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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 06-06-2018

El sector privado, enemigo?

Oniel Daz
OnCuba


Hace unos das, la revista de cultura cubana La Jiribilla public el artculo Bombas de tiempo millonarias en Cuba? firmado por Luis Toledo Sande. En este material, el autor abord el peligro que puede representar para la Revolucin y la construccin del socialismo en Cuba la existencia de un sector privado sin regulaciones ni control de algn tipo.

Esta cita del texto en cuestin resume su tesis central: Pensar que no se debe poner lmites al enriquecimiento, o al menos controlarlo, supone abogar por una libertad de empresa que no llevara a tener un sector privado que, adems de obtener sus ganancias, sirva al desarrollo del pas con afn socialista.

Si bien esta preocupacin es totalmente verdica, discrepo en varias cuestiones argumentadas por el autor. La frmula control, exigencia y disciplina, nica opcin de poltica hacia el trabajo por cuenta propia, que se repite hasta el cansancio y que se asume en la publicacin, ha demostrado su insuficiencia para hacer que el pas se ponga en la lnea de arrancada de la carrera hacia el desarrollo.

Abordar el fenmeno del sector privado en Cuba desde una arista poltica, requiere considerar adecuadamente las condiciones reales del mundo en que vivimos y no de aquel en el que creemos vivir.

Insistir a esta altura en desconocer la aspiracin de las personas a prosperar y a tener mejores condiciones de vida, es, precisamente, un craso error poltico. El artculo falla en ese sentido al afirmar que sera ingenuo imaginar que quienes se hagan de negocios particulares estarn pensando primordialmente en asegurar la construccin del socialismo y no en fomentar sus ingresos personales o familiares.

La preocupacin de asegurarse la vida y prosperar est presente en todos y cada uno de los habitantes de este planeta. O los trabajadores de nuestras empresas estatales concurren a sus deberes laborales nicamente por vocacin socialista? Optara entonces el autor por eliminar los salarios para contribuir al ahorro nacional? Estoy seguro de que no. Es hora de que, sin convertirlos en nuestro credo, se acepte que el inters y las necesidades materiales de las personas son fuerzas que operan en nuestra sociedad.

El problema a enfrentar en Cuba en cuanto a la economa de mercado no es la existencia de un sector privado que haya copado los espacios polticos imponiendo su agenda por encima de intereses nacionales ni que conspire con intereses forneos para subvertir el orden interno. Mucho menos que haya ocurrido un proceso de privatizaciones al mejor estilo neoliberal. Si tenemos un sector privado con los defectos que todos conocemos es porque no hemos sido capaces de garantizarle un marco legal y condiciones que, adems de establecer las lgicas restricciones, defina reglas de juego claras y que fomenten su desempeo saludable.

Por supuesto que las cosas no son tan sencillas; persisten contradicciones reales de la economa nacional que son difciles de resolver. Pero en el fondo yace un hecho: no se termina de asumir al sector privado como un actor econmico de grandes potencialidades y que tiene que mucho por aportar.

Mientras no se supere el criterio de que el cuentapropismo es vlido nicamente como mecanismo para generar empleo y para liberar al Estado de cuestiones de importancia menor, no podremos avanzar.

La toxicidad de una economa de mercado librrima est ms que demostrada. Pero igualar en el debate a las gigantescas transnacionales con las pequeas empresas y los cuentapropistas es una exageracin. Las ltimas siguen siendo las frmulas organizativas de produccin ms extendidas, y son protegidas en varios pases. Se pueden mencionar como ejemplos, adems de China y Vietnam, no pocas naciones de nuestra rea e incluso con gobiernos progresistas o de izquierda.

La CEPAL, organismo internacional que Cuba preside desde hace unas semanas, tiene investigaciones y recomendaciones polticas claras de cunto pueden las pequeas empresas y los trabajadores autnomos contribuir al desarrollo, la prosperidad, y cmo emplearlas para disminuir brechas de desigualdad.

Hay que saber mirar hacia el exterior sin complejos y estar dispuestos a aprender de cualquier experiencia valiosa. Contrario a esto, Toledo Sande no reconoce los resultados de China y Vietnam en su tratamiento a la economa de mercado ya que el modo de produccin asitico es tan ajeno a la cultura del pas como la realidad sueca ().

De dnde sali el socialismo que adopt como modelo este pas? Acaso tena Cuba en 1961 alguna similitud con la Alemania del siglo XIX o la Rusia zarista? El conocimiento humano, la mayor riqueza que hemos creado como especie, se construy sumando e integrando los aportes de las diferentes civilizaciones que han poblado el planeta a lo largo de su historia.

