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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

Karel Capek: Pap Robot

Ariane Daz
La Izquierda Diario


A propsito de una nueva edicin de La guerra de las salamandras, de Karel Capek, recorremos la obra del escritor checo que bautiz a unas extraas mquinas que hoy conocemos como robots.

Cuenta la leyenda que a Karel Capek la idea se le ocurri viajando en un transporte pblico atiborrado de pasajeros, y que buscndole un nombre le consult a su hermano Josep cmo podra llamarse a una especie de mquina de forma humana con autonoma de movimientos y operaciones lgicas suficientes para realizar tareas programadas.

Robot fue la sugerencia de Josep, una palabra con reminiscencias etimolgicas al checo robota (trabajo) y el eslavo rob (esclavo). Y as fue como en la obra de teatro R.U.R. Robots Universales Rossum, escrita en 1920, apareci por primera vez una definicin que retomara la literatura desde entonces, pero tambin la ciencia y la industria moderna.

Robots Universales Capek

El mismo Capek declarara que los robots son la evolucin propia de la era de la produccin industrial en masa [1] del mito del golem criatura de barro propio del folklore judo medieval de gran peso en Praga, cuya historia como ciudad se enlaza en la cultura popular a un golem creado para defenderla. Pero en la sociedad moderna, cuyos esfuerzos se definen segn el lucro que permitiran, son las ilusiones modernizadoras las que parecen volverse mito: la criatura rpidamente escapa de las manos de sus creadores para constituirse en una amenaza definitiva y fatal, no tanto por su podero sino porque, enredada en la lgica de la competencia, la sociedad no puede dejar de producir aquello mismo que la destruir.

Eso es lo que sucede en R.U.R. y tambin en su relato previo System, abiertamente crtico del taylorismo. La sigla es el nombre de la empresa que inventa las mquinas de forma humana, que produce grandes cantidades para vender como mano de obra barata a todo el mundo, con la promesa de liberarnos del trabajo. Pero algo falla en el sistema y no es la utopa la que falla, sino el persistente afn de ganancias que esconden tras discursos floridos y los robots se rebelan, en una escena cuya ambientacin recuerda la del buque Aurora preparado para disparar en El acorazado Potemkin de Eisenstein los intercambios entre la produccin de este nuevo gnero, el de la ciencia ficcin, entre la URSS y Europa, por esos aos, ser mutua: La rebelin de las mquinas de Alexis Tolstoi tiene el mismo argumento que R.U.R., como el autor mismo lo reconoci.

La destruccin a la que lleva el uso interesado de la tecnologa se repite en otros textos del autor como La fbrica del absoluto o Krakatit, quien llegara a ser uno de los escritores ms famosos de la lengua checa, aunque Kafka, que le fue contemporneo, sea el ms conocido a nivel internacional. Sus libros, adems de muy populares, fueron base de otras obras de teatro y peras.

Capek, que fue periodista, director de un teatro, presidente del Pen Club checo y autor de relatos alegricos e infantiles tambin, escribi en una lengua relativamente marginal en la tradicin europea como el checo, algo que Borges resalta en su breve biografa publicada en El Hogar en 1939: ha renunciado a la (relativa) universalidad del idioma alemn y se ha resignado a la limitacin de su idioma nativo [2]. Y sin embargo desde all logra lo que Borges prescribiera para el escritor checo ms celebre, Kafka [3]: el reconocimiento de rasgos que no observaramos como comunes de no haberse concentrado en la obra de alguien que en ese sentido construye a posteriori sus precursores, modificando as el pasado y el futuro.

