Posteriormente vienen otros, los derechos a la salud, de los nios, mujeres, indios, desplazados, afro colombianos, del envejecimiento y de la vejez digna, derecho a la participacin, a la informacin y a la memoria. Pero, todo esto se olvida entonces, as sea en el fragor del neoliberalismo, hay que recordarlo. No para quejarse por ah sino para exigir ponerlo en prctica. Los DDHH no son otra cosa que la necesidad de las sociedades de buscar formas de convivencia para lograr una cada vez mayor armona entre los pueblos del mundo, incluyendo por supuesto, en el caso de Colombia (y da pena tener que repetir lo obvio) a campesinos, indios, negros, en igualdad de condiciones con sus hermanitos menores , como las etnias Kogui y Arawak denominan a los blancos. Y eso sin hablar del problema de la tierra ni de la seguridad alimentaria, que podra redondearse bajo el lema: Hambre cero en el campo, desnutricin cero en la ciudad. Los DD.HH son a la letra algo muy bonito; en la prctica, meras abstracciones: eso lo saben nios, mujeres de Soacha, madres cabeza de familia, los adultos mayores y dems hermanitos menores. Convivencia que para el poeta J. E. Pacheco es sencillamente imposible: lo que no implica renunciar a ella.

SIAMESES (JOS EMILIO PACHECO, MXICO 1939)

Me llamo Tim y odio a Jim, mi hermano/ gemelo y algo ms,/ ya que nacimos unidos/ por una membrana flexible/ que otorga libertad de movimiento (hasta cierto punto)./ Imposible cortarla pues la escisin/ acabara de golpe con nuestras vidas.

Tenemos dos cabezas muy diferentes./ Jim es glotn y slo come cadveres./ Yo soy vegetariano, estoico, asctico;/ mi rival vive esclavo de la lujuria./ Y cunto me repugnan sus contorsiones/ en mujeres de paga mientras yo en vano/ hojeo una revista o finjo distancia/ mirando en la pantalla videos idiotas.

Yo simpatizo con el pueblo doliente./ Mi ideal es anarquista y odio el poder./ Jim ama el capital, gana millones/ pues tiene genio para invertir en la Bolsa.

l duerme como un nio. Yo soy insomne./ Leo todo el tiempo y Jim detesta los libros./ Me gusta bailar. Mi hermano es silencioso./ Aborrezco la caza. l es experto en venados.

Nos hacen millonarios nuestra danza grotesca,/ los dilogos obscenos que improvisamos/ y los feroces juegos con espadas.

Dice la gente: Es el acorde perfecto./ Nunca se han visto hermanos tan idnticos./ Alguien ha imaginado nuestra guerra interior,/ la lucha interminable que libramos a solas?/ (Ninguno de nosotros sabr nunca/ qu significa la expresin a solas).

No podemos creer que existan seres/ por separado. Los consideramos/ triste mitad de un todo inexistente,/ mellizos de un fantasma o espectrales siameses/ que alojan en un cuerpo la dualidad, la enemiga/ contradiccin de opuestos para siempre enfrentados.

Cmo anhelo/ vivir sin este monstruo que me duplica y estorba.

Y no obstante de noche conversamos/ en nuestra propia lengua inventada./ Nadie ser capaz de descifrar la clave imposible./ En presencia de extraos no se usa nunca./ La llamamos Deseperanto./ Arde en lumbre de rabia y odio hacia ustedes.

Si puedo hablar ahora es porque mi Jim/ duerme su borrachera como puerco en zahrda./ Despertar en un minuto/ y entonces volveremos a la pugna incesante.

Oigan lo que les digo: de verdad/ la convivencia es imposible.

https://www.youtube.com/watch?v=bISu2xRDOBA    

Ahora, qu es la convivencia? En el plano etimolgico significa vida en comn. El asunto se complica cuando, por los nombres cambiados de las cosas, comn , del latn communis , ya no significa lo que se comparte o lo que es comn ni, menos, compromiso con otros , sino que lo comn, entindase lo pblico, por manes de los polticos, se ha vuelto privado. Lo contrario de comn, inmune , que antes significaba sin compromiso u obligacin se volvi de uso privativo de polticos y militares, sin compromiso con nada ni obligacin con nadie: salvo, aqullos, llenarse los bolsillos a costa del electorado que los ayud a subir y una vez arriba ya no miran hacia abajo, salvo por sobre el hombro; y, stos, poner la justicia a su servilcio En un plano menos maniqueo, la cosa se sigue complicando pues la vida en comn para los humanos es en extremo difcil, por no decir imposible, a causa de su propia condicin. Dificultad manifiesta desde la infancia precisamente en quienes ms se alarga, ya que son los mamferos ms desvalidos. Por eso mismo, quizs, y por contraste es que en la adultez resultan ms soberbios, ya no humildes ni desvalidos. Mucho ms cuando se trata de colombianos, ya no de argentinos, y aqu hay que empezar a derrumbar mitos. Recurdese que Papini, el papa negro de la literatura, ubica su texto Predicacin de la soberbia en Bogot, en la Plaza de Bolvar y, para ms seas, en ese smbolo del conservadurismo que es la Catedral: huelga decir que nunca estuvo en Bogot. Pero saba ms de ella que nosotros. Por aquello de la mirada del forneo, no del lugareo que slo atina a mirarse el ombligo, el bolsillo o la barriga llena.

