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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

Romper Espaa

Jaime Richart
Rebelin


La demostracin de que Espaa (esa Espaa que predomina por prepotente y bulliciosa en los plats, en los editoriales de los peridicos y en los parlamentos, no la otra Espaa juiciosa y ponderada) est atrasada, es ese grito de alarma contra los que, dicen, quieren romper Espaa. Se refiere, claro, a la suya, la de la caverna, la intolerante, la infectada de gobernantes ladrones de las arcas pblicas, la Espaa cateta...

Insisten, obstinados, en la idea de que ha de persistir en la sociedad la idea o el sentimiento de la Una, Grande y Libre dictatorial e isabelina. No se percatan de que ese tiempo est agotado. Los muy necios siguen creyendo que las naciones son Grandes por la extensin de su territorio o por el dominio que ejercen sobre otras naciones. Ignoran esos alteradores del orden pblico que hace mucho el mundo civilizado descubri que las naciones tampoco son Grandes por pasadas glorias o por haber sido imperios; que la naciones son Grandes por el grado de solidaridad y por el nivel de tolerancia de sus pueblos, exclusivamente intolerante s con los intolerantes... Lo que rompe a Espaa es saquear los propios administradores sus finanzas. Lo que rompea Espaa es inculcar a la poblacin el odio a unas regiones aguerridas que no se dejan avasallar fcilmente por unos proxenetas de la poltica. Lo que rompe a Espaa es mantener una forma de unidad territorial ptrea. Lo que rompe a Espaa es empearse en no reformar a fondo una Constitucin que naci viciada de consentimiento pues eran momentos muy excepcionales de los que se aprovecharon los de siempre...

Hay muchas razones por los que millones de individuos deseen dar la espalda a un orden administrativo y poltico rancio que reinstaur en 1978, con mucha presin y triquiuelas, una monarqua en los ltimos tiempos intermitente cuando la natural forma de Estado en Espaa ya es la Repblica. Motivos que van desde el sentimiento generalizado en una regin del pas de estar los gobernantes de la metrpoli fomentando desde las instituciones el odio contra los habitantes de esa regin, hasta el simple deseo de escape de una situacin insostenible propiciada por la catadura de esos mismos gobernantes que en distintos espacios de la gobernanza se comportan como mulos del dictador.

Afortunadamente el marco, al menos el marco psicolgico, de esta situacin ha sido momentneamente superado. Pero las soluciones tendrn que pasar necesariamente por revertir de alguna manera las condiciones estatutarias que precedan en Catalunya antes de convertirse el Estado espaol en la continuacin del precedente aparato represor.

Jaime Richart. Antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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