Extraas criaturas

Su novela La guerra de las salamandras, escrita en 1936, acaba de ser reeditada por la editorial barcelonesa El Zorro Rojo, en una versin ilustrada por Hans Ticha, que puede conseguirse localmente. Aqu no son robots los que terminarn volvindose contra sus creadores, sino salamandras, un extrao bicho que un capitn cazador de perlas encuentra en una isla alejada, y que pronto descubre domesticables para ponerlas a trabajar y hasta ensearles a hablar. Asociado con un empresario comenzarn a reproducirlas en criaderos, a entrenarlas para distintas tareas y a venderlas como mano de obra, lo que en principio permitir un enorme avance tecnolgico y grandes riquezas para los conglomerados que se dedican a reproducirlas. Los pases pelearn por mejorar su adiestramiento, por ganrselas para sus respectivas causas; cientficos, filsofos y polticos discutirn sus orgenes y caractersticas anatmicas y mentales; toda la sociedad celebrar modas nuticas y hasta habr una nueva poesa salamandrina con sus clsicos y sus vanguardistas.

Pero el resultado ser parecido al de R.U.R.: pronto el aumento de la poblacin de salamandras har insuficiente el espacio planetario para sus enormes colonias, lo que dar comienzo a una guerra donde las salamandras, utilizando las mismas herramientas que les proveyeron los humanos para que trabajen, amenazan con borrarlos del planeta. Pero el proceso no se da de un da para el otro ni es directamente provocado por las salamandras. Es la sociedad la que jugndolas como carta en sus intrigas polticas, enfrentamientos nacionales, disputas internas, acuerdos y traiciones, terminar por extenderlas y darles un poder que los bichos, por s mismos, no hubieran quiz nunca encontrado.

No es difcil identificar all la situacin europea, y de hecho la novela est plagada de referencias bien concretas, incluyendo cumbres que se realizaron efectivamente, no para tratar el problema de las salamandras sino de los enfrentamientos y cuentas pendientes que dejaron los distintos imperialismos al fin de la Primera Guerra Mundial. Si la referencia al problema del espacio vital claramente apunta a la entonces Alemania nazi tambin es el tema de La enfermedad blanca, queda claro tambin a lo largo de la novela que no es exclusiva responsabilidad germana el crescendo que terminara en guerra, sino el juego ciego de potencias buscando imponerse sobre otras, as como sus traiciones, porque bien pueden abandonar sin miramientos a anteriores aliados (tal como Francia e Inglaterra hicieron con Checoslovaquia con el tratado de Munich firmado con el III Reich).

Capek muere en 1938 apenas antes de que los nazis avancen sobre Checoslovaquia, pero el final de su novela ya entrevea esa posibilidad. No es la nica profeca del autor: en Krakatit, el mal uso de un material nuevo que termina en desastre bien podria ser una profeca capekiana cumplida por la bomba atmica.

Capek no suscribe la idea de que el camino al infierno est empedrado de buenas intenciones. No se trata de seres humanos inocentes que, como aprendices de brujo, no calculan las consecuencias de sus innovaciones, tampoco de conspiraciones de algunos poderosos, sino de sociedades dispuestas a seguir echando lea al fuego con tal de beneficiarse y protegerse a s mismos en detrimento de sus congneres. La actriz que quiere hacerse famosa en Hollywood, el capitn que cuida a las salamandras como pares pero desprecia a los aborgenes de las islas donde las encuentra, los acadmicos que primero quieren instruirlas pero luego desconfan cuando sienten amenazados sus privilegios, los polticos que hacen demagogia con ellas o los sectores sociales que las descubren como un buen chivo expiatorio para sus desgracias, son algunos de los personajes que enristra la novela. No faltan los filsofos, cientficos y leguleyos que reclaman derechos para las salamandras pero no para negros, mujeres y judos. Y especialmente acentuado ser el lugar de los grandes empresarios, que tanto en La guerra de las salamandras como en otras obras son retratados haciendo grandes discursos ticos que no son ms que justificaciones para alguna maniobra comercial a su favor que llevar a la catstrofe. Es el capitalismo, estpido es una conclusin no tan difcil de derivar de sus relatos.

