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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-06-2018

La renta de habitaciones es uno de los negocios ms lucrativos
Est planteado un dilema

Ariel Dacal Daz
Cuba Posible


Una anciana se encarga del agua en su edificio. Quita y pone el motor, recoge dinero entre los vecinos si hay alguna avera y gestiona lo necesario cuando la cisterna se contamina. Vive en uno de esos edificios del Vedado que la gente conoce como capitalista (por la fecha y la calidad de su construccin). En una ocasin pidi a los vecinos regular el consumo de agua pues habra afectaciones. Una inquilina, quien compr uno de los apartamentos para alquilarlo, le dijo rotundamente que no poda pedirles a los turistas que ahorren agua porque eso le afecta el negocio.

No muy lejos, en la misma barriada, un arrendador de habitaciones entr en conflicto con los vecinos que viven encima de su casa porque molestan el descanso de los extranjeros. El juego de los nios, el ir y venir cotidiano, el paso por reas comunes de ambas viviendas atenta contra la estabilidad del negocio. En el momento lgido del conflicto, el arrendador plante como alternativa a los vecinos que se mudaran o le vendieran la casa.

En el mismo Vedado, es notoria la compra y remodelacin de aejas casas. Algunas personas, sobre todo mayores, son tentadas a vender y se desplazan a zonas menos favorecidas. En lugar de los antiguos propietarios se asientan personas prsperas.

No es un secreto que la renta de habitaciones es uno de los negocios ms lucrativos. Esta actividad econmica genera encadenamiento con otras labores: jardinera, trabajo domstico, venta de productos diversos, transporte, albailera, carpintera de todo tipo. Tambin es fuente de importante contribucin fiscal. En no pocos casos se establecen redes entre arrendadores que posibilita acceso ms estable a clientes y potencia el incremento del confort y la calidad del servicio, as como la esttica de los barrios. Al interior de este grupo existen prcticas y tarifas generalmente compartidas y se conforma una suerte de identidad social y clasista que, en ocasiones, implica que otras personas sobran.

Existir un punto medio para esta tensin? La anciana del edificio, los vecinos sin recursos y los que venden porque no les queda ms remedio son daos colaterales de la prosperidad de unos pocos? Estas contradicciones quedan fuera de lo atendible para la actualizacin del modelo? La solucin vendr de las fuerzas auto-reguladoras del mercado, o sern paleadas por el efecto derrame? La funcin del Estado se reducir a asistir a las personas ms desfavorecidas?

Frente a este fenmeno tenemos bsicamente dos variables: a) el derecho a la prosperidad mediante la venta de un servicio de calidad; b) el derecho a una convivencia digna para quienes no son prsperos. La relacin entre ambas no se da de manera natural y espontnea. Depender siempre de las decisiones polticas, de los cuerpos legales que las respalden y de la toma de conciencia de quienes se implican en esa relacin.

Este asunto es una manifestacin ms de la tensin permanente entre el control social que garantice un orden justo y digno y la maximizacin de la ganancia que tiende a subordinar la realidad social, natural y humana. Ms especficamente, devela la contradiccin entre el acceso a una vivienda digna como derecho y la mercantilizacin de este como solucin.

El acceso y disfrute de la vivienda es uno de los datos ms crticos dentro de la creciente desigualdad por ingresos que signa nuestra realidad. La solucin asumida hace algunos aos fue convertir la vivienda en una mercanca realizable para quien pueda compararla, o una inversin de capital para quien pueda rentarla.

En paralelo, el Estado mantiene, por un lado, magros programas asistencialistas para responder a las situaciones extremas, y para las que no lo son, pretende facilitar soluciones por esfuerzo propio. Por otro lado, potencia el desarrollo inmobiliario con elevados estndares que benefician a una minora, sobre todo fornea. Lo llamativo es que no se incluyeron soluciones comunitarias o cooperativas para el problema de la vivienda. El cuerpo de soluciones vigente es de matriz individual y mercantil.

Adase el debate sobre el retorno de la hipoteca, por ahora solo para la segunda vivienda de descanso prevista por la ley. Este dato me resulta alarmante por el entendido de que la hipoteca es la forma ms perversa de mercantilizacin del derecho a la vivienda y la subordinacin de este a la maximizacin de las ganancias y la acumulacin.

Usted podr corregir estas lneas con ejemplos de personas que arriendan sus viviendas y respetan la convivencia con sus vecinos, inclusive usted puede ser una de ellas. Yo puedo sumar varios nombres a esa lista. Usted podr apostar porque la ley regule esta relacin. Yo creo que es un paliativo necesario que puede adelantar un tramo de justicia, pero no ser solucin suficiente. Usted podr argumentar que la gente quiere su propia casa, no frmulas de propiedad comn. Yo coincido con el diagnstico, pero no lo asumo ni como condicin natural, ni como inamovible.

Por ms contradiccin moral que pueda causar, el agua es un bien comn hasta que no afecte mi negocio. Los vecinos son buenas personas hasta que no comprometan mis ganancias. El derecho a una vivienda adecuada se constrie a mi posibilidad de compararla. Ojal todos puedan tener una casa y una convivencia digna, pero al final la solucin de otros no es un problema mo.

El punto no es que unas personas sean egostas y de mala leche, y otras solidarias y conciliadoras. No se reduce a una cuestin de opcin personal, aunque tambin lo es. No basta que la ley medie ante las desigualdades. El tema es ms profundo, refiere a un patrn de prosperidad tendiente a la maximizacin de la ganancia como fuerza constitutiva de la realidad que, al mismo tiempo, pulsa contra todo lo que lo obstaculice, inclusive contra los derechos de otros seres humanos. Patrn que encasilla la prosperidad en la acumulacin material individual e impugna cualquier alternativa comunitaria.

Estas particularidades se atendern en una nueva regulacin sobre los edificios mltiples? La prosperidad podr florecer sin comprometer el derecho de terceros? Quines y dnde definen y controlan las soluciones frente a esta tensin? Qu institucin protege a las vctimas de la prosperidad excluyente?

El dilema est planteado: usted qu opina?

Fuente: http://cubaposible.com/esta-planteado-dilema/



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