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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

Disrupcin tecnolgica y trabajo, disrupcin tambin en el mbito de las relaciones laborales?

Jordi Bonet Prez
Mientras tanto


Aun cuando nuestra percepcin del presente sugiera que nuestras vidas como las de buena parte de la Humanidad estn impregnadas e influidas por el uso de las tecnologas de la informacin y de la comunicacin, condicionando hbitos, comportamientos y relaciones personales, no hay que desconocer que ese mismo hoy vive un proceso tendencialmente disruptivo sustentado en la inteligencia artificial y la robtica: el impulso, a partir de la automatizacin y la digitalizacin auspiciadas por los avances tecnolgicos (impresin en 3D, vehculos autnomos, nuevos materiales, robtica avanzada, el Internet de las cosas, etc.) de una cuarta revolucin industrial. La lgica de este proceso, que se antoja a priori imparable, lo perfila como un acontecimiento ms acelerado que cualquiera de las otras revoluciones industriales. Asimismo, sus repercusiones no se focalizan exclusivamente en el terreno de la produccin de bienes y la prestacin de servicios, sino que abarcan de manera global todos los aspectos de la vida humana y de su organizacin econmica y social. No hay ms que ver algunos ejemplos de los que Schwab denomina puntos de inflexin y las posibilidades de que se produzcan antes de 2025, como que un primer gobierno sustituya su censo poblacional por uno basado en Big Data (82,9%) o que un billn de sensores estn conectados a Internet (89,2%) [1].

El ritmo y profundidad de las transformaciones econmicas, polticas, sociales y humanas (incluso biolgicas: implantes y prtesis sustitutivos) que todo ello puede suponer resaltan, tanto la entidad e intensidad de los cambios que se avecinan, como la aparente ausencia de un debate poltico y social, a todos los niveles. No deja de ser llamativo que, a la par que progresa con mayor o menor intensidad el proceso disruptivo, el asunto vaya abrindose camino en los medios de comunicacin social y en las redes sociales, mientras la dimensin poltica del debate es, hoy por hoy, insignificante; de hecho, no se han proporcionado a estas alturas datos que permitan reconocer los potenciales efectos de esta revolucin industrial en un futuro muy relativamente prximo as como deliberar sobre qu enfoques regulatorios son los adecuados para afrontar los retos subyacentes y prevenir al mximo los efectos negativos que puedan comportar [2].

Una de las preguntas que puede formularse a partir de la constancia del efecto disruptivo de la tecnologa y la digitalizacin es si este proceso, sobre todo en su dimensin productiva de bienes y prestacional de servicios, va a generar o no una disrupcin en el mbito de las relaciones laborales, comportando una ruptura de los fundamentos bajo los cuales se ha organizado el factor trabajo y, a su vez, si aquellos paradigmas poltico-jurdicos que han encauzado durante las ltimas dcadas las relaciones laborales y su regulacin pueden en este contexto seguir estando vigentes.

Por de pronto, parece lgico pensar que las repercusiones en el mbito laboral vayan a depender de factores tales como el ritmo y nivel de penetracin de la automatizacin y la digitalizacin, pero tambin de las polticas pblicas que se implementen a los efectos de disminuir y/o encauzar sus potenciales efectos negativos sobre el empleo y las condiciones de trabajo (por ejemplo, la proactividad y la disponibilidad de recursos para el desarrollo de polticas que potencien la educacin y la calificacin profesional). En consecuencia, se traza un panorama que, aunque pueda expresar algunos parmetros tendenciales compartidos, perfila escenarios distintos para cada grupo de pases e, incluso, para cada pas. De cualquier manera, a la vista de los distintos estudios existentes en lo concerniente al impacto de la tecnologa sobre el empleo [3], parece claro que existen tipologas de ocupaciones que estn ms expuestas que otras a desaparecer, o a ver disminuir sensiblemente el nmero de trabajadores que las desempean (por ejemplo, aquellas que, debido a su carcter repetitivo, son ms susceptibles de ser objeto de automatizacin). Los potenciales efectos negativos sobre el nivel de empleo de esta tendencia se podrn ver ms o menos compensados por la aparicin de nuevos puestos de trabajo vinculados a las nuevas necesidades productivas de bienes y de prestacin de servicios surgidas de la cuarta revolucin industrial. Nada permite apriorsticamente anticipar a ciencia cierta el alcance a corto y medio plazo del desempleo tecnolgico, ni de la capacidad de la nueva economa de generar puestos de trabajo alternativos o, en esta direccin, del ritmo real de sustitucin de las viejas actividades laborales por las nuevas. Tampoco hay que eludir enfocar este asunto desde otra posible derivada: la posibilidad de que la disrupcin tecnolgica implique una reduccin del total de horas de trabajo que deban cumplir para ejecutar sus tareas los trabajadores (humanos). Esta hiptesis, que podra ser abordada desde perspectivas filosficas (sentido del trabajo), psicolgicas (cambio de conducta del ser humano) o sociales (uso de excedente de tiempo), sugiere el tratamiento poltico-jurdico de aspectos tales como el reparto y comparticin o no del tiempo de trabajo, la repercusin en los salarios de las opciones adoptadas y/o la articulacin de medidas sociales compensatorias para los trabajadores que puedan ver afectadas sus condiciones de vida por este motivo.