No crea sin embargo el lector que por estas crticas al sistema Capek fue un izquierdista. Fue independentista tras la cada del Imperio austro-hngaro al fin de la Primera Guerra Mundial; amigo personal de Masaryk, el primer presidente de la Repblica de Checoslovaquia, y liberal como aqul, fue tan anticomunista como antifascista. Las referencias a la izquierda radical (bolcheviques, anarquistas, socialistas) son en el libro tan abundantes e irnicas como las que se refieren a los fascistas. Convencido de que se trataba de dos formas de totalitarismo, fue al fascismo al que le toc enfrentar ms directamente, porque la joven repblica se vea en el perodo de entreguerras amenazada por los avances alemanes en la regin. Con pedido de captura por sus crticas al expansionismo alemn, muri poco antes de que invadieran su pas; su hermano, en cambio, s fue apresado y muri en un campo de concentracin.

Capekianas

El ser humano como Prometeo moderno que se ve amenazado por su criatura es un motivo que ya tena sus antecedentes: Frankenstein, de Mary Shelly, es quizs el ms clebre. Tambin all es la intolerancia social la que terminan por constituir al monstruo en algo amenazante a lo largo del libro, pero es el doctor Franskenstein el primero en retroceder asustado frente a su creacin. En cambio, en Capek, los creadores no solo no retroceden frente a sus invenciones maqunicas sino que pecan de entusiasmarse demasiado con ellas, hasta que ya es demasiado tarde.

Si existe lo kafkiano, quizs podra denominarse a esto lo capekiano, marca de una primera ola de ciencia ficcin europea que se extendi posteriormente a buena parte de la literatura del gnero producida en Estados Unidos hasta hoy, siendo por ejemplo el ncleo argumental de pelculas como Terminator, Matrix o ms recientemente la serie Westworld.

Pero a pesar de que su impronta en el gnero es bien reconocible, es necesario marcar tambin particularidades que se despliegan tambin en esta novela.

A diferencia de buena parte de la ciencia ficcin, sus relatos no se ubican en un tiempo o espacio lejano para hablar del presente, sino justo en el presente mismo, del que no oculta datos ni nombres ni referencias. Por otro lado, su tono y lenguaje no son ni la del detallismo cientfico, ni la reflexin metafsica ni la sobriedad apocalptica: sus novelas, en cambio, estn transidas de humor e irona, a veces tan destacado que puede hacerse previsible.

En esta novela en especial Capek despliega un recurso novedoso, que es el collage de distintos escritos que un archivero colecciona, y que es partir de lo cual nos enteramos del origen y desarrollo de esa guerra. En ese archivo hay de todo: estudios cientficos, proclamas polticas, poesas, recortes de diario que van desde declaraciones de presidentes o generales a chismes y cartas de lectores.

No sera el nico caso de incursin en los escritos apcrifos. Capek escribi su propia serie de biografas truchas de personajes de la historia, como Alejandro Magno y Napolen, pero tambin y al mismo nivel Hamlet o Don Juan, titulado justamente Apcrifos.

Uno de ellos era Prometeo, para el cual imagina el juicio realizado en el Senado romano, que se resume a las declaraciones del juez y los fiscales. El breve texto es toda una parbola del sistema. Las acusaciones se van secularizando, pero sintomticamente la denuncia se vuelve cada vez ms y no menos grave: si en principio se lo acusa de robar el fuego a los dioses, pronto alguien alega que en realidad el fuego no debera ser incumbencia de lo divino, que no est para jugar con pedernales a sacar chispas. En todo caso el problema sera que el fuego es un peligro social, porque muchos podran quemarse intentando la misma operacin prometeica. Pero, agrega otro miembro del honorable Senado, despus de todo esa chispa podra servir para grandes emprendimientos y hazaas, para conquistar el mundo. El problema con Prometeo es que en vez de entregar su descubrimiento a las autoridades, pretendi que fuera pblico y bien comunal. Esa ser finalmente la acusacin por la cual se lo condena a un terrible castigo: Alta traicin al sistema.

Notas:

[1] Citado en Peter Wollen, El asalto a la nevera, Madrid, Akal, 2006, pp. 152/153.

[2] Recopilado en Textos cautivos, Bs. As., Alianza, 1998, p. 138.

[3] Kafka y sus precursores, en Otras inquisiciones.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Karel-Capek-Papa-Robot

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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