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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2018

Mocin de censura contra el dao y el dolor

Alfons Cervera
eldiariocv.es


Los motivos eran muchos. Tantos aos sentndose en los sillones de una democracia en la que nunca creyeron. Lo dijeron Rajoy y Hernando en el Congreso muchas veces: o ests con el PP o ests fuera de la democracia. A ellos les da igual saber que la mocin de censura contra el gobierno est en la Constitucin, en esa Constitucin que tanto quieren. Pero a ellos les da igual la Constitucin cuando no les conviene.

El vocabulario de la crispacin es lo suyo. Agitar los fantasmas del miedo, meter el miedo en nuestros das cotidianos, como si nuestros das fueran lo mismo que las noches, esas noches en que en vez de soar sueos hermosos soamos pesadillas. Ellos son esas pesadillas. Ellos han sido durante tantos aos esa negrura en que la razn -su razn, la suya- era slo la negrura goyesca de lo monstruoso.

Y con ellos, sus medios de comunicacin. Sus radios, sus peridicos, sus televisiones. Que llega el coco, el flautista de Hameln que nos llevar al abismo despus de que la mocin de censura contra el mal gobierno del PP nos haya convertido en ratas. Para ellos -para la prensa de la carroa- no era un mal gobierno. Les daba de comer en restaurantes de cien estrellas Micheln. Y a cambio ellos -esa prensa- convertan la ruina econmica de un pas y la corrupcin de un partido en bienestar colectivo y en un ejemplo a seguir por los partidos que no eran el PP. O Ciudadanos.

Ahora esa prensa amenaza ya con el Apocalipsis. La mocin de censura la han ganado los terroristas de ETA, los que desde Catalua slo quieren romper la unidad y la grandeza de Espaa, los que hacen poltica aqu pero a sueldo del gobierno de Venezuela. La mocin de censura la han perdido los patriotas. Lo que no dicen -ni ellos ni su prensa- es que para ellos -para ellos y su prensa- la Patria slo era un negocio millonario, un saqueo permanente a las arcas pblicas, el desprecio inhumano por el sufrimiento a que tanta gente condenaba la pobreza.

La mocin de censura ha sido eso: una mocin contra el dao y el dolor que provocaron durante tantos aos las polticas predatorias del PP y su gobierno. El ahogo que provocaba ese dolor, las dimensiones estratosfricas de un dao incalculable. El dolor necesita espacio, escriba Marguerite Duras en un libro inmenso titulado precisamente as: El dolor. Un diario que ella escribi mientras esperaba el regreso de su marido al que consideraron muerto en un campo nazi de exterminio. Y aade, unas lneas despus, que el dolor tambin necesita tiempo para ir extinguindose, que el dolor necesita al menos un minuto de aire respirable. Ese minuto para respirar en un espacio sin ataduras es al menos el que mucha gente acaba de vivir -acabamos de vivir- cuando el PP ha abandonado el Congreso con la cabeza rabiosamente gacha de la derrota a manos, sencilla y llanamente, de la democracia.

Dicen que la edad nos hace ms sabios. Yo creo que lo que nos hace es ms cautelosos, menos abiertos a la euforia repentina, ms de mirar hacia dentro y dejar pasar un rato antes de decir lo que pensamos. Por eso no me gustara que este artculo fuera un volteo de campanas al aire de lo acontecido con la mocin de censura en el Congreso. El desencanto ha sido una constante desde aquella famosa Transicin en que atbamos los perros con longanizas. Demasiadas veces en esta democracia ha revivido ese pulpo negro del desengao que sacaba Alfonsina Storni en uno de sus poemas tristes. Lo que vendr a partir de ahora est claro: la amenaza del miedo a todas horas, las trabas mediticas a cualquier decisin del nuevo gobierno o de sus aliados, ese asedio permanente a que esos falsos patriotas de la poltica y sus medios de comunicacin van a seguir sometiendo a la mismsima democracia. A esa tarea se van a dedicar, desde ya mismo y con todas sus fuerzas, el PP, Ciudadanos y sus hooligans de la prensa.

Ojal el PSOE de Pedro Snchez pueda sortear los obstculos internos de sus damas y barones, resistir las embestidas de la caverna y mirar hacia la izquierda para que alguna vez sea posible en este pas hacer polticas que de verdad favorezcan a quienes menos tienen y les hagan pagar lo que les toca a quienes lo tienen todo. Ya digo que no voy a lanzar las campanas al vuelo. Pero me gustara que fuera as. Claro que me gustara. Y a ustedes no?

Artculo publicado originalmente en eldiariocv.es



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