En la poca que los humanos son desvalidos, el lenguaje se vuelve una eficaz forma de liberacin. Lo que de acuerdo con la Paideia (para los griegos educacin ciudadana, cultivada en la discusin pblica de los asuntos de la ciudad-Estado, va ms refinada de la cultura poltica, alimentada con poesa, teatro, escultura, religin, mitologa), lleva a la aret , a la nobleza, a la aristocracia del espritu: sin que eso sea motivo de diferenciacin o para mirar con arrogancia, como mira el blanco mestizo al indio al negro al mulato y por eso no hay una poltica clara para una convivencia entre los colombianos donde podamos vivir respetando y valorando lo que significa un pas diverso, como sostiene el intelectual indio tule cuna, lingista y catedrtico Abadio Green Stoccel (3) , quien fuera presidente de la Organizacin Indgena de Antioquia (OIA), a la que en su momento nadie oa, y quien pensando en la educacin cree que toda elaboracin de criterios para la construccin del currculo de 84 pueblos indgenas la deben hacer las mismas comunidades con sus lderes, sabios, autoridades (a los que se asesina desde 1980: ngel Mara y Luis Napolen Torres, arahuacos, Kimy Perna Domic, embera kato, por citar slo tres casos) para pensar qu tipo de educacin necesitan; de sociedad requieren para permanecer aqu con su (no es posesivo, aqu) Madre Tierra ; qu tipo de hombres y mujeres urgen para gobernar y hacer posible la convivencia armnica entre ellos, sin la interferencia de los hermanitos menores, es decir, los que jams los han respectado.

Esa convivencia armnica, atravesada por el conflicto que cada gobierno de turno niega (y en dos ocasiones, de 8 + 8 aos), slo ser posible cuando se reconozca la diversidad, a los dems en tanto raza, color, credo, filiacin poltica y/o religiosa. Todo ello, como la OIA dej claro al hablar de su posicin frente a la guerra y a la paz, oponiendo la palabra frente al fusil en el sentido de dialogar con todos los grupos armados que ocupan los territorios indios, de cara al pas y en ejercicio de su autonoma y voluntad de no participar en la guerra. Cabe recordar aqu el derecho de los pueblos a la paz: en 2008 y 2009 el Consejo de DD.HH de la ONU, aprob sendas resoluciones sobre la promocin del derecho de los pueblos a la paz, inspirndose en anteriores resoluciones y en especial en la de la Asamblea General 39/11 de 1984 titulada Declaracin sobre el Derecho de los Pueblos a la Paz, as como la Declaracin del Milenio (2000). Ambas resoluciones reiteran la posicin clsica de la ONU segn la cual todos los pueblos del planeta tienen el sagrado derecho a la Paz, cuya promocin y proteccin es obligacin fundamental de cada Estado. Cmo reconocer al otro, a la diversidad y por ah al pensamiento complejo, si no acudiendo al lenguaje? Sirve, entre otras cosas, para poner nombres y ms tarde, por manes de los polticos y a causa de los nombres cambiados o de las palabras violadas, nombrar se convierte en sinnimo de mandar o de convocar a Plebiscitos innecesarios o perversos, sabiendo de antemano de su inutilidad y/o de sus propsitos tendenciosos.

Cuando el ser humano crece, el lenguaje lo retiene en las redes de la gramtica para que, paradjicamente, se haga ms humano y, sobre todo, ms libre. Pero, aunque el hombre es el que crea el lenguaje, este en cierto modo crea al hombre pues lo hace consciente de su existencia: la relacin hombre/mundo slo se da a partir del lenguaje. Slo a travs de l puede alcanzar la sabidura y distanciarse de los animales, incluidos strapas, tiranos, dictadores de toda laya. Las reglas del lenguaje, sus frenos, son la garanta de nuestra velocidad y las vas por las que discurre la vida social. Lo que pese a las ensoaciones tecnolgicas, en tiempos del eros electrnico de Gubern, sigue siendo vlido en la sociedad occidental. Sociedades en las que las plazas pblicas, desertizadas, privatizadas y sustituidas por mega centros comerciales e hipermercados, son ahora lugar de encuentro mediado por el consumo y por tanto tambin de desencuentro, de incomunicacin, no precisamente de lo contrario: quien no tiene nada que vender ni mucho menos posibilidad de comprar, o a quien ya no se le compra nada, como a Cipriano Algor, se le expulsa de las nuevas catedrales a las que alude La caverna , de Saramago. All, por va de la propaganda subliminal, familias enteras acuden a satisfacer el ojo: el bolsillo no da para satisfacer al resto del cuerpo, como muy bien lo ilustra el siguiente poema/metfora en s.