La cautela que demanda la Organizacin Internacional del Trabajo (OIT) al analizar estas cuestiones de futuro no se antoja descabellada, siempre que se desee huir del alarmismo, aunque tampoco debe la contencin servir para eludir la preocupacin que pueden suscitar los datos ofrecidos por los modelos sealados [4]. No en vano, el modo de produccin predominante y sus principales parmetros de gobernanza global actuales no parecen llamados a sustentar una aproximacin en exceso optimista: los derechos de los trabajadores no se encuentran precisamente en el centro de la agenda mundial ni son una prioridad para los actores privados econmicos susceptibles de pilotar los cambios en los procesos productivos y prestacionales.

A pesar de lo expuesto, s pueden perfilarse algunos de los riesgos que entraa, sea cual sea su intensidad y rapidez, la transicin econmica y laboral, como son el aumento temporal o ms permanente del desempleo o la polarizacin del mercado de trabajo, abierto a una mayor brecha salarial y a la diferenciacin de las condiciones laborales (en detrimento de quienes mantengan su trabajo en sectores y puestos de trabajo menos cualificados conforme a los parmetros de los cambios econmicos). En suma, la transformacin tambin de las relaciones laborales, en un sentido regresivo, que cuestione, en virtud de las nuevas necesidades empresariales, tanto los derechos laborales, como el mantenimiento del equilibrio jurdico que compensa la inevitablemente desigual relacin real entre empleador y trabajador. Los perfiles de una todava mayor fragmentacin del mercado de trabajo y el aumento de la desigualdad son, pues, consecuencias que tanto las partes sociales como las polticas pblicas deberan, si existe voluntad para ello, abordar y corregir.

Insistiendo en la factibilidad de la transformacin de las relaciones laborales, tampoco resulta fuera de lugar pensar que la cuarta revolucin industrial puede coadyuvar a extender modelos de relacin laboral presentes o nuevos modelos de relacin laboral que potencien la dilucin (disrupcin?) del modelo de relaciones laborales basado en el trabajador por cuenta ajena, tal y como este es jurdicamente entendido, partiendo de que este en los ltimos aos ha estado sometido a constante erosin y regresin, entre otras cosas, como herramienta de mejora de la competitividad normativa que han venido mantenido los Estados para hacer ms atractivo su mercado de trabajo y su sistema econmico frente al resto de pases.

No resulta nada extrao que pueda entreverse, dentro de estas coordenadas, la hiptesis inicial de un mayor grado de externalizacin de las actividades humanas dentro de la produccin de bienes y la prestacin de servicios, que comporte como de hecho se vislumbra en el trabajo dentro de la economa colaborativa [5] una mayor flexibilidad e independencia en la realizacin de la actividad laboral, debilitndose as el tradicional vnculo de subordinacin caracterstico del trabajador por cuenta ajena. Sin embargo, tampoco la aparente atenuacin de su subordinacin debe necesariamente implicar per se su desaparicin y su catalogacin general como trabajadores por cuenta ajena. Junto a ello, es probable que parte de los trabajadores cambien muchas veces de puesto de trabajo o que ejerzan su actividad laboral vinculada a varias empresas [6] (por ejemplo, realizando para varias de ellas determinadas tareas especializadas). Estos escenarios parecen plantear una razn prctica para regular jurdicamente espacios de ultra-flexibilidad [7], dirigidos a generar plantillas flexibles, como sucede por ejemplo con la disponibilidad de trabajadores a demanda, aun admitiendo que propendan por su naturaleza a introducir nuevas condiciones de trabajo con menores costes y la erosin de las condiciones de trabajo [8]. Las tendencias sucintamente apuntadas perfilan el difcil encaje de muchas modalidades de desempeo de la actividad laboral en la figura del trabajador por cuenta ajena protegido por el Derecho laboral, de modo que, junto al recurso a modalidades de contratacin civil o a su posible consideracin como trabajadores por cuenta propia, se sugiere tambin que se busquen formulaciones normativas especficas para quienes desarrollan actividades laborales bajo frmulas atpicas [9].

