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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 08-06-2018

Nicaragua
Entre las incoherencias de la oposicin y la necesidad del dilogo y la reconciliacin

Carlos Fonseca Tern
Rebelin


La crisis actual tuvo como punto de inicio las reformas a la seguridad social, y como detonante las muertes causadas por el conflicto que se dio entre quienes se oponan a ellas y quienes las defendan. Las reformas fueron derogadas, con lo que ya la expectativa de quienes se oponan a ella no tena ms razn de ser. Entonces la sustituyeron por la renuncia del Presidente o en su defecto, su derrocamiento. Por qu antes no exigan esto y ahora s? La diferencia parece estar en las muertes mencionadas, pero eso en todo caso slo sera vlido si el gobierno fuera el causante intencional de esas muertes, lo cual nadie puede aseverar sin caer en la especulacin, sobre todo despus de las ltimas revelaciones de la banda VIPER; o bien si todos los muertos fueran de un solo lado, lo cual evidentemente no es cierto. En Estados Unidos, cuando se dio la insurreccin negra en Ferguson y Baltimore, en 2015, motivada por el asesinato previo de un joven negro a manos de la Polica, hubo sesenta y dos muertos por la represin en unas cuantas horas, resultado del ataque de las fuerzas represivas del gobierno de George Bush (aceptado por l pblicamente) a manifestantes desarmados, que no es el caso de Nicaragua, donde en primer lugar nadie ha demostrado que las muertes fueron causadas por el gobierno y donde adems, los enfrentamientos han sido de mltiple tipo, prevaleciendo los que se han dado entre grupos opositores y defensores del gobierno sandinista, con armas mortales en ambos bandos. Sin embargo, en Estados Unidos nadie
pidi la renuncia de Bush, y menos an los organismos internacionales.
 
Por qu se pasa entonces del rechazo a la reforma de la seguridad social a la demanda del cambio de gobierno como motivacin de la protesta? Sencillamente, porque para los iniciadores de sta el objetivo siempre fue la cada del gobierno, pero para eso tiene que haber elecciones, cuyas caractersticas y momento de realizacin estn contemplados en nuestra legislacin. Algunos hablan de elecciones adelantadas, pero esto tampoco se justifica con hechos objetivos al menos por el momento (habr que ver el resultado de las investigaciones pertinentes acerca de las muertes ocurridas durante este confuso mes y medio de protestas, disturbios y desestabilizacin), y no hay al respecto precedentes legales.

En resumen, la oposicin sin partidos que la representen plantea un cambio de gobierno al margen de las leyes del pas, y sus voceros pretenden legitimar tal aspiracin erigindose en acusadores y jueces a la vez en el tema de las muertes causadas por la orga de violencia que vive el pas, generada por esa misma oposicin, a la cual pertenecen supuestos organismos de derechos humanos cuyos directivos declaran expresamente que quieren ver caer a esta dictadura, con lo que pierden toda credibilidad posible como actores legtimos de una solucin al conflicto en tanto se supone que son organismos de la sociedad civil y no
partidos polticos.
 
El Dilogo Nacional, nica esperanza para la paz, se ha convertido en una pasarela adonde llegan a modelar los polticos de la derecha (viejos y nuevos) para exhibirse ante su potencial electorado, y mientras ms radical el discurso mejor. En esas condiciones no hay posibilidades de que el Dilogo avance. En tal sentido, la Comisin Mixta creada por los obispos luego de suspender la Plenaria ante la incapacidad de sta para llegar a acuerdos, 1debera ser permanente, para dirimir en serio las posiciones que sean planteadas en los discursos polticos de la Plenaria. Adicionalmente a todo esto, resulta que una buena parte de los representantes de la oposicin en el Dilogo pertenecen al MRS, el micropartido que ha declarado oficialmente su rechazo al Dilogo; o sea, que slo llegan a l con el deliberado y explcito propsito de boicotearlo.
 
En este proceso la Iglesia Catlica se est jugando una credibilidad que cada da va en detrimento, debido a la actitud irresponsable de algunos de sus representantes, que se muestran abiertamente partidarios de una de las partes entre las cuales se supone que ellos son mediadores.