DELIKATESSEN (JOHN DEANE, IRLANDA, 1943)

En el extremo derecho del hipermercado/ est el jardn de carnes discretas luces/ alucinantes cascadas;

slo demcratas progresistas compran aqu,/ alimentando vidas/ aplastadas bajo el vientre de la historia;

pulcras hileras de perdices, limpias y delicadas/ como los pechos de las jovencitas;/ conejos, liebres, atrapados al vuelo y desollados,

extendidos desnudos, como bebs, violceos;/ aqu visten las chuletas como calcetines con volantes;/ en bandejas, como si hubiera pasado Salom,

hay hgados, riones, corazones y lenguas./ Entre lechos de carnes de clsicos paisajes ramas de perejil en arbustos pequeos,

berros, bustos esculpidos con tomates/ encontrars los nombres ausentes de la historia./ Oh, treparse a una caja de madera de bananas Chiquita

y exhortar teologas de la liberacin!/ Mas todos los que vienen/ se inclinan ante los funcionarios con sus blancos abrigos,

con machetes, serruchos en las pistoleras,/ y sangre como mapas de Uruguay, Guatemala y Per/ estropeando su elegante esmoquin.  

Para Monedero los nombres crean realidades y por eso en la sociedad de la informacin (Castells), a su vez de la desinformacin , el que nombra tiene el poder y el que confunda lo conserva. La palabra Oxmoron, redefinicin de la antinomia, la referencia a conceptos que se niegan entre s (nutrida soledad, estruendoso mutismo), pero tambin democracia autoritaria (la de la Colombia de los dos turnos por 16 aos) o pensin privada (las que hoy se dan), ha sido recuperada en pleno siglo XXI para demostrar la confusin entre nombres y cosas, la diferencia entre el valor creado por la palabra y el uso que recibe, algo as como una plusvala del lenguaje. Esto constituye el paso del capitalismo de produccin al hiper-consumismo de hoy y, en este, del consumo real de productos al fantasioso de signos. Sociedades en las que contina la explotacin, como lo previ Marx y despus Rossellini y Fassbinder lo confirmaron, pero donde los velos ocultan la esencia de las cosas y la relacin entre los humanos, as como de stos con la sabia Naturaleza, hoy completamente ignorada en razn de la sinrazn de la codicia humana y empresarial, representada por un proyecto fallido como el de Hidroituango. Que, ojal, no termine en lo que ya empieza a vislumbrarse: la mayor tragedia de la ingeniera colombiana y la segunda en el mundo, detrs tan solo de Chernbil, la planta nuclear rusa que colaps el 26/abr/1986 para ingresar a la larga lista de los mayores desastres medioambientales (4) .

En esas formas ocultas de la propaganda y de la publicidad, caso de los refrescos de frutas , la cantidad de producto natural es inversa a los atributos externos con los que se promueve la bebida: sabor, color, olor y sobre todo apariencia. La mxima referencia publicitaria a la fruta, oculta la desaparicin de la misma La publicidad, al saturar de propiedades el producto le seala al consumidor lo que aquel no le da y en eso se parece a las promesas de los polticos. Lo virtual hace real lo que el producto no entrega. As, se tienen sociedades particularizadas en las que los lugares de lo universal o de lo que antao era, las universidades, hoy apenas preparan a los estudiantes para que vendan ms barata su fuerza de trabajo; sociedades en las que las iglesias de todo caletre siguen justificando que a la vida se viene a sufrir; en las que la escuela planta responsabilidades en la creacin de personas y ubica sus restos en preparar consumidores; en las que los partidos polticos existen slo por miedo a las ideas ajenas, se protegen entre s y cuidan las ideas que han heredado; en las que la ideologa se diluye entre el cido del consenso hasta hacerse no slo indistinguible sino representar lo mismo; en las que los ejrcitos , a fuerza de dinero, muestran hoy la mscara de las oportunidades vitales y laborales pero esconden el rostro de los Santos Positivos , en realidad crmenes extra-judiciales, y la muerte de 10.000 de los ms humildes, segn los datos ms recientes (5) . Sociedades en las que la plaza pblica ha sido reemplazada por unos medios propiedad de empresas privadas que, cual rey anti-Midas, transforman en cortina de humo, cuando no en bosta, las palabras de la tribu: tribu conformada por funcionarios obligados a botar por el candidato de turno (a veces de dos, o de tres como ahora con Duque, ttere de Uribe); por empleados domesticados a punta de exigirles que compren carro aunque no coman; por estudiantes atados al yugo financiero una vez salen de la universidad (obvio, contando con que antes entren); por hordas de fanticos que hacen del ftbol un espectculo de muerte: eso s, no poco en respuesta a la manipulacin de los mass media , a las privaciones de todo tipo, a la falta de una vida digna, al engao de que han sido objeto por los polticos. Ah, y al mal ftbol en el que los jugadores son ahora mercancas.