Aunque la automatizacin y la digitalizacin no den lugar en los actuales mercados laborales a tendencias totalmente novedosas (solo alguna de ellas puede ser tenida por tal), contribuyen a mediatizar la figura del trabajador por cuenta ajena, as como del haz de derechos laborales propios de su posicin jurdica. La perspectiva de que la tecnologa disruptiva extienda an ms estas prcticas y abarque relativamente a un mayor nmero de integrantes (humanos) de la fuerza laboral puede concitar la idea de una necesidad o aparente necesidad de cambio legal, con el argumento de que la nueva realidad econmica y laboral derivada de la automatizacin y la digitalizacin exige una respuesta adecuada, ya que es un fenmeno inevitable que no hay ms remedio que regular. Es decir, dar respuesta a los retos de la nueva sociedad mediante la consolidacin normativa de nuevas formas de trabajo y de contratacin. La cuestin es si, pese a que pueda pensarse en favorecer que estos trabajadores dispongan de algn tipo de cobertura conforme al Derecho laboral, esta posibilidad no tendr un efecto disruptivo sobre el marco de relaciones laborales existente, fragmentndolo de nuevo y perfilando modelos de contratacin y de proteccin que presionen an ms a la baja el estatus del trabajador por cuenta ajena. El interrogante adicional es el siguiente: es imposible que quienes realicen su actividad laboral conforme a estas nuevas formas de trabajo puedan aspirar a ser tratados jurdicamente como los trabajadores por cuenta ajena?

Tampoco est de ms reflexionar sobre si las nuevas realidades del trabajo en la era de la automatizacin y la digitalizacin van a permitir a escala nacional cumplir las expectativas que sugiere el lanzamiento universal por la OIT a finales del siglo XX del concepto poltico-jurdico de trabajo decente. Adems de ser asumido generalmente por las organizaciones internacionales cuyas finalidades tienen una dimensin socioeconmica, su implementacin responde de manera pluridimensional a las aspiraciones de todo trabajador, no solo de disponer de un trabajo con unas condiciones de trabajo dignas, sino tambin de un salario digno, de seguridad en el trabajo y de un mnimo de proteccin social, as como del fortalecimiento del dilogo social.

La automatizacin y la digitalizacin perfilan, adems, otras consecuencias de dimensin social, entre otras: un aumento temporal del desempleo o la consolidacin de un nivel de desempleo estructural significativo que genere necesidades de proteccin social ms amplias, dado el nmero de personas afectadas por el proceso disruptivo; el incremento de las desigualdades salariales y, por tanto, respecto a los integrantes (humanos) de la fuerza laboral cuyos salarios se ubiquen en las franjas inferiores; el incremento de los recursos econmicos precisos para articular polticas sociales mnimamente compensatorias que permitan satisfacer las necesidades de estas personas, siempre que este acabe siendo un objetivo poltica y socialmente asumido; el potencial detrimento de los recursos financieros para asegurar las pensiones pblicas; o el incremento de las necesidades de gasto pblico en materia educativa, incluida la formacin profesional.

En definitiva, lo que se infiere es que la disrupcin puede llevar adicionalmente a que se traslade al Estado de forma significativa la responsabilidad de asegurar el bienestar general, bajo un sistema productivo en proceso de transformacin o intensamente transformado que favorece el aumento de la productividad y los beneficios empresariales. Ello significa abordar el tema de la disponibilidad de recursos financieros suficientes para mantener las polticas sociales adecuadas para abordar los problemas generados, y hacerlo en contextos como los de los pases ms desarrollados, donde tales tendencias se solapan con otras ya presentes, como puede ser el envejecimiento de la poblacin. Aunque tambin otros escenarios, en que el Estado declina frente a la potencialidad reguladora del mercado, son posibles.

Estos extremos perfilan el debate poltico-jurdico sobre otros asuntos que es preciso tener presentes, tales como: la imposicin de tasas, impuestos y/o cotizaciones sociales por el empleo de los robots y el interrogante de si es factible hacerlo igualmente respecto a la inteligencia artificial operativa desde ordenadores, tabletas o mviles; la adopcin de polticas sociales compensatorias significativas, como pueda ser la extensin de la renta mnima garantizada; o la toma en consideracin de la extraterritorialidad como factor a tener presente en la regulacin de las actividades propias de la automatizacin y la digitalizacin.

