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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2018

Moneda hegemnica, costos y privilegios

Alejandro Nadal
La Jornada


Los mensajes desde la Casa Blanca indican que los aranceles impuestos contra las importaciones de China, Unin Europea, Canad y Mxico tienen como objetivo corregir el gigantesco desequilibrio en las cuentas externas de Estados Unidos. Pero la paradoja es que si el presidente Donald Trump realmente quiere corregir ese desequilibrio tendra que comenzar por reconsiderar el papel de su moneda, el dlar, en el sistema de pagos internacionales.

La hegemona de la divisa estadunidense sigue siendo innegable. Es la moneda de mayor presencia en las transacciones comerciales y financieras en todo el mundo. Y se mantiene tambin como la divisa ms utilizada como reserva por bancos centrales y en las tesoreras de los grandes grupos corporativos.

Las ventajas que esta posicin privilegiada confiere a Estados Unidos son mltiples. La ms importante es que permite a ese pas mantener un gigantesco dficit crnico en su balanza comercial, sin que eso le imponga una disciplina macroeconmica, como sucede con cualquier otro pas. Desde esa perspectiva, el consumidor estadunidense goza de una ventaja sin paralelo. Es por esto que Estados Unidos ha podido mantener durante dcadas un crecimiento econmico impulsado por el consumo. En el sistema de hegemona del dlar, el pblico estadunidense se ha convertido efectivamente en el consumidor de ltima instancia.

El emisor de la moneda hegemnica recibe un tributo del resto del mundo. Es lo que se denomina el privilegio de seoraje: imprimir un billete de 100 dlares casi no cuesta nada a la Reserva Federal, pero el resto del mundo debe dar a cambio recursos por ms de ese valor para obtener ese pedazo de papel.

Pero ese privilegio exorbitante tiene un costo. Al permitir al consumidor estadunidense obtener mercancas de todo tipo a cambio de dlares, el sistema ha ido debilitando la industria en ese pas. La demanda de dlares en el mundo provoca la apreciacin de esa moneda y el abaratamiento de las importaciones, lo que mantiene activo al consumidor en Estados Unidos y profundiza el dficit comercial que ahora Trump quiere corregir a base de luchar con molinos de viento. En sntesis, el papel de moneda hegemnica termin al paso de los aos por promover la desindustrializacin de Estados Unidos. No es el nico factor, pero ha sido una fuerza tenaz que ha socavado la base competitiva del sistema industrial estadunidense.

Por otra parte, ese proceso se intensifica cada vez que en medio de una crisis los agentes y gobiernos buscan obtener dlares para usarlos como moneda de reserva. Al aumentar la demanda y el precio de los activos financieros en Estados Unidos, las tasas de inters se reducen y eso incrementa el valor de activos como bienes races residenciales y fomenta el consumo. Pero la apreciacin del dlar le resta competitividad a la industria manufacturera estadunidense en los mercados mundiales. Al paso de los aos, los privilegios de mantener la moneda hegemnica comenzaron a ser dominados por los efectos negativos.

Sin embargo, las ventajas de mantener una moneda como divisa dominante en el mundo son percibidas como muy superiores a los costos. No por nada los pases que a lo largo de la historia del capitalismo han gozado de este privilegio han luchado hasta con las uas para conservar el papel de moneda hegemnica para su divisa. Por eso la historia de la posguerra puede sintetizarse como la larga serie de esfuerzos de Washington para consolidar el papel del dlar como moneda de reserva.

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos emergi como la potencia econmica nmero uno del planeta. Pero la consolidacin del dlar estadunidense como moneda hegemnica necesitaba algo ms que podero econmico y militar. Durante los primeros aos de vida del nuevo sistema, Estados Unidos busc controlar y marginalizar el papel del Fondo Monetario Internacional (FMI) al tiempo que promova el remplazo de la libra esterlina por el dlar para cubrir las necesidades de liquidez de la economa mundial.

La crisis del canal de Suez en 1956 se present a Estados Unidos como una gran oportunidad para usar el FMI en su nueva estrategia geopoltica y financiera. Inglaterra segua siendo la potencia colonial dominante en Medio Oriente, y Washington estaba deseoso de introducir cambios en la regin. Para evitar que la libra esterlina fuera objeto de ataques especulativos, la City necesitaba el apoyo del FMI y Washington le pudo ofrecer las garantas necesarias, pero con la condicin de que retirara sus tropas del canal y cancelara la invasin. Londres no tuvo ms remedio que someterse a los designios de Washington. El dlar se consolid, pero a la larga la disfuncionalidad del sistema monetario termin por minar las bases de la competitividad internacional de la economa estadunidense. Hoy, ningn arancel podr corregir las distorsiones que las fuerzas econmicas del sistema monetario internacional han introducido a lo largo de las pasadas siete dcadas.

Twitter: @anadaloficial

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2018/06/06/opinion/025a1eco?partner=rss

 



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