Pero tambin personas y colectivos sociales que reclaman sus DD.HH y existen porque hacen or su voz, se reconocen y reencuentran en sus diferencias, mltiples tendencias, reivindicaciones comunes y reclaman, exigen un mundo diferente, siempre posible, urgente Una y otra vez postergado, como quien recuerda a Girondo lo que esperamos, tardar Aun as y pese a los nombres cambiados de las cosas, a la violacin de los derechos de las palabras, al nuevo rostro del pas que venden los medios y las cuas institucionales por TV, hay que seguir creyendo en la utopa, voz/metfora que aunque hable de un lugar que no existe, servir siempre para caminar y sin la cual la vida sera un ensayo para la muerte; utopa, la que hay que seguir queriendo porque alborota el corrupto gallinero del statu quo ; utopa, la que sigue alumbrando los candiles del nuevo da, los de un lugar posible para la puesta en prctica de los DD.HH y de la convivencia. Para que por fin pueda afianzarse, como pensaba Manuel Zapata O., la conviccin profundamente optimista de que la humanidad evitar el peligro de su propia extincin mediante la unidad de los seres humanos, basada en el estmulo y en el respeto a la diversidad (6) Y en el respeto a la educacin, la ciencia y, en suma, la cultura, en un siglo, el XXI, en el que lo importante ya no es el msculo sino el cerebro. Cultura de la que Hctor Rojas H. deca: La cultura es el refinamiento de los sentidos. O Julio Ramn Ribeyro: La cultura no es un almacn de libros ledos, sino una forma de razonar. O Julio Cortzar: La actitud integralmente humana, sin mutilaciones, que resulta de un largo estudio y de una amplia visin de la realidad. Para los tres, bienes inmateriales.

EL NUEVO ROSTRO DEL PAS (TANELLA BONI, COSTA DE MARFIL, 1954)

El nuevo rostro del Pas no tiene nada nuevo/ l respira con la nariz del Pas/ l habla la lengua muerta del Pas/ l lleva los cabellos negros del Pas/ l danza la danza macabra del Pas/ l ve los ojos de sangre del Pas/ El nuevo rostro del Pas/ es una mscara de gran Belleza/ Que se dibuja a golpe de caonazos/ De Belleza que no tiene nada de nuevo/ Slo el polvo asesino marca la diferencia

Cultura, palabra que apareci cuando el hombre sembr la tierra y surgieron las semillas: esto es, cuando sobrevino la relacin tierra-hombre como sostiene Abadio Green, en respuesta a quienes la volvieron elitista y an pudieran creer que los indios no tienen cultura (7) , olvidando, de paso, que por el contrario se la quitaron. En el caso de Colombia a travs de la Iglesia-docente , el pacto entre los gobiernos (ante todo, conservadores) y la Iglesia para administrar la educacin, durante siglos, en las llamadas tierras de misin .

Para fines del siglo XX, cuando se formalizan las relaciones con el Vaticano y las nacientes repblicas manifiestan su inters por mantener vigente el catolicismo en sus territorios, bajo la figura del Concordato, en plena poca de Nez y Caro, pero tambin de Jos Ma. Campo y Eliseo Payn y de Carlos Holgun M. (8), la Iglesia catlica adquiere estatus para administrar, junto al Estado, la educacin nacional. Hecho que define para todo el siglo la ruta de la Iglesia-docente, la que dar lugar a una forma educadora diferenciada para negros e indios a los que se considera salvajes:

Con la firma del Concordato, la Iglesia catlica recibi del Estado el rol de reduccin y evangelizacin de los salvajes, evidenciando el resurgimiento de una alianza que haba demostrado su efectividad durante el periodo de colonizacin europea: Estado e Iglesia como agentes civilizadores. Adicionalmente, la figura de los territorios nacionales supuso una imagen homognea: de territorios habitados por indgenas, desconociendo la numerosa presencia de afrodescendientes y de otras poblaciones, desde entonces sometidas a la accin de las misiones. (9)