Para acabar, empero, quiz quepa realizar una reflexin sobre la significacin profunda de las consecuencias de la disrupcin tecnolgica en la vida de los seres humanos. No solo en lo que concierne a la conciencia de la potencialidad transformadora de la sociedad, haciendo referencia a ideas como la de una sociedad del ocio o de un hombre liberado del trabajo, o de su reverso negativo, el de una sociedad sin trabajo para la mayora, sino el ahondamiento en la dilucin de dos premisas apuntadas por ARENDT en una sociedad de trabajo: que las manos guiadas por el cerebro humano representen el mximo de eficacia y que las cosas que nos rodean del mundo deben depender del diseo humano y construirse de acuerdo con los modelos humanos de utilidad o belleza [10]. La pregunta, entonces, es si, en una sociedad de trabajadores, a punto de liberarse en parte o en todo de las trabas del trabajo, este proceso disruptivo no puede resultar socialmente contraproducente, ya que esta sociedad desconoce esas otras actividades ms elevadas y significativas por cuyas causas merece ganarse esa liberacin [11], y, por supuesto, si no puede resultar demasiado acelerado para que el hombre adquiera en un perodo transitorio suficientemente rpido las capacidades y habilidades para asumir esas otras actividades alternativas. Eso s, partiendo de que la disrupcin, sea al nivel que sea, parece inexorable.

 

Notas:

[1] SCHWAB, K. La cuarta revolucin industrial, Debate, Barcelona, 2016, p. 43.

[2] Sin perjuicio de que, por ejemplo, en 2016, el informe econmico de la presidencia de los EE.UU. hiciese un breve anlisis de la cuestin (THE WHITE HOUSE, Economic Report of the President together with The Annual Report of the Council of Economic Advisers. Transmitted to the Congress, February 2016, pp. 236-239, disponible en:http://www.presidency.ucsb.edu/economic_reports.php, ltima consulta realizada el 2 de mayo de 2018) o que, en el contexto del debate sobre la interrelacin entre la robtica y el Derecho Civil, el Parlamento Europeo sealase, primero, que el desarrollo de la robtica y de la inteligencia artificial tiene potencial para transformar el modo de vida y las formas de trabajo, pudiendo transformar el mercado de trabajo, y, segundo, que es probable que los empleos menos cualificados en sectores intensivos en mano de obra sean ms vulnerables a la automatizacin (Prembulo de la Resolucin P8_TA-PROV(2017)0051 del Parlamento Europeo, de 16 de febrero de 2017, Normas de Derecho Civil sobre robtica, con recomendaciones destinadas a la Comisin sobre normas de Derecho civil sobre robtica (2015/2103(INL)).

[3] INTERNATIONAL LABOUR ORGANIZATION, Inception Report for the Global Commission on the Future of Work, International Labour Office, Geneva, 2017, p. 25.

[4] INTERNATIONAL LABOUR ORGANIZATION, Technological Changes and Work in the Future: Making Technology Work for all, The Future of Work Centenary Initiative, Issue Note Series, 1, 2016, p. 7, disponible en:http://www.ilo.org/global/topics/future-of-work/WCMS_534201/lang--en/index.htm(ltima consulta realizada el 2 de mayo de 2018).

[5] Un informe encargado por el Parlamento Europeo seala la existencia de un vnculo fuerte entre el trabajo en las plataformas de la economa colaborativa y la precariedad, de modo que la mayor dependencia del trabajo en este entorno implica un ms bajo nivel de proteccin social (DIRECTORATE GENERAL FOR INTERNAL POLICIES, The Social Protection of Workers in the Platform Economy. Study,Document IP/A/EMPL/2016-11 - PE 614.184, November 2017, pp. 12-13).

[6] Pudiendo trabajar por proyectos en nuevos ecosistemas laborales colaborativos (hubs laborales) sin necesidad de ir a la oficina (DE LA TORRE, C., Contribucin al debate sobre el futuro del trabajo. Iniciativa del centenario de la OIT, p. 2, disponible en: http://www.ilo.org/madrid/fow/trabajo-y-sociedad/WCMS_548581/lang--es/index.htm, ltima consulta realizada el 2 de mayo de 2018).

[7] Ibd.

[8] Ibd. p. 4.

[9] En el mbito de la economa colaborativa, TODOL SIGNES postula una clusula de escape en la normativizacin del contrato de trabajo con objeto de dar cierta proteccin para prestadores personales de servicios que, (), tiene[n] su autonoma de la voluntad mermada debido a su dbil posicin negocial (TODOL SIGNES, A., El trabajo en la era de la economa colaborativa, Tirant lo Blanch, Valencia, 2017, p. 149).

[10] ARENDT, H., La condicin humana, Editorial Paids, Barcelona, 1993, p. 170.

[11] Ibd. p. 17.

Fuente: http://www.mientrastanto.org/boletin-169/notas/disrupcion-tecnologica-y-trabajo-disrupcion-tambien-en-el-ambito-de-las-relaciones




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