En cambio, en el debate se prefiere oponer al sector estatal y el privado al afirmar que no basta que numricamente la propiedad social sea bsica: es indispensable que resulte eficiente y que la privada no le pase por encima ni en los hechos ni a nivel simblico.

Esta filosofa de la competencia no es saludable para Cuba y resulta totalmente estril. Ni la empresa estatal es necesariamente igual a socialismo, ni la empresa privada es el eptome del mal.

Que las industrias estratgicas permanezcan en manos del Estado no contradice la necesidad de que ambos sectores se integren para impactar en el crecimiento y desarrollo de este. Esa debera ser la principal preocupacin, cuidando especialmente que los grupos sociales ms desfavorecidos se beneficien tambin.

Un elemento inexacto de los crticos cubanos del papel del mercado, y que emplea Toledo Sande en su anlisis, es vincular la desaparicin de la URSS a las reformas orientadas hacia el mercado que se realizaron en ese pas durante la Perestroika. Ese proceso no puede simplificarse de esa manera. Las causas del desastre fueron ms diversas, algunas de las cuales, por cierto, tambin llevan aos reproducindose lentamente en nuestro pas.

Sin apego a lo sucedido en la URSS, se intenta establecer que los pequeos empresarios fueron los que se repartieron el enorme aparato empresarial sovitico y causaron el derrumbe. Nada ms lejos de la verdad.

Quienes se erigieron de un da para otro como poderosos empresarios multimillonarios fueron los burcratas, los directivos socialistas y toda una plyade de funcionarios que de ser defensores de una sociedad proletaria pasaron a ser tpicos capitalistas. De este hecho, el autor extrae una conclusin incorrecta. Al sector privado no hay que controlarlo por este motivo, porque los que se repartiran el pas si se diera una transicin capitalista en Cuba no estn en la paladar de la esquina, ni detrs del volante de un almendrn. Esto es algo que el autor de Bombas sabe muy bien.

Espero que una afirmacin tan inexacta no tenga la intencin de levantar sospechas contra las personas de altos ingresos. Este es otro camino polticamente errado. Visibiliza adems una contradiccin: Preferimos a los ricos extranjeros? A ellos s les damos garantas y condiciones para abrir sus negocios? Acaso no opera en esos casos la plusvala extrada del trabajo de sus empleados cubanos? El sector privado cubano es una bomba de tiempo contra el socialismo, y a nuestros capitalistas proveedores extranjeros les agradecemos la confianza cada ao en la Asamblea Nacional por esperar a que cumplamos el pago de nuestras deudas?

Es antipatritico y un motivo de vergenza nacional que se prefiera contratar a una empresa extranjera cuando se puede obtener el mismo servicio a travs de un cubano trabajando por su cuenta, o incluso mediante otra empresa estatal. Hay casos de sobra para sostener esta afirmacin.

Urgen coherencia y pragmatismo en Cuba. No hablo de dirigir el pas con parmetros tcnicos como si fuera una empresa. Pero hay que desterrar el subjetivismo politicista como refiriera el Dr. Oscar Fernndez en un comentario enviado a La Jiribilla con motivo de Bombas para referirse al dao que nos ha hecho y nos sigue haciendo la subestimacin de las ciencias y realidades econmicas.

Tal parece que ha surgido en el ltimo ao un miedo atroz al desarrollo del sector privado y cooperativo en Cuba. Quienes los critican como herramientas ineficaces para Cuba, qu tienen que ofrecer como alternativa? Cincuenta aos ms de centralizacin excesiva y tirar por la borda los lineamientos y la conceptualizacin del modelo econmico que le ha costado aos de discusin a este pas? Ampliar con fuerza el experimento de las cooperativas no agropecuarias? Propondrn frmulas que vayan en la direccin de socializar verdaderamente las empresas estatales, donde los trabajadores elijan a sus directivos y puedan decidir realmente sobre todos los asuntos de las empresas?

La hora de los debates se est acabando.

No se trata de entregar el pas a las leyes del mercado, sino de usarlas. Si Toledo Sande dice con razn que las leyes de la plusvala existen en Cuba y que no se pueden ignorar, hacerlo con las leyes del mercado puede tener tambin consecuencias catastrficas.

Si queremos sacar a Cuba del hoyo econmico en el que est, tendremos que aprender a dominar las fuerzas del mercado de la misma manera en que los humanos aprendieron a dominar el fuego hace millones de aos.

Fuente: http://oncubamagazine.com/economia-negocios/sector-privado-enemigo/



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