La Iglesia-docente fue til a los afanes poltico-culturales de la clase dirigente pues sus preocupaciones en torno al progreso favorecieron la disposicin de las misiones a administrar poblaciones que por su pasado aborigen y africano eran vistas como una amenaza para la narrativa fundacional de la Repblica (2010: 114). Esta segunda etapa, republicana, fij en las misiones el derrotero de la educacin de los otros a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Pero, a los otros se les sigue negando. Frente a ello slo cabe organizarse y reclamar lo que los mismos DD.HH determinan, no lo que mezquinos polticos impiden con miles de engaos y pretextos, a travs del Poder. Para Foucault, factor de represin: El poder es esencialmente lo que reprime, deca, a la Naturaleza, a los instintos, a los individuos, a una clase; est presente en escuelas, universidades, fbricas, hospitales, cuarteles, prisiones aun en aeropuertos, hoteles, playas, cines y terminales. Con ello impide olvidar la omnipresencia del Poder, la imposibilidad de asignrselo a alguien as como la de saber quin lo tiene, pues no est en un solo lugar, sino en los ms inesperados: En todo lugar donde hay poder, el poder se ejerce. Nadie es su dueo o poseedor; sin embargo, sabemos que se ejerce en determinada direccin; no sabemos quin lo tiene pero s quin no lo tiene, sostena convencido. Convencido quizs de que en el sistema capitalista est Prohibido [algo ms que] fijar carteles

PROHIBIDO FIJAR CARTELES (JORGE ENRIQUE ADOUM, ECUADOR, 1926-2009)

Despiertas casicadver cuando el reloj lo ordena,/ el da no te espera, hay tanto capataz que mide/ el milmetro del centavo que se atrasa por ti,/ bebes el caf que te qued de ayer y sales consuetudinario, PROHIBIDO CURVAR A LA IZQUIERDA,/ y casi, PROHIBIDO PISAR EL CSPED, pisas el csped/ porque ibas a caerte, luego avanzas, ciudadano,/ y durable, PROHIBIDO CRUZAR, sin saber para qu lado/ y ni para qu, PROHIBIDO ESTACIONARSE, porque no puedes/ parar la maquinaria infatigable con tu dedo/ slo porque te entr una astilla en el alma,/ OBEDEZCA AL POLICA, as es ms fcil, saluda,/ di que s, que bueno, PROHIBIDO HABLAR CON EL CONDUCTOR,/ y quitndose dcilmente el sombrero estupefacto,/ PNGASE EN LA COLA, anuncia tu hereje necesidad/ de trabajar en lo que fuese, NO HAY VACANTES,/ tal vez el ao prximo por la tarde, pero no te dejan/ dejar para maana lo que puedes morir hoy/ y aguantas y volvers cuando te llamen,/ PROHIBIDO USAR EL ASCENSOR PARA BAJAR con tus piernas,/ para eso/ las tienes gratis desde el ltimo accidente,/ NO SE ACEPTAN RECLAMOS, para que vayas de guerra/ en guerra con tu himno nacional, SONRA, tu banderita,/ la patria a la que le debes tanto, como todos,/ pero ten cuidado, imbcil: por ir pensando en tu metafsica descosida ibas a entrar en el parque pblico,/ PROHIBIDA LA ENTRADA, zona estratgica, t, negro/ humano, perro cvico, civil, SILENCIO, y t sabes/ que no debes, PROHIBIDO PORTAR ARMAS, eso tambin/ se sabe y tampoco los proyectos de amor, los aromas/ futuros, no suena todava la sirena de las seis,/ PROHIBIDAS LAS HUELGAS, que es cuando puedes pensar,/ LEA SELECCIONES TOME COCA-COLA PROHIBIDO ESCUPIR,/ hombre libre de este pas libre del mundo libre,/ y acatas las yuntas formidables de los diarios/ y agradeces: otros piensan por ti y les cuesta/ para que sigas libre, no te llames, PROHIBIDO USAR EL TELFONO, slo para tener quin pregunte por ti, PROHIBIDAS LAS VISITAS EN LAS HABITACIONES/ vayan a creer que ests enfermo, PROHIBIDO FORMAR GRUPOS,/ porque t, individuo, aislado, alicado, con el vientre pegado al paladar que te sabe a medalla, eres inofensivo;/ mejor apgate la luz, deja para algn da los rencores,/ ponte en toque de queda, mtete en ti, prolngate,/ durmiendo para que vuelvas a amanecer, heroico/ De puro testarudo, a leer las nuevas instrucciones/ para hoy como un estado de sitio; prohibido tener libros de Marx y otros libros, prohibido llevar los cabellos como te d la gana, prohibido ir a Cuba, prohibido besarse en los parques, prohibido tener fotografas del Che, nombrar al Che, leer al Che y otros autores,/ prohibidas las faldas cortas, las pelculas suecas,/ las canciones de Bob Dylan, los dibujos de Sin,/ prohibido hablar mal del gobierno, prohibida la informacin sobre los grupos subversivos, prohibidas todas las manifestaciones, queda prohibida la lucha de clases ha dicho el Presidente,/ y sigues, aguantn y cobarde, slo porque el instinto, l tambin,/ quin lo creyera, te colg su letrero: SE PROHIBE MORIR.

