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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

La crisis de la globalizacin: una guerra inevitable?

James K. Galbraith
CTXT

La falsa ilusin de la globalizacin tal y como la concibi hace veinte aos gente muy insensata es insostenible


LA BOCA DEL LOGO

En su libro ms reciente, Kari Polanyi Levitt seala que la palabra globalizacin no aparece en los diccionarios de lengua inglesa Oxford Shorter English anteriores a 1994 ni en los programas correctores ortogrficos de la poca. Surgi de la nada en ese momento por una razn: para arrojar cierta luz de benigna inevitabilidad sobre el proyecto de hegemona occidental que se ofreca como futuro tras la disolucin de la URSS.

Hoy, mientras escribo en el 200 aniversario del nacimiento de Karl Marx, este proyecto no ha estado a la altura, y quiz se tambalee y est a punto de sufrir su propia disolucin. Hay tres motivos principales: uno es China; el segundo es Rusia; y el tercero, y ms importante, es la mala gestin financiera de Estados Unidos y Europa.

La gran idea de la dcada de 1990 era que un orden mundial liberal, abierto y unificado, dominado por los bancos, podra llevar democracia y prosperidad al Este. Esta idea, ciertamente, se haba puesto a prueba en el hemisferio sur desde comienzos de la dcada de 1980 y la experiencia se denomin la Dcada Perdida. Sin embargo, en el Este era novedoso adems de ser, hasta cierto punto, algo en lo que se confiaba fielmente en los vertiginosos momentos en que se produca la desaparicin de un socialismo mediocre en Europa.

La ilusin no dur mucho tiempo. En Rusia se vio frustrada por los tanques de Yeltsin en 1993 y despus por la descarada corrupcin de su reeleccin en 1996. Entretanto, la promesa de la prosperidad se desvaneci en una orga de privatizaciones, alzamientos de bienes, sustraccin de salarios y pensiones y desastres demogrficos. A finales de la dcada de 1990, el engao haba quedado totalmente al descubierto, haba que tomar medidas correctivas y el coqueteo ruso con la democracia occidental lleg a su fin.

China, entretanto, escogi un camino distinto: un kadarismo de dimensiones picas. Recordemos al primer ministro hngaro que instalaron los soviticos tras la derrota de la revolucin de 1956, que entonces declar: Si no estis contra nosotros, estis con nosotros y encontr el modo de lograr una liberalizacin social y cultural y una economa basada en el consumo sin llevar a cabo una reforma poltica. Elevmoslo a una escala exponencial y tenemos a China. Una prudencia crucial impidi, a mediados de la dcada de 1990, la liberalizacin de los controles del capital, de modo que en 1997 China se libr de la crisis financiera asitica. Posteriormente, el crecimiento chino de la dcada de 2000 provoc un boom mundial de los productos bsicos que hizo posible el verano sudamericano y que llev cierto grado de democracia social sostenible a dicho continente por primera vez.

Cimientos vacos

En Occidente, George W. Bush y Dick Cheney demostraron la obsolescencia y futilidad del poder militar moderno en Afganistn e Iraq. Al mismo tiempo, tras la ampliacin de la OTAN y Kosovo, agotaron lo poco que quedaba de respeto en el Este as como entre una parte importante de la opinin europea por la idea de que los valores occidentales eran un principio rector en vez de un eslogan vaco. La globalizacin se convirti en sinnimo de la aceptacin de que un pas, que funcionaba por su propio inters y sin tener en cuenta a nadie ms, establecera los trminos por los que se gobernaba el mundo, lanzando su fuerza militar incluso mucho despus de que se hiciera evidente, a ojos de cualquier observador imparcial, hasta qu punto los beneficios eran inferiores a los costes.

As, al final de la era Bush, la gran crisis mostr al mundo entero los cimientos vacos de las finanzas de Occidente. En la dcada posterior, la consecuencia derivada de las doctrinas econmicas reaccionarias y de unos legisladores obstinados e incompetentes ha sido hacer trizas el gran proyecto constructivo de la era neoliberal, concretamente la Unin Europea. De este modo, una dcada despus de que Wall Street siguiera el camino de la URSS aunque fue rescatado y apuntalado, a diferencia de los soviticos, mantenindolo en modo zombi bajo la administracin de Obama, tenemos un mundo envejecido, una potencia hegemnica cansada y una alianza tambaleante que provoca peleas y que, de repente, se sorprende al comprobar que en realidad no puede ganar una guerra nuclear.

En Siria, Rusia ha puesto fin al proyecto de cambio de rgimen, cuyos efectos se extendern a Ucrania, el Cucaso y finalmente al corazn de Europa. En frica y Asia occidental, China est al frente de la ingeniera de desarrollo. Estos fenmenos carecen de contenido ideolgico; no tienen nada que ver con Marx, Lenin o incluso el socialismo nicamente con la consolidacin de una poltica de inters nacional no dominada por Estados Unidos. En Sudamrica, por el momento, los regmenes neofascistas enfocados hacia EE.UU. van en aumento, pero no pueden durar mucho. Y cuando los oprimidos se rebelan de nuevo, los lderes de esos pases tendrn que cuestionarse quin interfiere en sus asuntos polticos y quin no.

Guerra o depresin

De modo que s, crisis de globalizacin. Una crisis con una posibilidad razonable de acabar mal, bien en una catastrfica guerra o ms probablemente en una Gran Depresin en Occidente, junto con una consolidacin de estrategias de desarrollo nacional en el continente euroasitico. Al fin y al cabo, China realmente no necesita a Estados Unidos. Y, al fin y al cabo, Rusia, puede forjar las alianzas que necesita con sus vecinos geogrficos cercanos, incluidas algunas zonas de lo que alguna vez se consider Europa occidental. Estos procesos, a menos que se vean interrumpidos por una guerra o revueltas internas, probablemente se opondrn a una ruptura procedente del exterior.

Para Occidente todo esto plantea una cuestin profunda y difcil. Si has dilapidado la reputacin de poseer valores superiores, si has degradado la democracia a favor de las finanzas, si has mostrado desprecio por las estructuras del derecho internacional de posguerra y, al mismo tiempo, has demostrado que Mao no iba desencaminado cuando acu el logrado tigre de papel; despus de hacer todo eso, cmo restituyes tu reputacin y posicin en el mundo?

Un poco de humildad, de reconocer que la falsa ilusin de la globalizacin tal y como la concibi hace veinte aos gente muy insensata es insostenible, y que la creacin de un programa de reconstruccin nacional y regional centrado en los problemas ms urgentes sociales y los derivados del cambio climtico podra ser la forma correcta de empezar.

Este artculo se public en ingls en Social Europe.

Traduccin: Paloma Farr.

 

James K. Galbraith (Social Europe)

Fuente: http://ctxt.es/es/20180530/Firmas/19843/globalizacion-crisis-economia-social-europe-James-K-Galbraith.htm



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