Aunque los que perdieron las elecciones presidenciales en 2016 argumenten sin pruebas que en las mismas hubo fraude, este es un gobierno legtimamente electo por el pueblo en elecciones avaladas por la OEA, que es como se sabe adversa a los gobiernos de izquierda de nuestro continente, entre los que se encuentra el nuestro, lo cual otorga mayor credibilidad a la limpieza del proceso electoral recin pasado. Aun as, el gobierno desde mucho antes de esta crisis acept todas las recomendaciones de la OEA para reformar nuestro sistema electoral en la direccin que demanda la oposicin, voluntad que se ha reafirmado en el marco de la situacin actual.

La Polica est acuartelada y las universidades pblicas estn siendo convertidas en cuarteles de pandillas, que ya estn saliendo por las noches a matar al que no quiera darles el peaje que demandan, como sucedi con el ciudadano norteamericano recientemente asesinado por estos elementos en la zona de operaciones que la delincuencia desatada ha convertido en bastin. Los sandinistas, por el solo hecho de serlo estamos siendo asediados y perseguidos por vndalos al servicio de la oposicin, que aprovecha nuestra voluntad de ganar la paz y no la guerra, quizs ignorando que esta ltima la hemos ganado cuantas veces nos hemos visto obligados a pelear. Es inconcebible que en un rgimen dictatorial y represivo como se nos quiere presentar sus partidarios deban ocultar su condicin como tales lo cual han tenido que hacer muchos sandinistas para evitar ser agredidos por los opositores a dicho
rgimen.

El Dilogo no fue convocado ni instaurado para establecer el procedimiento de una eventual renuncia del gobierno, y en caso de haberlo sido, obviamente, ni siquiera se llamara Dilogo. Se convoc e instaur para que las partes actualmente en conflicto dirimieran sus diferencias de forma civilizada, pero esa no parece ser la voluntad de una de las partes ni de algunos de los mediadores, descaradamente parcializados, mientras por otro lado la derecha acusa de parcializada a la Comisin de la Verdad convocada para la investigacin de los hechos violentos, e integrada por personalidades de conducta intachable y credibilidad muy superior a la de sus detractores, adems de haber sido conformada en el seno de la institucin por excelencia de la democracia, que es la Asamblea Nacional.
 
Pasando al contenido del Dilogo, sera interesante ver qu propuestas alternativas hay con respecto a las reformas derogadas, y tambin qu planteamientos surgen para mejorar las condiciones de vida del pueblo nicaragense, algo en lo que el actual Gobierno ha trabajado ms que ningn otro en nuestra historia. nicamente atendindose los temas socioeconmicos a la par de los que son de tipo poltico ser posible ver quin es quin en 2ese Dilogo. Por ejemplo, sera interesante conocer la opinin de los que dicen defender los derechos del pueblo, ante una posible propuesta nuestra de que los aumentos en las cotizaciones al INSS afecten solamente a los grandes empresarios, tomndole as la palabra a la oposicin, que al inicio de las protestas deca estar en contra del aumento en las cotizaciones de los trabajadores y de la creacin de las cotizaciones para los jubilados, tanto los ordinarios como los que reciben la pensin reducida, misma que cuando esa oposicin fue gobierno, jams se les ocurri otorgar. Si la sociedad civil y los estudiantes compartieran la propuesta antes mencionada, obviamente nos uniramos sandinistas, estudiantes y sociedad civil en contra de la empresa privada, que siempre se aferrar a sus privilegios y que en este
caso quedara aislada.
 
Si este escenario es inconcebible, no es debido a que los sandinistas no estemos dispuestos a reconciliarnos e incluso aliarnos con quien sea que quiera alcanzar objetivos similares a los nuestros y beneficiosos para el pueblo nicaragense, pues ya lo hemos hecho innumerables veces en el pasado. Lo inconcebible o utpico de la situacin planteada, pues, se debe a que tanto la organizacin poltica de origen estudiantil all representada como la llamada sociedad civil, son aliados estratgicos de la empresa privada, cuyos intereses eran los ms afectados por la reforma derogada. A pesar de todo, la reconciliacin es posible, aunque siempre sea complicada, pues si bien es cierto no necesariamente implica alianzas polticas, s requiere de algo tan difcil como cumplir con aquel incmodo mandamiento cristiano de amar al prjimo como a uno mismo; imposible de cumplir para muchos, pero no para los
revolucionarios.
 
Carlos Fonseca Tern es Secretario Internacional Adjunto del Frente Sandinista de Liberacin Nacional de Nicaragua.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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