Como convencido estaba Foucault de la estrecha relacin entre poder y conocimiento. Pensaba que si se quiere saber qu es el conocimiento, para cogerlo de raz, hay que acercarse como polticos, no como filsofos; comprender las relaciones lucha-poder, cmo los hombres se odian y procuran dominarse unos a otros Foucault, explica que para Nietzsche intelligere, comprender, es slo la suma de una cierta compensacin entre ridere, rer, luyere, deplorar, y detestari, detestar, que debajo se encuentra la lucha de la risa, el lamento y el odio, pulsiones que producen el conocimiento no porque se han unido o reconciliado sino luchado entre s e intentado hacerse dao. Dentro del constante estado de guerra se produce de pronto uno de paz pasajera y surge el saber como la chispa entre dos espadas (Foucault: 1999). Y esa aproximacin de la que habla slo es posible desde una izquierda no como la de hoy, desde el socialismo ya sin los vicios de la derecha que antes de llegar al Poder tanto le critic, sin hacerle el juego a la competencia ni a la oposicin: a cambio, desde uno que se oponga a s mismo para no caer ms en dogmas, falsificaciones ni arbitrariedades que lo han mancillado; desde un socialismo que le juegue a la dialctica, ya no competencia, interna. Y es que ese juego de competencia y oposicin fue con el que el Occidente liberal consumi a la izquierda tras descubrirle una cada vez ms notoria burocratizacin; un estatismo muy cercano al estatuismo por el culto a la personalidad; un reduccionismo poltico que se ajusta a sus chapulinescos sueos, es decir, relativos al Chapuln, no precisamente a Chaplin. Que ms parecen pesadillas del do farsntico Varito-Chucky u hoy de Uribe/Duque. Aun as, es posible soar de nuevo, con limpieza, decisin y libertad. Todo depende del engaoso nosotros que, no obstante, puede jugar ahora s un papel real, concreto, anti-espejismo, encarnado por el candidato del Movimiento de la Colombia Humana Gustavo Petro. Ya es hora de que los espejismos sean cosa del pasado, enfrentar el presente, dejar de preocuparse por lo no ocurrido. Es hora de ocuparse de todo lo que ha pasado en este tan feliz pas de mierda, como alguien dijo cuando, en la persona de Jaime Garzn, se mat a la vez a la alegra, a la risa, al humor (10). Slo as sern reales los DD.HH y posible la convivencia en el aula, antes de que el cuartel siga tomndose a la escuela frente a la desidia de ese nosotros que nunca responde, al que siempre se le engorda la vista, solo dispuesto para la trampa, el ftbol y la fiesta, cmplice adems de los actores del conflicto; y frente al ojo avieso y las garras listas de los polticos y sus superiores los gringos masters of war

Contra tales lastres, urgen nuevos estatutos del hombre por un lugar posible en un mundo imposible: en la sociedad de la (in)comunicacin, del conocimiento y del poder, aprovechando que se trata, eso s, de un poder con muy precario conocimiento, que en vez de fortificar la justicia insiste, torpe e intilmente, en seguir justificando la fuerza, en continuar diezmando la del pueblo, en persistir para diezmar su poblacin: y no, como debiera, en destinar un porcentaje muy bajo del PIB mundial para calmar el hambre de las mayoras del mundo. Ojal, en medio de tanta polarizacin inoculada por los polticos adeptos a la guerra y difundida por los medios de desinformacin, salga avante en Colombia, despus de 200 aos de atraso, violencia y muerte, la poltica de la educacin, la paz y la vida, para poder seguir manteniendo la caa de ser uno de los pases ms felices del orbe y de contera no tener que seguir pasando penas ajenas ante la opinin planetaria.

