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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

La lnea

David Brooks
La Jornada


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Cientos de defensores de los derechos de los inmigrantes se manifestaron el viernes pasado afuera de un edificio federal en Manhattan contra la poltica del presidente estadunidense, Donald Trump, de separar a familias migrantes en la frontera y enviar a los nios a centros de detencin donde permanecen meses o incluso ms de un ao -Foto: Afp

Cruzan una lnea y de repente sus hijos son arrebatados de sus brazos por agentes uniformados. No son casos aislados (van ms de mil 200 de estos actos hasta donde se sabe a la fecha), ni es abuso de autoridad, no se trata de una aberracin. Es la poltica oficial de Estados Unidos.

Frente a esto, hay otra lnea que se est cruzando, una muy clara y definida para todos de ambos lados de la frontera. Una lnea que define si an existe la conciencia o si ya estamos tan abrumados de tanta violencia, tan acostumbrados al horror, que ya no reaccionamos ante esta barbaridad, otra ms.

Estos nios son encarcelados temporalmente a veces eso implica varios meses y en algunos casos ms de un ao en centros de detencin, mientras otra burocracia busca colocarlos en hogares, frecuentemente con familiares si stos existen y se atreven a presentarse (corren el riesgo de ser detenidos si no tienen papeles)

En algunos de estos centros los nios separados de sus padres, o los que llegaron no acompaados, viven con cientos de menores esperando ser procesados. Son ofrecidos algunos servicios mdicos y hay cientos de oficiales que muestran compasin, pero a fin de cuentas son nios enjaulados sin sus padres, algunos menores de 4 aos.

Vale sealar que todo esto no empez con Trump, sino que frente a la llamada crisis de los menores de edad que inmigran no acompaados hace unos aos, el gobierno de Barack Obama ya los alojaba en centros de detencin (aunque no se llamaban formalmente as). El Arizona Republic consigui en 2014 algunas de las primeras imgenes de un centro de detencin especializado para nios en Nogales, donde se ven durmiendo en el piso de un almacn organizado en jaulas.

Pero ahora, la poltica oficial es la separacin de menores de edad de sus familias al cruzar la lnea fronteriza con Mxico. Hoy da, estos centros han llegado a 90 por ciento de su capacidad, y las autoridades estn buscando nuevos lugares para depositar a los menores de edad porque pronto ya no habr espacio, y entre las opciones estn algunas bases militares.

Se han detonado protestas en decenas de ciudades del pas, organizaciones como la Unin Americana de Libertades Civiles y otras ms han impulsado demandas legales ante tribunales nacionales y hasta en la Comisin Interamericana de Derechos Humanos, otros promueven peticiones o campaas de cabildeo ante el Congreso para exigir el fin a esta prcticas, tal como lo ha reportado La Jornada en estos das.

Pero ante la crueldad extrema de esta poltica y sus obvias consecuencias de traumatizar a refugiados e inmigrantes que huyen de la violencia, atraviesan uno o varios pases en condiciones extremadamente peligrosas, slo para ser criminalizados y separados de los hijos que buscaban proteger por el rgimen de Trump, tras sus grandes escapes se esperara una respuesta mucho ms masiva y universal, tanto aqu como de los pases de donde provienen o cruzan, o no? (En este mismo espacio la semana pasada tambin se abord este mismo asunto, con esta misma pregunta. Una semana despus, con disculpas al lector por insistir, se tiene que repetir).

No se necesita mucho para imaginarse est detallado en reportajes y hasta fotografiado los gritos de angustia y dolor, de terror. Una y otra vez, agentes de migracin, algunos que, se supone, tambin tienen hijos, estn arrebatando a nios gritando y llorando de los brazos de sus madres, y al fin del da han de llegar a cenar con sus familias, algunos seguramente abrazan a sus hijos; slo estn cumpliendo rdenes de trabajo de Washington. Muchos han comentado incluso familiares de vctimas que esto mismo lo hacan los nazis. Una pancarta en una protesta reciente sealaba: Por favor, no seamos buenos alemanes, en referencia a cmo oficiales, burcratas y militares de bajo rango nazi justificaban sus crueles tareas argumentando que eran gente patriota y buena que slo estaba cumpliendo rdenes (urge leer de nuevo a Hannah Arendt, quien explor todo esto).

El peor terror que un nio puede padecer es ser arrebatado a sus padres. Nios rubios con ojos azules jams seran tratados tan brutalmente en nuestras fronteras? No, el trumpismo es racismo, Dios mo, en que nos hemos convertido?, pregunt por tuit el actor y cmico Jim Carrey (muchos comediantes se han convertido en los portavoces de la conciencia en este pas).

Tristemente, este tipo de prcticas no son nuevas en este pas. Miles de nios de comunidades indgenas fueron separados por las autoridades y enviados a escuelas de indios a miles de kilmetros de sus pueblos donde sistemticamente se anulaba su idioma, su cultura, su historia, a veces acompaado con castigo fsico y abusos de todo tipo; una prctica que empez en el siglo XIX y se extendi a lo largo de un siglo hasta 1970.

Tambin los nios de esclavos africanos y sus descendientes fueron robados a sus madres por sus amos. Da y noche, uno poda escuchar a hombres y mujeres gritando... sus familiares eran arrebatados sin ningn aviso... La gente siempre se estaba muriendo con un corazn roto, record en una entrevista en 1938 una testigo a las subastas de esclavos. Un ex esclavo narr en 1849 cmo un nio fue arrebatado de los brazos de su madre ante los chillidos ms desgarradores entre madre e hijo por un lado, y las declaraciones amargas y latigazos crueles de los tiranos por el otro, antes de que la madre fuera vendida al postor ms alto, segn documenta una exhibicin en el Museo de Historia Afroamericana del Smithsonian en Washington llamada Tiempo de llanto, report el Washington Post.

No, no es algo nuevo, pero s es un momento en el que uno tiene que decidir sobre si ya se cruz o no una lnea que debera ser absoluta y rgida: son nuestros nios, hijos de todos, de ambos lados de la frontera.

Fuente: http://www.jornada.com.mx/2018/06/04/opinion/031o1mun



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