LOS ESTATUTOS DEL HOMBRE FRAGMENTO (THIAGO DE MELLO, BRASIL, 1926)

Queda decretado que ahora vale la vida,/ que ahora vale la verdad/ y que de manos dadas/ trabajaremos todos por la verdadera vida

Queda decretado que a partir de este instante,/ habr girasoles en todas las ventanas,/ que los girasoles tendrn derecho/ a abrirse dentro de la sombra;/ y que las ventanas deben permanecer el da entero/ abiertas hacia el verde donde crece la esperanza

Queda decretado que el hombre/ nunca ms precisar/ dudar del hombre./ El hombre confiar en el hombre/ como la palmera confa en el viento,/ como el viento confa en el aire/ y como el aire confa en el campo azul del cielo

Queda decretado que los hombres/ estn libres del yugo de la mentira/ nunca ms se har preciso usar la coraza de palabras/ ni la armadura del silencio/ a partir de este instante el hombre/ se sentar a la mesa con su mirada limpia/ porque la verdad pasar a ser servida/ antes del postre

Queda establecido para siempre/ el reinado de la justicia y la claridad/ y la esperanza ser una bandera generosa/ para siempre enarbolada en el corazn del pueblo

Queda establecido que el sudor de cada da/ tendr en el hombre la seal de su sudor./ Pero sobre todo tendr siempre/ el caliente sabor de la ternura

Queda decretado que el mayor dolor/ siempre fue y ser siempre/ no poder dar amor a quien se ama,/ sabiendo que es el agua/ que da a la planta el milagro de la flor.

Queda decretado, por definicin,/ que el hombre es un animal que ama,/ y que por eso es bello/ mucho ms bello que la estrella de la maana

Queda decretado que nada ser obligado ni prohibido/ todo ser permitido/ incluso jugar con los rinocerontes/ y caminar por las tardes/ con una inmensa begonia en la solapa

Slo una cosa queda prohibida/ amar sin amor

A partir de este instante/ la libertad ser algo vivo y transparente/ como un fuego un ro o como la semilla del trigo/ y su morada ser siempre el corazn del hombre (11)

Notas:

  1. Fuente: Wikipedia.

  2. Foucault hizo uso del trmino por primera vez durante una de las conferencias que dict en el Curso de Medicina Social de la U. del Estado de Rio de Janeiro, (oct/74). All plantea que el control de la sociedad no slo se realiza a travs de la ideologa, sino que requiere del control del cuerpo de las personas: Le contrle de la socit sur les individus ne s'effectue pas seulement par la conscience ou par l'idologie, mais aussi dans le corps et avec le corps. Pour la socit capitaliste, c'est le bio-politique qui importait avant tout, la biologique, le somatique, le corporel. Le corps est une ralit bio-politique; la mdecine est une stratgie bio-politique (Wikipedia). El control de la sociedad sobre los individuos no se produce slo a travs de la conciencia o de la ideologa, sino tambin en el cuerpo y con el cuerpo. Para la sociedad capitalista, es la biopoltica la que importa por sobre todo, lo biolgico, lo somtico, lo corporal. El cuerpo es una realidad bio-poltica, la medicina es una estrategia bio-poltica (Tradujo: LCMS). Para l, la biopoltica es el estilo de gobierno que regula a la poblacin mediante el biopoder.

  3. Green Stoccel, Abadio. El aporte de los pueblos indgenas a un pas diverso en Documentos para la historia del movimiento indgena colombiano contemporneo , Ministerio de Cultura,   2010: 317. Green Stoccel es el primer indio doctorado que hay en Colombia.

  4. https://emisoraatlantico.com.co/nacionales/segun-expertos-hidroituango-podria-ser-la-segunda-mayor-tragedia-en-ingenieria-mundial-despues-del-accidente-nuclear-en-chernobil/

  5. https://www.eldiario.es/theguardian/Ejercito-colombiano-civiles-falsos-positivos_0_769573313.html

  6. Zapata Olivella,   Manuel. Por los senderos de sus ancestros . Biblioteca de Literatura Afrocolombiana, Ministerio de Cultura, 2010: 40. Citado por Alfonso Mnera en Manuel Zapata y la nacin inclusiva .

  7. Rojas y Castillo, 2005: 35.

  8. Nez, cuatro veces presidente: 1880-82; 84-86; 86-88; 92-94; Caro, 1892-98, Jos Ma. Campo y Eliseo Payn (1886-87) y Carlos Holgun M. (1888-92).

  9. Revista Nmadas N. 33 , U. Central, oct., 2010: 113.

  10. Eso dijo el periodista Csar A. Londoo en el noticiero CM& tras el asesinato de Jaime Garzn el 13/ago/1999: Y hasta aqu los deportes Pas de mierda!

  11. https://www.youtube.com/watch?v=9JZPdzi8NLM  

Otras fuentes:

http://palestinalibre.org/articulo.php?a=68903 Norman Finkelstein sobre Gaza

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Estudios de Zootecnia, U. N. Periodista, INPAHU, especializado en Prensa Escrita, T. P. 8225. Profesor Fac. de Derecho U. N. (2000-2002). Realizador y locutor de Una mirada al jazz y La Fbrica de Sueos: Radiodifusora Nacional, Javeriana Estreo y U. N. Radio (1990-2014). Fundador y Dir. Cine-Club Andrs Caicedo. Colaborador de El Magazn de EE. Ex Director del Cine-Club U. Los Libertadores y ex docente Transversalidad Hum-Bie (2012-2015). XXIV FILBO: Invitado por MinCultura a presentar el ensayo Arnoldo Palacios: Matar, un acto excluido de nuestras vidas (MinCultura, 2011), en Pabelln Colsubsidio (13/may/11). Invitado al V Congreso Int. de REIAL, Nahuatzn, Michoacn, Mxico, con Roberto Arlt: La palabra como recurso ante la impotencia (22-25/oct/12). Invitado por El Teatrito, de Mrida, Yucatn, para hablar de Burgess-Kubrick y Una naranja mecnica (27/oct/12). Invitado por Le Monde Diplomatique y Desde Abajo a entrevistar a Ignacio Ramonet (Dir. LMD, Espaa), Retrospectivas: Un recorrido por el Cine Latinoamericano http://www.youtube.com/user/periodicodesdeabajo?feature=results_main (5.XI.12). Invitado al II Congreso Int. de REIAL, Cap. Colombia, Izquierdas, Movimientos Sociales y Cultura Poltica en Colombia, con el ensayo AP: Matar, un acto excluido de nuestras vidas, U. N., Bogot, 6-8/nov/2013. Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Modernismo y marxismo en poca de Pos-autonoma Literaria, ponente y miembro del Comit Cientfico (27-28/nov/2014). Invitado a la XXXIV Semana Int. de la Cultura Bolivariana con la charla-audicin El Jazz y su influencia en la literatura: arte que no entiende de mezquindades, CI G. L. Valencia, Duitama (28/may-1/jun/2015). Invitado al III Festival Int. LIT con el Taller Cine & Literatura, Duitama (15-22/may/2016). Invitado al XIV Parlamento Int. de Escritores de Cartagena con Jack London: tres historias distintas y un solo relato verdadero (24-27/ago/2016). Invitado a la 36 Semana Int. de la Cultura Bolivariana con Los Blues. Msica y memoria del pueblo y para el pueblo y Leonard Cohen: Como un pjaro en un cable, Duitama (21/jul/2017). Invitado al Encuentro de Escritores en Lorica, Crdoba, con La casa grande: estamos derrotados? (10-12/ago/2017). Invitado al II Encuentro Int. de Escritores Aguachica tiene la palabra (25/28/oct/2017) Invitado por Desde Abajo a entrevistar a Yuri Buenaventura (11/nov/2017) https://www.youtube.com/watch?v=I8ev47G9qxw Escribe en: www.agulha.com.br www.argenpress.com www.fronterad.com www.auroraboreal.net www.milinviernos.com Corresponsal www.materika.com Costa Rica. Co-autor de los libros Camilo Torres: Cruz de luz (FiCa, 2006), La muerte del endriago y otros cuentos (U. Central, 2007), Izquierdas: definiciones, movimientos y proyectos en Colombia y Amrica Latina, U. Central, Bogot (2014), Literatura, Marxismo y Modernismo en poca de Pos autonoma literaria, UFES, Vitria, Brasil (2015) y Guerra y literatura en la obra de J. E. Pardo (U. del Valle, 2016). Autor ensayos publicados en Cuadernos del Cine-Club, U. Central: Fassbinder, Wenders, Scorsese. Autor del libro Cine & Literatura: El matrimonio de la posible convivencia (2014), U. Los Libertadores. Autor contracartula de Los bigotes del silencio y otros cuentos (2008), de M. Valenzuela (Xpress, 2008) y de la novela Trashumantes de la guerra perdida (Pijao, 2016), de J. E. Pardo. Espera la publicacin de sus libros El crimen consumado a plena luz (Ensayos sobre Literatura), La Fbrica de Sueos (Ensayos sobre Cine), Msicos del Brasil, La larga primavera de la anarqua Vida y muerte de Valentina (Novela), Grandes del Jazz, Siete ensayos sobre los imperialismos Literatura y Biopoltica, en coautora con Lus E. Soares. Su libro Ocho minutos y otros cuentos fue lanzado en la XXX FILBO (7/may/2017), Coleccin 50 Libros de Cuento Colombiano Contemporneo (Pijao Editores, 2017). Mencin por su trabajo MLKing: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Int. de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba, (5/feb/2018). Hoy, autor, traductor y, con LES, coautor de ensayos para Rebelin y desde el 2/abril/2018, Columnista de EE.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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